<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580</id><updated>2011-07-28T15:16:34.933+02:00</updated><category term='Cincuenta Aulladores'/><category term='Epiménides'/><category term='Sikuani'/><category term='Mirabeau'/><category term='Baroja'/><category term='tesoro'/><category term='Bereguer Sauniere'/><category term='Desierto'/><category term='Grafitos'/><category term='Daudet'/><category term='Luciano de Samosata'/><category term='Figaro'/><category term='Rennes le Chateau'/><category term='Opera'/><category term='Paul H. Noe'/><category term='Graffitis'/><category term='Antropología'/><category term='Cuento'/><category term='Patasola'/><category term='Louis-Jacques Goussier'/><category term='Novalis'/><category term='Mitología'/><category term='Varech'/><category term='Reblochon'/><category term='Enciclopedia'/><category term='Eva'/><category term='Demeter'/><category term='Románico'/><category term='Cyrano de Bergerac'/><category term='Tour de La Lanterne'/><category term='Ismail Daghyem'/><category term='Encyclopédie'/><category term='Wadi Rum'/><category term='Larra'/><category term='Courbet'/><category term='Rostand'/><category term='Diderot'/><category term='Little Neno'/><category term='Tartarín de Tarascón'/><category term='Los discípulos en Sais'/><category term='Jaca'/><category term='Aguaxima'/><category term='Diodoro de Sicilia'/><title type='text'>Ex Oriente Lux</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>64</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-4516371353291947183</id><published>2008-06-04T13:18:00.010+02:00</published><updated>2008-06-04T14:13:13.128+02:00</updated><title type='text'>Confiar y Esperar</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SEZ6ShTK81I/AAAAAAAAAVU/VYFg-SBS6hA/s1600-h/nubes+mayo+08.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5207984477695570770" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SEZ6ShTK81I/AAAAAAAAAVU/VYFg-SBS6hA/s400/nubes+mayo+08.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Resulta curioso que el hombre, en su deseo de perpetuarse, vierta sus pensamientos más íntimos, aquellos que desea que trasciendan su propia vida, sobre la piel débil y enfermiza de una hoja de papel; ¿hay quizá algo más delicado sobre lo que escribir que un folio en blanco, al que el tiempo va a someter a humedades, fuegos, el ácido de las tintas, el lepisma, la termita y un sinfín de peligros, que hacen de cada instante de su existencia un segundo ganado al olvido?... Posiblemente lo haya: nuestra propia memoria y nosotros como depositarios que somos de ella.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Decía Paul Valéry que los libros tienen los mismos enemigos que el hombre: el fuego, la humedad, los bichos, el tiempo y su propio contenido. Entiendo que dentro de todo esto se comprenden los recuerdos, y la memoria de aquellas cuentas desajustadas que han ido quedando colgadas a lo largo de nuestro tiempo. Son como balances en los que a veces no tenemos claro a quién debemos reclamar, y quedamos sin ni siquiera la posibilidad de vengar aquellas afrentas del destino. ¿Vengar?; en ocasiones he deseado desahogarme de alguna manera y castigar al cielo por las malas aves que ha hecho volar sobre nuestra cabeza, bien lanzándole piedras o, a imitación de los antiguos tracios, disparando flechas envenenadas en respuesta a las tormentas que hacía caer sobre nosotros… Pero ni piel rasgada tras las nubes, ni lamentos. Ahí arriba sólo había silencio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De cualquier manera, todo esto pasa, y uno termina resignándose. Confiando y esperando.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hará cosa de dos años se publicó en un cuaderno anterior a este, una anotación llena de fe en lo que estaba por venir, a la que su autor, por razones que ahora no vienen a cuento, tuvo la ocurrencia de titular &lt;em&gt;&lt;a href="http://batz.bitacoras.com/archivos/2006/07/21/el-caballo"&gt;“El caballo”&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;… Sin embargo, las cosas no marcharon como se hubiera deseado, y poco después corazón y garganta fueron exprimidos por la implacable mano del destino, hasta quedar secos, sin nada en su interior: sólo desolación traducida en rabia contenida, en sensación de soledad, en miedo por volver a aquél punto en el que traduje en palabras mi visión de aquél espejismo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Poco volvió a ser como lo había sido hasta entonces, e incluso en el escribir se procuró ocultar con las vidas de otros, lo que a nadie interesa sobre la propia. Ahí quedó, ocupando su lugar en el olvido, junto a cientos de miles de anotaciones similares, en las que cada uno de nosotros hemos querido recordar a la posteridad lo que hacíamos o lo que el destino nos hacía en aquél momento… Después llegará el tiempo, el fuego, el moho y el lepisma, y sólo en lo más recóndito de nuestro corazón, sentiremos por siempre esa pequeña herida que se resiente cada vez que nos aventuramos a entrar, de la mano de nuestra memoria, en aquél oscuro lugar de nuestro pasado. Hasta ahora…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Han pasado, creo que casi con exactitud, dos años desde entonces y nos vemos de nuevo, y por fin, en la misma situación de esperanza que en aquél entonces. Por si no fuera poco, y aún siendo menos importante, casi a la vez me notificaron la concesión del accésit del que ya os he hablado en anteriores comentarios; ¡Bendito mayo de 2008!. Sólo el tiempo nos dirá lo que va a ocurrir. Confiar y esperar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todo esto coincide con un momento en el que uno se siente algo seco y agotado de todo lo que ha ido relatando en su cuaderno. No se hasta que punto hay desvío de la idea original, y hasta donde no ha habido otra cosa que evolución y cambio. No tengo la menor idea, pero de lo que si estoy seguro es que ahora necesito darle un punto y final, esperar acontecimientos y replantearme unas cuantas cosas antes de tomar una decisión…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dejaré pues que el tiempo cubra suavemente a este cuaderno en el olvido, y que su silencio sea visto siempre como una puerta abierta a la esperanza, como esa luz que, cada mañana, viene desde las tierras de oriente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Salud y fraternidad &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-4516371353291947183?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/4516371353291947183/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=4516371353291947183&amp;isPopup=true' title='27 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/4516371353291947183'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/4516371353291947183'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2008/06/confiar-y-esperar.html' title='Confiar y Esperar'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SEZ6ShTK81I/AAAAAAAAAVU/VYFg-SBS6hA/s72-c/nubes+mayo+08.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>27</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-6807780535422348520</id><published>2008-05-27T12:12:00.012+02:00</published><updated>2008-05-28T19:24:59.695+02:00</updated><title type='text'>El Diamante y la Venganza (y VI)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDvm1ud1jlI/AAAAAAAAAVM/PyxNFEq64CI/s1600-h/journal+des+debats.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205007605037370962" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" height="131" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDvm1ud1jlI/AAAAAAAAAVM/PyxNFEq64CI/s400/journal+des+debats.jpg" width="452" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt; “Le Journal des Débats”&lt;/em&gt; había contratado en 1843 a Dumas para la publicación en su diario de un nuevo folletón que tuviera el éxito suficiente para aumentar las ventas, fidelizar a sus lectores y ser publicado después en forma de libro. ¡Casi nada!, se podría decir, aunque no lo era tanto, pues aquél mismo año se estaba publicando ahí mismo con un increíble éxito &lt;em&gt;“Los misterios de París”&lt;/em&gt; de Eugène Sue. Dumas, que se mostró algo celoso por aquél éxito, tuvo la ocurrencia de comenzar la escritura de un texto ambientado también en París, pero en esta ocasión centrándolo en cuestiones relacionadas con la historia y la arqueología de la ciudad. Pero al editor no le gustó la idea, esperaba algo más propio de la &lt;em&gt;“factoría Dumas”:&lt;/em&gt; aventura, intriga, acción, grandes pasiones y seres profundamente marcados por el destino…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al bueno de Alejandro no le quedó otra que ponerse a buscar una trama que tuviera algo más que ver con lo que se le había encargado, que se alejara de las simples divagaciones en torno al pasado arqueológico de la ciudad de París y tuviera algo más de gancho para los lectores ¿pero qué?...&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDvmoud1jkI/AAAAAAAAAVE/8FGcNrNAXcM/s1600-h/journal+des+debats.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDviCOd1jjI/AAAAAAAAAU8/hAjQkRDEtFg/s1600-h/peuchet.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205002322227596850" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDviCOd1jjI/AAAAAAAAAU8/hAjQkRDEtFg/s320/peuchet.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Auguste Maquet, historiador, bibliófilo, negro de Dumas y verdadero ratón de biblioteca, llamó la atención de su jefe sobre la obra de Jacques Peuchet, hombre de múltiples disciplinas, que terminó trabajando en los Archivos de la Policía de París. Parece ser que, en dicha ocupación, obtuvo material más que suficiente para recopilar una gran cantidad de casos oscuros, siniestros y misteriosos, algunos de ellos muy populares aún después de haber pasado muchos años, bajo el título de &lt;a href="http://books.google.es/books?id=Z0w9pVhyo2EC&amp;amp;printsec=frontcover&amp;amp;dq=M%C3%A9moires+tir%C3%A9s+des+archives+de+la+police+de+Paris&amp;amp;lr=&amp;amp;ei=UAw7SJTnKaSMygSu0pDeBw#PPA197,M1"&gt;“Memoires tirés des archives de la police de Paris”. &lt;/a&gt;En uno de los tomos de aquella obra, Maquet le señaló una historia que bajo el título de &lt;em&gt;“El diamante y la venganza”,&lt;/em&gt; podría ser la materia prima para un interesante folletón.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dicho y hecho. Maquet y Dumas se encerraron en Trouville durante tres semanas en el verano de 1844, y con la historia del zapatero François Picaud como base, redactan un relato de venganza, honor y redención a través del perdón, a la que después de no pensarlo mucho, titulan &lt;em&gt;“El Conde de Montecristo”,&lt;/em&gt; en memoria a una isla a donde, según se cuenta, planeó Dumas viajar de caza con el sobrino de Napoleón, pero termino por no hacerlo al saber que tenía que pasar por una cuarentena.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La primera entrega apareció en el Journal des Debats el 28 de agosto de 1844 y continuaría publicándose casi sin interrupción hasta enero de 1846. El triunfo fue tal, que durante todo aquél tiempo, el cada vez mayor número de lectores detenía toda su actividad en cuanto el Journal caía en sus manos, para emprender sin dilación la lectura de una nueva entrega de las andanzas de Edmundo Dantés. Era un tema que corría de boca en boca por toda Francia, y había verdaderos entendidos en la historia, que adelantaban con gran seguridad lo que iba a terminar por ocurrir. Pasó en alguna ocasión que Le Journal des Debats no publicaba ese día el capítulo debido de&lt;em&gt; “El conde…”,&lt;/em&gt; entonces se reclamaba la devolución del dinero pagado por él, o se acudía a la redacción exigiendo noticias de lo que ocurría en el episodio que debía haber sido publicado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDvhoed1jiI/AAAAAAAAAU0/kTBbWgpHTR4/s1600-h/montecristo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205001879845965346" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 522px; CURSOR: hand; HEIGHT: 244px; TEXT-ALIGN: center" height="215" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDvhoed1jiI/AAAAAAAAAU0/kTBbWgpHTR4/s400/montecristo.jpg" width="481" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Los más espabilados no tardaron en sacar provecho de dicho éxito, y así quién por el año 45 acudía a Marsella, podía contratar los servicios de un guía para visitar la casa de Morell y la de Mercedes, así como los calabozos de Edmundo Dantés y el Abate Faría en el castillo de If…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es seguro que lejos de molestar a su autor, este tipo de situaciones le resultarían graciosas. Más aún teniendo en cuenta que lo ganado con &lt;em&gt;“Los tres mosqueteros”&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;“El Conde de Montecristo”,&lt;/em&gt; le permitieron cumplir uno de sus más viejos sueños: hacerse construir un pequeño &lt;a href="http://www.chateau-monte-cristo.com/presentation/chateau.html"&gt;castillo&lt;/a&gt; a las afueras de París, en Saint Germain en Laye, sobre una colina próxima a las orillas del Sena. A su nueva morada la llamó “Montecristo” y en el lugar más destacado de ella, sobre la puerta principal colocó el escudo de armas de su familia, adornado con la que era su divisa personal: &lt;em&gt;"J'aime qui m'aime".&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Desde su retiro palaciego, Dumas era poco menos que el personaje más popular de París: todo el mundo alababa su obra, se carteaba y mantenía amistad con los grandes autores del momento -Víctor Hugo, Flaubert, Balzac, George Sand, Lamartine, Eugenio Sue-, y no eran pocos los que acudían a disfrutar de uno de esos famosos almuerzos que empezaban a las once de la mañana y terminaba a las cinco de la tarde.