<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss'><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580</id><updated>2009-10-14T02:13:23.233+02:00</updated><title type='text'>Ex Oriente Lux</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>debatz@gmail.com</email></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>64</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-4516371353291947183</id><published>2008-06-04T13:18:00.010+02:00</published><updated>2008-06-04T14:13:13.128+02:00</updated><title type='text'>Confiar y Esperar</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SEZ6ShTK81I/AAAAAAAAAVU/VYFg-SBS6hA/s1600-h/nubes+mayo+08.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5207984477695570770" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SEZ6ShTK81I/AAAAAAAAAVU/VYFg-SBS6hA/s400/nubes+mayo+08.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Resulta curioso que el hombre, en su deseo de perpetuarse, vierta sus pensamientos más íntimos, aquellos que desea que trasciendan su propia vida, sobre la piel débil y enfermiza de una hoja de papel; ¿hay quizá algo más delicado sobre lo que escribir que un folio en blanco, al que el tiempo va a someter a humedades, fuegos, el ácido de las tintas, el lepisma, la termita y un sinfín de peligros, que hacen de cada instante de su existencia un segundo ganado al olvido?... Posiblemente lo haya: nuestra propia memoria y nosotros como depositarios que somos de ella.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Decía Paul Valéry que los libros tienen los mismos enemigos que el hombre: el fuego, la humedad, los bichos, el tiempo y su propio contenido. Entiendo que dentro de todo esto se comprenden los recuerdos, y la memoria de aquellas cuentas desajustadas que han ido quedando colgadas a lo largo de nuestro tiempo. Son como balances en los que a veces no tenemos claro a quién debemos reclamar, y quedamos sin ni siquiera la posibilidad de vengar aquellas afrentas del destino. ¿Vengar?; en ocasiones he deseado desahogarme de alguna manera y castigar al cielo por las malas aves que ha hecho volar sobre nuestra cabeza, bien lanzándole piedras o, a imitación de los antiguos tracios, disparando flechas envenenadas en respuesta a las tormentas que hacía caer sobre nosotros… Pero ni piel rasgada tras las nubes, ni lamentos. Ahí arriba sólo había silencio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De cualquier manera, todo esto pasa, y uno termina resignándose. Confiando y esperando.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hará cosa de dos años se publicó en un cuaderno anterior a este, una anotación llena de fe en lo que estaba por venir, a la que su autor, por razones que ahora no vienen a cuento, tuvo la ocurrencia de titular &lt;em&gt;&lt;a href="http://batz.bitacoras.com/archivos/2006/07/21/el-caballo"&gt;“El caballo”&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;… Sin embargo, las cosas no marcharon como se hubiera deseado, y poco después corazón y garganta fueron exprimidos por la implacable mano del destino, hasta quedar secos, sin nada en su interior: sólo desolación traducida en rabia contenida, en sensación de soledad, en miedo por volver a aquél punto en el que traduje en palabras mi visión de aquél espejismo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Poco volvió a ser como lo había sido hasta entonces, e incluso en el escribir se procuró ocultar con las vidas de otros, lo que a nadie interesa sobre la propia. Ahí quedó, ocupando su lugar en el olvido, junto a cientos de miles de anotaciones similares, en las que cada uno de nosotros hemos querido recordar a la posteridad lo que hacíamos o lo que el destino nos hacía en aquél momento… Después llegará el tiempo, el fuego, el moho y el lepisma, y sólo en lo más recóndito de nuestro corazón, sentiremos por siempre esa pequeña herida que se resiente cada vez que nos aventuramos a entrar, de la mano de nuestra memoria, en aquél oscuro lugar de nuestro pasado. Hasta ahora…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Han pasado, creo que casi con exactitud, dos años desde entonces y nos vemos de nuevo, y por fin, en la misma situación de esperanza que en aquél entonces. Por si no fuera poco, y aún siendo menos importante, casi a la vez me notificaron la concesión del accésit del que ya os he hablado en anteriores comentarios; ¡Bendito mayo de 2008!. Sólo el tiempo nos dirá lo que va a ocurrir. Confiar y esperar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todo esto coincide con un momento en el que uno se siente algo seco y agotado de todo lo que ha ido relatando en su cuaderno. No se hasta que punto hay desvío de la idea original, y hasta donde no ha habido otra cosa que evolución y cambio. No tengo la menor idea, pero de lo que si estoy seguro es que ahora necesito darle un punto y final, esperar acontecimientos y replantearme unas cuantas cosas antes de tomar una decisión…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dejaré pues que el tiempo cubra suavemente a este cuaderno en el olvido, y que su silencio sea visto siempre como una puerta abierta a la esperanza, como esa luz que, cada mañana, viene desde las tierras de oriente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Salud y fraternidad &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-4516371353291947183?l=lupiac.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/4516371353291947183/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=4516371353291947183&amp;isPopup=true' title='26 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/4516371353291947183'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/4516371353291947183'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2008/06/confiar-y-esperar.html' title='Confiar y Esperar'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>debatz@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14956858632597117978'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SEZ6ShTK81I/AAAAAAAAAVU/VYFg-SBS6hA/s72-c/nubes+mayo+08.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>26</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-6807780535422348520</id><published>2008-05-27T12:12:00.012+02:00</published><updated>2008-05-28T19:24:59.695+02:00</updated><title type='text'>El Diamante y la Venganza (y VI)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDvm1ud1jlI/AAAAAAAAAVM/PyxNFEq64CI/s1600-h/journal+des+debats.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205007605037370962" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" height="131" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDvm1ud1jlI/AAAAAAAAAVM/PyxNFEq64CI/s400/journal+des+debats.jpg" width="452" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt; “Le Journal des Débats”&lt;/em&gt; había contratado en 1843 a Dumas para la publicación en su diario de un nuevo folletón que tuviera el éxito suficiente para aumentar las ventas, fidelizar a sus lectores y ser publicado después en forma de libro. ¡Casi nada!, se podría decir, aunque no lo era tanto, pues aquél mismo año se estaba publicando ahí mismo con un increíble éxito &lt;em&gt;“Los misterios de París”&lt;/em&gt; de Eugène Sue. Dumas, que se mostró algo celoso por aquél éxito, tuvo la ocurrencia de comenzar la escritura de un texto ambientado también en París, pero en esta ocasión centrándolo en cuestiones relacionadas con la historia y la arqueología de la ciudad. Pero al editor no le gustó la idea, esperaba algo más propio de la &lt;em&gt;“factoría Dumas”:&lt;/em&gt; aventura, intriga, acción, grandes pasiones y seres profundamente marcados por el destino…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al bueno de Alejandro no le quedó otra que ponerse a buscar una trama que tuviera algo más que ver con lo que se le había encargado, que se alejara de las simples divagaciones en torno al pasado arqueológico de la ciudad de París y tuviera algo más de gancho para los lectores ¿pero qué?...&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDvmoud1jkI/AAAAAAAAAVE/8FGcNrNAXcM/s1600-h/journal+des+debats.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDviCOd1jjI/AAAAAAAAAU8/hAjQkRDEtFg/s1600-h/peuchet.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205002322227596850" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDviCOd1jjI/AAAAAAAAAU8/hAjQkRDEtFg/s320/peuchet.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Auguste Maquet, historiador, bibliófilo, negro de Dumas y verdadero ratón de biblioteca, llamó la atención de su jefe sobre la obra de Jacques Peuchet, hombre de múltiples disciplinas, que terminó trabajando en los Archivos de la Policía de París. Parece ser que, en dicha ocupación, obtuvo material más que suficiente para recopilar una gran cantidad de casos oscuros, siniestros y misteriosos, algunos de ellos muy populares aún después de haber pasado muchos años, bajo el título de &lt;a href="http://books.google.es/books?id=Z0w9pVhyo2EC&amp;amp;printsec=frontcover&amp;amp;dq=M%C3%A9moires+tir%C3%A9s+des+archives+de+la+police+de+Paris&amp;amp;lr=&amp;amp;ei=UAw7SJTnKaSMygSu0pDeBw#PPA197,M1"&gt;“Memoires tirés des archives de la police de Paris”. &lt;/a&gt;En uno de los tomos de aquella obra, Maquet le señaló una historia que bajo el título de &lt;em&gt;“El diamante y la venganza”,&lt;/em&gt; podría ser la materia prima para un interesante folletón.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dicho y hecho. Maquet y Dumas se encerraron en Trouville durante tres semanas en el verano de 1844, y con la historia del zapatero François Picaud como base, redactan un relato de venganza, honor y redención a través del perdón, a la que después de no pensarlo mucho, titulan &lt;em&gt;“El Conde de Montecristo”,&lt;/em&gt; en memoria a una isla a donde, según se cuenta, planeó Dumas viajar de caza con el sobrino de Napoleón, pero termino por no hacerlo al saber que tenía que pasar por una cuarentena.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La primera entrega apareció en el Journal des Debats el 28 de agosto de 1844 y continuaría publicándose casi sin interrupción hasta enero de 1846. El triunfo fue tal, que durante todo aquél tiempo, el cada vez mayor número de lectores detenía toda su actividad en cuanto el Journal caía en sus manos, para emprender sin dilación la lectura de una nueva entrega de las andanzas de Edmundo Dantés. Era un tema que corría de boca en boca por toda Francia, y había verdaderos entendidos en la historia, que adelantaban con gran seguridad lo que iba a terminar por ocurrir. Pasó en alguna ocasión que Le Journal des Debats no publicaba ese día el capítulo debido de&lt;em&gt; “El conde…”,&lt;/em&gt; entonces se reclamaba la devolución del dinero pagado por él, o se acudía a la redacción exigiendo noticias de lo que ocurría en el episodio que debía haber sido publicado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDvhoed1jiI/AAAAAAAAAU0/kTBbWgpHTR4/s1600-h/montecristo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205001879845965346" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 522px; CURSOR: hand; HEIGHT: 244px; TEXT-ALIGN: center" height="215" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDvhoed1jiI/AAAAAAAAAU0/kTBbWgpHTR4/s400/montecristo.jpg" width="481" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Los más espabilados no tardaron en sacar provecho de dicho éxito, y así quién por el año 45 acudía a Marsella, podía contratar los servicios de un guía para visitar la casa de Morell y la de Mercedes, así como los calabozos de Edmundo Dantés y el Abate Faría en el castillo de If…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es seguro que lejos de molestar a su autor, este tipo de situaciones le resultarían graciosas. Más aún teniendo en cuenta que lo ganado con &lt;em&gt;“Los tres mosqueteros”&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;“El Conde de Montecristo”,&lt;/em&gt; le permitieron cumplir uno de sus más viejos sueños: hacerse construir un pequeño &lt;a href="http://www.chateau-monte-cristo.com/presentation/chateau.html"&gt;castillo&lt;/a&gt; a las afueras de París, en Saint Germain en Laye, sobre una colina próxima a las orillas del Sena. A su nueva morada la llamó “Montecristo” y en el lugar más destacado de ella, sobre la puerta principal colocó el escudo de armas de su familia, adornado con la que era su divisa personal: &lt;em&gt;"J'aime qui m'aime".&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Desde su retiro palaciego, Dumas era poco menos que el personaje más popular de París: todo el mundo alababa su obra, se carteaba y mantenía amistad con los grandes autores del momento -Víctor Hugo, Flaubert, Balzac, George Sand, Lamartine, Eugenio Sue-, y no eran pocos los que acudían a disfrutar de uno de esos famosos almuerzos que empezaban a las once de la mañana y terminaba a las cinco de la tarde.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Uno se imagina a aquél hombre de carácter tan alegre y vigoroso, que disfrutaba de vivir como sus personajes, entre la aventura y la pasión, haciendo examen de su vida, mientras sentado a las puertas de su palacio degustaba algún buen licor. Es posible que en más de una ocasión mirara a la lejanía, y entre calada y calada a un buen Habano, volviera a leer para sus adentros aquel último y definitivo legado que nos dejó aquella criatura que de su mano más se acercó a los misterios del corazón humano, el Conde de Montecristo:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Sólo el que ha experimentado el colmo del infortunio puede sentir la felicidad suprema. Es preciso haber querido morir, amigo mío, para saber cuán buena y hermosa es la vida.Vivid, pues, y sed dichosos, hijos queridos de mi corazón, y no olvidéis nunca que hasta el día en que Dios se digne descifrar el porvenir al hombre, toda la sabiduría humana estará resumida en dos palabras:&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;¡Confiar y esperar!"&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDvg_ed1jgI/AAAAAAAAAUk/XTr43WpgyVM/s1600-h/ile+dif.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205001175471328770" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDvg_ed1jgI/AAAAAAAAAUk/XTr43WpgyVM/s200/ile+dif.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-6807780535422348520?l=lupiac.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/6807780535422348520/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=6807780535422348520&amp;isPopup=true' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/6807780535422348520'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/6807780535422348520'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2008/05/el-diamante-y-la-venganza-y-vi.html' title='El Diamante y la Venganza (y VI)'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>debatz@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14956858632597117978'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDvm1ud1jlI/AAAAAAAAAVM/PyxNFEq64CI/s72-c/journal+des+debats.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-5454249244944642794</id><published>2008-05-20T23:53:00.003+02:00</published><updated>2008-05-21T01:09:08.512+02:00</updated><title type='text'>El Diamante y la Venganza V</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDNIfzGc0TI/AAAAAAAAAUc/YKUucPthFP0/s1600-h/10-X-Roue_de_la_fortune.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5202581705673462066" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDNIfzGc0TI/AAAAAAAAAUc/YKUucPthFP0/s320/10-X-Roue_de_la_fortune.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt; La venganza,…&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;…el deseo de consumarla, era lo único que había mantenido a Antoine Allut vivo, y con las fuerzas suficientes para soportar todas las penalidades por las que había pasado desde aquél día en que aquél Abad Baldini &lt;em&gt;-¡abad!,&lt;/em&gt; se decía a sí mismo con una mezcla de burla y amargura-, le entregara un valioso diamante a cambio de delatar a sus tres amigos de París.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando él y su mujer se enteraron de que el mismo joyero que había tasado el diamante ante el Abad Baldini, lo vendió a un mercader turco por el doble de lo que les había pagado a ellos, montaron en cólera, lo asesinaron, robaron su dinero y huyeron lo más lejos que pudieron: a Grecia. Allá murió la mujer de Allut de unas enfermedades, y él fue apresado por un motivo desconocido y condenado a galeras.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fue en aquellos años de cautiverio donde acumuló en su espíritu el ánimo único de la venganza, centrado en aquél maldito abad de Nápoles que había llevado la desgracia a sus vidas. Por algún motivo, lo consideró el único culpable de todo lo que le había pasado desde entonces, y se prometió para sus adentros que, a la primera oportunidad, rompería aquella condena para cumplir  con su venganza.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Allí estuve pudriéndome durante varios años”&lt;/em&gt; –contaría después. Pero por fín logró huir, y rápidamente se llegó hasta Nápoles en busca del abad de sus desgracias: allá nadie sabía dar razón de él, ni siquiera había quién pudiera decir que por lo menos le sonaba el nombre. Baldini no exitía.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Allut buscó en el cementerio de Nápoles, y tampoco encontró la tumba de quién había sido su difunto amigo:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Y poco después supe que vivías… ¿Cómo lo supe? –siguió contando en voz alta, mientras conducía a golpes y cubierta la cabeza por un saco a Picaud- Ni tú ni el Papa me arrancaréis ese secreto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para cuando Antoine llegó a París, Chaubard y Solari ya habían sido asesinados, Loupian arruinado, y sus hijos llevados a los peores extremos de la desdicha.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Esta misma noche, tenía la intención de acercarme a Loupian y contárselo todo, pero una vez más, me has tomado la delantera… ¡Sin duda es el mismísimo diablo el que te guía, pero ni él te va a librar de mi venganza!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Picaud no dijo nada al principio. En su mente iba preparando un nuevo plan que, como no, terminaba con otra venganza: a él, que poseía más de dieciséis millones de francos, poco le costaba ofrecer a Allut unos miles a cambio de su libertad, &lt;em&gt;“y después libre yo de sus manos, haré todo lo posible porque no tarde en sucumbir en las mías”.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero Antoine no iba a caer en la trampa. Sabía perfectamente lo que se jugaba. Condujo a Picaud al sótano de una casa, y allá lo dejó encadenado sin darle nada de comer. Cuando pasado el tiempo este le pidió algo de pan, su captor le dijo que por cada comida tendría que pagarle veinticinco mil francos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Jamás –fue la única respuesta que obtuvo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Es cuestión de tiempo. Esperaré.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No cambió de opinión. Pasó el tiempo, y el hambre y la desesperación fueron minando la salud y el ánimo de Picaud. Su sufrimiento llegó a tal punto que sufrió varias infecciones, y la fiebre le llevó a un punto de casi total inconsciencia, en la que parecía capaz de sentir el dolor físico, pero sin serle posible llegar a discernimiento alguno.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fue entonces cuando Allut comenzó a desesperarse pensando que si Picaud moría, no habría manera alguna de hacerse con su fortuna. Intentando traerlo de vuelta a un estado de consciencia, se precipitó sobre él mordiéndole, pinchándole el cuerpo y hasta los ojos con un cuchillo, pero sin llegar a conseguir nada: únicamente –según palabras que podrían ser del mismo Allut- una sonrisa burlona y diabólica, como respuesta a todos sus intentos de reanimarlo. A consecuencia de estas torturas, Picaud murió y Allut temiendo ser descubierto por la policía y volver a ser condenado, abandona París y huye a Inglaterra.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Algunos años después, en 1828, Antoine Allut cae gravemente enfermo y el médico apenas le da unos días de vida. Viéndose a punto de morir, hace llamar a un sacerdote católico compatriota suyo. Le confiesa todo lo ocurrido tanto a Picaud como a él, dictándole los detalles de esta historia, que después corrobora con su firma en todas y cada una de las hojas que el padre ha transcrito con su testimonio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Siguiendo las instrucciones de Allut, que murió al poco, el sacerdote envió a la policía francesa el manuscrito, todavía conservado en sus archivos, en el que se relata esta historia, encabezado por una carta que dice:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Señor prefecto,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;he tenido la satisfacción de acompañar al arrepentimiento a un hombre eminentemente culpable. Él creyó, y yo pienso como él, que sería útil haceros saber acerca de una serie de hechos abominables en los cuales este pobre desgraciado ha sido sujeto agente y paciente, a la vez. Si se siguen las indicaciones que contiene el escrito anexo a esta carta, encontrarán la cámara subterránea donde aún deben de encontrarse los restos del miserable e infortunado Picaud, triste víctima de sus pasiones y de su odio. Dios perdona, pero los hombres, en su orgullo, quieren ser más que Él, y por ello buscan la venganza, que siempre acaba por destruirlos.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Antoine Allut buscó en vano dónde y cómo estaban escondidas las riquezas de su víctima. Incluso llegó a penetrar, una noche, en su vivienda secreta, pero no halló ningún resguardo, título o documento, no pudo hacerse con ninguna suma de dinero. En esta hoja encontrará la dirección y las indicaciones precisas para llegar hasta los dos alojamientos que, con nombres falsos, ocupaba Picaud en París.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Ni siquiera en su lecho de muerte, Antoine Allut se avino a referirme cómo había llegado a tener conocimiento de los hechos que me relataba de memoria, ni quien le había dado la información sobre los crímenes o la fortuna de Picaud. Únicamente, una hora antes de expirar, me confesó: 'Padre, la fe de ningún hombre puede ser más viva que la mía, puesto que he visto y oído hablar a un alma separada de su cuerpo'.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Nada indicaba entonces que Allut sufriera de delirio; acababa de hacer una auténtica profesión de fe. Los hombres del siglo son presuntuosos y, en su ignorancia, consideran que su negativa a creer es sabiduría. Pero los caminos de Dios son infinitos. Adorémosle, y aceptemos su volutad".&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;(El martes, sexta y última parte: Le Journal des debats)&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-5454249244944642794?l=lupiac.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/5454249244944642794/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=5454249244944642794&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/5454249244944642794'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/5454249244944642794'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2008/05/el-diamante-y-la-venganza-v.html' title='El Diamante y la Venganza V'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>debatz@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14956858632597117978'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDNIfzGc0TI/AAAAAAAAAUc/YKUucPthFP0/s72-c/10-X-Roue_de_la_fortune.