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Uno se imagina a aquél hombre de carácter tan alegre y vigoroso, que disfrutaba de vivir como sus personajes, entre la aventura y la pasión, haciendo examen de su vida, mientras sentado a las puertas de su palacio degustaba algún buen licor. Es posible que en más de una ocasión mirara a la lejanía, y entre calada y calada a un buen Habano, volviera a leer para sus adentros aquel último y definitivo legado que nos dejó aquella criatura que de su mano más se acercó a los misterios del corazón humano, el Conde de Montecristo:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Sólo el que ha experimentado el colmo del infortunio puede sentir la felicidad suprema. Es preciso haber querido morir, amigo mío, para saber cuán buena y hermosa es la vida.Vivid, pues, y sed dichosos, hijos queridos de mi corazón, y no olvidéis nunca que hasta el día en que Dios se digne descifrar el porvenir al hombre, toda la sabiduría humana estará resumida en dos palabras:&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;¡Confiar y esperar!"&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDvg_ed1jgI/AAAAAAAAAUk/XTr43WpgyVM/s1600-h/ile+dif.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205001175471328770" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDvg_ed1jgI/AAAAAAAAAUk/XTr43WpgyVM/s200/ile+dif.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-6807780535422348520?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/6807780535422348520/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=6807780535422348520&amp;isPopup=true' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/6807780535422348520'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/6807780535422348520'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2008/05/el-diamante-y-la-venganza-y-vi.html' title='El Diamante y la Venganza (y VI)'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDvm1ud1jlI/AAAAAAAAAVM/PyxNFEq64CI/s72-c/journal+des+debats.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-5454249244944642794</id><published>2008-05-20T23:53:00.003+02:00</published><updated>2008-05-21T01:09:08.512+02:00</updated><title type='text'>El Diamante y la Venganza V</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDNIfzGc0TI/AAAAAAAAAUc/YKUucPthFP0/s1600-h/10-X-Roue_de_la_fortune.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5202581705673462066" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDNIfzGc0TI/AAAAAAAAAUc/YKUucPthFP0/s320/10-X-Roue_de_la_fortune.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt; La venganza,…&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;…el deseo de consumarla, era lo único que había mantenido a Antoine Allut vivo, y con las fuerzas suficientes para soportar todas las penalidades por las que había pasado desde aquél día en que aquél Abad Baldini &lt;em&gt;-¡abad!,&lt;/em&gt; se decía a sí mismo con una mezcla de burla y amargura-, le entregara un valioso diamante a cambio de delatar a sus tres amigos de París.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando él y su mujer se enteraron de que el mismo joyero que había tasado el diamante ante el Abad Baldini, lo vendió a un mercader turco por el doble de lo que les había pagado a ellos, montaron en cólera, lo asesinaron, robaron su dinero y huyeron lo más lejos que pudieron: a Grecia. Allá murió la mujer de Allut de unas enfermedades, y él fue apresado por un motivo desconocido y condenado a galeras.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fue en aquellos años de cautiverio donde acumuló en su espíritu el ánimo único de la venganza, centrado en aquél maldito abad de Nápoles que había llevado la desgracia a sus vidas. Por algún motivo, lo consideró el único culpable de todo lo que le había pasado desde entonces, y se prometió para sus adentros que, a la primera oportunidad, rompería aquella condena para cumplir  con su venganza.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Allí estuve pudriéndome durante varios años”&lt;/em&gt; –contaría después. Pero por fín logró huir, y rápidamente se llegó hasta Nápoles en busca del abad de sus desgracias: allá nadie sabía dar razón de él, ni siquiera había quién pudiera decir que por lo menos le sonaba el nombre. Baldini no exitía.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Allut buscó en el cementerio de Nápoles, y tampoco encontró la tumba de quién había sido su difunto amigo:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Y poco después supe que vivías… ¿Cómo lo supe? –siguió contando en voz alta, mientras conducía a golpes y cubierta la cabeza por un saco a Picaud- Ni tú ni el Papa me arrancaréis ese secreto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para cuando Antoine llegó a París, Chaubard y Solari ya habían sido asesinados, Loupian arruinado, y sus hijos llevados a los peores extremos de la desdicha.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Esta misma noche, tenía la intención de acercarme a Loupian y contárselo todo, pero una vez más, me has tomado la delantera… ¡Sin duda es el mismísimo diablo el que te guía, pero ni él te va a librar de mi venganza!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Picaud no dijo nada al principio. En su mente iba preparando un nuevo plan que, como no, terminaba con otra venganza: a él, que poseía más de dieciséis millones de francos, poco le costaba ofrecer a Allut unos miles a cambio de su libertad, &lt;em&gt;“y después libre yo de sus manos, haré todo lo posible porque no tarde en sucumbir en las mías”.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero Antoine no iba a caer en la trampa. Sabía perfectamente lo que se jugaba. Condujo a Picaud al sótano de una casa, y allá lo dejó encadenado sin darle nada de comer. Cuando pasado el tiempo este le pidió algo de pan, su captor le dijo que por cada comida tendría que pagarle veinticinco mil francos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Jamás –fue la única respuesta que obtuvo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Es cuestión de tiempo. Esperaré.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No cambió de opinión. Pasó el tiempo, y el hambre y la desesperación fueron minando la salud y el ánimo de Picaud. Su sufrimiento llegó a tal punto que sufrió varias infecciones, y la fiebre le llevó a un punto de casi total inconsciencia, en la que parecía capaz de sentir el dolor físico, pero sin serle posible llegar a discernimiento alguno.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fue entonces cuando Allut comenzó a desesperarse pensando que si Picaud moría, no habría manera alguna de hacerse con su fortuna. Intentando traerlo de vuelta a un estado de consciencia, se precipitó sobre él mordiéndole, pinchándole el cuerpo y hasta los ojos con un cuchillo, pero sin llegar a conseguir nada: únicamente –según palabras que podrían ser del mismo Allut- una sonrisa burlona y diabólica, como respuesta a todos sus intentos de reanimarlo. A consecuencia de estas torturas, Picaud murió y Allut temiendo ser descubierto por la policía y volver a ser condenado, abandona París y huye a Inglaterra.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Algunos años después, en 1828, Antoine Allut cae gravemente enfermo y el médico apenas le da unos días de vida. Viéndose a punto de morir, hace llamar a un sacerdote católico compatriota suyo. Le confiesa todo lo ocurrido tanto a Picaud como a él, dictándole los detalles de esta historia, que después corrobora con su firma en todas y cada una de las hojas que el padre ha transcrito con su testimonio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Siguiendo las instrucciones de Allut, que murió al poco, el sacerdote envió a la policía francesa el manuscrito, todavía conservado en sus archivos, en el que se relata esta historia, encabezado por una carta que dice:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Señor prefecto,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;he tenido la satisfacción de acompañar al arrepentimiento a un hombre eminentemente culpable. Él creyó, y yo pienso como él, que sería útil haceros saber acerca de una serie de hechos abominables en los cuales este pobre desgraciado ha sido sujeto agente y paciente, a la vez. Si se siguen las indicaciones que contiene el escrito anexo a esta carta, encontrarán la cámara subterránea donde aún deben de encontrarse los restos del miserable e infortunado Picaud, triste víctima de sus pasiones y de su odio. Dios perdona, pero los hombres, en su orgullo, quieren ser más que Él, y por ello buscan la venganza, que siempre acaba por destruirlos.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Antoine Allut buscó en vano dónde y cómo estaban escondidas las riquezas de su víctima. Incluso llegó a penetrar, una noche, en su vivienda secreta, pero no halló ningún resguardo, título o documento, no pudo hacerse con ninguna suma de dinero. En esta hoja encontrará la dirección y las indicaciones precisas para llegar hasta los dos alojamientos que, con nombres falsos, ocupaba Picaud en París.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Ni siquiera en su lecho de muerte, Antoine Allut se avino a referirme cómo había llegado a tener conocimiento de los hechos que me relataba de memoria, ni quien le había dado la información sobre los crímenes o la fortuna de Picaud. Únicamente, una hora antes de expirar, me confesó: 'Padre, la fe de ningún hombre puede ser más viva que la mía, puesto que he visto y oído hablar a un alma separada de su cuerpo'.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Nada indicaba entonces que Allut sufriera de delirio; acababa de hacer una auténtica profesión de fe. Los hombres del siglo son presuntuosos y, en su ignorancia, consideran que su negativa a creer es sabiduría. Pero los caminos de Dios son infinitos. Adorémosle, y aceptemos su volutad".&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;(El martes, sexta y última parte: Le Journal des debats)&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-5454249244944642794?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/5454249244944642794/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=5454249244944642794&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/5454249244944642794'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/5454249244944642794'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2008/05/el-diamante-y-la-venganza-v.html' title='El Diamante y la Venganza V'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDNIfzGc0TI/AAAAAAAAAUc/YKUucPthFP0/s72-c/10-X-Roue_de_la_fortune.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-7382478570080655426</id><published>2008-05-19T07:35:00.003+02:00</published><updated>2008-05-19T07:40:58.787+02:00</updated><title type='text'>El Diamante y la Venganza IV</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDERzTGc0SI/AAAAAAAAAUU/kxSU9lOhDWo/s1600-h/Mat-Fou.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201958617587962146" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDERzTGc0SI/AAAAAAAAAUU/kxSU9lOhDWo/s320/Mat-Fou.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Prosper, el viejo limonadero…&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;…entró a trabajar en el café del Señor Loupian, allá por el año 16, después de que una desconocida y acaudalada viuda se presentara ante el dueño de aquél establecimiento y le pidiera que empleara a ese buen hombre, y a cambio ella le pagaría una renta mensual de cien francos. Según dijo la dama, Prosper, que debía tener alrededor de cincuenta años, había servido con fidelidad y desinterés a su familia durante muchos años, y llegado el momento en que ella debía de marchar muy lejos, era su deseo dejarle empleado en un lugar de la fama y reputación de aquél.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Loupian aceptó la oferta, y al día siguiente se presentó un hombre de aspecto descuidado y mal vestido. La señora del lugar, Madame Loupian, lo estuvo observando atentamente durante un buen rato, creyendo ver en sus rasgos algo que le resultaba familiar, pero terminó pensando que era más cosa de su fantasía que de la realidad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No le costó al viejo limonadero, que era en ese oficio en lo que le emplearon, ganarse la confianza del Señor Loupian y su familia, viendo estos que sus principales clientes valoraban de buena manera la atención y diligencia con la que les servia. Especialmente lo hicieron los mas antiguos amigos y parroquianos de su café, quienes en mayor medida creían conocer mejor al nuevo empleado. Fue todo un detalle por parte del bueno de Prosper, recordaban todos, atender con la diligencia que lo hizo al pobre de Guilhem Solari cuando se llegó hasta el café para contarles que habían encontrado a su amigo Gervais Chaubard, apuñalado en el &lt;em&gt;pont des Arts&lt;/em&gt; con una nota sobre la herida que le causara la muerte, en la que se decía:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Número Uno&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hubo todo tipo de conjeturas sobre la razón de tan extraña muerte, la policía investigó durante unos días, pero al no dar con ninguna pista dejaron las averiguaciones.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A la desgracia de la extraña muerte de uno de sus mejores amigos, a Loupian se le unieron poco después otras dos no menos extrañas: primero fue su perro de caza, que apareció muerto por envenenamiento una mañana a la puerta de la casa; días después le ocurrió lo mismo a un periquito que cuidaba con verdadero cariño Madame de Loupian… Algo volvió a investigarse, pero de nuevo no se obtuvo ningún resultado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fue por aquél entonces, o poco después, cuando la alegría pareció volver a la casa de los Loupian tras tanta desgracia. El motivo: la hija del matrimonio, con 16 años, iba a contraer matrimonio con un Marques millonario recién regresado del Canadá, tras la muerte de sus padres, para hacerse cargo de su herencia y buscar una esposa. Todos los conocidos de los Loupian hablaba del acontecimiento, sobre todo de la cena que el novio había organizado para después de la boda en el &lt;em&gt;Cadran-Bleu&lt;/em&gt;, donde se espera que acudieran ciento cincuenta personas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Desgraciadamente, después de la ceremonia el marqués tuvo que ausentarse y no pudo acudir al inicio de la cena. Por lo menos tuvo tiempo para mandar una nota en la que explicaba que había sido llamado por el Rey, y que comenzaran la cena sin él: a las diez de la noche estaría allá sin falta. Pero no fue así, a esa hora que era la de los postres, un mozo de servicio entró en la sala, y fue colocando un sobre cerrado encima de cada plato. A medida que los invitados fueron abriéndolo, fue produciéndose un murmullo cada vez más intenso, que al llegar hasta los Loupian se convirtió en gritos, desmayos y conmoción: en el se decía que el marido de la hija, el que se decía Marqués, no era sino un condenado a galeras liberado a cambio de representar ese papel, y que una vez hecho, se daba a la fuga.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por si esto no fuera poco, cuatro días después, mientras la familia se encontraba en las afueras de París intentando recobrarse, un incendio -que según la policía tenía nueve focos diferentes-, arrasó el café y la vivienda de los Loupian. Al lugar acudieron numerosas personas que so pretexto de acabar con el fuego, saquearon de entre las llamas y las ruinas todo objeto de valor que quedaba en la casa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin ni siquiera las joyas y bienes que hubieran podido ser salvados del incendio, los Loupian quedan totalmente arruinados. La mayor parte de los que eran sus amigos, los abandonan, y sólo el bueno y fiel Prosper se niega a separarse de sus antiguos jefes, con quienes procura volver a levantar el negocio familiar en el nuevo café que abren poco después en la calle de San Antonio. Hasta aquél lugar se llega a diario uno de los pocos amigos que quedaban a la malograda familia: Guilhem Solari. Sin embargo, tampoco esto iba a durar mucho.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una noche, mientras entraba en su casa, Solari comenzó a sentir unos dolores atroces en el estómago que dieron lugar a fuertes convulsiones. Se llamó rápidamente al médico, y esté declaró, poco más tarde, que el paciente había sido envenenado y que, a pesar de todas las atenciones que le prestó, el infortunado murió sufriendo los mas terribles dolores. Doce horas después, sobre el ataúd en el que reposaba en el velatorio, alguien encontró una nota que decía brevemente:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Numero dos&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Continuaba la extraña sucesión de desgracias: como ya sabemos, los Loupian además de una hija tenía un hijo, Eugene, quien desde hacía ya algún tiempo, acostumbraba a frecuentar a gentes de mala nota, y meterse en alguna que otra &lt;em&gt;farce&lt;/em&gt;. En esta ocasión, le propusieron forzar la puerta de una tienda de licores y llevarse una docena de botellas, bebérselas y pagarlas a la mañana siguiente. Pero sucedió que alguien había informado a la policía de aquél plan, y que cuando fueron detenidos y metidos en prisión, sólo fue hallado culpable el joven Loupian de quién se supo además, por informantes secretos, que encabezaba una banda de salteadores, por lo que fue condenado a una pena de veinte años de prisión.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con esta catástrofe, que arruinó de nuevo a la familia en abogados e intentos de conmover la piedad de los jueces por medio de regalos, el infortunio de los Loupian parecía llegar a su punto culminante. La que había sido la bella y rica Therese murió de pena, y su viudo e hija quedaron en la calle.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fue entonces cuando el hasta aquél momento humilde y fiel Prosper contó a la hija de Loupian que tenía algunos ahorros acumulados durante toda su vida, y que se ofrecía a prestarles su apoyo económico a cambio de que ella le prestara a sus favores… Ella aceptó, pues no veía otra manera de salvar a su padre de aquella miseria, y esperaba que con el dinero de Prosper pudieran volver a montar un nuevo café.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todas estas desgracias habían afectado a la razón del señor Loupian, que cada vez con más frecuencia tendía a desaparecer sin dar razón a nadie de a donde iba. Una noche, mientras se paseaba por los jardines de las Tullerias, apareció ante él un hombre enmascarado, que sin mediar otra palabra le gritó:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Loupian, ¿recuerdas 1807?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Por qué?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿No quieres hablar del crimen que cometiste en aquella época?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Un crimen!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Si, un crimen infame!, por envidia hiciste encerrar a tu amigo Picaud… ¿te acuerdas? Él ha sido quien se ha vengado apuñalando a Chaubard, envenenando a Solari, entregando a tu hija a un condenado, organizando la trama que llevó a tu hijo a prisión y mató a tu perro, al periquito de tu mujer e incendió tu casa…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fue entonces cuando el enmascarado descubrió su rostro, viendo Loupian en él a su fiel Prosper, pero también a aquél Picaud que volvía ahora desde él pasado ejecutando aquella cruel venganza. Después sintió en el estómago el frío dolor que causó la puñalada que le asestó su atacante. Cayó al suelo, mirándole con terror, pasó su mano por la herida y justo en el momento en que había conseguido acercarla a la altura de la vista, quedó muerto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Número Tres&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Después de consumar el último capítulo de su venganza, Picaud dio la media vuelta y se dirigió hacia el exterior de aquellos jardines. Todo había acabado para él. ¿Y ahora qué? –debió de pensar. Sin embargo no tuvo mucho tiempo para preocuparse por este asunto, puesto que en aquél mismo momento alguien se le acercó por detrás y cubriéndole la cabeza con un saco, lo inmovilizó mientras le decía:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Ya te tengo!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;(El miércoles, quinta parte: La venganza)&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-7382478570080655426?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/7382478570080655426/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=7382478570080655426&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/7382478570080655426'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/7382478570080655426'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2008/05/el-diamante-y-la-venganza-iv_19.html' title='El Diamante y la Venganza IV'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SDERzTGc0SI/AAAAAAAAAUU/kxSU9lOhDWo/s72-c/Mat-Fou.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-1122236815013882043</id><published>2008-05-13T19:13:00.007+02:00</published><updated>2008-05-14T07:45:08.777+02:00</updated><title type='text'>El Diamante y la Venganza III</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/SCnMWDGc0QI/AAAAAAAAAUE/tL4t6s4oJIo/s1600-h/1-I-Bateleur.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199911923937497346" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/SCnMWDGc0QI/AAAAAAAAAUE/tL4t6s4oJIo/s320/1-I-Bateleur.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;El viaje del Abad Baldini…&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;…a Nimes tenía un solo objetivo: dar con Antoine Allut para entrevistarse con él. Después de pasar unos cuantos días intentando localizarle, por fin logró acordar un encuentro en un mesón muy cercano a la &lt;em&gt;Maison Carrée&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A Antoine le sorprendió que alguien que no conocía, aunque podía jurar que a ese tal Baldini lo había visto en algún sitio, tuviera un interés tan vivo en encontrarse con él personalmente. Únicamente sabía que había llegado hasta allá con el objeto de hacerle entrega de un valioso legado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¡Qué cosa más extraña! –debió pensar Allut. ¿A qué ese interés en conocerme y entregarme algo que dicen tiene mucho valor?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando por fin se encontraron, y después de la charla preliminar entraron en materia, el Abad le contó que estando preso en Nápoles por cuestiones políticas, conoció en su lecho de muerte a un hombre de unos 30 años, que había sido encerrado injustamente y que, a pesar de ello, perdonaba a los causantes de su desgracia. Era de ahí, de Nimes, y decía llamarse Francois Picaud…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al oír aquél nombre, Antoine lanzó un pequeño grito y su rostro quedó totalmente blanco.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Usted conocía a ese tal Picaud, ¿no es así? – le preguntó el Abad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Era uno de mis mejores amigos… ¡fue a morir lejos el pobre diablo!... ¿sabe usted porqué lo encerraron?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- No lo sabía ni él…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Antoine pareció respirar más tranquilo. Mientras, el Abad le siguió contando que Picaud, durante su estancia en prisión, conoció a un inglés cautivo como él, con el que entabló tal amistad que al morir regaló al zapatero de Nimes un enorme diamante que valdría más de cincuenta mil francos…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Algún tiempo después –continuó relatando el Abad- le llegó su última hora también a Picaud, quien atormentado por su desgracia, me hizo jurar que al ser puesto en libertad vendría a Nimes a buscar a su amigo Antoine Allut –&lt;em&gt;“la voz de Dios me ha dicho que él conoce el nombre de los que me denunciaron”, &lt;/em&gt;me aseguró-, para entregarle ese valioso diamante que le regaló su amigo inglés. Sólo puso una condición: que Allut me diera a cambio los nombres de sus delatores, para que yo los escribiera en una placa que hay sobre su tumba en Nápoles.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al mismo tiempo que terminaba de relatar esto, el Abad descubría un pequeño bulto que acababa de colocar sobre la mesa, separándolo lentamente del paño que lo envolvía, hasta dejar a la vista de Antoine una gruesa piedra que parecía hecha de agua, en cuyo interior brillaba el reflejo del fuego que ardía al fondo de la estancia, en la chimenea.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los ojos de Antoine y su mujer, que acababa de unirse a la conversación, brillaban aún más si era posible que el enorme diamante que estaban viendo. En un instante, todos los reparos, la prudencia e incluso, la posible desconfianza que podía despertar en ellos ese desconocido Abad, se había desvanecido completamente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Vale al menos cincuenta mil francos –añadió el Abad como dando la estocada final a cualquier reparo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La mujer de Antoine corrió a avisar a un joyero vecino, quien lo tasó en más de sesenta y tres mil francos. A los Allut ya nos les cupo ninguna duda: saltaban de alegría, gritaban, y ella con los ojos llenos de lágrimas insistía en abrazar al generoso abad, quien no daba muestras de otra cosa que de querer terminar de una vez por todas con el asunto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Entonces, ¿estamos de acuerdo? –preguntó mirando a ambos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Pues claro que sí –respondió rápidamente ella- ¡venga Antoine!, ¿a qué esperas?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A pesar de todo, él pareció dudarlo durante un instante, pero la insistencia de su mujer y del abad terminó por rendirle. Se sentó a la mesa, tomó un pedazo de papel y escribió:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Gervais Chaubard&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Guilhem Solari&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Gilles Loupian&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(El próximo lunes, cuarta parte: Prosper, el viejo limonadero)&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-1122236815013882043?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/1122236815013882043/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=1122236815013882043&amp;isPopup=true' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/1122236815013882043'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/1122236815013882043'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2008/05/el-diamante-y-la-venganza-iii.html' title='El Diamante y la Venganza III'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/SCnMWDGc0QI/AAAAAAAAAUE/tL4t6s4oJIo/s72-c/1-I-Bateleur.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-2034081791516347786</id><published>2008-05-12T13:50:00.005+02:00</published><updated>2008-05-13T09:49:31.682+02:00</updated><title type='text'>El Diamante y la venganza II</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/SCgvZTGc0PI/AAAAAAAAAT8/YnEv3j0jEdw/s1600-h/12-XII-Pendu.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199457881469800690" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/SCgvZTGc0PI/AAAAAAAAAT8/YnEv3j0jEdw/s320/12-XII-Pendu.