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-7382478570080655426</id><published>2008-05-19T07:35:00.003+02:00</published><updated>2008-05-19T07:40:58.787+02:00</updated><title type='text'>El Diamante y la Venganza IV</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDERzTGc0SI/AAAAAAAAAUU/kxSU9lOhDWo/s1600-h/Mat-Fou.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201958617587962146" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDERzTGc0SI/AAAAAAAAAUU/kxSU9lOhDWo/s320/Mat-Fou.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Prosper, el viejo limonadero…&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;…entró a trabajar en el café del Señor Loupian, allá por el año 16, después de que una desconocida y acaudalada viuda se presentara ante el dueño de aquél establecimiento y le pidiera que empleara a ese buen hombre, y a cambio ella le pagaría una renta mensual de cien francos. Según dijo la dama, Prosper, que debía tener alrededor de cincuenta años, había servido con fidelidad y desinterés a su familia durante muchos años, y llegado el momento en que ella debía de marchar muy lejos, era su deseo dejarle empleado en un lugar de la fama y reputación de aquél.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Loupian aceptó la oferta, y al día siguiente se presentó un hombre de aspecto descuidado y mal vestido. La señora del lugar, Madame Loupian, lo estuvo observando atentamente durante un buen rato, creyendo ver en sus rasgos algo que le resultaba familiar, pero terminó pensando que era más cosa de su fantasía que de la realidad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No le costó al viejo limonadero, que era en ese oficio en lo que le emplearon, ganarse la confianza del Señor Loupian y su familia, viendo estos que sus principales clientes valoraban de buena manera la atención y diligencia con la que les servia. Especialmente lo hicieron los mas antiguos amigos y parroquianos de su café, quienes en mayor medida creían conocer mejor al nuevo empleado. Fue todo un detalle por parte del bueno de Prosper, recordaban todos, atender con la diligencia que lo hizo al pobre de Guilhem Solari cuando se llegó hasta el café para contarles que habían encontrado a su amigo Gervais Chaubard, apuñalado en el &lt;em&gt;pont des Arts&lt;/em&gt; con una nota sobre la herida que le causara la muerte, en la que se decía:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Número Uno&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hubo todo tipo de conjeturas sobre la razón de tan extraña muerte, la policía investigó durante unos días, pero al no dar con ninguna pista dejaron las averiguaciones.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A la desgracia de la extraña muerte de uno de sus mejores amigos, a Loupian se le unieron poco después otras dos no menos extrañas: primero fue su perro de caza, que apareció muerto por envenenamiento una mañana a la puerta de la casa; días después le ocurrió lo mismo a un periquito que cuidaba con verdadero cariño Madame de Loupian… Algo volvió a investigarse, pero de nuevo no se obtuvo ningún resultado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fue por aquél entonces, o poco después, cuando la alegría pareció volver a la casa de los Loupian tras tanta desgracia. El motivo: la hija del matrimonio, con 16 años, iba a contraer matrimonio con un Marques millonario recién regresado del Canadá, tras la muerte de sus padres, para hacerse cargo de su herencia y buscar una esposa. Todos los conocidos de los Loupian hablaba del acontecimiento, sobre todo de la cena que el novio había organizado para después de la boda en el &lt;em&gt;Cadran-Bleu&lt;/em&gt;, donde se espera que acudieran ciento cincuenta personas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Desgraciadamente, después de la ceremonia el marqués tuvo que ausentarse y no pudo acudir al inicio de la cena. Por lo menos tuvo tiempo para mandar una nota en la que explicaba que había sido llamado por el Rey, y que comenzaran la cena sin él: a las diez de la noche estaría allá sin falta. Pero no fue así, a esa hora que era la de los postres, un mozo de servicio entró en la sala, y fue colocando un sobre cerrado encima de cada plato. A medida que los invitados fueron abriéndolo, fue produciéndose un murmullo cada vez más intenso, que al llegar hasta los Loupian se convirtió en gritos, desmayos y conmoción: en el se decía que el marido de la hija, el que se decía Marqués, no era sino un condenado a galeras liberado a cambio de representar ese papel, y que una vez hecho, se daba a la fuga.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por si esto no fuera poco, cuatro días después, mientras la familia se encontraba en las afueras de París intentando recobrarse, un incendio -que según la policía tenía nueve focos diferentes-, arrasó el café y la vivienda de los Loupian. Al lugar acudieron numerosas personas que so pretexto de acabar con el fuego, saquearon de entre las llamas y las ruinas todo objeto de valor que quedaba en la casa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin ni siquiera las joyas y bienes que hubieran podido ser salvados del incendio, los Loupian quedan totalmente arruinados. La mayor parte de los que eran sus amigos, los abandonan, y sólo el bueno y fiel Prosper se niega a separarse de sus antiguos jefes, con quienes procura volver a levantar el negocio familiar en el nuevo café que abren poco después en la calle de San Antonio. Hasta aquél lugar se llega a diario uno de los pocos amigos que quedaban a la malograda familia: Guilhem Solari. Sin embargo, tampoco esto iba a durar mucho.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una noche, mientras entraba en su casa, Solari comenzó a sentir unos dolores atroces en el estómago que dieron lugar a fuertes convulsiones. Se llamó rápidamente al médico, y esté declaró, poco más tarde, que el paciente había sido envenenado y que, a pesar de todas las atenciones que le prestó, el infortunado murió sufriendo los mas terribles dolores. Doce horas después, sobre el ataúd en el que reposaba en el velatorio, alguien encontró una nota que decía brevemente:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Numero dos&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Continuaba la extraña sucesión de desgracias: como ya sabemos, los Loupian además de una hija tenía un hijo, Eugene, quien desde hacía ya algún tiempo, acostumbraba a frecuentar a gentes de mala nota, y meterse en alguna que otra &lt;em&gt;farce&lt;/em&gt;. En esta ocasión, le propusieron forzar la puerta de una tienda de licores y llevarse una docena de botellas, bebérselas y pagarlas a la mañana siguiente. Pero sucedió que alguien había informado a la policía de aquél plan, y que cuando fueron detenidos y metidos en prisión, sólo fue hallado culpable el joven Loupian de quién se supo además, por informantes secretos, que encabezaba una banda de salteadores, por lo que fue condenado a una pena de veinte años de prisión.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con esta catástrofe, que arruinó de nuevo a la familia en abogados e intentos de conmover la piedad de los jueces por medio de regalos, el infortunio de los Loupian parecía llegar a su punto culminante. La que había sido la bella y rica Therese murió de pena, y su viudo e hija quedaron en la calle.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fue entonces cuando el hasta aquél momento humilde y fiel Prosper contó a la hija de Loupian que tenía algunos ahorros acumulados durante toda su vida, y que se ofrecía a prestarles su apoyo económico a cambio de que ella le prestara a sus favores… Ella aceptó, pues no veía otra manera de salvar a su padre de aquella miseria, y esperaba que con el dinero de Prosper pudieran volver a montar un nuevo café.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todas estas desgracias habían afectado a la razón del señor Loupian, que cada vez con más frecuencia tendía a desaparecer sin dar razón a nadie de a donde iba. Una noche, mientras se paseaba por los jardines de las Tullerias, apareció ante él un hombre enmascarado, que sin mediar otra palabra le gritó:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Loupian, ¿recuerdas 1807?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Por qué?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿No quieres hablar del crimen que cometiste en aquella época?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Un crimen!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Si, un crimen infame!, por envidia hiciste encerrar a tu amigo Picaud… ¿te acuerdas? Él ha sido quien se ha vengado apuñalando a Chaubard, envenenando a Solari, entregando a tu hija a un condenado, organizando la trama que llevó a tu hijo a prisión y mató a tu perro, al periquito de tu mujer e incendió tu casa…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fue entonces cuando el enmascarado descubrió su rostro, viendo Loupian en él a su fiel Prosper, pero también a aquél Picaud que volvía ahora desde él pasado ejecutando aquella cruel venganza. Después sintió en el estómago el frío dolor que causó la puñalada que le asestó su atacante. Cayó al suelo, mirándole con terror, pasó su mano por la herida y justo en el momento en que había conseguido acercarla a la altura de la vista, quedó muerto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Número Tres&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Después de consumar el último capítulo de su venganza, Picaud dio la media vuelta y se dirigió hacia el exterior de aquellos jardines. Todo había acabado para él. ¿Y ahora qué? –debió de pensar. Sin embargo no tuvo mucho tiempo para preocuparse por este asunto, puesto que en aquél mismo momento alguien se le acercó por detrás y cubriéndole la cabeza con un saco, lo inmovilizó mientras le decía:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Ya te tengo!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;(El miércoles, quinta parte: La venganza)&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-7382478570080655426?l=lupiac.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/7382478570080655426/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=7382478570080655426&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/7382478570080655426'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/7382478570080655426'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2008/05/el-diamante-y-la-venganza-iv_19.html' title='El Diamante y la Venganza IV'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>debatz@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14956858632597117978'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDERzTGc0SI/AAAAAAAAAUU/kxSU9lOhDWo/s72-c/Mat-Fou.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-1122236815013882043</id><published>2008-05-13T19:13:00.007+02:00</published><updated>2008-05-14T07:45:08.777+02:00</updated><title type='text'>El Diamante y la Venganza III</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/SCnMWDGc0QI/AAAAAAAAAUE/tL4t6s4oJIo/s1600-h/1-I-Bateleur.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199911923937497346" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/SCnMWDGc0QI/AAAAAAAAAUE/tL4t6s4oJIo/s320/1-I-Bateleur.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;El viaje del Abad Baldini…&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;…a Nimes tenía un solo objetivo: dar con Antoine Allut para entrevistarse con él. Después de pasar unos cuantos días intentando localizarle, por fin logró acordar un encuentro en un mesón muy cercano a la &lt;em&gt;Maison Carrée&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A Antoine le sorprendió que alguien que no conocía, aunque podía jurar que a ese tal Baldini lo había visto en algún sitio, tuviera un interés tan vivo en encontrarse con él personalmente. Únicamente sabía que había llegado hasta allá con el objeto de hacerle entrega de un valioso legado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¡Qué cosa más extraña! –debió pensar Allut. ¿A qué ese interés en conocerme y entregarme algo que dicen tiene mucho valor?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando por fin se encontraron, y después de la charla preliminar entraron en materia, el Abad le contó que estando preso en Nápoles por cuestiones políticas, conoció en su lecho de muerte a un hombre de unos 30 años, que había sido encerrado injustamente y que, a pesar de ello, perdonaba a los causantes de su desgracia. Era de ahí, de Nimes, y decía llamarse Francois Picaud…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al oír aquél nombre, Antoine lanzó un pequeño grito y su rostro quedó totalmente blanco.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Usted conocía a ese tal Picaud, ¿no es así? – le preguntó el Abad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Era uno de mis mejores amigos… ¡fue a morir lejos el pobre diablo!... ¿sabe usted porqué lo encerraron?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- No lo sabía ni él…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Antoine pareció respirar más tranquilo. Mientras, el Abad le siguió contando que Picaud, durante su estancia en prisión, conoció a un inglés cautivo como él, con el que entabló tal amistad que al morir regaló al zapatero de Nimes un enorme diamante que valdría más de cincuenta mil francos…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Algún tiempo después –continuó relatando el Abad- le llegó su última hora también a Picaud, quien atormentado por su desgracia, me hizo jurar que al ser puesto en libertad vendría a Nimes a buscar a su amigo Antoine Allut –&lt;em&gt;“la voz de Dios me ha dicho que él conoce el nombre de los que me denunciaron”, &lt;/em&gt;me aseguró-, para entregarle ese valioso diamante que le regaló su amigo inglés. Sólo puso una condición: que Allut me diera a cambio los nombres de sus delatores, para que yo los escribiera en una placa que hay sobre su tumba en Nápoles.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al mismo tiempo que terminaba de relatar esto, el Abad descubría un pequeño bulto que acababa de colocar sobre la mesa, separándolo lentamente del paño que lo envolvía, hasta dejar a la vista de Antoine una gruesa piedra que parecía hecha de agua, en cuyo interior brillaba el reflejo del fuego que ardía al fondo de la estancia, en la chimenea.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los ojos de Antoine y su mujer, que acababa de unirse a la conversación, brillaban aún más si era posible que el enorme diamante que estaban viendo. En un instante, todos los reparos, la prudencia e incluso, la posible desconfianza que podía despertar en ellos ese desconocido Abad, se había desvanecido completamente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Vale al menos cincuenta mil francos –añadió el Abad como dando la estocada final a cualquier reparo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La mujer de Antoine corrió a avisar a un joyero vecino, quien lo tasó en más de sesenta y tres mil francos. A los Allut ya nos les cupo ninguna duda: saltaban de alegría, gritaban, y ella con los ojos llenos de lágrimas insistía en abrazar al generoso abad, quien no daba muestras de otra cosa que de querer terminar de una vez por todas con el asunto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Entonces, ¿estamos de acuerdo? –preguntó mirando a ambos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Pues claro que sí –respondió rápidamente ella- ¡venga Antoine!, ¿a qué esperas?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A pesar de todo, él pareció dudarlo durante un instante, pero la insistencia de su mujer y del abad terminó por rendirle. Se sentó a la mesa, tomó un pedazo de papel y escribió:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Gervais Chaubard&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Guilhem Solari&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Gilles Loupian&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(El próximo lunes, cuarta parte: Prosper, el viejo limonadero)&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-1122236815013882043?l=lupiac.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/1122236815013882043/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=1122236815013882043&amp;isPopup=true' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/1122236815013882043'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/1122236815013882043'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2008/05/el-diamante-y-la-venganza-iii.html' title='El Diamante y la Venganza III'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>debatz@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14956858632597117978'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/SCnMWDGc0QI/AAAAAAAAAUE/tL4t6s4oJIo/s72-c/1-I-Bateleur.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-2034081791516347786</id><published>2008-05-12T13:50:00.005+02:00</published><updated>2008-05-13T09:49:31.682+02:00</updated><title type='text'>El Diamante y la venganza II</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/SCgvZTGc0PI/AAAAAAAAAT8/YnEv3j0jEdw/s1600-h/12-XII-Pendu.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199457881469800690" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/SCgvZTGc0PI/AAAAAAAAAT8/YnEv3j0jEdw/s320/12-XII-Pendu.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Joseph Lucher, hombre de fortuna…&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;… nació el mismo día en que murió Francois Picaud. Para que nos entendamos: aquel fue el nombre que se puso éste al poco de ser encerrado en los calabozos de la remota fortaleza de Fenestrelle, en lo que son actualmente los Alpes Italianos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Su condena duró siete largos años, hasta la caída del Napoleón en 1814, que hizo que quienes, como él, estaban encerrados por cuestiones políticas salieran libres con el nuevo gobierno. Lucher era un hombre avejentado por el sufrimiento y la desesperación. En el interior de su alma ardía el deseo de la venganza, de castigar a quienes le habían enviado a semejante infierno. Desgraciadamente, apenas sabía el motivo por el que había pasado todo aquél tiempo en presidio y, por supuesto mucho menos quién lo había provocado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fuera de él, no había manera de reconocer a la persona que fue antes: parecía mucho mayor de lo que era, y el aspecto jovial e inocente que marcaba su seña de identidad había desaparecido totalmente de su rostro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A pesar de ello, Lucher había mostrado de cara a sus carceleros un talante sereno y respetuoso, tanto que en los últimos años que cumplió de condena, se le encomendó servir de criado a un rico clérigo milanés de origen noble, que se encontraba destinado en aquél mismo lugar. Según se cuenta en los archivos de la policía de París, es muy posible que el aristócrata llegara a conocer el pasado de su criado y sintiera por él un especial afecto, pues estando en el lecho de muerte, el 4 de enero de 1814, manifestó que lo consideraba como si fuera su propio hijo y testó a su favor convirtiéndolo en su único heredero.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El clérigo le dejaba una inmensa fortuna repartida en copiosas rentas a recibir de las bancas de Hamburgo, Amsterdam y Londres en pago por la venta de todas las posesiones que habían pertenecido a la familia del milanés. Además, antes de morir le habló de un lugar en el que había escondido un tesoro consistente en diamantes valorados en más de un millón de francos, además de otros tres millones en diferente moneda de Francia, España, Milán, Venecia e Inglaterra.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Poco más de tres meses después de recibir aquel rico legado, en abril, Lucher salía libre de la fortaleza de Fenestrelle. Rápidamente marcha a Milán a hacerse con el tesoro del que le había hablado su mentor, y de ahí pasa a Amsterdam, Hamburgo y, por último Londres. Además de aquella cantidad de dinero, el rico clérigo había proporcionado a su ahijado del conocimiento necesario para moverse con buen tino en el mundo de los negocios y la especulación, en la alta sociedad, y en los grupos de poder. No en vano, Lucher era entonces poseedor de una fortuna que podía superar a la de cualquier rey.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El nuevo potentado llega a París el 15 de febrero de 1815, exactamente 8 años después de que el pobre Francois Picaud desapareciera misteriosamente sin dejar ningún rastro. Como poco después, en marzo, se difunde la noticia de la huida y regreso de Napoleón de la isla de Elba, Luchet permanece durante los meses siguientes en un segundo plano, sin dar noticias de su existencia, no fuera a ocurrir que volvieran a enviarlo a su presidio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tras la derrota de Waterloo y asegurada la Segunda Restauración, se instala en las proximidades de la Plaza de Sainte Opportune, desde donde comienza a indagar sobre lo que ocurrió ocho años antes. Esto es lo que llegó a averiguar: mucha gente recordaba lejanamente la desgraciada historia de un tal Picaud, quien a punto de casarse con su prometida, fue víctima de una cruel broma por parte de tres amigos que le denunciaron. No se sabía si había huido para no ser atrapado, o si lo habían encerrado secretamente; el caso es que su prometida lloró su desaparición durante dos años, hasta que terminó por casarse con un buen amigo del desaparecido, el dueño del café Loupian, que la había estado dando consuelo todo ese tiempo. El matrimonio, además de dos hijos, le había proporcionado al marido una importante dote con la que convirtió su café en uno de los más elegantes y reconocidos de París.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Luchet parecía escuchar todo esto sin demasiado interés, pues lo que realmente le interesaba en ese momento era saber el nombre de aquellos “amigos” que habían llevado la desgraciada a la vida del tal Picaud.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Un tal Antoine Allut –dijo por fin una de las personas a las que interrogó Luchet-, me dijo en cierta ocasión que él sabía quienes eran aquellos de los que usted habla.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Conocí a un tal Allut en Italia –respondió Luchet- que era de Nimes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Pues es posible que fuera el mismo, ya que éste también era de aquél lugar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Ahora que lo menciona, recuerdo que ese Allut me prestó un dinero, pidiéndome que se lo devolviera en cuanto pudiera y, la verdad, quiero pagar mi deuda lo antes posible.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Podéis hacerlo entonces con toda confianza enviándoselo a aquél lugar, pues me consta que vive allá retirado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(Mañana, tercera parte: El viaje del Abad Baldini)&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-2034081791516347786?l=lupiac.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/2034081791516347786/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=2034081791516347786&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/2034081791516347786'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/2034081791516347786'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2008/05/el-diamante-y-la-venganza-ii.html' title='El Diamante y la venganza II'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>debatz@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14956858632597117978'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/SCgvZTGc0PI/AAAAAAAAAT8/YnEv3j0jEdw/s72-c/12-XII-Pendu.