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Joseph Lucher, hombre de fortuna…&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;… nació el mismo día en que murió Francois Picaud. Para que nos entendamos: aquel fue el nombre que se puso éste al poco de ser encerrado en los calabozos de la remota fortaleza de Fenestrelle, en lo que son actualmente los Alpes Italianos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Su condena duró siete largos años, hasta la caída del Napoleón en 1814, que hizo que quienes, como él, estaban encerrados por cuestiones políticas salieran libres con el nuevo gobierno. Lucher era un hombre avejentado por el sufrimiento y la desesperación. En el interior de su alma ardía el deseo de la venganza, de castigar a quienes le habían enviado a semejante infierno. Desgraciadamente, apenas sabía el motivo por el que había pasado todo aquél tiempo en presidio y, por supuesto mucho menos quién lo había provocado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fuera de él, no había manera de reconocer a la persona que fue antes: parecía mucho mayor de lo que era, y el aspecto jovial e inocente que marcaba su seña de identidad había desaparecido totalmente de su rostro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A pesar de ello, Lucher había mostrado de cara a sus carceleros un talante sereno y respetuoso, tanto que en los últimos años que cumplió de condena, se le encomendó servir de criado a un rico clérigo milanés de origen noble, que se encontraba destinado en aquél mismo lugar. Según se cuenta en los archivos de la policía de París, es muy posible que el aristócrata llegara a conocer el pasado de su criado y sintiera por él un especial afecto, pues estando en el lecho de muerte, el 4 de enero de 1814, manifestó que lo consideraba como si fuera su propio hijo y testó a su favor convirtiéndolo en su único heredero.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El clérigo le dejaba una inmensa fortuna repartida en copiosas rentas a recibir de las bancas de Hamburgo, Amsterdam y Londres en pago por la venta de todas las posesiones que habían pertenecido a la familia del milanés. Además, antes de morir le habló de un lugar en el que había escondido un tesoro consistente en diamantes valorados en más de un millón de francos, además de otros tres millones en diferente moneda de Francia, España, Milán, Venecia e Inglaterra.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Poco más de tres meses después de recibir aquel rico legado, en abril, Lucher salía libre de la fortaleza de Fenestrelle. Rápidamente marcha a Milán a hacerse con el tesoro del que le había hablado su mentor, y de ahí pasa a Amsterdam, Hamburgo y, por último Londres. Además de aquella cantidad de dinero, el rico clérigo había proporcionado a su ahijado del conocimiento necesario para moverse con buen tino en el mundo de los negocios y la especulación, en la alta sociedad, y en los grupos de poder. No en vano, Lucher era entonces poseedor de una fortuna que podía superar a la de cualquier rey.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El nuevo potentado llega a París el 15 de febrero de 1815, exactamente 8 años después de que el pobre Francois Picaud desapareciera misteriosamente sin dejar ningún rastro. Como poco después, en marzo, se difunde la noticia de la huida y regreso de Napoleón de la isla de Elba, Luchet permanece durante los meses siguientes en un segundo plano, sin dar noticias de su existencia, no fuera a ocurrir que volvieran a enviarlo a su presidio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tras la derrota de Waterloo y asegurada la Segunda Restauración, se instala en las proximidades de la Plaza de Sainte Opportune, desde donde comienza a indagar sobre lo que ocurrió ocho años antes. Esto es lo que llegó a averiguar: mucha gente recordaba lejanamente la desgraciada historia de un tal Picaud, quien a punto de casarse con su prometida, fue víctima de una cruel broma por parte de tres amigos que le denunciaron. No se sabía si había huido para no ser atrapado, o si lo habían encerrado secretamente; el caso es que su prometida lloró su desaparición durante dos años, hasta que terminó por casarse con un buen amigo del desaparecido, el dueño del café Loupian, que la había estado dando consuelo todo ese tiempo. El matrimonio, además de dos hijos, le había proporcionado al marido una importante dote con la que convirtió su café en uno de los más elegantes y reconocidos de París.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Luchet parecía escuchar todo esto sin demasiado interés, pues lo que realmente le interesaba en ese momento era saber el nombre de aquellos “amigos” que habían llevado la desgraciada a la vida del tal Picaud.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Un tal Antoine Allut –dijo por fin una de las personas a las que interrogó Luchet-, me dijo en cierta ocasión que él sabía quienes eran aquellos de los que usted habla.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Conocí a un tal Allut en Italia –respondió Luchet- que era de Nimes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Pues es posible que fuera el mismo, ya que éste también era de aquél lugar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Ahora que lo menciona, recuerdo que ese Allut me prestó un dinero, pidiéndome que se lo devolviera en cuanto pudiera y, la verdad, quiero pagar mi deuda lo antes posible.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Podéis hacerlo entonces con toda confianza enviándoselo a aquél lugar, pues me consta que vive allá retirado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(Mañana, tercera parte: El viaje del Abad Baldini)&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-2034081791516347786?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/2034081791516347786/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=2034081791516347786&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/2034081791516347786'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/2034081791516347786'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2008/05/el-diamante-y-la-venganza-ii.html' title='El Diamante y la venganza II'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/SCgvZTGc0PI/AAAAAAAAAT8/YnEv3j0jEdw/s72-c/12-XII-Pendu.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-8749051813031573533</id><published>2008-05-11T23:12:00.009+02:00</published><updated>2008-05-18T20:21:48.098+02:00</updated><title type='text'>El Diamante y la venganza I</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La siguiente historia, un paréntesis en lo que venía contando estas últimas semanas, es un hecho cierto, totalmente verdadero y, con seguridad, desconocido para muchos de vosotros, aunque a todos os va a resultar familiar. Lo que voy a relatar está escrito en una recopilación de los casos más interesantes existentes en los Archivos de la Policía de Paris y su autor, aquél que las recopiló, le puso el título, muy apropiado como se verá a lo largo de los siguientes días, de &lt;em&gt;El diamante y la venganza&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199231536693301474" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" height="287" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/SCdhiTGc0OI/AAAAAAAAAT0/Oj7lqsC8dx4/s320/Amoureux.jpg" width="281" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Francois Picaud, un joven zapatero de Nimes...&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;...iba a casarse por fín con su prometida, Therese. Estaba exultante, feliz, y así le vieron todos los conocidos a los que visitaba para invitarles a los festejos previos a la ceremonia.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;En aquél París de 1807, la colonia de emigrantes de Nimes y el Departamento de Gard, acostumbraban a reunirse en el café de Mathieu Loupian, muy cerca de la Plaza de Sainte Opportune. Allá se llegó Francois para encontrarse y comunicar la buena nueva al dueño del café y a tres parroquianos más, todos ellos amigos íntimos suyos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Parece ser que el tal Loupian no le tenía demasiada buena fe al que se creía su amigo, y añadía a aquello una profunda envidia por la belleza y la fortuna que la novia iba a aportar al matrimonio. Así que no es de extrañar que él fuera quien propuso la siguiente idea, nada más marcharse el zapatero:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- Así que la boda es el martes –dijo Loupian.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- Sí en tres días.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- Pues creo que voy a retrasar la fiesta -añadió maliciosamente el dueño del café.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- ¿Y cómo lo vas a hacer?.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- Se me ha ocurrido una idea excelente… Dentro de poco va a venir el comisario a tomar su café. Le diré que nuestro amigo Picaud es un agente inglés, le detendrán, y entre interrogatorios y papeleos, os garantizo que la boda se va a posponer bastante tiempo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Uno de los concurrentes, Antoine Allut, consideró que no era una buena idea: Napoleón les había llevado a la guerra con media Europa, y sobre todo con Inglaterra. Además, hace poco, se dieron nuevas insurrecciones en la Vendee auspiciadas por aquellos, y acusar a alguien de ser agente suyo puede ser más grave de lo que parece. Antoine, se negó a participar de ello, se levantó y se fué.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Los tres compinches siguieron adelante con su plan, hablaron con el comisario y éste a su vez se lo comunicó al Duque de Rovigo, quien ordenó, la noche del domingo al lunes anterior a la boda, que arrestaran con el mayor de los secretos al sospechoso.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Francois Picaud desapareció totalmente y sin dejar ningún rastro. Nadie volvió a verlo, ni siquiera la que iba a ser su futura esposa. Sólo podían imaginar qué había sido de él sus amigos del café de Loupian, aquellos mismos que se habían prometido que con aquella broma iba a reir &lt;em&gt;a ventre deboutonné&lt;/em&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(Mañana Segunda parte: Joseph Lucher, hombre de fortuna).&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-8749051813031573533?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/8749051813031573533/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=8749051813031573533&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/8749051813031573533'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/8749051813031573533'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2008/05/el-diamante-y-la-venganza-i.html' title='El Diamante y la venganza I'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/SCdhiTGc0OI/AAAAAAAAAT0/Oj7lqsC8dx4/s72-c/Amoureux.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-6147414285061944385</id><published>2008-04-19T22:23:00.031+02:00</published><updated>2008-04-30T15:03:41.415+02:00</updated><title type='text'>3 años después</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hola Josan.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como lo prometido es deuda, y al salir para la Gascuña te di mi palabra de contarte a la vuelta de qué trataba esto de seguir los pasos de los verdaderos tres mosqueteros –que realmente fueron cinco-, por las tierras aquellas y las del Bearn, aquí estoy de vuelta para cumplir con lo convenido y procurar satisfacer esa curiosidad que quedó sedienta hace unas semanas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya te he contado por teléfono alguna de las cosas que he visto y las personas que he conocido, sabrás que parte de lo que aquí te voy a contar lo voy a hacer ayudado por un regalo que me hizo el último día mi buen amigo Jacquou: un libro titulado &lt;em&gt;« Histoire vraie des trois mousquetaires »&lt;/em&gt; de Armand Praviel, en el que encontré recopilada mucha de la información que semanas antes, cuando preparé el viaje, había tenido que andar sacándola con cuentagotas por aquí y por allá. Parece que a mi amigo Jacquou le resultó gracioso que ese fuera uno de los motivos de mi viaje y, ni corto ni perezoso, tuvo el excelente detalle de regalarme esa pequeña y antigua joya de la historiografía mosqueteril.&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191064390179167202" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 256px; CURSOR: hand; HEIGHT: 358px" height="366" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/SApdjzbPG-I/AAAAAAAAAS0/7HGsLi8cwok/s400/mousquetaires+praviel.jpg" width="283" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El buen ojo que tuvo Dumas al encontrar aquél viejo ejemplar de las memorias de d’Artagnan es el mismo que se le manifestó también cuando se topó en los archivos de la policia de París con un caso que inspiraría su Conde de Montecristo. Poco le importó las maneras de aquél autor llamado Sandras, tan dado a la fabulación que escribía en primera persona todas las memorias que salieron de su mano como si las escribiera el autobiografiado, que utilizara fuentes más que dudosas, y que rellenara con florituras galantes o gallardas muy del gusto de la época todos aquellos márgenes que quedaban vacios… Él se sabía capaz de emplear ese material para darle una vida que sólo podía darle la literatura folletinesca.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dumas era como el maestro de un antiguo taller de pintura, pues no redactaba totalmente sus obras, sino que buscaba las ideas, concebía el argumento, y luego dejaba en manos de sus aprendices el grueso del trabajo, antes de volver él a correguirlo y darle las últimas y más personales pinceladas. Por ello, es injusto no recordar, siempre que se menciona &lt;em&gt;«Los tres mosqueteros»,&lt;/em&gt; a aquél que realmente la redactó a medias con el autor en su calidad de empleado, aprendiz o, como se diría hoy, &lt;em&gt;«negro»&lt;/em&gt; : Auguste Maquet.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191065618539813874" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SAperTbPG_I/AAAAAAAAAS8/U2WXlBtGtBc/s400/ruta_mosqueteros2.jpg" border="0" /&gt; &lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;D’ARTAGNAN&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191066005086870530" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/SApfBzbPHAI/AAAAAAAAATE/Cyl1DkbUXUo/s400/castelmore.jpg" border="0" /&gt;Este que ves aquí es el Castillo de Castelmore, a pocos kilómetros de Lupiac, a la derecha de la carretera que lleva a Le Parre. Hoy en día sigue siendo una propiedad privada que aún estando protegida como monumento histórico no puede visitarse, e incluso el acceso para ver aunque sea su exterior es muy complicado, por lo que puedes imaginar cómo me quedaron las fotografias que hice de él… He preferido buscar una en internet que ilustre mejor cómo es este edificio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En él dice la tradición que nació allá por el año 1615 Charles de Batz-Castelmore de Artagnan, el famoso mosquetero de la obra de Dumas. A uno le gusta suponer que ahí también paso los primeros años de su vida y que de esa misma casa salió en dirección a París siendo casi un crio, con poco más que una carta de recomendación para Treville y la espada de su padre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero nada queda que pueda dar testimonio de todo aquello. Es posible que el deseo de compensar esta falta es el que haya animado la instalación, a la entrada de Lupiac en un antiguo hospital de peregrinos mandado construir por el padre de d’Artagnan, un museo dedicado a nuestro mosquetero. Sin tener nada del otro mundo, merece la pena visitarlo si se llega ahí, ya que esa será seguramente la única manera de poder entrar un poco en el espíritu del mosquetero en su propia tierra natal.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Además de esto, en Lupiac no hay nada más de interés : es un pueblo casi desierto, dormido y tranquilo, recogido sobre sí mismo, como si no diera demasiada importancia al interés que pueda despertar en todos los curiosos que nos acercamos hasta allá.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/SApfjzbPHBI/AAAAAAAAATM/r-8bbNp9ib0/s1600-h/dartagnan+bordaz.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191066589202422802" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="431" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/SApfjzbPHBI/AAAAAAAAATM/r-8bbNp9ib0/s400/dartagnan+bordaz.jpg" width="267" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;De la vida de d’Artagnan desde su llegada a París, se ha escrito ya mucho, y por eso yo no me voy a alargar demasiado. Eso sí, si quieres que te recomiende un libro con el que profundizar un poco más en su vida, hazte con el de Odile Bordaz. Se titula &lt;em&gt;«D’Artagnan, mousquetaire du Roi. Sa vie, son epoque, ses contemporains».&lt;/em&gt; Su autora es, en este momento, una de las mayores especialistas en el personaje, y la lectura de su libro resulta bastante amena.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En sus páginas podrás seguir al joven d’Artagnan en su llegada a París hacia 1640, su ingreso en las Guardias Reales, y su paso en 1644 a los Mosqueteros de Trèville. Al disolverse la companía dos años después, pasa a servir a las ordenes de Mazarino, quién le encarga numerosas misiones que cumple con tal éxito, que pronto llama la atención del Rey, quien le pone a su propio servicio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Encontrarás en él cosas muy curiosas, como que casó por conveniencia en 1659 con Charlotte-Anne de Chancelay, quien le dió dos hijos antes de separarse de él en 1665 ; que fue él quien detuvo al poderoso Fouquet, y que queda testimonio de la diligencia con la que lo hizo en las memorias de madame de Sevigné ; que cinco años antes, en 1660, acompañó a Louis XIV en su viaje a la frontera de Irún, justo hasta la Isla de los Faisanes, para encontrarse allá con la infanta española con la que se casó inmediatamente dicho monarca en San Juan de Luz. Como sueles pasar por ahí a menudo, recordarás que según salió el cortejo nupcial de la iglesia, mandó el monarca francés que se tapiara aquella puerta y no volviera nadie a cruzar su umbral, y todavía hoy puede verse el lugar del muro en el que estaba, con un cartel que da cuenta del hecho.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Antes de llegar al encuentro nupcial, parece ser que Charles de Batz-Castelmore visitó su casa de Lupiac y la tumba de sus padres en la capilla del palacio de Castelmore. Fue esta la última ocasión en que vio su tierra natal, ya que Luis XIV le tenía reservada una vasta colección de actividades que le iban a tener muy ocupado: misiones confidenciales, el gobierno de la recién conquistada Lille, y el servicio de armas en las numerosas empresas de guerra y conquista de la corona. Fue esto último lo que le llevó a encontrarse con la muerte el 25 de junio de 1673 ante los muros de Maastricht, de un balazo de mosquete en plena garganta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A su muerte, d’Artagnan era un personaje estimado y querido. Fueron numerosos los panegíricos que se compusieron en su honor, el más celebre de los cuales –compuesto por Juliani de Saint-Blaise-, decía aquello de:&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;«D’Artagnan et la gloire ont le même cercueil»&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191066876965231650" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" height="156" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/SApf0jbPHCI/AAAAAAAAATU/1DZ29_8oPmc/s400/artaignan.jpg" width="266" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;ATHOS &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Athos de Dumas, aquél que era conde La Fère, padre del vizconde de Bragelonne y marido de la gran Milady de Winter, tiene que ver muy poco con el real. Para empezar, su verdero nombre era Armand de Sillègue d’Athos d’Autebielle, y era el hijo menor de una familia bearnesa de Sillègue, al sur de Sauveterre-de-Béarn. A pesar de las apariencias, de la nobleza de sus apellidos y de los títulos con los que lo adornaba, Athos descendía de una familia de mercaderes. De hecho, su antepasado conocido más remoto, llamado Tamonet, se enriqueció haciendo negocios junto a su hijo, Peyroton, con los que ampliaron el patrimonio familiar, hasta el punto de llegar en 1557 a comprar el palacio de Athos, y todos los derechos que corresponden a sus propietarios.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El tal Peyroton, bisabuelo de nuestro mosquetero, ascendió a la categoría de noble señor de Athos, Cassaber y Autebielle por la fuerza de su bolsa y no de sus armas, del mismo modo que lo habían hecho también en aquellas épocas, muchos otros señores que se apresuraron a rehacer sus árboles genealógicos para dotarlos de raices más floridas de las que realmente tenían. Como irás viendo, no es este el único caso en el que ocurre lo que acabo de contarte.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Peyroton tuvo un hijo, Bertrand, quien a su vez casó con la noble Catherine de Monein. De esta unión nació Adrien de Sillègue señor de Athos y Autebielle, que tomó por esposa a una hija de la casa de du Peyrer, mercaderes de Oloron, que era además prima del Señor de Tréville. De este matrimonio nacería, segundon él, Armand, quién será conocido universalmente como Athos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Puesto que tenía un hermano mayor destinado a heredar todos los señorios familiares, siguiendo los usos de la época –o espada o tonsura-, nuestro Athos optó por lo primero, echando mano de su tío Tréville, quien no pareció tener problema en recomendarle para su ingreso en la Guardia Real, tras lo cual, y vista su habilidad con las armas, aceptarlo en la compañía de Mosqueteros allá por el año 1640.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El caso es que tuvo poco tiempo para disfrutar de su nuevo oficio y desde luego no el suficiente para vivir las aventuras que de él cuenta Dumas, pues no fueron más que tres los años que vivió nuestro mosquetero, a quién un día de diciembre de 1643 lo encontraron muerto en las inmediaciones del Pré au Clercs –Prado de los frailes-, lugar que se extendía desde las inmediaciones de la entonces Abadía de Saint-Germain-de-Prés hasta el Campo de Marte : era el lugar preferido por estudiantes y soldados para acudir a batirse por las más peregrinas razones, así que es fácil imaginar el motivo de la muerte de Athos. El libro de difuntos de la iglesia de St-Sulpice, con fecha 21 de diciembre de 1643, dice lo siguiente:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Cortejo fúnebre, misa y entierro del difunto Armand Athos dautebielle mosquetero de la guardia del Rey, gentilhombre del Béarn encontrado cerca de la plaza del Prado de los Curas’’.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;PORTHOS&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dumas nos presenta a un Porthos hercúleo y vanidoso al que Sandras había rebautizado con ese nombre por cuestiones de rima con el de su compañero Athos, pues verdaderamente este mosquetero se llamaba Isaac de Portau.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Su padre fue secretario del rey de Navarra y notario general del Bearn, allá por la época de Enrique IV. Su posición le engrosó la bolsa y como en el caso de la familia de Athos, esto le permitió comprar haciendas y señoríos con los que ennoblecerse. Es seguro que durante aquella época formó parte de la nobleza protestante bearnesa que, como su Rey, cambiaba de credo según se lo pidieran las circunstancias, hasta llegar a aquello de &lt;em&gt;«París bien vale una misa».&lt;/em&gt; De hecho, la madre de Porthos fue Anne d’Arrac de Gan, hija de un importante ministro protestante.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Isaac, segundo hijo de este matrimonio nació en Pau el 2 de febrero de 1617. Mientras su hermano mayor y heredero de la casa pasó a ser gobernador de Navarrenx, él como su amigo Athos fue destinado al oficio de las armas y como tal entró en las guardias reales, al igual y por la misma época en la que lo hizo d’Artagnan, por lo que es razonable pensar que se conocieran entonces. Es en 1643 cuando entra en la compañía de mosqueteros, casualmente, el mismo año en que muere Athos, por lo que es de imaginar que tuvieron muy poco tiempo para convivir.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/SApgtzbPHDI/AAAAAAAAATc/UJN48RX1a_c/s1600-h/Lanne.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191067860512742450" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 392px; CURSOR: hand; HEIGHT: 276px" height="256" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/SApgtzbPHDI/AAAAAAAAATc/UJN48RX1a_c/s400/Lanne.jpg" width="390" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;A partir de aquí es muy poco lo que se sabe de Porthos si no es para echar mano de la leyenda que dice que se retiró los últimos años de su vida al señorio de Lanne-en-Baretous. La casa es la que ves en la foto, aunque ha cambiado en los últimos dos años, porque de entonces a esta parte se ha reformado totalmente, y se ha puesto en ella un hotel rural de aspecto bastante cómodo y agradable al que, como puedes imaginar, le han llamado « Château de Porthos».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isaac de Portau fue el más longevo de este grupo: murió en Pau el 13 julio de 1712 de un ataque de apoplejia a la nada desdeñable edad de 95 años, siendo enterrado en la capilla del Santo Sacramento de la Iglesia de San Martín, muy cerca del castillo-palacio en el que nació más de siglo y medio antes Enrique IV, aquél monarca que favoreció de tal manera a su oficial de cocina, llamado Abraham de Portau, que éste pudo procurar a su vez una buena posición a su hijo, el padre de Porthos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;ARAMIS&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El pueblo de Aramis está muy cerca de Olorón, sobre una pequeña loma al pie de las enormes montañas del Pirineo. A pesar de la proximidad de algunas estaciones de esquí, todavía no ha sido invadido por los chalets y apartamentos de temporada, ni siquiera se ven por su calles otras personas que las que habitan el lugar ocupándose de sus quehaceres diarios. En cierto modo a Aramits le ocurre lo que a Lupiac : es un pueblo silencioso, encerrado en sí mismo, en el que poco hay que pueda recordarnos al mosquetero que tomo el nombre de aquél lugar. Unicamente, junto a la iglesia parroquial, está el solar que ocupaba la Abadía y que hoy está vacío, en la que Aramis hizo las funciones de Abad laico. Sólo queda en recuerdo de ella la antigua portada y, a su lado, un panel explicativo de la vida del mosquetero.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191069106053258306" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/SAph2TbPHEI/AAAAAAAAATk/ilXxegTSxD4/s400/aramits.jpg" border="0" /&gt;Henri d’Aramitz, que así se llamaba este mosquetero, era el de más noble abolengo de todo el grupo, al pertenecer a una de las principales familias protestantes del Bearn fuertemente vinculada a la corona. De hecho, su abuelo, Pierre d’Aramitz, fue capitán de las tropas hugonotes durante las guerras de religión y al terminar aquellas casó con Louise de Sauguis, hija del abad laico de Sauguis en la Soule, con quien tuvo tres hijos: Phébus, Charles et Marie. Esta última será la madre de Tréville, por lo que Aramitz, como Athos, tendrán una relación de parentesco con Treville que será la que posiblemente les decidió a ingresar en la Compañía de Mosqueteros.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Charles, hermano de Marie y Phebus, sucedió a su padre en el gobierno de la familia, ingresó en la Compañía de Mosqueteros de su primo Tréville, y casó después con Catherine de Rague. Uno de los hijos de aquél matrimonio fue Henry d’Aramitz, el Aramis de Courtilz de Sandras y de Dumas, que ingresó en los mosqueteros más o menos en la misma época en que Athos también lo hacía y d’Artagnan llegaba a Paris, es decir en torno a mayo de 1640. A su ingreso en la compañía tenía además con él a su padre, que era oficial de los mosqueteros y, por supuesto, a su tío Treville.