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-8749051813031573533</id><published>2008-05-11T23:12:00.009+02:00</published><updated>2008-05-18T20:21:48.098+02:00</updated><title type='text'>El Diamante y la venganza I</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La siguiente historia, un paréntesis en lo que venía contando estas últimas semanas, es un hecho cierto, totalmente verdadero y, con seguridad, desconocido para muchos de vosotros, aunque a todos os va a resultar familiar. Lo que voy a relatar está escrito en una recopilación de los casos más interesantes existentes en los Archivos de la Policía de Paris y su autor, aquél que las recopiló, le puso el título, muy apropiado como se verá a lo largo de los siguientes días, de &lt;em&gt;El diamante y la venganza&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199231536693301474" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" height="287" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/SCdhiTGc0OI/AAAAAAAAAT0/Oj7lqsC8dx4/s320/Amoureux.jpg" width="281" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Francois Picaud, un joven zapatero de Nimes...&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;...iba a casarse por fín con su prometida, Therese. Estaba exultante, feliz, y así le vieron todos los conocidos a los que visitaba para invitarles a los festejos previos a la ceremonia.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;En aquél París de 1807, la colonia de emigrantes de Nimes y el Departamento de Gard, acostumbraban a reunirse en el café de Mathieu Loupian, muy cerca de la Plaza de Sainte Opportune. Allá se llegó Francois para encontrarse y comunicar la buena nueva al dueño del café y a tres parroquianos más, todos ellos amigos íntimos suyos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Parece ser que el tal Loupian no le tenía demasiada buena fe al que se creía su amigo, y añadía a aquello una profunda envidia por la belleza y la fortuna que la novia iba a aportar al matrimonio. Así que no es de extrañar que él fuera quien propuso la siguiente idea, nada más marcharse el zapatero:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- Así que la boda es el martes –dijo Loupian.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- Sí en tres días.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- Pues creo que voy a retrasar la fiesta -añadió maliciosamente el dueño del café.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- ¿Y cómo lo vas a hacer?.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- Se me ha ocurrido una idea excelente… Dentro de poco va a venir el comisario a tomar su café. Le diré que nuestro amigo Picaud es un agente inglés, le detendrán, y entre interrogatorios y papeleos, os garantizo que la boda se va a posponer bastante tiempo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Uno de los concurrentes, Antoine Allut, consideró que no era una buena idea: Napoleón les había llevado a la guerra con media Europa, y sobre todo con Inglaterra. Además, hace poco, se dieron nuevas insurrecciones en la Vendee auspiciadas por aquellos, y acusar a alguien de ser agente suyo puede ser más grave de lo que parece. Antoine, se negó a participar de ello, se levantó y se fué.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Los tres compinches siguieron adelante con su plan, hablaron con el comisario y éste a su vez se lo comunicó al Duque de Rovigo, quien ordenó, la noche del domingo al lunes anterior a la boda, que arrestaran con el mayor de los secretos al sospechoso.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Francois Picaud desapareció totalmente y sin dejar ningún rastro. Nadie volvió a verlo, ni siquiera la que iba a ser su futura esposa. Sólo podían imaginar qué había sido de él sus amigos del café de Loupian, aquellos mismos que se habían prometido que con aquella broma iba a reir &lt;em&gt;a ventre deboutonné&lt;/em&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(Mañana Segunda parte: Joseph Lucher, hombre de fortuna).&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-8749051813031573533?l=lupiac.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/8749051813031573533/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=8749051813031573533&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/8749051813031573533'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/8749051813031573533'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2008/05/el-diamante-y-la-venganza-i.html' title='El Diamante y la venganza I'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>debatz@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14956858632597117978'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/SCdhiTGc0OI/AAAAAAAAAT0/Oj7lqsC8dx4/s72-c/Amoureux.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-6147414285061944385</id><published>2008-04-19T22:23:00.031+02:00</published><updated>2008-04-30T15:03:41.415+02:00</updated><title type='text'>3 años después</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hola Josan.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como lo prometido es deuda, y al salir para la Gascuña te di mi palabra de contarte a la vuelta de qué trataba esto de seguir los pasos de los verdaderos tres mosqueteros –que realmente fueron cinco-, por las tierras aquellas y las del Bearn, aquí estoy de vuelta para cumplir con lo convenido y procurar satisfacer esa curiosidad que quedó sedienta hace unas semanas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya te he contado por teléfono alguna de las cosas que he visto y las personas que he conocido, sabrás que parte de lo que aquí te voy a contar lo voy a hacer ayudado por un regalo que me hizo el último día mi buen amigo Jacquou: un libro titulado &lt;em&gt;« Histoire vraie des trois mousquetaires »&lt;/em&gt; de Armand Praviel, en el que encontré recopilada mucha de la información que semanas antes, cuando preparé el viaje, había tenido que andar sacándola con cuentagotas por aquí y por allá. Parece que a mi amigo Jacquou le resultó gracioso que ese fuera uno de los motivos de mi viaje y, ni corto ni perezoso, tuvo el excelente detalle de regalarme esa pequeña y antigua joya de la historiografía mosqueteril.&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191064390179167202" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 256px; CURSOR: hand; HEIGHT: 358px" height="366" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/SApdjzbPG-I/AAAAAAAAAS0/7HGsLi8cwok/s400/mousquetaires+praviel.jpg" width="283" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El buen ojo que tuvo Dumas al encontrar aquél viejo ejemplar de las memorias de d’Artagnan es el mismo que se le manifestó también cuando se topó en los archivos de la policia de París con un caso que inspiraría su Conde de Montecristo. Poco le importó las maneras de aquél autor llamado Sandras, tan dado a la fabulación que escribía en primera persona todas las memorias que salieron de su mano como si las escribiera el autobiografiado, que utilizara fuentes más que dudosas, y que rellenara con florituras galantes o gallardas muy del gusto de la época todos aquellos márgenes que quedaban vacios… Él se sabía capaz de emplear ese material para darle una vida que sólo podía darle la literatura folletinesca.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dumas era como el maestro de un antiguo taller de pintura, pues no redactaba totalmente sus obras, sino que buscaba las ideas, concebía el argumento, y luego dejaba en manos de sus aprendices el grueso del trabajo, antes de volver él a correguirlo y darle las últimas y más personales pinceladas. Por ello, es injusto no recordar, siempre que se menciona &lt;em&gt;«Los tres mosqueteros»,&lt;/em&gt; a aquél que realmente la redactó a medias con el autor en su calidad de empleado, aprendiz o, como se diría hoy, &lt;em&gt;«negro»&lt;/em&gt; : Auguste Maquet.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191065618539813874" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SAperTbPG_I/AAAAAAAAAS8/U2WXlBtGtBc/s400/ruta_mosqueteros2.jpg" border="0" /&gt; &lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;D’ARTAGNAN&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191066005086870530" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/SApfBzbPHAI/AAAAAAAAATE/Cyl1DkbUXUo/s400/castelmore.jpg" border="0" /&gt;Este que ves aquí es el Castillo de Castelmore, a pocos kilómetros de Lupiac, a la derecha de la carretera que lleva a Le Parre. Hoy en día sigue siendo una propiedad privada que aún estando protegida como monumento histórico no puede visitarse, e incluso el acceso para ver aunque sea su exterior es muy complicado, por lo que puedes imaginar cómo me quedaron las fotografias que hice de él… He preferido buscar una en internet que ilustre mejor cómo es este edificio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En él dice la tradición que nació allá por el año 1615 Charles de Batz-Castelmore de Artagnan, el famoso mosquetero de la obra de Dumas. A uno le gusta suponer que ahí también paso los primeros años de su vida y que de esa misma casa salió en dirección a París siendo casi un crio, con poco más que una carta de recomendación para Treville y la espada de su padre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero nada queda que pueda dar testimonio de todo aquello. Es posible que el deseo de compensar esta falta es el que haya animado la instalación, a la entrada de Lupiac en un antiguo hospital de peregrinos mandado construir por el padre de d’Artagnan, un museo dedicado a nuestro mosquetero. Sin tener nada del otro mundo, merece la pena visitarlo si se llega ahí, ya que esa será seguramente la única manera de poder entrar un poco en el espíritu del mosquetero en su propia tierra natal.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Además de esto, en Lupiac no hay nada más de interés : es un pueblo casi desierto, dormido y tranquilo, recogido sobre sí mismo, como si no diera demasiada importancia al interés que pueda despertar en todos los curiosos que nos acercamos hasta allá.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/SApfjzbPHBI/AAAAAAAAATM/r-8bbNp9ib0/s1600-h/dartagnan+bordaz.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191066589202422802" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="431" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/SApfjzbPHBI/AAAAAAAAATM/r-8bbNp9ib0/s400/dartagnan+bordaz.jpg" width="267" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;De la vida de d’Artagnan desde su llegada a París, se ha escrito ya mucho, y por eso yo no me voy a alargar demasiado. Eso sí, si quieres que te recomiende un libro con el que profundizar un poco más en su vida, hazte con el de Odile Bordaz. Se titula &lt;em&gt;«D’Artagnan, mousquetaire du Roi. Sa vie, son epoque, ses contemporains».&lt;/em&gt; Su autora es, en este momento, una de las mayores especialistas en el personaje, y la lectura de su libro resulta bastante amena.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En sus páginas podrás seguir al joven d’Artagnan en su llegada a París hacia 1640, su ingreso en las Guardias Reales, y su paso en 1644 a los Mosqueteros de Trèville. Al disolverse la companía dos años después, pasa a servir a las ordenes de Mazarino, quién le encarga numerosas misiones que cumple con tal éxito, que pronto llama la atención del Rey, quien le pone a su propio servicio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Encontrarás en él cosas muy curiosas, como que casó por conveniencia en 1659 con Charlotte-Anne de Chancelay, quien le dió dos hijos antes de separarse de él en 1665 ; que fue él quien detuvo al poderoso Fouquet, y que queda testimonio de la diligencia con la que lo hizo en las memorias de madame de Sevigné ; que cinco años antes, en 1660, acompañó a Louis XIV en su viaje a la frontera de Irún, justo hasta la Isla de los Faisanes, para encontrarse allá con la infanta española con la que se casó inmediatamente dicho monarca en San Juan de Luz. Como sueles pasar por ahí a menudo, recordarás que según salió el cortejo nupcial de la iglesia, mandó el monarca francés que se tapiara aquella puerta y no volviera nadie a cruzar su umbral, y todavía hoy puede verse el lugar del muro en el que estaba, con un cartel que da cuenta del hecho.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Antes de llegar al encuentro nupcial, parece ser que Charles de Batz-Castelmore visitó su casa de Lupiac y la tumba de sus padres en la capilla del palacio de Castelmore. Fue esta la última ocasión en que vio su tierra natal, ya que Luis XIV le tenía reservada una vasta colección de actividades que le iban a tener muy ocupado: misiones confidenciales, el gobierno de la recién conquistada Lille, y el servicio de armas en las numerosas empresas de guerra y conquista de la corona. Fue esto último lo que le llevó a encontrarse con la muerte el 25 de junio de 1673 ante los muros de Maastricht, de un balazo de mosquete en plena garganta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A su muerte, d’Artagnan era un personaje estimado y querido. Fueron numerosos los panegíricos que se compusieron en su honor, el más celebre de los cuales –compuesto por Juliani de Saint-Blaise-, decía aquello de:&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;«D’Artagnan et la gloire ont le même cercueil»&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191066876965231650" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" height="156" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/SApf0jbPHCI/AAAAAAAAATU/1DZ29_8oPmc/s400/artaignan.jpg" width="266" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;ATHOS &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Athos de Dumas, aquél que era conde La Fère, padre del vizconde de Bragelonne y marido de la gran Milady de Winter, tiene que ver muy poco con el real. Para empezar, su verdero nombre era Armand de Sillègue d’Athos d’Autebielle, y era el hijo menor de una familia bearnesa de Sillègue, al sur de Sauveterre-de-Béarn. A pesar de las apariencias, de la nobleza de sus apellidos y de los títulos con los que lo adornaba, Athos descendía de una familia de mercaderes. De hecho, su antepasado conocido más remoto, llamado Tamonet, se enriqueció haciendo negocios junto a su hijo, Peyroton, con los que ampliaron el patrimonio familiar, hasta el punto de llegar en 1557 a comprar el palacio de Athos, y todos los derechos que corresponden a sus propietarios.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El tal Peyroton, bisabuelo de nuestro mosquetero, ascendió a la categoría de noble señor de Athos, Cassaber y Autebielle por la fuerza de su bolsa y no de sus armas, del mismo modo que lo habían hecho también en aquellas épocas, muchos otros señores que se apresuraron a rehacer sus árboles genealógicos para dotarlos de raices más floridas de las que realmente tenían. Como irás viendo, no es este el único caso en el que ocurre lo que acabo de contarte.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Peyroton tuvo un hijo, Bertrand, quien a su vez casó con la noble Catherine de Monein. De esta unión nació Adrien de Sillègue señor de Athos y Autebielle, que tomó por esposa a una hija de la casa de du Peyrer, mercaderes de Oloron, que era además prima del Señor de Tréville. De este matrimonio nacería, segundon él, Armand, quién será conocido universalmente como Athos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Puesto que tenía un hermano mayor destinado a heredar todos los señorios familiares, siguiendo los usos de la época –o espada o tonsura-, nuestro Athos optó por lo primero, echando mano de su tío Tréville, quien no pareció tener problema en recomendarle para su ingreso en la Guardia Real, tras lo cual, y vista su habilidad con las armas, aceptarlo en la compañía de Mosqueteros allá por el año 1640.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El caso es que tuvo poco tiempo para disfrutar de su nuevo oficio y desde luego no el suficiente para vivir las aventuras que de él cuenta Dumas, pues no fueron más que tres los años que vivió nuestro mosquetero, a quién un día de diciembre de 1643 lo encontraron muerto en las inmediaciones del Pré au Clercs –Prado de los frailes-, lugar que se extendía desde las inmediaciones de la entonces Abadía de Saint-Germain-de-Prés hasta el Campo de Marte : era el lugar preferido por estudiantes y soldados para acudir a batirse por las más peregrinas razones, así que es fácil imaginar el motivo de la muerte de Athos. El libro de difuntos de la iglesia de St-Sulpice, con fecha 21 de diciembre de 1643, dice lo siguiente:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Cortejo fúnebre, misa y entierro del difunto Armand Athos dautebielle mosquetero de la guardia del Rey, gentilhombre del Béarn encontrado cerca de la plaza del Prado de los Curas’’.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;PORTHOS&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dumas nos presenta a un Porthos hercúleo y vanidoso al que Sandras había rebautizado con ese nombre por cuestiones de rima con el de su compañero Athos, pues verdaderamente este mosquetero se llamaba Isaac de Portau.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Su padre fue secretario del rey de Navarra y notario general del Bearn, allá por la época de Enrique IV. Su posición le engrosó la bolsa y como en el caso de la familia de Athos, esto le permitió comprar haciendas y señoríos con los que ennoblecerse. Es seguro que durante aquella época formó parte de la nobleza protestante bearnesa que, como su Rey, cambiaba de credo según se lo pidieran las circunstancias, hasta llegar a aquello de &lt;em&gt;«París bien vale una misa».&lt;/em&gt; De hecho, la madre de Porthos fue Anne d’Arrac de Gan, hija de un importante ministro protestante.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Isaac, segundo hijo de este matrimonio nació en Pau el 2 de febrero de 1617. Mientras su hermano mayor y heredero de la casa pasó a ser gobernador de Navarrenx, él como su amigo Athos fue destinado al oficio de las armas y como tal entró en las guardias reales, al igual y por la misma época en la que lo hizo d’Artagnan, por lo que es razonable pensar que se conocieran entonces. Es en 1643 cuando entra en la compañía de mosqueteros, casualmente, el mismo año en que muere Athos, por lo que es de imaginar que tuvieron muy poco tiempo para convivir.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/SApgtzbPHDI/AAAAAAAAATc/UJN48RX1a_c/s1600-h/Lanne.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191067860512742450" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 392px; CURSOR: hand; HEIGHT: 276px" height="256" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/SApgtzbPHDI/AAAAAAAAATc/UJN48RX1a_c/s400/Lanne.jpg" width="390" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;A partir de aquí es muy poco lo que se sabe de Porthos si no es para echar mano de la leyenda que dice que se retiró los últimos años de su vida al señorio de Lanne-en-Baretous. La casa es la que ves en la foto, aunque ha cambiado en los últimos dos años, porque de entonces a esta parte se ha reformado totalmente, y se ha puesto en ella un hotel rural de aspecto bastante cómodo y agradable al que, como puedes imaginar, le han llamado « Château de Porthos».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isaac de Portau fue el más longevo de este grupo: murió en Pau el 13 julio de 1712 de un ataque de apoplejia a la nada desdeñable edad de 95 años, siendo enterrado en la capilla del Santo Sacramento de la Iglesia de San Martín, muy cerca del castillo-palacio en el que nació más de siglo y medio antes Enrique IV, aquél monarca que favoreció de tal manera a su oficial de cocina, llamado Abraham de Portau, que éste pudo procurar a su vez una buena posición a su hijo, el padre de Porthos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;ARAMIS&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El pueblo de Aramis está muy cerca de Olorón, sobre una pequeña loma al pie de las enormes montañas del Pirineo. A pesar de la proximidad de algunas estaciones de esquí, todavía no ha sido invadido por los chalets y apartamentos de temporada, ni siquiera se ven por su calles otras personas que las que habitan el lugar ocupándose de sus quehaceres diarios. En cierto modo a Aramits le ocurre lo que a Lupiac : es un pueblo silencioso, encerrado en sí mismo, en el que poco hay que pueda recordarnos al mosquetero que tomo el nombre de aquél lugar. Unicamente, junto a la iglesia parroquial, está el solar que ocupaba la Abadía y que hoy está vacío, en la que Aramis hizo las funciones de Abad laico. Sólo queda en recuerdo de ella la antigua portada y, a su lado, un panel explicativo de la vida del mosquetero.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191069106053258306" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SAph2TbPHEI/AAAAAAAAATk/ilXxegTSxD4/s400/aramits.jpg" border="0" /&gt;Henri d’Aramitz, que así se llamaba este mosquetero, era el de más noble abolengo de todo el grupo, al pertenecer a una de las principales familias protestantes del Bearn fuertemente vinculada a la corona. De hecho, su abuelo, Pierre d’Aramitz, fue capitán de las tropas hugonotes durante las guerras de religión y al terminar aquellas casó con Louise de Sauguis, hija del abad laico de Sauguis en la Soule, con quien tuvo tres hijos: Phébus, Charles et Marie. Esta última será la madre de Tréville, por lo que Aramitz, como Athos, tendrán una relación de parentesco con Treville que será la que posiblemente les decidió a ingresar en la Compañía de Mosqueteros.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Charles, hermano de Marie y Phebus, sucedió a su padre en el gobierno de la familia, ingresó en la Compañía de Mosqueteros de su primo Tréville, y casó después con Catherine de Rague. Uno de los hijos de aquél matrimonio fue Henry d’Aramitz, el Aramis de Courtilz de Sandras y de Dumas, que ingresó en los mosqueteros más o menos en la misma época en que Athos también lo hacía y d’Artagnan llegaba a Paris, es decir en torno a mayo de 1640. A su ingreso en la compañía tenía además con él a su padre, que era oficial de los mosqueteros y, por supuesto, a su tío Treville.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A partir de aquí, es poco lo que se sabe de su vida como mosquetero, ni de lo que fue de él una vez que esta se disolvió en 1646. Lo volvemos a encontrar ya regresado a su tierra el 16 de febrero de 1650, para casarse con Jeanne de Béarn-Bonasse, con quién tuvo cuatro hijos. Poco más tuvo que poder hacer, pues el 22 de abril 1654, “estando a punto de hacer un viaje a París, sin saber lo que puede suceder y considerando que la muerte es tan cierta como incierta es la hora en que nos va a venir“, dicta su testamento, dejando a su hijo mayor, Armando, como heredero universal. A pesar de sus temores, regresó de París, pues lo encontramos como testigo de una boda en febrero de 1659, pero a partir de aquí, su rastro desaparece para siempre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;M. DE TREVILLE&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Visto el caso de los cuatro mosqueteros, es claro que Jean Armand du Peyrer, Conde de Troisvilles, fue en aquella época ejemplo y admiración de muchos de los jóvenes segundones del Bearn y la Gascuña que soñaban con marchar a París y prosperar en el ofcio de las armas. La complejas relaciones familiares que se daban entonces, hicieron además que acudieran para ponerse al servicio del de Treville decenas de primos sobrinos y todo tipo de familiares procedentes de su tierra.