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A partir de aquí, es poco lo que se sabe de su vida como mosquetero, ni de lo que fue de él una vez que esta se disolvió en 1646. Lo volvemos a encontrar ya regresado a su tierra el 16 de febrero de 1650, para casarse con Jeanne de Béarn-Bonasse, con quién tuvo cuatro hijos. Poco más tuvo que poder hacer, pues el 22 de abril 1654, “estando a punto de hacer un viaje a París, sin saber lo que puede suceder y considerando que la muerte es tan cierta como incierta es la hora en que nos va a venir“, dicta su testamento, dejando a su hijo mayor, Armando, como heredero universal. A pesar de sus temores, regresó de París, pues lo encontramos como testigo de una boda en febrero de 1659, pero a partir de aquí, su rastro desaparece para siempre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;M. DE TREVILLE&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Visto el caso de los cuatro mosqueteros, es claro que Jean Armand du Peyrer, Conde de Troisvilles, fue en aquella época ejemplo y admiración de muchos de los jóvenes segundones del Bearn y la Gascuña que soñaban con marchar a París y prosperar en el ofcio de las armas. La complejas relaciones familiares que se daban entonces, hicieron además que acudieran para ponerse al servicio del de Treville decenas de primos sobrinos y todo tipo de familiares procedentes de su tierra.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, incluso en su caso, los orígenes familiares eran mucho menos lustrosos de lo que pretendía hacer créer: descendía de una familia dedicada a la cantería, de ahí su apellido de Peyrer -peyre es piedra en gascon-, que habitaban en la localidad de Saucède, que todavía es hoy un tranquilo villorrio oculto en medio de una llanura, al fondo de la cual se yerguen gigantescos los Pirineos. De aquél lugar salió Peyroton du Peyrer &lt;em&gt;“mestre dobres deu Rey de Béarn&lt;/em&gt;”, para instalarse en Olorón, lugar más acorde con la posición que acababa de alcanzar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su hijo, Bertrand, abandona el oficio del padre para dedicarse al comercio, y su nieto Jean du Peyrer, llegó a prosperar de tal manera que, en 1607, compra cerca de Sauguis, en el valle de la Soule, la tierra de Troisvilles que le proporciona, además de unas amplias posesiones, el derecho a ser considerado parte de la nobleza como propietario que era de aquella heredad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como ya te he contado antes, casó el 12 octobre 1597 con Marie d’Aramitz, hija de Pierre d’Aramitz, el capitán protestante, y de Marie de Sauguis. De este matrimonio nace Jean Armand du Peyrer, quién marchará en 1616 a París para enrolarse en la Guardia Real, donde tras casi diez años de campañas, es aceptado en la Compañia de Mosqueteros. Con ella participará en el famoso asedio de La Rochelle y en otras destacadas acciones, que le valen ser puesto a la cabeza de la compañía por el mismo rey en 1634. Esta ocasión la aprovecha para, a lo largo de los años siguientes, ampliar sus posesiones con la baronía de Montory, y los señoríos de Peyre en St Sever, que le permiten modificar su apellido de &lt;em&gt;“de Peyre”&lt;/em&gt; a &lt;em&gt;“du Peyrer“&lt;/em&gt; y maquillar así el origen de su familia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero todo esto terminará cuando es implicado, sin poder demostrarse, en una conspiración contra Richelieu, que le valdrá el exilio hasta la muerte del cardenal en 1642. Pero ya para entonces podía darse por terminada su carrera, pues tampoco se llevaba muy bien con Mazarino, quien termina por quitárselo de enmedio haciéndolo gobernador de Foix y enviándolo a combatir y vencer al rebelde Matalas en su tierra de la Soule, antes de morir el 8 de mayo de 1672.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esto es, amigo mio, lo que he encontrado tanto en el libro que me regaló el bueno de Jacquou, como en algún otro que he consultado. Recuérdame que te cuente la historia que me descubrió mi compadre de Lectoure sobre un cura que puso su nombre a unos orinales. Si, como lo has leído. Merece la pena conocer la historia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De cualquier manera, espero que esto que te he relatado te sirva de algo y, sobre todo, recuerda que ello no es sino algo pasado, que puede valer tanto como lo que leímos cuando eramos críos de la mano de Dumas. Él mismo decía, cuando le acusaban de trampear y falsear la historia, aquello de:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;"oui, mais je lui ai fait de beaux enfants"&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así que ya que nada tenemos que hacer con nuestro futuro, jugemos con el pasado y busquemos en él la belleza.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Salud y un fuerte abrazo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Charles&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191054889711508418" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/SApU6zbPG8I/AAAAAAAAASk/N5HavPFjcQo/s200/Alexandre%2520Dumas-002.jpg" border="0" /&gt;&lt;em&gt;P.S. : Tres años después. El título no es casual, ni el hecho de que sea hoy el día en que cuelge esta anotación, cuando se cumplen exactamente tres años desde que Ex Oriente Lux inició su andadura blogera. Gracias a todos los que en algún momento habéis pasado por aquí, a vosotros os debo el aliento que he necesitado para que este cuaderno siga adelante.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-6147414285061944385?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/6147414285061944385/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=6147414285061944385&amp;isPopup=true' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/6147414285061944385'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/6147414285061944385'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2008/04/3-aos-despus.html' title='3 años después'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/SApdjzbPG-I/AAAAAAAAAS0/7HGsLi8cwok/s72-c/mousquetaires+praviel.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-4296071553874981444</id><published>2008-04-02T18:19:00.015+02:00</published><updated>2008-04-02T20:30:24.995+02:00</updated><title type='text'>El espíritu</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/R_O4g33rY4I/AAAAAAAAASc/eQGSTRAvAvM/s1600-h/grape-vine.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5184690470926377858" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/R_O4g33rY4I/AAAAAAAAASc/eQGSTRAvAvM/s400/grape-vine.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-size:78%;"&gt;Ilustración de &lt;/span&gt;&lt;a href="http://etc.usf.edu/clipart/5400/5434/grape-vine_1.htm"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;a href="http://etc.usf.edu/clipart/5400/5434/grape-vine_1.htm"&gt;http://etc.usf.edu/clipart/5400/5434/grape-vine_1.htm&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Antes de seguir adelante, quiero decir unas cuantas palabras acerca de mi amigo Jacquou. Cuando le conocí tres años atrás acababa de jubilarse, pero no de cualquier manera sino a todo lo grande, con una fiesta de despedida a la que habían acudido todas las fuerzas vivas y no tan vivas de la comarca. Mientras se acariciaba sus blancas barbas no sin cierta vanidad, me contó que había sido el maestro escuela de varias generaciones de vecinos de Lectoure:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Aunque a muchos de ellos parezca no haberles servido de nada- apostillaba señalando con un guiño acompañado de un fugaz movimiento de cabeza al dueño del Café de La Poste-. Parece mentira que éste y su primo el alcalde sean hijos de la casa &lt;em&gt;del&lt;/em&gt; &lt;em&gt;cura&lt;/em&gt;…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Bo, bo, bo!- exclamó &lt;em&gt;le curé&lt;/em&gt;, que así le llaman al dueño de aquél establecimiento, medio en serio, medio en broma, cuando escuchó decir aquello a su parroquiano más fiel. –Todo eso no son mas que tonterías, viejo, porque bien que aceptas todas las invitaciones que te hago.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Según nos contó Jacquou, llamaban así –&lt;em&gt;los curas&lt;/em&gt;- a todos los miembros de aquella familia, no porque fueran hijos de un abate –que de esos también los hay por aquí, aclaró-, sino porque fueron sus antepasados, en tiempos de la revolución, quienes compraron al Comité de Revolucionario del lugar de Beaucaire una vieja iglesia –ermita decía le curé-, medieval a muy bajo precio, para trasladarse a vivir allá. Desde entonces, varias generaciones de aquella familia han nacido en aquel templo transformado en vivienda. Uno de ellos nuestro anfitrión.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R_OzgH3rY3I/AAAAAAAAASU/OprrTwRwtTs/s1600-h/casa+le+cure.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5184684960483337074" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R_OzgH3rY3I/AAAAAAAAASU/OprrTwRwtTs/s400/casa+le+cure.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;A Jacquou le gusta dárselas de conocer al dedillo la historia local. No en vano, desde su jubilación ha publicado un par de libros sobre el tema, cosa que le ha hecho ganar cierta consideración por parte de sus vecinos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- De casi todos –me dijo, señalando a &lt;em&gt;le curé&lt;/em&gt;-, porque este en los casi treinta años que le conozco, jamás le he oído decirme nada bueno.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A este amigo mío le gusta declararse Volteriano, ateo, individualista y algo pesimista. Sin embargo, esto no le impide ser un hedonista con todas las de la ley. Parece disfrutar de cada momento, y allá donde lo encuentras, está dispuesto a compartir con quien lo desee de unos momentos de amena conversación. Todavía lo veo tomando su copa de Armagnac por el tallo, entre los dedos índice y corazón, haciéndola girar en círculos casi de manera imperceptible, mientras hondea el contenido casi hasta su borde, dejando un rastro húmedo y circular muy cerca de él, que poco a poco resbala por las paredes de la copa. Es entonces cuando lo alza a contraluz, observa en silencio su textura, la acerca a la nariz para apreciar los aromas que el movimiento ha desprendido, y vuelve a elevarla para disfrutar de su dorado color.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- El hombre es tan sabio cuando se lo propone, amigo mío, que siempre habrá en él algo de alquimista. Mira el color de éste Armagnac. Tiene el color del oro, y si hiciéramos caso a aquellos brujos, beber éste metal tiene poderosísimos efectos curativos, ¡quién sabe si incluso el secreto de la eterna juventud!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Bridemos por ello –le respondí lanzando un guiño a &lt;em&gt;le cure&lt;/em&gt; que escuchaba divertido la perorata de Jacquou.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En otra ocasión, esto ocurrió la última noche que pasé en Lectoure hace tres años, apareció con una bolsa debajo del brazo, se sentó después de saludarnos y preguntarnos por lo que habíamos visto aquél día. Después dirigió su atención a nuestros vasos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Qué bebeis?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Un Madiran.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Bien, &lt;em&gt;cure&lt;/em&gt; ten la bondad de ponerles dos vasos nuevos –dijo mientras sacaba de la bolsa un libro que apartó discretamente a un lado, y ponía una botella de vino sobre la mesa-. No es un Latour-Martillac, pero vale para mi intención: este Château Ferran es rico, aromatizado, y suelta la lengua por los campos de la conversación. Os preguntaréis porqué os digo esto. Escuchad lo que tengo que contaros…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nací a las orillas de aquel maravilloso rio que es el Garona, muy cerca de Burdeos, en &lt;a name="OLE_LINK3"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="OLE_LINK2"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="OLE_LINK1"&gt;Eyquem-le-Reys&lt;/a&gt;. Seguramente el nombre os recuerde al apellido del señor de Montaigne que vivió muy cerca de ahí. Mi padre era Español, huyó muy joven de su país para evitar que por hacer el servicio militar fuera enviado a la guerra de África, como le había pasado a un hermano suyo. Lo único que sabía hacer era trabajar la vid, así que pasó muchos años empleándose en las haciendas de aquellos alrededores, hasta que acabó por instalarse en Eyquem, donde casó con la hija del maestro del pueblo, mi madre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Recuerdo que los primeros años de mi vida los pasé en un estado semisalvaje, pero entendido como los pasábamos los niños de entonces, aprovechando al máximo cualquier momento de libertad para correr en gavilla por los bosques de los alrededores, descubriendo el mundo que nos rodeaba, a la vez que descubríamos también los misterios de la vida. Curiosamente, a medida que íbamos interesándonos por los segundos, parecíamos volvernos más sedentarios y abandonar los primeros.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De aquellos años de pequeño diablo, guardo en la memoria con el mismo cariño el recuerdo de las cosas que entonces fueron alegres o tristes, pues a todas ellas no puedo ahora sino verlas rodeadas de un halo luminoso, y lleno de frescor y esperanza. No se, es difícil de explicar… El caso es que durante mucho tiempo, yo y mis pequeños amigos tomamos el relevo de la generación anterior en eso de mantenernos en pie de guerra con los niños del pueblo vecino –La Brede-, que, como todo el mundo sabe, cagan sin quitarse los pantalones. Ellos, por su parte, nos acusaban de mostrarnos muy cariñosos con nuestras vacas, pero eso, como también todo el mundo sabe, es mentira.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo que molestaba sobremanera a nuestros vecinos era que nos metiéramos con aquello a lo que ellos más apreciaban, el castillo de nuestras envidias, el de los señores del lugar, que se erguía ahí, imponente en medio de un lago artificial, que hacia desbocarse a nuestra imaginación en heroicas aventuras medievales de sitios y conquistas de fortalezas inglesas, gritando al viento el nombre de la Pucelle de Orleans.