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, incluso en su caso, los orígenes familiares eran mucho menos lustrosos de lo que pretendía hacer créer: descendía de una familia dedicada a la cantería, de ahí su apellido de Peyrer -peyre es piedra en gascon-, que habitaban en la localidad de Saucède, que todavía es hoy un tranquilo villorrio oculto en medio de una llanura, al fondo de la cual se yerguen gigantescos los Pirineos. De aquél lugar salió Peyroton du Peyrer &lt;em&gt;“mestre dobres deu Rey de Béarn&lt;/em&gt;”, para instalarse en Olorón, lugar más acorde con la posición que acababa de alcanzar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su hijo, Bertrand, abandona el oficio del padre para dedicarse al comercio, y su nieto Jean du Peyrer, llegó a prosperar de tal manera que, en 1607, compra cerca de Sauguis, en el valle de la Soule, la tierra de Troisvilles que le proporciona, además de unas amplias posesiones, el derecho a ser considerado parte de la nobleza como propietario que era de aquella heredad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como ya te he contado antes, casó el 12 octobre 1597 con Marie d’Aramitz, hija de Pierre d’Aramitz, el capitán protestante, y de Marie de Sauguis. De este matrimonio nace Jean Armand du Peyrer, quién marchará en 1616 a París para enrolarse en la Guardia Real, donde tras casi diez años de campañas, es aceptado en la Compañia de Mosqueteros. Con ella participará en el famoso asedio de La Rochelle y en otras destacadas acciones, que le valen ser puesto a la cabeza de la compañía por el mismo rey en 1634. Esta ocasión la aprovecha para, a lo largo de los años siguientes, ampliar sus posesiones con la baronía de Montory, y los señoríos de Peyre en St Sever, que le permiten modificar su apellido de &lt;em&gt;“de Peyre”&lt;/em&gt; a &lt;em&gt;“du Peyrer“&lt;/em&gt; y maquillar así el origen de su familia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero todo esto terminará cuando es implicado, sin poder demostrarse, en una conspiración contra Richelieu, que le valdrá el exilio hasta la muerte del cardenal en 1642. Pero ya para entonces podía darse por terminada su carrera, pues tampoco se llevaba muy bien con Mazarino, quien termina por quitárselo de enmedio haciéndolo gobernador de Foix y enviándolo a combatir y vencer al rebelde Matalas en su tierra de la Soule, antes de morir el 8 de mayo de 1672.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esto es, amigo mio, lo que he encontrado tanto en el libro que me regaló el bueno de Jacquou, como en algún otro que he consultado. Recuérdame que te cuente la historia que me descubrió mi compadre de Lectoure sobre un cura que puso su nombre a unos orinales. Si, como lo has leído. Merece la pena conocer la historia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De cualquier manera, espero que esto que te he relatado te sirva de algo y, sobre todo, recuerda que ello no es sino algo pasado, que puede valer tanto como lo que leímos cuando eramos críos de la mano de Dumas. Él mismo decía, cuando le acusaban de trampear y falsear la historia, aquello de:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;"oui, mais je lui ai fait de beaux enfants"&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así que ya que nada tenemos que hacer con nuestro futuro, jugemos con el pasado y busquemos en él la belleza.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Salud y un fuerte abrazo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Charles&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191054889711508418" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/SApU6zbPG8I/AAAAAAAAASk/N5HavPFjcQo/s200/Alexandre%2520Dumas-002.jpg" border="0" /&gt;&lt;em&gt;P.S. : Tres años después. El título no es casual, ni el hecho de que sea hoy el día en que cuelge esta anotación, cuando se cumplen exactamente tres años desde que Ex Oriente Lux inició su andadura blogera. Gracias a todos los que en algún momento habéis pasado por aquí, a vosotros os debo el aliento que he necesitado para que este cuaderno siga adelante.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-6147414285061944385?l=lupiac.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/6147414285061944385/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=6147414285061944385&amp;isPopup=true' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/6147414285061944385'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/6147414285061944385'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2008/04/3-aos-despus.html' title='3 años después'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>debatz@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14956858632597117978'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/SApdjzbPG-I/AAAAAAAAAS0/7HGsLi8cwok/s72-c/mousquetaires+praviel.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-4296071553874981444</id><published>2008-04-02T18:19:00.015+02:00</published><updated>2008-04-02T20:30:24.995+02:00</updated><title type='text'>El espíritu</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/R_O4g33rY4I/AAAAAAAAASc/eQGSTRAvAvM/s1600-h/grape-vine.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5184690470926377858" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/R_O4g33rY4I/AAAAAAAAASc/eQGSTRAvAvM/s400/grape-vine.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-size:78%;"&gt;Ilustración de &lt;/span&gt;&lt;a href="http://etc.usf.edu/clipart/5400/5434/grape-vine_1.htm"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;a href="http://etc.usf.edu/clipart/5400/5434/grape-vine_1.htm"&gt;http://etc.usf.edu/clipart/5400/5434/grape-vine_1.htm&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Antes de seguir adelante, quiero decir unas cuantas palabras acerca de mi amigo Jacquou. Cuando le conocí tres años atrás acababa de jubilarse, pero no de cualquier manera sino a todo lo grande, con una fiesta de despedida a la que habían acudido todas las fuerzas vivas y no tan vivas de la comarca. Mientras se acariciaba sus blancas barbas no sin cierta vanidad, me contó que había sido el maestro escuela de varias generaciones de vecinos de Lectoure:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Aunque a muchos de ellos parezca no haberles servido de nada- apostillaba señalando con un guiño acompañado de un fugaz movimiento de cabeza al dueño del Café de La Poste-. Parece mentira que éste y su primo el alcalde sean hijos de la casa &lt;em&gt;del&lt;/em&gt; &lt;em&gt;cura&lt;/em&gt;…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Bo, bo, bo!- exclamó &lt;em&gt;le curé&lt;/em&gt;, que así le llaman al dueño de aquél establecimiento, medio en serio, medio en broma, cuando escuchó decir aquello a su parroquiano más fiel. –Todo eso no son mas que tonterías, viejo, porque bien que aceptas todas las invitaciones que te hago.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Según nos contó Jacquou, llamaban así –&lt;em&gt;los curas&lt;/em&gt;- a todos los miembros de aquella familia, no porque fueran hijos de un abate –que de esos también los hay por aquí, aclaró-, sino porque fueron sus antepasados, en tiempos de la revolución, quienes compraron al Comité de Revolucionario del lugar de Beaucaire una vieja iglesia –ermita decía le curé-, medieval a muy bajo precio, para trasladarse a vivir allá. Desde entonces, varias generaciones de aquella familia han nacido en aquel templo transformado en vivienda. Uno de ellos nuestro anfitrión.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R_OzgH3rY3I/AAAAAAAAASU/OprrTwRwtTs/s1600-h/casa+le+cure.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5184684960483337074" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R_OzgH3rY3I/AAAAAAAAASU/OprrTwRwtTs/s400/casa+le+cure.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;A Jacquou le gusta dárselas de conocer al dedillo la historia local. No en vano, desde su jubilación ha publicado un par de libros sobre el tema, cosa que le ha hecho ganar cierta consideración por parte de sus vecinos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- De casi todos –me dijo, señalando a &lt;em&gt;le curé&lt;/em&gt;-, porque este en los casi treinta años que le conozco, jamás le he oído decirme nada bueno.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A este amigo mío le gusta declararse Volteriano, ateo, individualista y algo pesimista. Sin embargo, esto no le impide ser un hedonista con todas las de la ley. Parece disfrutar de cada momento, y allá donde lo encuentras, está dispuesto a compartir con quien lo desee de unos momentos de amena conversación. Todavía lo veo tomando su copa de Armagnac por el tallo, entre los dedos índice y corazón, haciéndola girar en círculos casi de manera imperceptible, mientras hondea el contenido casi hasta su borde, dejando un rastro húmedo y circular muy cerca de él, que poco a poco resbala por las paredes de la copa. Es entonces cuando lo alza a contraluz, observa en silencio su textura, la acerca a la nariz para apreciar los aromas que el movimiento ha desprendido, y vuelve a elevarla para disfrutar de su dorado color.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- El hombre es tan sabio cuando se lo propone, amigo mío, que siempre habrá en él algo de alquimista. Mira el color de éste Armagnac. Tiene el color del oro, y si hiciéramos caso a aquellos brujos, beber éste metal tiene poderosísimos efectos curativos, ¡quién sabe si incluso el secreto de la eterna juventud!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Bridemos por ello –le respondí lanzando un guiño a &lt;em&gt;le cure&lt;/em&gt; que escuchaba divertido la perorata de Jacquou.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En otra ocasión, esto ocurrió la última noche que pasé en Lectoure hace tres años, apareció con una bolsa debajo del brazo, se sentó después de saludarnos y preguntarnos por lo que habíamos visto aquél día. Después dirigió su atención a nuestros vasos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Qué bebeis?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Un Madiran.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Bien, &lt;em&gt;cure&lt;/em&gt; ten la bondad de ponerles dos vasos nuevos –dijo mientras sacaba de la bolsa un libro que apartó discretamente a un lado, y ponía una botella de vino sobre la mesa-. No es un Latour-Martillac, pero vale para mi intención: este Château Ferran es rico, aromatizado, y suelta la lengua por los campos de la conversación. Os preguntaréis porqué os digo esto. Escuchad lo que tengo que contaros…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nací a las orillas de aquel maravilloso rio que es el Garona, muy cerca de Burdeos, en &lt;a name="OLE_LINK3"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="OLE_LINK2"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="OLE_LINK1"&gt;Eyquem-le-Reys&lt;/a&gt;. Seguramente el nombre os recuerde al apellido del señor de Montaigne que vivió muy cerca de ahí. Mi padre era Español, huyó muy joven de su país para evitar que por hacer el servicio militar fuera enviado a la guerra de África, como le había pasado a un hermano suyo. Lo único que sabía hacer era trabajar la vid, así que pasó muchos años empleándose en las haciendas de aquellos alrededores, hasta que acabó por instalarse en Eyquem, donde casó con la hija del maestro del pueblo, mi madre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Recuerdo que los primeros años de mi vida los pasé en un estado semisalvaje, pero entendido como los pasábamos los niños de entonces, aprovechando al máximo cualquier momento de libertad para correr en gavilla por los bosques de los alrededores, descubriendo el mundo que nos rodeaba, a la vez que descubríamos también los misterios de la vida. Curiosamente, a medida que íbamos interesándonos por los segundos, parecíamos volvernos más sedentarios y abandonar los primeros.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De aquellos años de pequeño diablo, guardo en la memoria con el mismo cariño el recuerdo de las cosas que entonces fueron alegres o tristes, pues a todas ellas no puedo ahora sino verlas rodeadas de un halo luminoso, y lleno de frescor y esperanza. No se, es difícil de explicar… El caso es que durante mucho tiempo, yo y mis pequeños amigos tomamos el relevo de la generación anterior en eso de mantenernos en pie de guerra con los niños del pueblo vecino –La Brede-, que, como todo el mundo sabe, cagan sin quitarse los pantalones. Ellos, por su parte, nos acusaban de mostrarnos muy cariñosos con nuestras vacas, pero eso, como también todo el mundo sabe, es mentira.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo que molestaba sobremanera a nuestros vecinos era que nos metiéramos con aquello a lo que ellos más apreciaban, el castillo de nuestras envidias, el de los señores del lugar, que se erguía ahí, imponente en medio de un lago artificial, que hacia desbocarse a nuestra imaginación en heroicas aventuras medievales de sitios y conquistas de fortalezas inglesas, gritando al viento el nombre de la Pucelle de Orleans.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R_OydH3rY2I/AAAAAAAAASM/6Asi3LQxM78/s1600-h/Chateau_la_brede.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5184683809432101730" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R_OydH3rY2I/AAAAAAAAASM/6Asi3LQxM78/s400/Chateau_la_brede.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Foto de &lt;/span&gt;&lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Image:Chateau_la_brede.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Image:Chateau_la_brede.jpg"&gt;http://en.wikipedia.org/wiki/Image:Chateau_la_brede.jpg&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por aquél entonces nos importaban lógicamente mucho más nuestras fantasías que la realidad del castillo, aunque por boca de mi madre hubiera oído en cantidad de ocasiones lo orgullosos que deberíamos sentirnos de él; no por ningún hecho de armas, sino porque en él nació y vivió uno de los mayores personajes de la historia universal: Charles Louis de Secondat, Señor de la Brède, y Barón de Montesquieu. Para cuando tuve consciencia clara de quién era aquél señor, yo y mis amigos ya habíamos tomado las puertas del castillo media docena de veces, y otras tantas habíamos sido expulsados de ellas por nuestros vecinos reforzados con el apoyo de sus hermanos mayores.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero el tiempo pasa, y al llegar el momento en el que unos tuvieron que abandonar la escuela para cooperar en el sustento de sus familias, y otros salimos de nuestros hogares para continuar con nuestros estudios; los de mi generación pasamos el relevo de tan importante encomienda –la de mantener aquella guerra con la chiquillería del pueblo vecino-, a la que venía detrás de nosotros.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fue entonces, a mi marcha a Burdeos, cuando descubrí el verdadero significado que tenía para todo buen gascón aquél hombre, el Señor de Montesquieu. Mas allá de lo que los libros nos contaban, aprendí que aquél viajero amante de la libertad fue uno de los más importantes difusores de las excelencias de nuestros vinos, y un experimentador nato en la mejora de su calidad. ¡Nada más y nada menos que el cerebro privilegiado de Montesquieu, preocupándose por las excelencias de este humilde caldo!, ¡benditos sean los dioses!.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi profesor en la universidad por aquél entonces me habló de los vinos que producía el filósofo, quién llego a vender un blanco de Graves en Alemania e Inglaterra, lugar este último donde hacía gran parte de sus negocios. No es de extrañar pues, que sus viajes a las islas vecinas le hicieran conocer su sistema de gobierno, más libre por aquél entonces, en el que además se impulsaba el florecimiento del comercio, y que de ahí concluyera que era aquello lo que más podía beneficiar a la Francia de Luis XV.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se contaba entonces, y lo recoge un conocido libro sobre el Montesquieu vinatero, que allá por los años treinta del siglo veinte, un conocido profesor de la Universidad de Burdeos planteó en su examen final a un alumno la relación que había entre el título de la obra más importante de aquél filósofo –El espíritu de las leyes-, y el espíritu del vino. El interrogado quedó mudo, sin saber que decir, y sólo después de algún tiempo acertó a explicar la clara relación que había entre uno y otro, en tanto que el segundo se obtiene tras un proceso de destilación, en el que se recoge la esencia básica del vino; y el primero es consecuencia de un proceso de profunda reflexión en el que el hombre debe alcanzar la esencia de sus ideas. Esto es lo que se contaba entonces como digo, pero ya hay quién dice que no se trata sino de una leyenda. A mi me da igual, pues me vale para entender que la misma tierra en la que nacemos y de la que nos alimentamos, ha inspirado en cierta medida a uno de los primeros filósofos que inició el camino hacia la libertad. Este es el mismo Montesquieu que dijo aquello de:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“No se si mis vinos deben su reputación a mis libros, o mis libros se la deben a mis vinos”&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al poco de abandonar mis estudios en Burdeos, me vine aquí a Lectoure, no muy lejos de mi tierra, pero si lo suficiente para echarla en falta de vez en cuando. Lo que hago entonces es tomar una botella de un vino de Martillac o de La Brede, la abro, y a medida que lo saboreo en el paladar y lo remuevo suavemente en el vaso para disfrutar de su espeso flameo, reavivo el espíritu de todo aquello a lo que me recuerda: el color de aquellas tierras a las orillas del Garona, su sol, el frio, el aspecto de las calles de Eyquem aquellas mañanas en las que salía con mis amigos a pelearnos con los del pueblo vecino, el profundo aroma a humedad del castillo y la mirada de aquella primera dama que se enseñoreó de mi corazón… Así, con la ayuda del espíritu encerrado en una botella, revivo dentro de mí el de aquellos instantes que no fueron ni mejores ni peores, pero fueron.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Y cual crees que es entonces el espíritu, o la esencia si lo prefieres, de este momento? – me atreví a interrumpirle.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿El de este momento? Ese está ahora aquí mismo, destilado por la oscuridad de la noche, la calidez de estos caldos y el placer de una buena conversación. ¿Necesitamos más?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Yo creo que no.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Pues antes de que os cuente por qué he traído este libro, dejemos que durante un rato sea nuestro paladar quien nos hable de recuerdos, verdaderos o falsos. Brindemos por ellos y por quienes quisiéramos que estuvieran aquí con nosotros en este momento.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Unimos nuestras copas y las alzamos más allá de la altura de nuestras cabezas, casi a la misma de algo que me trajo al recuerdo las máximas que iluminan vigas y paredes de la torre del señor de Montaigne. Era una leyenda que, colocada por nuestro amigo le cure hace seguramente ya muchos años, reproducía unas hermosas palabras del paisano filósofo de Jacquou.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;« Je passe ma vie à examiner… Tout m’intéresse, tout m’étonne… »&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-4296071553874981444?l=lupiac.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/4296071553874981444/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=4296071553874981444&amp;isPopup=true' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/4296071553874981444'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/4296071553874981444'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2008/04/el-espritu.html' title='El espíritu'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>debatz@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14956858632597117978'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/R_O4g33rY4I/AAAAAAAAASc/eQGSTRAvAvM/s72-c/grape-vine.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-7508569486934071546</id><published>2008-03-25T14:18:00.007+01:00</published><updated>2008-03-26T12:15:29.320+01:00</updated><title type='text'>Al otro lado</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/R-j8Zn3rY1I/AAAAAAAAASE/LMHZef9qI1E/s1600-h/gers.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5181668888419197778" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/R-j8Zn3rY1I/AAAAAAAAASE/LMHZef9qI1E/s400/gers.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Hablan de su tierra como de una mar inmensa, en la que las ondulantes y suaves colinas no son sino el interminable palpitar de sus verdes aguas, que se agitan cayendo y elevándose como el ánimo de un marino que lucha contra la tempestad. Los vientos que cabalgan desbocados sobre aquellas tierras desprovistas de árboles, peinan la hierba a su raudo paso, alternando la brillante espuma verde, con el oscuro mate en el que nunca se ha reflejado la luz del sol. Apenas queda tiempo en ella para la reflexión, y la vida entre sus espumas no es sino un constante viaje de las alturas del cielo a las profundidades del Averno.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Su lengua parece haber sido ideada para hablar a contraviento, retando a la fuerza de los elementos. Es rápida y tajante, para no ofrecer oportunidad al aire de robar una palabra; pero también dulce y musical, como si fuera propia de un marino que a cada instante entona una canción con la que entretener y no sentirse sólo en medio de la tormenta. Es la lengua de los antiguos trovadores, de aquellos que ahora sólo son leyenda. Es la lengua del amor.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los pueblos, a los que llaman &lt;em&gt;Bastides&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;Castelnous&lt;/em&gt; según fuera su cuna, despuntan en lo más alto de las olas, rasgando el horizonte con la piedra de sus gigantes torres. Allí se imagina uno, como si de una cofa se tratara, al vigía pasando su vida en la soledad de aquellas alturas, atento a la lejanía, mientras marca en la piel de sus muros el testimonio de su nombre y poco más; pues ese silencio en el que nos esperan aquellas palabras, parecen querer invitarnos a adivinar lo que para su autor era lo más sabido y, a la vez, lo más incierto: su propia existencia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Visitamos Lectoure por primera vez hace tres años, justo después de que alguien me recomendara que volviera a escribir todo aquello que se me pasaba por la cabeza. De aquella primera visita quedaron estas líneas sobre la tierra de los gascones, y un par de buenas amistades que ahora, después de tanto tiempo, volvía a encontrar en el mismo lugar donde las dejé, en la barra del Café de La Poste, a las horas en que otros de sus vecinos encienden el televisor para reposar la cena.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Así es como lo ves todavía? – me dijo Jacquou, mostrándome, oculto entre avisos, anuncios y notas que estaban pegadas en el enorme panel de la pared, el manuscrito que dejé entonces como un torpe esbozo de lo que quería empezar a ser el ejercicio de la escritura.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Si. Así es como siento que me veré cuando todo esto pase, desde allá, al otro lado del espejo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/R-j8DX3rY0I/AAAAAAAAAR8/_hiOH9F1Zcg/s1600-h/espejo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5181668506167108418" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/R-j8DX3rY0I/AAAAAAAAAR8/_hiOH9F1Zcg/s320/espejo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-7508569486934071546?l=lupiac.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/7508569486934071546/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=7508569486934071546&amp;isPopup=true' title='18 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/7508569486934071546'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/7508569486934071546'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2008/03/al-otro-lado.html' title='Al otro lado'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>debatz@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14956858632597117978'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/R-j8Zn3rY1I/AAAAAAAAASE/LMHZef9qI1E/s72-c/gers.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-9109539234529987893</id><published>2008-01-28T09:16:00.001+01:00</published><updated>2008-01-28T09:26:18.132+01:00</updated><title type='text'>Un hilo de luz</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/R52Pm8BfleI/AAAAAAAAAR0/q6pqqZl8WeE/s1600-h/penumbra.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5160438647146649058" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/R52Pm8BfleI/AAAAAAAAAR0/q6pqqZl8WeE/s400/penumbra.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Como no se trata de dejar este cuaderno lleno de nubes, ni es el caso que el que esto escribe vaya a desaparecer de blogsfera totalmente, prefiero que quede la puerta medio abierta -o medio cerrada, que lo hay para todos los gustos-, pues aunque las semanas que vienen vayan a ser de silencio en esta casa, procuraré seguir visitando las vuestras para dejar en ellas alguna que otra palabra. &lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Salud&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-9109539234529987893?l=lupiac.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/9109539234529987893/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=9109539234529987893&amp;isPopup=true' title='20 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/9109539234529987893'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/9109539234529987893'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2008/01/un-hilo-de-luz.html' title='Un hilo de luz'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>debatz@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14956858632597117978'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/R52Pm8BfleI/AAAAAAAAAR0/q6pqqZl8WeE/s72-c/penumbra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-5069614938355754062</id><published>2008-01-17T12:43:00.000+01:00</published><updated>2008-01-17T12:46:53.385+01:00</updated><title type='text'>La abuela de Carol Lombard</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R48_qTKmouI/AAAAAAAAARM/P0SJp5HxMao/s1600-h/Carol+Lombard.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5156410094294311650" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R48_qTKmouI/AAAAAAAAARM/P0SJp5HxMao/s400/Carol+Lombard.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El diario francés Le Figaro, nos dio ayer los buenos días con una &lt;a href="http://www.lefigaro.fr/culture/2008/01/16/03004-20080116ARTFIG00001-l-identite-de-la-joconde-enfin-etablie.php"&gt;curiosa noticia&lt;/a&gt;: por fín se había confirmado la identidad de la “Mona Lisa”. No saberlo, parece que no lo sabían pocos, pero tener pruebas de que eso era realmente así es otra cosa. Ahora parece que lo vamos a tener claro y cualquier otra suposición va a quedar en el cajón del olvido ¿o no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según dice, un manuscrito encontrado en Heidelberg ha dado con la prueba que certifica la verdadera identidad del personaje de dicho cuadro. La glosa en cuestión fue escrita de la mano de un tal Agostino Vespucci, funcionario florentino, que leyendo un pasaje de Cicerón dedicado al pintor Apeles, escribió al margen del texto una comparación de la obra de aquél con la de Leonardo quién –siempre según él- estaba trabajando en tres obras, una de las cuales es un retrato de la “Mona Lisa del Giocondo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hallazgo no nos dice nada nuevo. &lt;a href="http://www.historia-del-arte-erotico.com/vasari/leonardo_da_vinci.htm"&gt;Vasari&lt;/a&gt; lleva ya varios siglos diciéndonos que era la tal Lisa Maria Gherardini, y para mí que si no nos hemos querido dar por enterados, ha sido por ello mismo: preferimos liberar a la obra de su referente y aprovechar su poder evocador para interpretarlo según nuestros gustos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que, si queréis seguir mi consejo, olvidad lo dicho, no hagáis caso y seguid llenando ese cajón del que os he hablado de dulces y estériles suposiciones. Para mí siempre será una especie de abuela, de antecesora, de otras muchas que vinieron detrás de ella, llaménse Madame de Recamier o Carol Lombard.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-5069614938355754062?l=lupiac.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/5069614938355754062/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=5069614938355754062&amp;isPopup=true' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/5069614938355754062'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/5069614938355754062'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2008/01/la-abuela-de-carol-lombard.html' title='La abuela de Carol Lombard'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>debatz@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14956858632597117978'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R48_qTKmouI/AAAAAAAAARM/P0SJp5HxMao/s72-c/Carol+Lombard.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-853530778185624498</id><published>2008-01-07T10:46:00.000+01:00</published><updated>2008-01-07T11:00:18.205+01:00</updated><title type='text'>Deseo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Como siempre ocurre, el principio de año se ha llenado de buenos deseos que, en su mayor parte, mueren en su propio enunciado. Personalmente, no me gustan, me resultan muy tediosos e incómodos, y desde que tenemos la dudosa fortuna de estar colgados de un móvil, se ha convertido más en torrente de palabras vacías remitidas masivamente, sin tasa ni limitación, que en la expresión de algo que realmente esté en nuestra voluntad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así lo veo en un día gris y oscuro como el que hoy se cuela por la ventana de mi oficina, pero también lo he visto en cualquiera de los que han precedido a éste. Si me preguntaran, diría que, a pesar de todo, yo también he encontrado ese mensaje que me gustaría enviar a mis seres afines; que no es mío, pero como si lo fuera; y que el destino me cruzó con él en la puerta de un café del puerto de La Rochelle, la mañana de este 1 de enero:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;“Pase lo que pase, defiende siempre tus valores”&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/R4H1mDKmotI/AAAAAAAAARE/60EaMAoGs38/s1600-h/deseo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5152669482722173650" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/R4H1mDKmotI/AAAAAAAAARE/60EaMAoGs38/s400/deseo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-853530778185624498?l=lupiac.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/853530778185624498/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=853530778185624498&amp;isPopup=true' title='17 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/853530778185624498'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/853530778185624498'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2008/01/deseo.html' title='Deseo'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>debatz@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14956858632597117978'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/R4H1mDKmotI/AAAAAAAAARE/60EaMAoGs38/s72-c/deseo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-8749244349708847169</id><published>2007-12-18T13:56:00.000+01:00</published><updated>2007-12-19T13:12:14.728+01:00</updated><title type='text'>Tiempo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R2fIrTKmorI/AAAAAAAAAQ0/RuAl6l7S1pY/s1600-h/nubes.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5145301745498759858" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R2fIrTKmorI/AAAAAAAAAQ0/RuAl6l7S1pY/s400/nubes.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Esta mañana, mientras revisaba los asuntos que me quedaban pendientes para antes de irme de vacaciones, me he encontrado, entre las páginas de mi cuaderno, con una sóla palabra escrita con trazo rápido, como urgente, que no tengo muy claro cuándo y para qué la escribí, pero que estoy seguro que siempre deberá permanecer ahí, donde está, como esa asignatura pendiente que dificilmente aprobaré, por lo menos por ahora: tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5145404047324783298" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 346px; CURSOR: hand; HEIGHT: 190px; TEXT-ALIGN: center" height="235" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R2gluDKmosI/AAAAAAAAAQ8/dPRtX35COiA/s400/tiempo2.jpg" width="380" border="0" /&gt;Afortunadamente, quedan estos pequeños claros, en los que uno procura romper con todo, desaparecer de su mundo y pasar el tiempo en un lugar en el que todo le sea ajeno, y él nada más que un perfecto desconocido. Pasear, conocer y dejarme llevar por el camino que mi curiosidad marque allá donde esté...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así que como es costumbre muy conocida por quienes venis a visitarme desde hace ya mucho tiempo, ahí he dejado mis nubes para avisaros de mi marcha, y bajo su acogedora sombra mi deseo de que para todos vosotros el año que viene traiga más alegrías que sinsabores, alguna buena sorpresa y, sobre todo, la oportunidad de que todos podamos disfrutar al máximo de uno de nuestros bienes más preciados: el tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-8749244349708847169?l=lupiac.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/8749244349708847169/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=8749244349708847169&amp;isPopup=true' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/8749244349708847169'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/8749244349708847169'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/12/tiempo.html' title='Tiempo'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>debatz@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14956858632597117978'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R2fIrTKmorI/AAAAAAAAAQ0/RuAl6l7S1pY/s72-c/nubes.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-6563388726852714292</id><published>2007-12-14T20:04:00.000+01:00</published><updated>2007-12-14T21:26:38.175+01:00</updated><title type='text'>Lambro Cazzioni, Rey de Maina, libertador de la Grecia</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/R2LgyDKmopI/AAAAAAAAAQk/o-iYbdcavf0/s1600-h/jabeque.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5143920874858390162" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/R2LgyDKmopI/AAAAAAAAAQk/o-iYbdcavf0/s400/jabeque.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Curioseaba hace cosa de un par de semanas por entre los fondos de la &lt;em&gt;Gazeta de Madrid&lt;/em&gt;, cuando la casualidad quiso que diera con una noticia procedente de Venecia y publicada el 28 de agosto de 1792, en la que se daba cuenta de un hecho singular. Se trata del manifiesto publicado por un tal Lambro Cazzioni, y dirigido a todas las naciones de Europa, haciendo pública su decisión de rebelarse contra lo que él consideraba una injusticia, o mejor dicho una traición, abandonando su vida como oficial de la armada rusa, para tomar partido por la piratería en aquellas aguas del Mediterráneo oriental que tan bien conocía.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cazzioni abandonaba públicamente la legalidad, y lo hacía por una de las vías tradicionalmente menos recomendables: la de continuar una guerra que ya había terminado, y cuyos contendientes estaban muy interesados en dar por finalizada, olvidando sus promesas y pactos con quienes habían sido hasta entonces sus aliados.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las deliciosas evocaciones de esta noticia, que traían a mi memoria la imagen del Byron que murió cerca de 30 años después en Misolonghi, me animaron a revolver un poco más entre aquellos y otros papeles, para ver si conseguía averiguar algo sobre el rebelde Cazzioni y lo que el destino le deparó.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin ser demasiada, tuve algo de fortuna, y pude dar con unas cuantas cosas que se dijeron sobre él: algunos lo hacían griego y otros albanés; además de Comandante de la Flota Imperial y después pirata, fue también médico de Catalina la Grande; su Maina, aquél pequeño reino que creyó poseer, era el lugar desde el que, según algunas leyendas, comenzaría la reconquista del imperio bizantino y la cultura griega; y, lo más evocador, uno de sus fondeaderos, en los peores momentos de persecución, lo tuvo en lugar oculto cerca de Itaca…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero prefiero dejar de lado todo eso, no contarlo, y que nos quedemos con el momento en que Cazzioni da ese giro a su vida para enarbolar la bandera pirata. Todo lo demás, lo que hubo antes y vino después, es algo que quizá sea mejor dejar en manos de nuestra propia imaginación, mientras leemos plácidamente aquella noticia que un día de agosto llegó desde Venecia:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5143923048111841954" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 417px; CURSOR: hand; HEIGHT: 342px; TEXT-ALIGN: center" height="333" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R2LiwjKmoqI/AAAAAAAAAQs/Y9iUtiu5Ol4/s400/28081792,+n%C2%BA+69_P%C3%A1gina_591.jpg" width="412" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/R2LV_DKmokI/AAAAAAAAAP8/moQWd0DF6BA/s1600-h/28081792,+n+69_PÃ¡gina_2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5143909003568783938" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 433px; CURSOR: hand; HEIGHT: 209px; TEXT-ALIGN: center" height="230" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/R2LV_DKmokI/AAAAAAAAAP8/moQWd0DF6BA/s400/28081792,+n+69_P%C3%A1gina_2.jpg" width="475" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-6563388726852714292?l=lupiac.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/6563388726852714292/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=6563388726852714292&amp;isPopup=true' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/6563388726852714292'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/6563388726852714292'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/12/lambro-cazzioni-rey-de-maina-libertador.html' title='Lambro Cazzioni, Rey de Maina, libertador de la Grecia'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>debatz@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14956858632597117978'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/R2LgyDKmopI/AAAAAAAAAQk/o-iYbdcavf0/s72-c/jabeque.gif' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-4964829456569319407</id><published>2007-12-06T23:28:00.000+01:00</published><updated>2007-12-12T11:01:28.126+01:00</updated><title type='text'>Melancolia</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R1h9L-VHKRI/AAAAAAAAAP0/HMYIwy84Lgw/s1600-h/Wilkie+-+The+Defence+of+Saragossa.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140996619307002130" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R1h9L-VHKRI/AAAAAAAAAP0/HMYIwy84Lgw/s400/Wilkie+-+The+Defence+of+Saragossa.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esta historia debería termina con la visita de la muerte. El largo camino que hemos recorrido sólo nos lleva a aquél destino, a no ser que hagamos trampa, empecemos por el final e intentar así concluir allá donde la vida está llena de esperanza y se respira en su total plenitud… Es una posibilidad. Vamos a intentarlo. Aunque para ello debamos de imaginar algo muy distinto a lo que ahora está viendo cada uno de nosotros.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Deberíamos ser capaces de ver una ciudad humeante, totalmente arruinada tras un largo sitio. Por entre los restos de edificios, cadáveres de personas y animales. Como perdidos de la razón, vagan gentes que buscan bajo la ruina algo que meterse en la boca, unas monedas o cualquier cosa con la que hacerse para luego venderla. Es propio de la naturaleza humana el hacer beneficio de las desgracias ajenas y los hay que aprovechan el caos y la ruina para apropiarse de todo lo que pueden. Muchos de ellos son los soldados que han entrado triunfantes en la ciudad, borrachos de tensión, odio y miedo: ahora llegaba el momento de darse un desahogo y hacer pagar a aquellos rebeldes lo malo pasado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estamos en Zaragoza y pronto despuntará la primavera de 1809. El Mariscal &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Jean_Lannes"&gt;Lannes&lt;/a&gt; ha terminado con la resistencia de la ciudad tras unas largas jornadas de lucha. Él mismo se encargó de marcar las condiciones en las que deberían rendirse los resistentes: entrega de armas, paso franco a sus tropas y la inmediata liberación de dos prisioneros: el Capitán General &lt;a href="http://www.josedelamano.com/pages/jorgejuan.htm"&gt;Guillelmi&lt;/a&gt; y el Príncipe dePignatelli.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las memorias de &lt;a href="http://www.1789-1815.com/marbot1.htm"&gt;Marbot&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://fr.wikipedia.org/wiki/Louis-FranÃ§ois_Lejeune"&gt;Lejeune&lt;/a&gt;, oficiales del ejército francés, coinciden en contar cómo el último de los dos prisioneros fue enviado un año antes a Zaragoza por Napoleón desde Bayona, donde los reyes de España se estaban echando el uno al otro la corona como si fuera una patata caliente, con una misión que podía ser más de espionaje que de apaciguador de las levantiscas gentes de Aragón.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El caso es que el príncipe-espía no llegó a destino por su propio pié, sino que antes, a la altura de Valtierra, fue atrapado por una partida dirigida por el herrero del lugar y, tras sufrir un intento de linchamiento al ser llevado a Tudela, las Juntas de Defensa decidieron, por su propia seguridad, enviarlo preso a Zaragoza.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo que pasó a partir de ahí es fácil de imaginar, y lo cuentan los mismos memorialistas: prisión en la &lt;a href="http://www.infoaragon.net/informacion/Turismo/Zaragoza/La-Aljaferia.php"&gt;Aljafería&lt;/a&gt;, hambre, enfermedad e incertidumbre, mientras la ciudad en la que está preso sufre dos sitios sucesivos. Al final del segundo de ellos, cuando fue liberado por petición de Lannes:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Tenía un doloroso aspecto debido a sus padecimientos en la cárcel. Había sido devorado por la fiebre, y no disponíamos de una cama que ofrecerle, ya que el mariscal sólo le había podido proporcionar alojamiento en una casa sin muebles, cuya única ventaja era la de estar cerca del punto de ataque. Junot mientras tanto, se había establecido en un rico convento, donde vivió muy cómodamente. Le ofreció hospitalidad al príncipe, que, fatalmente para sí mismo, aceptó. Junot le agasajó tanto que su estómago, socavado por las penurias de la cárcel, reaccionó mal al cambio repentino, y el PríncipePignatelli murió al poco de recuperar la libertad y la felicidad.”&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Armando, que así se llamaba el tal príncipe, había nacido en París poco más de treinta años antes. Hijo de una noble familia aragonesa, su padre vivía inmerso en la atmósfera ilustrada del momento: a las tertulias que organizaba en su propio palacio o a aquellas a las que acudía, nunca faltaban lo más granado de la cultura Parisina. El mismísimo Rousseau cuenta al final de sus Confesiones como fue a él entre otros a quién leyó el manuscrito de aquella obra. De su relación con Voltaire queda rastro en el epistolario de este último, en el cual leemos cartas de agradecimiento por las visitas que aquél le hizo en su retiro de Ferney, muestras de afecto y diferentes felicitaciones con motivo del nacimiento de cada uno de sus hijos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No es de extrañar pues que, a una indicación de Voltaire en una de estas cartas, pensara en encargar a aquél Baradelle del que le hablaba, un juego para sus hijos que despertara en ellos desde su más tierna infancia el interés, la curiosidad, el gusto por la experimentación y el placer de la lógica.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Un juego de figuras geométricas –debió de pensar el orgulloso padre-, será la mejor manera de lograr todo ello, y se hará de tal manera que pueda acompañarles allá donde vayan. En una pequeña caja de manera que sea fácil de transportar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R1h89-VHKQI/AAAAAAAAAPs/UOzSn0cFoY8/s1600-h/99-004958.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140996378788833538" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R1h89-VHKQI/AAAAAAAAAPs/UOzSn0cFoY8/s400/99-004958.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Desde un principio, aquél juego fue saltando de mano en mano, como si estuviera condenado por algún extraño motivo a no encontrar descanso. Perteneció primero al hermano pequeño de la familia que, al morir siendo aún un niño, lo transmitió a su otro hermano, Alfonso. Este lo guardó durante toda su vida como una de los recuerdos y tesoros mas preciados por él: lo llevó consigo cuando abandonó Francia huyendo de la revolución, le acompañó durante la campaña del Rosellón, estuvo con él en Fonthill disfrutando de la hospitalidad de &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/William_Thomas_Beckford"&gt;William Beckford&lt;/a&gt;, recorrió Italia, Alemania y volvió a la Francia de Napoleón, donde él y su hermano Armando entraron a formar parte de la buena sociedad parisina del momento. Habían llegado allá huyendo de España, donde les acusaron de distribuir &lt;em&gt;“libelos anticristianos de Voltaire, Diderot, Holbach, Dupuis y Volney”.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La &lt;a href="http://www.histoire-empire.org/persos/abrantes.htm"&gt;Duquesa de Abrantes&lt;/a&gt; recuerda aquellos tiempos, y a ellos también, en su deliciosa “Historia de los salones de París”, verdadera crónica rosa de la época, en la que nos cuentan las fiestas, amoríos varios y conspiraciones de alcoba que fueron trazándose hasta que desapareció aquél mundo de salones con la llegada de la Restauración.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se contaba entonces que Alfonso tenía una profunda relación platónica con la &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Madame_RÃ©camier_(pintura)"&gt;Recamier&lt;/a&gt;, y que ésta le dedicaba todo tipo de atenciones, sobre todo a partir de de contraer aquél una tisis que le llevó a la tumba allá por el año 1807.