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R_OydH3rY2I/AAAAAAAAASM/6Asi3LQxM78/s1600-h/Chateau_la_brede.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5184683809432101730" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R_OydH3rY2I/AAAAAAAAASM/6Asi3LQxM78/s400/Chateau_la_brede.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Foto de &lt;/span&gt;&lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Image:Chateau_la_brede.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Image:Chateau_la_brede.jpg"&gt;http://en.wikipedia.org/wiki/Image:Chateau_la_brede.jpg&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por aquél entonces nos importaban lógicamente mucho más nuestras fantasías que la realidad del castillo, aunque por boca de mi madre hubiera oído en cantidad de ocasiones lo orgullosos que deberíamos sentirnos de él; no por ningún hecho de armas, sino porque en él nació y vivió uno de los mayores personajes de la historia universal: Charles Louis de Secondat, Señor de la Brède, y Barón de Montesquieu. Para cuando tuve consciencia clara de quién era aquél señor, yo y mis amigos ya habíamos tomado las puertas del castillo media docena de veces, y otras tantas habíamos sido expulsados de ellas por nuestros vecinos reforzados con el apoyo de sus hermanos mayores.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero el tiempo pasa, y al llegar el momento en el que unos tuvieron que abandonar la escuela para cooperar en el sustento de sus familias, y otros salimos de nuestros hogares para continuar con nuestros estudios; los de mi generación pasamos el relevo de tan importante encomienda –la de mantener aquella guerra con la chiquillería del pueblo vecino-, a la que venía detrás de nosotros.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fue entonces, a mi marcha a Burdeos, cuando descubrí el verdadero significado que tenía para todo buen gascón aquél hombre, el Señor de Montesquieu. Mas allá de lo que los libros nos contaban, aprendí que aquél viajero amante de la libertad fue uno de los más importantes difusores de las excelencias de nuestros vinos, y un experimentador nato en la mejora de su calidad. ¡Nada más y nada menos que el cerebro privilegiado de Montesquieu, preocupándose por las excelencias de este humilde caldo!, ¡benditos sean los dioses!.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi profesor en la universidad por aquél entonces me habló de los vinos que producía el filósofo, quién llego a vender un blanco de Graves en Alemania e Inglaterra, lugar este último donde hacía gran parte de sus negocios. No es de extrañar pues, que sus viajes a las islas vecinas le hicieran conocer su sistema de gobierno, más libre por aquél entonces, en el que además se impulsaba el florecimiento del comercio, y que de ahí concluyera que era aquello lo que más podía beneficiar a la Francia de Luis XV.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se contaba entonces, y lo recoge un conocido libro sobre el Montesquieu vinatero, que allá por los años treinta del siglo veinte, un conocido profesor de la Universidad de Burdeos planteó en su examen final a un alumno la relación que había entre el título de la obra más importante de aquél filósofo –El espíritu de las leyes-, y el espíritu del vino. El interrogado quedó mudo, sin saber que decir, y sólo después de algún tiempo acertó a explicar la clara relación que había entre uno y otro, en tanto que el segundo se obtiene tras un proceso de destilación, en el que se recoge la esencia básica del vino; y el primero es consecuencia de un proceso de profunda reflexión en el que el hombre debe alcanzar la esencia de sus ideas. Esto es lo que se contaba entonces como digo, pero ya hay quién dice que no se trata sino de una leyenda. A mi me da igual, pues me vale para entender que la misma tierra en la que nacemos y de la que nos alimentamos, ha inspirado en cierta medida a uno de los primeros filósofos que inició el camino hacia la libertad. Este es el mismo Montesquieu que dijo aquello de:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“No se si mis vinos deben su reputación a mis libros, o mis libros se la deben a mis vinos”&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al poco de abandonar mis estudios en Burdeos, me vine aquí a Lectoure, no muy lejos de mi tierra, pero si lo suficiente para echarla en falta de vez en cuando. Lo que hago entonces es tomar una botella de un vino de Martillac o de La Brede, la abro, y a medida que lo saboreo en el paladar y lo remuevo suavemente en el vaso para disfrutar de su espeso flameo, reavivo el espíritu de todo aquello a lo que me recuerda: el color de aquellas tierras a las orillas del Garona, su sol, el frio, el aspecto de las calles de Eyquem aquellas mañanas en las que salía con mis amigos a pelearnos con los del pueblo vecino, el profundo aroma a humedad del castillo y la mirada de aquella primera dama que se enseñoreó de mi corazón… Así, con la ayuda del espíritu encerrado en una botella, revivo dentro de mí el de aquellos instantes que no fueron ni mejores ni peores, pero fueron.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Y cual crees que es entonces el espíritu, o la esencia si lo prefieres, de este momento? – me atreví a interrumpirle.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿El de este momento? Ese está ahora aquí mismo, destilado por la oscuridad de la noche, la calidez de estos caldos y el placer de una buena conversación. ¿Necesitamos más?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Yo creo que no.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Pues antes de que os cuente por qué he traído este libro, dejemos que durante un rato sea nuestro paladar quien nos hable de recuerdos, verdaderos o falsos. Brindemos por ellos y por quienes quisiéramos que estuvieran aquí con nosotros en este momento.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Unimos nuestras copas y las alzamos más allá de la altura de nuestras cabezas, casi a la misma de algo que me trajo al recuerdo las máximas que iluminan vigas y paredes de la torre del señor de Montaigne. Era una leyenda que, colocada por nuestro amigo le cure hace seguramente ya muchos años, reproducía unas hermosas palabras del paisano filósofo de Jacquou.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;« Je passe ma vie à examiner… Tout m’intéresse, tout m’étonne… »&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-4296071553874981444?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/4296071553874981444/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=4296071553874981444&amp;isPopup=true' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/4296071553874981444'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/4296071553874981444'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2008/04/el-espritu.html' title='El espíritu'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/R_O4g33rY4I/AAAAAAAAASc/eQGSTRAvAvM/s72-c/grape-vine.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-7508569486934071546</id><published>2008-03-25T14:18:00.007+01:00</published><updated>2008-03-26T12:15:29.320+01:00</updated><title type='text'>Al otro lado</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/R-j8Zn3rY1I/AAAAAAAAASE/LMHZef9qI1E/s1600-h/gers.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5181668888419197778" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/R-j8Zn3rY1I/AAAAAAAAASE/LMHZef9qI1E/s400/gers.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Hablan de su tierra como de una mar inmensa, en la que las ondulantes y suaves colinas no son sino el interminable palpitar de sus verdes aguas, que se agitan cayendo y elevándose como el ánimo de un marino que lucha contra la tempestad. Los vientos que cabalgan desbocados sobre aquellas tierras desprovistas de árboles, peinan la hierba a su raudo paso, alternando la brillante espuma verde, con el oscuro mate en el que nunca se ha reflejado la luz del sol. Apenas queda tiempo en ella para la reflexión, y la vida entre sus espumas no es sino un constante viaje de las alturas del cielo a las profundidades del Averno.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Su lengua parece haber sido ideada para hablar a contraviento, retando a la fuerza de los elementos. Es rápida y tajante, para no ofrecer oportunidad al aire de robar una palabra; pero también dulce y musical, como si fuera propia de un marino que a cada instante entona una canción con la que entretener y no sentirse sólo en medio de la tormenta. Es la lengua de los antiguos trovadores, de aquellos que ahora sólo son leyenda. Es la lengua del amor.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los pueblos, a los que llaman &lt;em&gt;Bastides&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;Castelnous&lt;/em&gt; según fuera su cuna, despuntan en lo más alto de las olas, rasgando el horizonte con la piedra de sus gigantes torres. Allí se imagina uno, como si de una cofa se tratara, al vigía pasando su vida en la soledad de aquellas alturas, atento a la lejanía, mientras marca en la piel de sus muros el testimonio de su nombre y poco más; pues ese silencio en el que nos esperan aquellas palabras, parecen querer invitarnos a adivinar lo que para su autor era lo más sabido y, a la vez, lo más incierto: su propia existencia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Visitamos Lectoure por primera vez hace tres años, justo después de que alguien me recomendara que volviera a escribir todo aquello que se me pasaba por la cabeza. De aquella primera visita quedaron estas líneas sobre la tierra de los gascones, y un par de buenas amistades que ahora, después de tanto tiempo, volvía a encontrar en el mismo lugar donde las dejé, en la barra del Café de La Poste, a las horas en que otros de sus vecinos encienden el televisor para reposar la cena.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Así es como lo ves todavía? – me dijo Jacquou, mostrándome, oculto entre avisos, anuncios y notas que estaban pegadas en el enorme panel de la pared, el manuscrito que dejé entonces como un torpe esbozo de lo que quería empezar a ser el ejercicio de la escritura.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Si. Así es como siento que me veré cuando todo esto pase, desde allá, al otro lado del espejo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/R-j8DX3rY0I/AAAAAAAAAR8/_hiOH9F1Zcg/s1600-h/espejo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5181668506167108418" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/R-j8DX3rY0I/AAAAAAAAAR8/_hiOH9F1Zcg/s320/espejo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-7508569486934071546?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/7508569486934071546/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=7508569486934071546&amp;isPopup=true' title='18 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/7508569486934071546'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/7508569486934071546'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2008/03/al-otro-lado.html' title='Al otro lado'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/R-j8Zn3rY1I/AAAAAAAAASE/LMHZef9qI1E/s72-c/gers.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-9109539234529987893</id><published>2008-01-28T09:16:00.001+01:00</published><updated>2008-01-28T09:26:18.132+01:00</updated><title type='text'>Un hilo de luz</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/R52Pm8BfleI/AAAAAAAAAR0/q6pqqZl8WeE/s1600-h/penumbra.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5160438647146649058" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/R52Pm8BfleI/AAAAAAAAAR0/q6pqqZl8WeE/s400/penumbra.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Como no se trata de dejar este cuaderno lleno de nubes, ni es el caso que el que esto escribe vaya a desaparecer de blogsfera totalmente, prefiero que quede la puerta medio abierta -o medio cerrada, que lo hay para todos los gustos-, pues aunque las semanas que vienen vayan a ser de silencio en esta casa, procuraré seguir visitando las vuestras para dejar en ellas alguna que otra palabra. &lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Salud&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-9109539234529987893?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/9109539234529987893/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=9109539234529987893&amp;isPopup=true' title='20 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/9109539234529987893'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/9109539234529987893'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2008/01/un-hilo-de-luz.html' title='Un hilo de luz'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/R52Pm8BfleI/AAAAAAAAAR0/q6pqqZl8WeE/s72-c/penumbra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-5069614938355754062</id><published>2008-01-17T12:43:00.000+01:00</published><updated>2008-01-17T12:46:53.385+01:00</updated><title type='text'>La abuela de Carol Lombard</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R48_qTKmouI/AAAAAAAAARM/P0SJp5HxMao/s1600-h/Carol+Lombard.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5156410094294311650" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R48_qTKmouI/AAAAAAAAARM/P0SJp5HxMao/s400/Carol+Lombard.