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Ruego también que se le haga entrega a mi hermano de la caja de piezas que nos regalo nuestro padre y que ha estado acompañándome todos estos años, como muestra de mi mas profundo afecto”&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con esta frase Alfonso cerraba su testamento, dictado el mismo día de su muerte, dejando bien claro el interés que tenía por conservar aquél recuerdo que unía a los tres hermanos con el ideal que había movido a su padre en el momento de encargar el juego.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aunque no le sobrevivió mucho, Armando obedeció siempre al respeto que sentía por el relevo que le había transmitido su hermano y llevó en todo momento consigo dicha caja, hasta el punto de tenerla presente él también en su última voluntad, cuando estaba a punto de fallecer al poco de ser liberado de las cárceles de Zaragoza:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“entre mis objetos propios que han permanecido almacenados en el castillo de la aljaferia, hay una caja de piezas geométricas que perteneció a mis hermanos y que ruego sea entregada a Monsieur Nicolás Fousset, de Orleáns, consejero y educador mío y de mis hermanos en memoria de los felices años de niñez”&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sabrá quién ha llegado con su lectura hasta aquí, armarse de más paciencia, y comprender que quien esto escribe no podría, si no es con torpeza, transmitir la profunda emoción con la que, sabiendo todo lo que llevo contado, nos llegamos por fin al lugar donde se exhibía el dichoso juego.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Puesto a pedir, también lo hago de mucha indulgencia a la hora de ver las fotografías que presento a continuación, pues en descargo nuestro diré que la &lt;a href="http://cartelfr.louvre.fr/cartelfr/visite?srv=sal_frame&amp;amp;idSalle=232"&gt;sala 46&lt;/a&gt; –donde se guarda parte del fondo Landau-, se encuentra en el descansillo de la escalera, junto a la puerta del ala del museo que está en obras, y sin ninguna iluminación. En ese rincón oscuro y solitario descansaba el juguete que una vez construyera Baradelle.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/R1h8QeVHKPI/AAAAAAAAAPk/3InVOrVAx5I/s1600-h/Imagen+253.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140995597104785650" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/R1h8QeVHKPI/AAAAAAAAAPk/3InVOrVAx5I/s400/Imagen+253.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/R1h6nuVHKOI/AAAAAAAAAPc/84EWpngOwS4/s1600-h/Imagen+250.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140993797513488610" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/R1h6nuVHKOI/AAAAAAAAAPc/84EWpngOwS4/s400/Imagen+250.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Al acercarnos a él pudimos leer la tarjeta que acompañaba a la caja y que llegados a estas alturas nos produjo una profunda emoción:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;Nicolás-Alexandre Baradelle&lt;br /&gt;Coffret de figures geometriques&lt;br /&gt;Buis, acier, soie blanche&lt;br /&gt;Boite: noyer, acier (¿), alliage cuivreux&lt;br /&gt;Paris, seconde moitié du XVIII siecle&lt;br /&gt;Collection Nicolas Landau,&lt;br /&gt;Don de Mme. Nicolas Landau , 1979.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R1h4V-VHKNI/AAAAAAAAAPU/uXFryCOg_U8/s1600-h/ref.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140991293547555026" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R1h4V-VHKNI/AAAAAAAAAPU/uXFryCOg_U8/s400/ref.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;A una de las guardas de sala del museo le debió de llamar la atención nuestro interés por el Baradelle, y después de permanecer observándonos durante un rato, se acercó a nosotros.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Esa caja estuvo hace unos pocos años en una exposición del Grand Palais. Fue la última vez que salió de aquí.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nos contó que llevaba varios años allá en el Louvre y que procuraba familiarizarse con todas las obras que se exhibían en las salas que ella cuidaba.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Paso mucho tiempo aquí, y es una forma de no aburrirme y poder disfrutar más de todo lo que me rodea.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Imagino que habrá visto de todo a lo largo de estos años –le respondí.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Por Dios! –exclamó- pueden jurar que sí: he visto a gente muy famosa cruzar estos pasillos –aquí nos dio una serie de nombres-, turistas que pretendían ver todo el museo en un solo día, y quienes llegan totalmente confundidos, desde el éxito del Código Da Vinci, buscando el &lt;em&gt;“cuadro de la última cena”…&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Vamos, que tiene como para escribir un libro….&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Y tanto! –hizo una pausa antes de continuar- y ustedes, han venido directos a esta vitrina, a la caja de Baradelle...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Si, hemos venido con la idea exclusiva de verla.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Le contamos de manera somera lo que sabíamos de la historia de la caja, cómo habíamos llegado a saber de ella y cómo también el investigar a algunos de los personajes que la poseyeron fue el motivo por el que estábamos en París.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Si ustedes esperan un momento –nos dijo tras escucharnos con curiosidad todo lo que le relatamos-, les mostraré algo que seguramente les interesará.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entró en la sala contigua y de ahí abrió una puerta que conducía a un pequeño despacho, no pasaron más de un par de minutos y volvió con un enorme libro entre las manos. Era unos de esos lujosos catálogos que se editan con motivo de algunas exposiciones. Lo abrió, y dando muestras de tener claro lo que buscaba comenzó a pasar hojas en uno y otro sentido, asegurando a cada poco que estaba a una página de dar con ello.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Aquí es, miren ustedes-, dijo al fín señalando una espléndida fotografía del mismo Baradelle que teníamos ante nosotros, pero abierto y con un aspecto mucho más aparente que el que tenía tras esa vitrina.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tal y como nos había dicho la vigilante, en el libro se veía que el juego había salido del Louvre poco antes, con motivo de una exposición que tuvo lugar en el Grand Palais del mismo París entre el 2005 y el 2006. A la fotografía del Baradelle acompañaba un texto explicativo que se ceñía en gran parte a la etapa en la que aquél fue propiedad de Nicolás Landau.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En él se lee que el &lt;em&gt;“Príncipe de los anticuarios”&lt;/em&gt; había manifestado su deseo de entregar esta y otras piezas al museo del Louvre tras su muerte. Según relata su viuda en ese mismo texto, semanas antes de fallecer fue revisando cada una de ellas, para señalar en un cuaderno las recomendaciones que debían observarse al ser expuestas en su nuevo destino:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Esta figurilla no deberá ser puesta jamás junto a otra de su misma procedencia o periodo”&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“El catalejo siempre estará mejor a medio desplegar, como invitando a ser utilizado, y tumbado sobre un plano, hoja impresa o libro”&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Un reloj de bolsillo está bien acompañado de otros, de manera que se puedan apreciar sus diferencia”&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Deberá de mostrarse especial celo en que esta caja esté abierta y las piezas que hay en su interior colocadas incorrectamente, es decir: el cubo donde el dodecaedro, la bola donde rectángulo, y así en todos los casos”&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La extremada delicadeza con la que Landau se preocupó en sus últimos momentos por aquellas piezas era realmente conmovedora, más aún cuando teníamos la evidencia aquí, en su futuro, que nada de aquello parecía haberse cumplido, y que lo que había pasado por tantas desafortunadas manos, y formado parte de su selecto y personal &lt;em&gt;“Cabinet de l’honnête homme”,&lt;/em&gt; terminaba tras una triste vitrina en el más oscuro y perdido rincón de aquél museo…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fuera, la tormenta seguía inundando con su aguas la plaza del Carrousel. A través de las ventanas apenas entraba una pequeña brizna de luz, y el repiquetear constante de las gotas de lluvia contra el cristal nos daba, en aquél momento de silencio, la sensación de encontrarnos detenidos en un lugar del tiempo donde pasado, presente y futuro no eran si no la misma cosa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cerramos el catálogo. Sentía al tacto el frescor de las cubiertas de aquél volumen. Mientras permanecía con la mirada fija en un punto indeterminado del libro, sumergido en el recuerdo de todo lo que habíamos visto, fui apartando mi mano de la portada, hasta dejar a la vista el título de aquella última exposición en la que nuestro Baradelle había sentido en su interior la luz del día:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://www.3declic.net/FR/magazine/N13/ESPlus/ESPlusMELANCOLIE.doc"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;MELANCOLIE&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-4964829456569319407?l=lupiac.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/4964829456569319407/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=4964829456569319407&amp;isPopup=true' title='20 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/4964829456569319407'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/4964829456569319407'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/12/melancolia.html' title='Melancolia'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>debatz@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14956858632597117978'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R1h9L-VHKRI/AAAAAAAAAP0/HMYIwy84Lgw/s72-c/Wilkie+-+The+Defence+of+Saragossa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-7049992579455243721</id><published>2007-11-01T17:22:00.000+01:00</published><updated>2007-12-07T13:53:14.262+01:00</updated><title type='text'>El príncipe de los anticuarios</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/RyoAQtKn_VI/AAAAAAAAAPM/q2Ark74g7Ls/s1600-h/llave.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5127911412716797266" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" height="388" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/RyoAQtKn_VI/AAAAAAAAAPM/q2Ark74g7Ls/s400/llave.jpg" width="373" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Habíamos entrado en el ala llamada Sully del Louvre. Cruzamos un largo corredor y a continuación subimos unas escaleras. Un pasillo a mano izquierda. Después una extensa sucesión de salas dedicadas a antigüedades egipcias. Giramos de nuevo a la izquierda, y por la puerta del fondo deberíamos llegar en un momento. Sin embargo, está cerrada… No puede ser. Preguntamos al vigilante señalando en el mapa la sala 46 de aquél primer piso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Todo el departamento de objetos de arte del siglo XVIII está cerrado por reformas. Sin embargo si lo que están buscando es la sala Landau, es posible que puedan acceder a ella rodeando todo el edificio, por el lado opuesto...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El señor Nicolas Landau observaba en silencio desde la habitación de aquél hotel la constelación de luces que iluminaban la ciudad. En medio de la oscuridad desde la que ocultaba su mirada, sólo el reflejo de todas la vidas que se desarrollaban al unísono ante él lo hacían visible para sí mismo en su soledad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, nada de lo que veía le resultaba nuevo. Años atrás había vivido en aquella ciudad de Nueva York, tras abandonar su Varsovia natal. Allí abrió su primera tienda de antigüedades, y durante largos años de trabajo y aprendizaje, fue capaz de sacar adelante un negocio por el que sentía una gran pasión.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Después marcho a París, más cerca de muchos de los objetos que llenaban su tienda, y allí alcanzó tal fama, que ha sido ésta la que le ha hecho volver allá… Sí, Nicolás conocía perfectamente aquella isla de Manhatan, recordaba con detalle todas las calles del Greenwich Village. Pero lo que le había llevado hasta allá en aquella ocasión no era la nostalgia, se trataba de algo que le hacía sentirse particularmente emocionado: iba a representar a Francia en su pabellón de la &lt;a href="http://www.pmphoto.to/WorldsFairTour/index.htm"&gt;Exposición Universal&lt;/a&gt; que se celebraría en Nueva York el año siguiente de 1939.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entre sus manos tenía una caja de madera recién restaurada que acariciaba distraídamente mientras buceaba en lo más profundo de sus pensamientos. Parecía entretener su mirada en aquella multitud de luces, pero en realidad su atención corría perdida por el laberinto de sus recuerdos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;¡Drobny Judejski od Warszawa!-&lt;/em&gt; gustaba de decirse así mismo cuando se disponía a deshojar algún recuerdo o pensamiento en lo más profundo de su intimidad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aquél 23 de septiembre de 1938, en uno de los tantos actos que preparaban la apertura de la exposición Universal del año siguiente, Nicolás había tenido la oportunidad de enfrentarse de cara con el reverso de sus pasiones. La casa Westinghouse les había invitado a todos los participantes en la exposición a un singular acontecimiento que tuvo lugar en los alrededores del barrio de Queens: el entierro de una &lt;a href="http://ia331308.us.archive.org/0/items/timecapsulecups00westrich/timecapsulecups00westrich.pdf"&gt;capsula del tiempo&lt;/a&gt; construida a base de cobre, cromo y aleación de plata, donde metieron a vista del público un microscopio, escritos de Thomas Mann, y Einstein, diversas monedas, revistas, grabaciones de noticiarios, e incluso un paquete de Camel con el propósito de que no se volviera a abrir hasta el año 6939.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A Nicolás, esto le produjo cierta hilaridad, pues en cierta manera, aquella cápsula replicaba su &lt;a href="http://www.galeriekugel.com/DesktopDefault.aspx?tabid=22&amp;amp;lg=fr"&gt;&lt;em&gt;“Cabinet de l’honnête homme”&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; que él venía a presentar en el pabellón francés de la Exposición Universal. ¿Casualidad?, ¿un aviso del destino? El anticuario no hizo demasiado caso de estás preguntas, el Gabinete era la idea de su vida, su creación, y ello le había consagrado primero como maestro, y muchos años después, cuando los que le habían llamado de aquella manera se convirtieron a su vez en lo mismo, en príncipe de los anticuarios.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Landau inspiró a varias generaciones de anticuarios, revolucionó el oficio y con ello la manera de ver y entender su materia prima, las antigüedades. Sabía dotarlas de un nuevo significado reuniendo en su famoso gabinete obras de arte de diferentes épocas y civilizaciones de acuerdo a su forma, material o cualquier otro aspecto que llamara la atención de su sensibilidad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ese era su famoso gabinete, un homenaje no sólo a &lt;em&gt;&lt;a href="http://gallica.bnf.fr/themes/LitXVII8.htm"&gt;l’honnête homme&lt;/a&gt;&lt;/em&gt; sino también al hombre ilustrado: un espacio donde se pretendía reunir todo el saber, el conocimiento y la técnica universal, al modo de la enciclopedia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para aquella ocasión, Landau llevaba consigo un selección muy personal de antigüedades, entre las que se contaban figurillas romanas, relojes de arena, muebles de diferentes estilos, alguna escultura renacentista, láminas, madonas talladas en madera hace casi un milenio, cuadros, textiles, instrumentos científicos… y esa sencilla y hermosa caja que tenía en sus manos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/Ryn_t9Kn_UI/AAAAAAAAAPE/5VwIDQLM-iU/s1600-h/Cabinet+de+lâhonnÃªte+homme.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5127910815716343106" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/Ryn_t9Kn_UI/AAAAAAAAAPE/5VwIDQLM-iU/s400/Cabinet+de+l%E2%80%99honn%C3%AAte+homme.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No sabía porqué, pero sentía una especial atracción por ese pequeño tesoro, esa joya que no le había costado tanto como otras muchas de su colección, pero que había llegado a sus manos acompañada de una apasionante historia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fue tres años antes, cuando regresaba a París de un viaje a España de donde venía de hacerse con una valiosa colección de códices. Volvía satisfecho, aunque agotado por la dureza del viaje, ese no era buen momento para viajar a aquél país, pero estaba seguro de que iba a valerle la pena hacerlo: lo que había pagado a un oscuro funcionario de archivos y bibliotecas no era nada en comparación con lo que esperaba ganar por ello en París.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al fin y al cabo ese era su trabajo: buscar, comprar y vender al mejor precio. En ocasiones le ofrecían algún objeto que dejaba de tener valor para él, esto es, que le era tan preciado que le resultaba imposible venderlo. Así, había logrado reunir en su gabinete particular piezas tan hermosas como una estatuilla femenina de la Edad de Bronce tallada en piedra y originaria del Yemen, otra de un sacerdote egipcio de la dinastía XXV, una daga &lt;a href="http://www.arbil.org/(42)camu.htm"&gt;calmuca&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://mueblesantiguos.juegofanatico.cl/estilos/luis_xv.htm"&gt;un diván labrado de estilo Luis XV&lt;/a&gt;…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es posible que Nicolás viera en ello una manera de dar forma a unos recuerdos que aunque ajenos, los tenía por más valiosos que los propios ¿a quién le podía interesar la vida de aquél modesto anticuario originario de Varsovia?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Recuerdos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/Ryn-0NKn_TI/AAAAAAAAAO8/52hK9Fcd3-o/s1600-h/landaunicolas.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5127909823578897714" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/Ryn-0NKn_TI/AAAAAAAAAO8/52hK9Fcd3-o/s400/landaunicolas.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al poco de regresar a París un colega puso en sus manos esa hermosa caja que ahora tenía consigo. No era demasiado grande, ni en apariencia algo muy fuera de lo normal para alguien que como él había visto verdaderas excepciones.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Es un juego –le dijo a Nicolás antes de que se decidiera a abrir la caja para mirar en su interior.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Un juego? –le respondió mirándole por encima de las gafas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Si, algo único en su especie…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nicolas atendía a lo que le iba diciendo mientras recorría milímetro a milímetro la superficie de esa caja, no había un poro en ella por la que no hubiera pasado con delicadeza las yemas de sus dedos. Sentía algo muy especial, sabía que había algo en ella que lo hacía diferente, pero no acertaba a adivinar a qué se refería su colega.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Es un Baradelle.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Un Baradelle!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Sí, amigo mío, una caja que encierra un juego fabricado por el mismísimo Baradelle allá por los años setenta del siglo XVIII para los hijos del Príncipe dePignatelli, el amigo de Voltaire y D’Alembert.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Ya… -respondió distraídamente mientras no dejaba de examinar la caja sin atreverse a abrirla- ¿y cómo ha llegado a tus manos?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Lo vende alguien muy próximo a los Dampierre, emparentados lejanamente con los primeros dueños de la caja.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Así que quieren deshacerse de un recuerdo de familia después de conservarlo durante generaciones.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- No ha sido así exactamente, a ellos llegó casi de rebote, como por arte de magia, hace poco más de cien años, cuando las autoridades de Orleáns lo encontraron en manos de un reo que acababan de ejecutar por dirigir una banda de &lt;em&gt;chauffeurs&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Caramba!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- En su interior hay una nota en la que se dice que lo fabricó Baradelle para esa familia principal. Como por aquél entonces ya no vivía ninguno de ellos, y no sabían a ciencia cierta a quién devolver la caja, se dejaron aconsejar por un genealogista local, que señaló a aquella familia como a la que más oportunamente debía devolverse el juego de figuras geométricas. No estuvo muy acertado, la verdad, pero gracias a ello ahora está aquí…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Y qué fue de sus primeros dueños? –preguntó Nicolas- ¿cómo llegó a manos de aquél &lt;em&gt;chauffeur&lt;/em&gt;?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Esa es una historia apasionante, querido amigo, tanto que sería de todo punto imperdonable no dedicarle un capitulo aparte, en otro momento, donde podamos hablar más tranquilamente de la intensa y desdichada historia de su primer propietario.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A unas décadas de distancia de aquél primer encuentro de Landau con el juguete de Baradelle, pero cada vez más cerca de él, seguíamos recorriendo ese laberíntico entramado de salas y escaleras con el plano del Louvre en la mano. Veníamos imaginándolo desde hacia tiempo, sintiendo su tacto, e incluso un leve aroma a madera recién barnizada obra, seguramente, de los cuidados del Príncipe de los Anticuarios o, porqué no, de aquél otro que fue su primer dueño y murió tan prematuramente sin llegar a entender que, como en su juego, una forma esférica jamás tendrá cabida en el lugar que está reservado para un cubo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/Ryn9ttKn_SI/AAAAAAAAAO0/jZL68TeTRBs/s1600-h/time_capsule.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5127908612398120226" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 101px; CURSOR: hand; HEIGHT: 120px; TEXT-ALIGN: center" height="127" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/Ryn9ttKn_SI/AAAAAAAAAO0/jZL68TeTRBs/s200/time_capsule.jpg" width="119" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-7049992579455243721?l=lupiac.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/7049992579455243721/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=7049992579455243721&amp;isPopup=true' title='30 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/7049992579455243721'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/7049992579455243721'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/11/el-prncipe-de-los-anticuarios.html' title='El príncipe de los anticuarios'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>debatz@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14956858632597117978'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/RyoAQtKn_VI/AAAAAAAAAPM/q2Ark74g7Ls/s72-c/llave.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>30</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-3989215760969476890</id><published>2007-10-17T16:57:00.001+02:00</published><updated>2007-10-18T07:20:15.615+02:00</updated><title type='text'>Hambre</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/RxY44ABrJMI/AAAAAAAAAOg/vjRqR1uGs7E/s1600-h/chauffage.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5122344160911369410" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/RxY44ABrJMI/AAAAAAAAAOg/vjRqR1uGs7E/s400/chauffage.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;No tengo porqué sentirme avergonzado por nada de lo que hago, ni siquiera podría aunque lo deseara con todas mis fuerzas… En ocasiones he probado a examinar mi conciencia, y buscar en lo más profundo de ella un mínimo sentimiento de culpa: nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá sea cosa del odio, de ese rencor que nunca parece querer abandonarme y acompaña de continuo a mis pensamientos. Eso es posiblemente lo que hace que me sienta de esta manera, y que el desdén de los míos se haya convertido en mí en desprecio hacia todos: en nada me importa lo que sientan, y disfruto sembrando la destrucción por donde paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando abandoné mi casa hace ya muchos años, nadie hubiera pensado que aquél pisaverde de tez blanquecina, educado en latines y acostado en sedas, iba a convertirse en este Chauffeur que con otros como él, recorre ahora esta región y después otra, asaltando las granjas solitarias y a los viajeros desprevenidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace ya mucho tiempo de mi cambio de vida, pero aún recuerdo los gestos de desaprobación de mi padre a todo lo que hacía, y ese enfermizo interés de mis hermanos por anularse los unos a los otros frente al primogénito, al heredero de nuestra casa. Los veía ridículos intentando hacer méritos como cortesanos, engañándose y poniéndose trampas, para después correr a la iglesia a dar golpes a sus pechos y exorcizar al pecado de nuestra inmaculada región ¡ja!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era voluntad del diablo, si es que alguien la tiene en este miserable mundo, que algún día abandonara ese sucio y perdido rincón, y saltara a los caminos a buscarme el pan de la manera más honorable que se me ofreciera. Y el día que lo hice, estaba más que convencido de que nada había mejor que la resolución que había tomado. ¡Al infierno con todo lo que quedaba detrás!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿&lt;a href="http://fr.wikipedia.org/wiki/Chauffeurs"&gt;Chauffeurs&lt;/a&gt;?, me dije la primera vez que oí el nombre en una taberna de Tours, sin llegar a adivinar de que se trataba:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué quiere decir eso en vuestra jerga? –pregunté &lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;- Nada&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;- ¡Cómo que nada!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;- Que no es jerga&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;- ¿Entonces, que cosa es?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;- Algo que te hará callar la boca si no quieres tener lo piés calientes –me respondió aquél anciano desde su mesa, coreado por las carcajadas de aprobación de sus compañeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces era algo más joven y bastante pardillo, y no se me ocurrió mejor cosa que mostrar el puño a aquél hombre en signo de duelo… ¡estúpido pisaverde!: alguien cerró la puerta del lugar, y ante la oportuna ausencia del mesonero, me desnudaron completamente, me acercaron al hogar y metieron mis pies en el fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Un &lt;em&gt;“chauffeur”&lt;/em&gt; sabe como sacar la información a sus víctimas: primero amenaza a la familia, y después mete en el fuego sus pies, de ahí tenemos el nombre. Con eso es suficiente para que cante y nos diga donde guarda su dinero, sino puede que pensemos en calentar su cabeza. ¿Qué me dice a esto forastero?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Que os podéis quedar con todo el dinero que llevo oculto en el sombrero, pero si me llevais con vosotros os diré como ganar más aún.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que fue por la época en la que el emperador Bonaparte fue enviado preso a una lejana isla cuando me uní a este grupo. Lo recuerdo porque entonces eran todos ellos antiguos soldados licenciados, que no tenían qué meterse en la boca ni conocimiento de oficio alguno que no fuera el del uso de las armas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viejo al que había cometido el error de amenazar era el jefe de la cuadrilla, y con él corrían los caminos su hijo y un par de docenas de sujetos entre los que había hombres, mujeres, ancianos y hasta niños, que respondían a nombres como los de “Fleur-d'Epine”, “Jean le Canonnier”, o “Beau François”. Durante todo este tiempo, unos se han ido y otros han sido presos o muertos, hasta que ha llegado el momento en que soy yo el que sustituye al anciano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquél murió al poco de llegar yo de una cuchillada perdida en una trifulca que se nos ofreció con unos soldados. A su hijo, lo invitamos a acompañarlo al poco, y aunque se resistió a ello, más pudo nuestra insistencia que el aleteo de sus brazos y piernas mientras le rebanábamos el cuello. Así son las cosas y si no se las hace uno, las hará otro para sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hambre es nuestro mayor enemigo y el silencio con que lo padecemos es su confidente. Por eso, no hay día en que estemos parados, y si no es huyendo, estamos persiguiendo a nuestra presa y dándole caza con la alegría de quién pronto va a disfrutar de los beneficios de un nuevo botín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra visita a la granja de &lt;a href="http://www.jcbourdais.net/journal/26nov06.php"&gt;Milhouard&lt;/a&gt;, propiedad del hermano de un conocido cura de Orleáns, ha dado mucho que hablar. De ella nos hemos llevado un generoso botín, más de lo que hubiéramos esperado, y allá hemos dejado el recuerdo de nuestra visita que servirá de aviso para todo aquél que se resista a decirnos donde guardan las cosas de valor. Dicho queda, y por escrito, porque Verba volat, scripta manet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los objetos que se cuidaba con más secreto en aquella granja era una caja que, a lo que hemos sabido después, contenía un juego que pertenecía al pater de Orleáns. Curioso y muy útil para mí, pues en él hay una serie de figurillas geométricas ajustadas cada una de ellas en una cavidad hecha para su forma. De todos nosotros yo soy el único capaz de devolverlas a su sitio, los demás son incapaces o el alcohol que a todas horas nubla su entendimiento, les impide hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo guardo para mí como un tesoro, pues en cierta manera me recuerda que no soy igual que ellos, y además encierra mil y un secretos, a los que vuelvo en mis momentos de soledad intentando desentrañarlos… Hay en su interior un letrero pegado a la tapa que dice:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5122343671285097634" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/RxY4bgBrJKI/AAAAAAAAAOU/nFEVXw0xLMg/s400/Melancolie.jpg" border="0" /&gt;¿Quiénes serán esos príncipes de los que habla?, ¿a qué de hacer tal juguete?, ¿cuál habrá sido su destino, que ya se han separado de un recuerdo de su infancia?... Intento imaginar como ha podido ser todo ello, y a cada vez ideo una historia diferente que siempre termina en mí… Y me pregunto yo, ¿terminará todo esto en mí?; ¿y si no fuera así?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-3989215760969476890?l=lupiac.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/3989215760969476890/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=3989215760969476890&amp;isPopup=true' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/3989215760969476890'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/3989215760969476890'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/10/hambre.html' title='Hambre'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>debatz@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14956858632597117978'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/RxY44ABrJMI/AAAAAAAAAOg/vjRqR1uGs7E/s72-c/chauffage.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-8965217242794751427</id><published>2007-09-28T13:10:00.000+02:00</published><updated>2007-09-28T14:04:10.176+02:00</updated><title type='text'>Los singulares efectos de una tormenta</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RvzhgQBrI7I/AAAAAAAAAM8/ZFPe8eXDwM8/s1600-h/terra.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5115211220960093106" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RvzhgQBrI7I/AAAAAAAAAM8/ZFPe8eXDwM8/s400/terra.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Parece que llueve. Estamos en pleno agosto, y en lo poco que llevamos de vacaciones, apenas hemos podido ver asomar en el cielo una fina cinta azulada de luz. Todo es gris y mate, con ese aspecto plomizo y metálico de los días cerrados cuyo destino está escrito sin remisión: agua, frío y humedad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Afortunadamente, resulta muy distinto verlo desde una de las ventanas de la oficina, en medio del ruido y la monótona compaña del trabajo, que desde aquél lugar, en la primera planta del Louvre, con la plaza del Carrousel bajo nosotros.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Bueno, nosotros a lo nuestro. ¡Vamos!.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Vale, pero no vayas tan deprisa que no nos espera nadie.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Qué no nos espera nadie?, ¿estás segura?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Charles, eres como un crío!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No es la primera vez que me lo dicen, y a fe mía que no será la última. Dado que es habitual en mí perder el gobierno de mis emociones en circunstancias como aquellas, quien está acostumbrada a tratarme no debió extrañarse demasiado cuando apreté el paso y eché casi a correr por los pasillos del Louvre como alma que lleva el diablo, con el plano en la mano, y sin hacer apenas caso de Chardines, terracotas egipcias o Gericaultes con los que iba cruzándose la estela de mi paso. No, yo tenía claro a que había entrado allá en esa ocasión, y ni siquiera ese cuadro lleno de nubes, de unas magníficas nubes que acababa de hacerse con mi mirada, iba a detener mi paso. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5115211491543032770" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/RvzhwABrI8I/AAAAAAAAANE/H1hjvGAcLhg/s400/latormenta.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;Bajo ellas, sobresale una carreta arrastrada por un buey. El pobre lucha por avanzar en la misma dirección por la que viene la tormenta. Dos hombres usan de toda su fuerza y la empujan para que supere el tramo final de un pequeño cerro.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;A un lado, y como huyendo despavoridas de lo que se les viene encima, corre apelmazado un rebaño de ovejas. Parecen estar dispuestas a pasar unas por encima de otras antes de ser atrapadas por la tenebrosa oscuridad que se les aproxima. Por el lado opuesto, y casi borrado por la fuerza del viento, un hombre a caballo intenta, vara en mano, sacar de ahí a su rebaño. Su silueta, no se porqué, tan solo me sugiere una palabra: olvido.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Cualquier esfuerzo parece vano. La tormenta puede más que todos ellos, y en las nubes amenazantes se manifiestan como las dueñas y señoras de sus destinos. Ocultos bajo su furor, parece oírse a aquellos hombres gritar como queriendo doblar sus fuerzas, quejarse al buey, el carro que cruje al viento y el flamear elegante y violento del paño que se alza sobre todos ellos, retando a la fuerza de los cielos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Uno casi espera ver desaparecer del cuadro todo signo de luz. Quizá si me quedo unos instantes más –pensé-, podré verlo y escuchar en medio de ese silencio que acompaña a la oscuridad, el sonido cortante y rotundo del primer trueno. Eso si antes el rayo que lo precede no ha rasgado el lienzo de lado a lado, en su diagonal.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La escena me trajo a la memoria algo que tenía mucho que ver con lo que me había llevado allá. En cierta manera, fue también una tormenta la que desencadenó una serie de sucesos aparentemente banales, pero que dejaron de serlo para mí en el mismo momento en que fueron la causa de estar aquél día buscando algo muy concreto en los pasillos del Louvre.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Ocurrió en París un 22 de septiembre de 1768, una tarde que empezó con la más terrible de las tormentas. Desde medio día el cielo había ido encapotándose, hasta quedar cubierto de espesos nubarrones que con su pesada carga no presagiaban nada bueno. A eso de las 3, comenzaron a menudear los goterones gruesos y templados que iban golpeando con fuerza el pavimento de las calles, levantando el polvo que todos los días pasados de calor habían ido acumulando en ellas.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;En medio de la confusión que se produce en situaciones como esta, con la gente corriendo de lado a lado de las calles intentando guarecerse en algún soportal o bajo un arco, la ciudad se iluminó totalmente, con una luz cegadora que rápidamente fue acompañada de un gran estruendo. Como si se hubiera tratado de algo previsto, todo el mundo dirigió la mirada hacia el mismo punto, y cuando la claridad fue desapareciendo, y todos pudieron volver a ver, descubrieron que un rayo había atravesado el tejado de la iglesia de Saint Roch y en medio de un enorme destrozo, hizo saltar en mil astillas el púlpito provocando numerosas heridas a la media docena de personas que estaban allí presentes.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La cosa no era algo que se pudiera considerar extraordinaria en aquellos tiempos, pero debió causar cierta sensación pues a lo largo de los días siguientes se congregaron cantidad de curiosos en torno al templo. Cuenta las relaciones de la época, que el lugar se llenó de todo tipo de personas: paseantes avidos de ver con sus propios ojos el negro boquete que había quedado en la cubierta, gacetilleros que tomaban confiada nota de lo que contaban las decenas de curiosos que surgían de todas las esquinas dispuestos a narrar lo sucedido por unos pocos sous, mercachifles vendiendo supuestas astillas del púlpito o grabados improvisados que reproducían el hecho con total exactitud y los curas de la parroquia rodeados de los acomodados vecinos de la Rue St. Honoré, llevándose las manos a la cabeza y alzándolas después al cielo invocando el nombre de Nuestra Señora.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Uno de estos llorosos padres, asiduo del salón de Madame de Lespinasse, había oído hablar en él de las aplicaciones contra ese tipo de eventualidades de un invento ideado por un americano de las colonias inglesas, que casualmente vivió durante unos años en Paris recaudando fondos para la guerra contra la metrópoli. El señor Franklin, que así se llamaba el tal inventor, había regresado a su tierra meses antes, pero por fortuna había en París quién llevado por la curiosidad y la naturaleza de su oficio tomó buena nota de lo que había que hacer.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;El señor Baradelle fabricaba en su taller del Quay de l’Horloge, instrumentos de navegación, cuadrantes solares, lentes, espejos paralelos, esferas astronómicas, Círculos de Borda y cualquier otro tipo de ingenio que pudiera necesitar lo más granado de la comunidad científica francesa de su época. La Condamine, Bouguer, Cassini de Thury, de Romas o Maupertuis eran parte de esa distinguida clientela que acudía a él con sus ideas y esbozos de instrumentos para que les diera la forma y el tamaño precisos.&lt;/p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5115212002644141010" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RvziNwBrI9I/AAAAAAAAANM/ZVPnymMI4g8/s400/baradelle.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;Llevado por la curiosidad, había hecho buen uso de sus contactos y amistades para &lt;a href="http://franklinpapers.org/franklin/framedVolumes.jsp?vol=41&amp;amp;page=611"&gt;conocer al Señor Franklin&lt;/a&gt;, tomar buena nota de sus inventos y fabricar en su taller sus propias adaptaciones. Antes se había pasado unas cuantas tormentas probando en los Campos de Marte el “&lt;em&gt;Cometa-Pararrayos”, &lt;/em&gt;ideado por De Romas. Pero pronto se aburrió de dar entretenimiento a un grupo de curiosos que acudían con total fidelidad a todas sus exhibiciones para ver cómo no faltaba una en la que estuviera a punto de morir hecho cenizas.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Por aquél entonces, la electricidad era un descubrimiento que más allá de sus aplicaciones prácticas, era también empleado como un entretenimiento o curiosidad que tenía garantizado el asombro del público. Era habitual que los principales salones de la alta sociedad encargaran unas curiosas máquinas que producían cargas eléctricas por medio de la fricción que se conseguía al hacer girar dos discos con unas manivelas. En ocasiones, sentaban a una de las damas presentes sobre un columpio y administrándole pequeñas descargas hacían que sus cabellos se pusieran de punta, o que las manos atrajeran pequeños pedazos de papel. Era un juego muy del gusto de aquella época al que llamaban &lt;em&gt;“La Dama Electrificada”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5115212530925118434" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/RvzisgBrI-I/AAAAAAAAANU/Q5c9kyXVtKs/s400/damaelectrificada.jpg" border="0" /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Tan de moda estaba todo esto que los había también que hacían a su manera gala de un enorme espíritu moderno, y aprovechaban la mínima ocasión para salirse a la calle con su paraguas-pararrayos, arrastrando como alma en pena –aunque con porte orgulloso-, un molesto cable que colgaba desde la punta metálica del mismo hasta el suelo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Así que cuando Baradelle, siguiendo las enseñanzas de Franklin, colocó en el nuevo tejado de Sant Roch esas barillas picudas de metal conectadas a la tierra, despertó la curiosidad de todo París y su fama de fabricante de ingenios e instrumentos curiosos comenzó a ser reconocida mas allá de los círculos científicos por los que se había movido hasta el momento.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Lavoisier cuenta algunos años después, por ejemplo, que echó mano de sus conocimientos para un caso parecido al de Saint Roch, tal y como se puede leer en un escrito presentado ante la Academia de Ciencias de París titulado &lt;em&gt;"&lt;a href="http://histsciences.univ-paris1.fr/i-corpus/lavoisier/page-detail.php?pagedebut=491&amp;amp;pageNumber=491&amp;amp;bookId=388#"&gt;Rapport sur des effets singuliers du tonnerre&lt;/a&gt;".&lt;/em&gt; Según parece, pasó gran parte del tiempo sobre el tejado, dando instrucciones, a la vez que completaba sobre un gran cuaderno de dibujo los esbozos de unos cuantos objetos que tenía el encargo de fabricar. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5115212749968450546" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rvzi5QBrI_I/AAAAAAAAANc/HtYcAc9gFks/s400/paratonnerre_franklin.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y es que no había quien en la buena sociedad parisina no se disputara el turno para que en el taller de tan reconocido maestro le fabricaran siquiera una pequeña lupa que mostrar en los salones, o una sencilla brújula para un regalo de calidad.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Pero lo que nos había traído hasta aquí no era nada de eso, sino un encargo algo más particular que le llegó de la mano de un importante Señor de origen español: Baradelle iba a construir su primer juguete.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5115212934652044290" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/RvzjEABrJAI/AAAAAAAAANk/R1HbFvl8Aao/s400/paraguas-pararrayos.jpg" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-8965217242794751427?l=lupiac.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/8965217242794751427/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=8965217242794751427&amp;isPopup=true' title='24 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/8965217242794751427'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/8965217242794751427'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/09/los-singulares-efectos-de-una-tormenta.html' title='Los singulares efectos de una tormenta'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>debatz@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14956858632597117978'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RvzhgQBrI7I/AAAAAAAAAM8/ZFPe8eXDwM8/s72-c/terra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>24</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-6062090669655685763</id><published>2007-09-19T11:03:00.000+02:00</published><updated>2007-09-19T11:20:51.958+02:00</updated><title type='text'>En el centro del mundo</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/RvDmBMGTv3I/AAAAAAAAAM0/2Oc4SXFjsOw/s1600-h/Jean-Baptiste_SimÃ©on_Chardin_006.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5111838485167456114" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/RvDmBMGTv3I/AAAAAAAAAM0/2Oc4SXFjsOw/s400/Jean-Baptiste_Sim%25C3%25A9on_Chardin_006.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;Cada vez que lo lanza&lt;br /&gt;cae, justo,&lt;br /&gt;en el centro del mundo.&lt;br /&gt;(Octavio Paz, Niño y trompo)&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En ocasiones, cuando uno siente en su ánimo el pesado aliento del destino, busca refugio en los recuerdos más lejanos, en aquellos en los que la inocencia caminaba de la mano de la esperanza, y el tiempo era lo suficientemente generoso con nosotros como para permitirnos disfrutar del baile de una &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Perinola_(Juego)"&gt;perinola&lt;/a&gt;:&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;pon una&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;pon dos&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;toma una&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;toma dos&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;toma todo&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;todos ponen&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;y nuestros ojos vigilaban atentos la espontánea danza de lo que está por llegar, desde aquél lugar, en el centro del mundo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-6062090669655685763?l=lupiac.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/6062090669655685763/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=6062090669655685763&amp;isPopup=true' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/6062090669655685763'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/6062090669655685763'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/09/en-el-centro-del-mundo.html' title='En el centro del mundo'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>debatz@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14956858632597117978'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/RvDmBMGTv3I/AAAAAAAAAM0/2Oc4SXFjsOw/s72-c/Jean-Baptiste_Sim%25C3%25A9on_Chardin_006.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-7284885628073599162</id><published>2007-09-14T21:45:00.000+02:00</published><updated>2007-09-15T04:38:43.507+02:00</updated><title type='text'>Pájaros en la cabeza</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RurlYRo7zgI/AAAAAAAAAL0/NBo5bNcKGYQ/s1600-h/pajaros.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5110148932419964418" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RurlYRo7zgI/AAAAAAAAAL0/NBo5bNcKGYQ/s400/pajaros.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;De todos los lugares que hay en el mundo, aquellos en los que más me gustaría estar son los que no conozco. Quizá sea por eso: porque no los conozco, y en el mismo momento en que lo haga perderé el interés por ellos. ¿No crees, Charles? No, seguramente he dicho una tontería. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5110149078448852498" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rurlgxo7zhI/AAAAAAAAAL8/emtDOllTD68/s400/maat1.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Intento hacer que leo el periódico. Casi no cabe en el mostrador, y uno de sus extremos cae sobre la tortilla de patatas con jamon york a medio empezar que espera flácida el apetito de algún incauto parroquiano. Por fortuna no hay apenas gente y se está tranquilo… ¡eh!, ¿qué pasa?; alguien que entra en escena, y desde la distancia de la puerta, se dirige a la camarera:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Maritxu, eres Maritxu?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿A quien le dices?, ¿a mí?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Si, ¿no eres Maritxu?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- No.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Segura?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Mira guapa, me acabas de bautizar… ¡no voy a saber yo cómo me llamo!.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Pues me habían dicho que te llamabas Maritxu.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Ya te digo que no, me llamo Paqui ¿quién te ha dicho eso?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- La de la fruteria del Eroski.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- No conozco a ninguna frutera del Eroski.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Si, antes estuvo contigo en una pescadería de Lasarte.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Creo que ya sé quien dices, ¿la de Bermeo?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Sí esa, me dijo que si pasaba te mandara recuerdos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Ya…, vale…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Y qué tal te va por aquí?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Mejor, por lo menos no se habla tanto como donde la de Bermeo; porque para lo que hay que decir… ¡ya ves tú misma de qué cosas habláis!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Pues me dijo que te saludara…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Cuánto me alegro!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Bueno Paqui, guapa, cuidate…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dado el tono de tan falso cariño de una, y el de nada disimulado desdén de la otra, no he podido resistirme a mirar cómo son las dos personas que estaban derivando en semejante conversación. La preguntona es una chica como de poco más de 20 años, pelo recogido en un moño, ropa vaquera, bisutería de la Señorita Pepis, pequeña de estatura y todo morros, quiero decir que los tiene pintados de tal forma que cualquier otra parte de su cuerpo, ya pequeño de por sí, apenas se distingue ante semejante relumbrón.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La Paqui tendrá diez años más, es también más alta y dirige la barra con bastante desparpajo. No parece interesada en la conversación en la que le ha metido la intrusa, pero cuando manifiesta algo es cierto desdén. Para mí que en ese intercambio de despropósitos había algo más que mi curiosidad no ha alcanzado a adivinar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es igual, yo sigo a lo mío, a hacer que leo el periódico mientras espero algo nuevo que escuchar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5110149735578848802" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/RurmHBo7ziI/AAAAAAAAAME/SdPvyemJZSM/s400/maat1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;De estar vivo Poe, me he dicho en más de una ocasión, seguro que hubiera dado en los hábitos que algunos tenemos con una clara muestra práctica de su &lt;em&gt;"hombre de la multitud".&lt;/em&gt; Lo digo porque uno disfruta de esa especie de invisibilidad que procura el anonimato, y la busco y me regodeo en ella, periódico en mano, sentándome en la barra de un bar desconocido a escuchar lo que dicen de sus vidas quienes me rodean…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Recuérdalo, ahora que lo sabes, cada vez que hables de tu vida y tengas junto a ti a alguien leyendo el periódico… &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5110149997571853874" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RurmWRo7zjI/AAAAAAAAAMM/pB8nyZ7QIqk/s400/maat1.jpg" border="0" /&gt; Escuchad lo que dijo el de Arouet:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Qui n’a pas l’esprit de son âge&lt;br /&gt;De son âge a tout le malheur”&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Quién no se ha sentido en alguna ocasión prisionero de su tiempo?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5110150762076032626" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RurnCxo7znI/AAAAAAAAAMs/V0qWWFlGpW8/s400/maat1.jpg" border="0" /&gt;Reflejo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ojelfer&lt;br /&gt;Sobre las aguas del Sena,&lt;br /&gt;Quédate con la luna.&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5110150160780611138" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rurmfxo7zkI/AAAAAAAAAMU/najMUZAf1M8/s400/maat1.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Oigo todavía cómo esos pájaros que aletean por el interior de mi cabeza picotean sin cesar el grano fecundo que acaba de nacer. Ni haciendo los más aparatosos aspavientos consigo espantarlos; quizá sea así mejor, pues son ellos los que me hacen tal y como soy en este momento. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Además, nos queda el consuelo de haber convertido todo esto en un juego, ocultando en la anotación el nombre del personaje que la encabeza, ¿será alguien capaz de encontrarlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5110150341169237586" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RurmqRo7zlI/AAAAAAAAAMc/4mmbm-FL5pY/s400/maat1.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Tengo la que me faltaba. Ahora por fín puedo descansar plácidamente arropado por el cálido y suave manto de plumas de Maat.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5110150482903158370" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rurmyho7zmI/AAAAAAAAAMk/HGbdoNb1z_s/s400/maat1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-7284885628073599162?l=lupiac.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/7284885628073599162/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=7284885628073599162&amp;isPopup=true' title='17 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/7284885628073599162'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/7284885628073599162'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/09/pjaros-en-la-cabeza.html' title='Pájaros en la cabeza'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>debatz@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14956858632597117978'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RurlYRo7zgI/AAAAAAAAAL0/NBo5bNcKGYQ/s72-c/pajaros.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-4150026879333178124</id><published>2007-09-04T10:33:00.001+02:00</published><updated>2007-09-04T14:28:37.486+02:00</updated><title type='text'>Je t'aime</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rt0YkVVqChI/AAAAAAAAALc/3BwfX2LPGws/s1600-h/ow.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5106264564990347794" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rt0YkVVqChI/AAAAAAAAALc/3BwfX2LPGws/s400/ow.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;En el ocaso, cuando las últimas luces del día rozan como la brisa aquellas rosas que siempre alguien se ocupa de cuidar, un brillo rojizo se proyecta sobre su lápida, y haciendo casi desaparecer el nombre, quedan presentes en ella la memoria de los cientos de personas que han acudido a visitarle.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-4150026879333178124?l=lupiac.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/4150026879333178124/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=4150026879333178124&amp;isPopup=true' title='24 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/4150026879333178124'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/4150026879333178124'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/09/je-taime.html' title='Je t&apos;aime'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>debatz@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14956858632597117978'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rt0YkVVqChI/AAAAAAAAALc/3BwfX2LPGws/s72-c/ow.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>24</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-8898964430626421857</id><published>2007-06-25T14:35:00.001+02:00</published><updated>2007-06-25T14:46:43.549+02:00</updated><title type='text'>Dos meses en el limbo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rn-4N5Qx7wI/AAAAAAAAALU/S9PjFDWlr3o/s1600-h/dosmesesenellimbo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5079981453546221314" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rn-4N5Qx7wI/AAAAAAAAALU/S9PjFDWlr3o/s400/dosmesesenellimbo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A medida que pasaban las últimas semanas, he empezado a sentir la imperiosa necesidad de dejarlo todo, de colocar al final de la última de mis palabras un punto y aparte, y cerrar el cuaderno de mis días durante una temporada. Necesito terminar de olvidar algunas cosas, aclarar otras, y dedicar el tiempo que me reste a la lectura y a algunos menesteres más, que de llegar a buen puerto, me darían una alegría…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También me iré de vacaciones durante dos semanas a finales de agosto, y, por supuesto, os visitaré a lo largo de todo este tiempo, aunque muchas veces lo haga de manera silenciosa. Esto último, creo que no hacía falta ni decirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que os suelto mis nubes, y la sombra, y hasta ese rayo que asoma envuelto en una luz brillante, que vuelve a traerme a la memoria aquello que Iñigo Pérez Redondo decía en su poemario &lt;em&gt;“Aniversarios concéntricos”:&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;…Y vuelves a pensar en ello,&lt;br /&gt;Atando el aliento&lt;br /&gt;A los brazos de tus sueños.&lt;br /&gt;Vuelves a pensar en ello…&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La memoria tiene estos lastres, y a cada año nos pasa la cuenta de todo aquello que dejamos por el camino.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;…Y si no volviera&lt;br /&gt;Oculto por el olvido&lt;br /&gt;Sólo entonces,&lt;br /&gt;Sólo en ese caso,&lt;br /&gt;Hablaría.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuidaos, no olvidéis esta casa y pasad un buen verano.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Salud&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-8898964430626421857?l=lupiac.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/8898964430626421857/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=8898964430626421857&amp;isPopup=true' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/8898964430626421857'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/8898964430626421857'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/06/dos-meses-en-el-limbo.html' title='Dos meses en el limbo'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>debatz@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14956858632597117978'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rn-4N5Qx7wI/AAAAAAAAALU/S9PjFDWlr3o/s72-c/dosmesesenellimbo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-5520931349617414954</id><published>2007-06-19T19:19:00.000+02:00</published><updated>2007-06-20T12:43:48.875+02:00</updated><title type='text'>Les pierres sauvages</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RngyaZQx7uI/AAAAAAAAALE/XAxlu8CxtCM/s1600-h/pierres+sauvages.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077864008899489506" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RngyaZQx7uI/AAAAAAAAALE/XAxlu8CxtCM/s320/pierres+sauvages.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; ¿Y ahora qué?. Esa es la sensación con la que uno se queda cuando ha leído un libro de esos que le dejan tal regusto, que con placer volvería a sus páginas o a otras semejantes de su mismo autor. Se puede llegar hasta a sentir algo de pereza a iniciar una nueva lectura totalmente distinta y durante unos cuantos días, por lo menos en mi caso, paso el tiempo revoloteando de aquí para allá empezando este libro, continuando aquél que dejé o releyendo alguno en que creo poder encontrar el cobijo conocido en el que todo lector errático se ha refugiado en alguna ocasión.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Les pierres sauvages”&lt;/em&gt; es uno de ellos, y me cuesta entender que no se haya editado ninguna traducción al castellano. Ni siquiera había oído hablar de él hasta hace algunos meses. En medio de tanta bazofia escrita por encargo para mayor gloria del famosuelo de turno, de tanto lugar común, de malas películas que pretenden traducir sus efectos especiales a palabras, etc…, parece no quedar lugar para esas obras reposadas, reflexivas y llenas de aire fresco que no han gozado del dudoso honor de ser calificadas como obra maestra.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De este libro me hablaron por primera vez en &lt;a href="http://www.fontfroide.com/"&gt;Fontfroide&lt;/a&gt; mientras charlábamos con otros visitantes por la nave central de la Abadía. Me contaron que era obra de un tal &lt;a href="http://fr.wikipedia.org/wiki/Fernand_Pouillon"&gt;Fernand Pouillon&lt;/a&gt;, al parecer un conocido arquitecto francés del que, como luego supe, en España se han editado unas memorias. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El libro, publicado en 1964, está escrito como si se tratara del diario del monje y maestro de obra que edificó la &lt;a href="http://perso.orange.fr/sylvain.weisse/thoronet/thorop.htm"&gt;Abadia de Thoronet&lt;/a&gt;, allá por el siglo XII. Pero lejos de tratarlo únicamente como una novela histórica, Pouillón se centra en la experiencia personal e íntima de su personaje, describiendo de manera magistral el nacimiento y evolución de un proceso creativo, hasta su conversión en una obra de arte. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Todo artista, cuando trabaja, tiene, en su mina de plomo, en su pincel, o en su buril, no solamente lo que vincula su gesto con su espíritu, sino también su memoria. Un movimiento que parece espontáneo, puede haber nacido hace diez o treinta años. En el arte, todo es conocimiento, trabajo, paciencia, y aquello que puede surgir en un instante, ha llegado tras recorrer un largo camino."&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A lo largo del libro acompañamos al protagonista en su diálogo interior en forma de diario, conociendo de su propia mano todas aquellas inquietudes que le invaden, sus reflexiones, proyectos y el modo en que él traduce todo ello en su obra. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Cuando he reconocido el terreno por primera vez, la futura Abadía se me ha asemejado a esas arquitecturas de la Toscana, de mármoles pulidos y refinados: como un lujo infinito, complicado. Ahora, esto que estoy trazando sobre el plano es pesado, torpe. Me concentro en la alegría que dan los volúmenes simples, las paredes rectilíneas... Abadía cisterciense, ingenua, similar a otros cientos, compuesta con la técnica de construcción que hace ya mucho tiempo asimilé, que forma parte mi. Las dificultades de esta obra única serán pues, como en las anteriores, la simplicidad, la humildad. La complejidad en la que había pensado antes desapareció.&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Paseo tranquilamente, sin inquietud, por el plano que estoy trazando. Bordeo las fachadas como si siempre hubiera vivido allí. ¿Dónde están mis ideas abstractas, mi mundo de sueños y alucinaciones? Ahora resulta muy fácil componer como un simple encargado de la obra de una orden severa, que no admite ni debilidad, ni mentira, ni cambio en el programa: iglesia, sala capitular, refectorio, rodeando el claustro... Pasé el día dibujando como un valiente monje, albañil y encargado de obra."&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A pesar de ello, su libertad de espíritu le lleva en alguna que otra ocasión más allá de lo que esa Orden severa considera la simplicidad y humildad que se debe guardar: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Santa Edith, decimosexto día de septiembre. El Abad me ha visitado acompañado del Prior. Sobre los planos del conjunto de las fachadas, se ha detenido durante un largo tiempo a observar el campanario.&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;- Muy alto –ha dicho-, prohibido por la Regla. Te impongo que reduzcas su altura o que lo suprimas. Un sencillo campanario de madera es suficiente.”&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Más adelante, el problema lo planteará la propia piedra que emplean en la construcción, cuya calidad es tan ínfima que se destruye con la humedad. La orografía del terreno se lo pondrá difícil a una de las piezas fundamentales de toda Abadía, el claustro: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“La pendiente del terreno provoca una extraña situación en las galerías del claustro: la meridional estará más alta, dos escaleras en el extremo de las galería oriental y occidental franquearán al sur la diferencia de nivel. El abad no estaba satisfecho:&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;- No podremos meditar sin liberarnos de la preocupación de la marcha, subiendo y bajando escaleras. Así es imposible.”&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A medida que avanza el libro, el protagonista va limando asperezas con su propio yo, dando respuesta a los problemas de su espíritu, a la vez que soluciona aquellos que le plantea esa obra tan igual, tan austera, tan semejante a otras tantas, que termina por acercarle a lo más íntimo de su ser, al origen de todas sus inquietudes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“El valor está en ser uno mismo, con total independencia, gustándole lo que realmente le gusta, encontrando el subsuelo de sus sensaciones. Una obra no puede imitarse ni asociarse: debe ser solitaria, sana, pura. Ella surge del corazón, de la inteligencia, de la sensibilidad...”&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-5520931349617414954?l=lupiac.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/5520931349617414954/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=5520931349617414954&amp;isPopup=true' title='20 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/5520931349617414954'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/5520931349617414954'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/06/les-pierres-sauvages.html' title='Les pierres sauvages'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>debatz@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14956858632597117978'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RngyaZQx7uI/AAAAAAAAALE/XAxlu8CxtCM/s72-c/pierres+sauvages.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-8361606873115647059</id><published>2007-06-12T21:52:00.000+02:00</published><updated>2007-06-12T21:59:15.761+02:00</updated><title type='text'>Mon amie la rose</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rm76kGjotzI/AAAAAAAAAK8/XsyH7PIkRIM/s1600-h/RILEYbreathe.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5075269328235444018" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rm76kGjotzI/AAAAAAAAAK8/XsyH7PIkRIM/s400/RILEYbreathe.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se revolvía sobre sí mismo, como la bestia que se agita en el polvo, buscando el aire que le ayudara a respirar. El corazón, cada vez más acelerado, golpeaba su pecho con fuerza, como queriendo advertir a su propietario de que se podía ir acabando el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TOC, TOC, TOC&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La calle estaba empapada, pero ya no llovía. Su amigo y él habían dejado los libros en casa: no, no tenemos deberes –dijeron, y salieron como almas que lleva el diablo escaleras abajo. Era importante que llegaran en 10 minutos a la playa o saldrían sin ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;YA LLEGAMOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A fuerza de hacer presión para atrapar el aire, sus ojos fueron quedándose acuosos, humedeciendo las mejillas, hasta dejar sobre ellas una fina y brillante película que daba a su rostro un tono rosa claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VUELVE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo habían pensado: mejor no pasar por casa para dejar los libros. En la playa nadie se los iba a llevar si los enterraban en la arena, como en otras ocasiones, y ahora no verían alejarse esa barca, con sus amigos, hacia Santa Clara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ADIOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez más había pasado. Volvía el equilibro: aspirar, expirar; primero con fuerza, notándolo, y poco a poco con más suavidad, hasta perder la percepción de lo que estaba haciendo. Al fondo escuchaba una canción cuya letra había repetido mil veces. Bromas del destino.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;embed id="radioblog_player_0" src="http://stat.radioblogclub.com/radio.blog/skins/mini/player.swf" width="180" height="23" type="application/x-shockwave-flash" flashvars="id=0&amp;filepath=http://www.radioblogclub.com/listen?u=vMHZuV3bz9icm5SZlJnZuUGZ1Fmcp9mbhxmelh2Y/natacha%2520atlas%2520-%2520mon%2520amie%2520la%2520rose.mp3.rbs&amp;amp;crossfader=1&amp;replay=1&amp;amp;colors=body:#ECECEC;border:#BBBBBB;button:#999999;player_text:#999999;playlist_text:#999999;" bgcolor="#ECECEC" allowscriptaccess="always"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-8361606873115647059?l=lupiac.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/8361606873115647059/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=8361606873115647059&amp;isPopup=true' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/8361606873115647059'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/8361606873115647059'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/06/mon-amie-la-rose.html' title='Mon amie la rose'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>debatz@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14956858632597117978'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rm76kGjotzI/AAAAAAAAAK8/XsyH7PIkRIM/s72-c/RILEYbreathe.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>21</thr:total></entry></feed>