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El diario francés Le Figaro, nos dio ayer los buenos días con una &lt;a href="http://www.lefigaro.fr/culture/2008/01/16/03004-20080116ARTFIG00001-l-identite-de-la-joconde-enfin-etablie.php"&gt;curiosa noticia&lt;/a&gt;: por fín se había confirmado la identidad de la “Mona Lisa”. No saberlo, parece que no lo sabían pocos, pero tener pruebas de que eso era realmente así es otra cosa. Ahora parece que lo vamos a tener claro y cualquier otra suposición va a quedar en el cajón del olvido ¿o no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según dice, un manuscrito encontrado en Heidelberg ha dado con la prueba que certifica la verdadera identidad del personaje de dicho cuadro. La glosa en cuestión fue escrita de la mano de un tal Agostino Vespucci, funcionario florentino, que leyendo un pasaje de Cicerón dedicado al pintor Apeles, escribió al margen del texto una comparación de la obra de aquél con la de Leonardo quién –siempre según él- estaba trabajando en tres obras, una de las cuales es un retrato de la “Mona Lisa del Giocondo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hallazgo no nos dice nada nuevo. &lt;a href="http://www.historia-del-arte-erotico.com/vasari/leonardo_da_vinci.htm"&gt;Vasari&lt;/a&gt; lleva ya varios siglos diciéndonos que era la tal Lisa Maria Gherardini, y para mí que si no nos hemos querido dar por enterados, ha sido por ello mismo: preferimos liberar a la obra de su referente y aprovechar su poder evocador para interpretarlo según nuestros gustos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que, si queréis seguir mi consejo, olvidad lo dicho, no hagáis caso y seguid llenando ese cajón del que os he hablado de dulces y estériles suposiciones. Para mí siempre será una especie de abuela, de antecesora, de otras muchas que vinieron detrás de ella, llaménse Madame de Recamier o Carol Lombard.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-5069614938355754062?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/5069614938355754062/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=5069614938355754062&amp;isPopup=true' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/5069614938355754062'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/5069614938355754062'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2008/01/la-abuela-de-carol-lombard.html' title='La abuela de Carol Lombard'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R48_qTKmouI/AAAAAAAAARM/P0SJp5HxMao/s72-c/Carol+Lombard.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-853530778185624498</id><published>2008-01-07T10:46:00.000+01:00</published><updated>2008-01-07T11:00:18.205+01:00</updated><title type='text'>Deseo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Como siempre ocurre, el principio de año se ha llenado de buenos deseos que, en su mayor parte, mueren en su propio enunciado. Personalmente, no me gustan, me resultan muy tediosos e incómodos, y desde que tenemos la dudosa fortuna de estar colgados de un móvil, se ha convertido más en torrente de palabras vacías remitidas masivamente, sin tasa ni limitación, que en la expresión de algo que realmente esté en nuestra voluntad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así lo veo en un día gris y oscuro como el que hoy se cuela por la ventana de mi oficina, pero también lo he visto en cualquiera de los que han precedido a éste. Si me preguntaran, diría que, a pesar de todo, yo también he encontrado ese mensaje que me gustaría enviar a mis seres afines; que no es mío, pero como si lo fuera; y que el destino me cruzó con él en la puerta de un café del puerto de La Rochelle, la mañana de este 1 de enero:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;“Pase lo que pase, defiende siempre tus valores”&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/R4H1mDKmotI/AAAAAAAAARE/60EaMAoGs38/s1600-h/deseo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5152669482722173650" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/R4H1mDKmotI/AAAAAAAAARE/60EaMAoGs38/s400/deseo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-853530778185624498?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/853530778185624498/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=853530778185624498&amp;isPopup=true' title='17 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/853530778185624498'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/853530778185624498'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2008/01/deseo.html' title='Deseo'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/R4H1mDKmotI/AAAAAAAAARE/60EaMAoGs38/s72-c/deseo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-8749244349708847169</id><published>2007-12-18T13:56:00.000+01:00</published><updated>2007-12-19T13:12:14.728+01:00</updated><title type='text'>Tiempo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R2fIrTKmorI/AAAAAAAAAQ0/RuAl6l7S1pY/s1600-h/nubes.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5145301745498759858" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R2fIrTKmorI/AAAAAAAAAQ0/RuAl6l7S1pY/s400/nubes.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Esta mañana, mientras revisaba los asuntos que me quedaban pendientes para antes de irme de vacaciones, me he encontrado, entre las páginas de mi cuaderno, con una sóla palabra escrita con trazo rápido, como urgente, que no tengo muy claro cuándo y para qué la escribí, pero que estoy seguro que siempre deberá permanecer ahí, donde está, como esa asignatura pendiente que dificilmente aprobaré, por lo menos por ahora: tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5145404047324783298" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 346px; CURSOR: hand; HEIGHT: 190px; TEXT-ALIGN: center" height="235" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R2gluDKmosI/AAAAAAAAAQ8/dPRtX35COiA/s400/tiempo2.jpg" width="380" border="0" /&gt;Afortunadamente, quedan estos pequeños claros, en los que uno procura romper con todo, desaparecer de su mundo y pasar el tiempo en un lugar en el que todo le sea ajeno, y él nada más que un perfecto desconocido. Pasear, conocer y dejarme llevar por el camino que mi curiosidad marque allá donde esté...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así que como es costumbre muy conocida por quienes venis a visitarme desde hace ya mucho tiempo, ahí he dejado mis nubes para avisaros de mi marcha, y bajo su acogedora sombra mi deseo de que para todos vosotros el año que viene traiga más alegrías que sinsabores, alguna buena sorpresa y, sobre todo, la oportunidad de que todos podamos disfrutar al máximo de uno de nuestros bienes más preciados: el tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-8749244349708847169?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/8749244349708847169/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=8749244349708847169&amp;isPopup=true' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/8749244349708847169'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/8749244349708847169'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/12/tiempo.html' title='Tiempo'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R2fIrTKmorI/AAAAAAAAAQ0/RuAl6l7S1pY/s72-c/nubes.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-6563388726852714292</id><published>2007-12-14T20:04:00.000+01:00</published><updated>2007-12-14T21:26:38.175+01:00</updated><title type='text'>Lambro Cazzioni, Rey de Maina, libertador de la Grecia</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/R2LgyDKmopI/AAAAAAAAAQk/o-iYbdcavf0/s1600-h/jabeque.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5143920874858390162" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/R2LgyDKmopI/AAAAAAAAAQk/o-iYbdcavf0/s400/jabeque.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Curioseaba hace cosa de un par de semanas por entre los fondos de la &lt;em&gt;Gazeta de Madrid&lt;/em&gt;, cuando la casualidad quiso que diera con una noticia procedente de Venecia y publicada el 28 de agosto de 1792, en la que se daba cuenta de un hecho singular. Se trata del manifiesto publicado por un tal Lambro Cazzioni, y dirigido a todas las naciones de Europa, haciendo pública su decisión de rebelarse contra lo que él consideraba una injusticia, o mejor dicho una traición, abandonando su vida como oficial de la armada rusa, para tomar partido por la piratería en aquellas aguas del Mediterráneo oriental que tan bien conocía.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cazzioni abandonaba públicamente la legalidad, y lo hacía por una de las vías tradicionalmente menos recomendables: la de continuar una guerra que ya había terminado, y cuyos contendientes estaban muy interesados en dar por finalizada, olvidando sus promesas y pactos con quienes habían sido hasta entonces sus aliados.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las deliciosas evocaciones de esta noticia, que traían a mi memoria la imagen del Byron que murió cerca de 30 años después en Misolonghi, me animaron a revolver un poco más entre aquellos y otros papeles, para ver si conseguía averiguar algo sobre el rebelde Cazzioni y lo que el destino le deparó.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin ser demasiada, tuve algo de fortuna, y pude dar con unas cuantas cosas que se dijeron sobre él: algunos lo hacían griego y otros albanés; además de Comandante de la Flota Imperial y después pirata, fue también médico de Catalina la Grande; su Maina, aquél pequeño reino que creyó poseer, era el lugar desde el que, según algunas leyendas, comenzaría la reconquista del imperio bizantino y la cultura griega; y, lo más evocador, uno de sus fondeaderos, en los peores momentos de persecución, lo tuvo en lugar oculto cerca de Itaca…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero prefiero dejar de lado todo eso, no contarlo, y que nos quedemos con el momento en que Cazzioni da ese giro a su vida para enarbolar la bandera pirata. Todo lo demás, lo que hubo antes y vino después, es algo que quizá sea mejor dejar en manos de nuestra propia imaginación, mientras leemos plácidamente aquella noticia que un día de agosto llegó desde Venecia:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5143923048111841954" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 417px; CURSOR: hand; HEIGHT: 342px; TEXT-ALIGN: center" height="333" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R2LiwjKmoqI/AAAAAAAAAQs/Y9iUtiu5Ol4/s400/28081792,+n%C2%BA+69_P%C3%A1gina_591.jpg" width="412" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/R2LV_DKmokI/AAAAAAAAAP8/moQWd0DF6BA/s1600-h/28081792,+n+69_PÃ¡gina_2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5143909003568783938" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 433px; CURSOR: hand; HEIGHT: 209px; TEXT-ALIGN: center" height="230" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/R2LV_DKmokI/AAAAAAAAAP8/moQWd0DF6BA/s400/28081792,+n+69_P%C3%A1gina_2.jpg" width="475" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-6563388726852714292?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/6563388726852714292/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=6563388726852714292&amp;isPopup=true' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/6563388726852714292'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/6563388726852714292'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/12/lambro-cazzioni-rey-de-maina-libertador.html' title='Lambro Cazzioni, Rey de Maina, libertador de la Grecia'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/R2LgyDKmopI/AAAAAAAAAQk/o-iYbdcavf0/s72-c/jabeque.gif' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-4964829456569319407</id><published>2007-12-06T23:28:00.000+01:00</published><updated>2007-12-12T11:01:28.126+01:00</updated><title type='text'>Melancolia</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R1h9L-VHKRI/AAAAAAAAAP0/HMYIwy84Lgw/s1600-h/Wilkie+-+The+Defence+of+Saragossa.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140996619307002130" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R1h9L-VHKRI/AAAAAAAAAP0/HMYIwy84Lgw/s400/Wilkie+-+The+Defence+of+Saragossa.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esta historia debería termina con la visita de la muerte. El largo camino que hemos recorrido sólo nos lleva a aquél destino, a no ser que hagamos trampa, empecemos por el final e intentar así concluir allá donde la vida está llena de esperanza y se respira en su total plenitud… Es una posibilidad. Vamos a intentarlo. Aunque para ello debamos de imaginar algo muy distinto a lo que ahora está viendo cada uno de nosotros.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Deberíamos ser capaces de ver una ciudad humeante, totalmente arruinada tras un largo sitio. Por entre los restos de edificios, cadáveres de personas y animales. Como perdidos de la razón, vagan gentes que buscan bajo la ruina algo que meterse en la boca, unas monedas o cualquier cosa con la que hacerse para luego venderla. Es propio de la naturaleza humana el hacer beneficio de las desgracias ajenas y los hay que aprovechan el caos y la ruina para apropiarse de todo lo que pueden. Muchos de ellos son los soldados que han entrado triunfantes en la ciudad, borrachos de tensión, odio y miedo: ahora llegaba el momento de darse un desahogo y hacer pagar a aquellos rebeldes lo malo pasado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estamos en Zaragoza y pronto despuntará la primavera de 1809. El Mariscal &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Jean_Lannes"&gt;Lannes&lt;/a&gt; ha terminado con la resistencia de la ciudad tras unas largas jornadas de lucha. Él mismo se encargó de marcar las condiciones en las que deberían rendirse los resistentes: entrega de armas, paso franco a sus tropas y la inmediata liberación de dos prisioneros: el Capitán General &lt;a href="http://www.josedelamano.com/pages/jorgejuan.htm"&gt;Guillelmi&lt;/a&gt; y el Príncipe dePignatelli.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las memorias de &lt;a href="http://www.1789-1815.com/marbot1.htm"&gt;Marbot&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://fr.wikipedia.org/wiki/Louis-FranÃ§ois_Lejeune"&gt;Lejeune&lt;/a&gt;, oficiales del ejército francés, coinciden en contar cómo el último de los dos prisioneros fue enviado un año antes a Zaragoza por Napoleón desde Bayona, donde los reyes de España se estaban echando el uno al otro la corona como si fuera una patata caliente, con una misión que podía ser más de espionaje que de apaciguador de las levantiscas gentes de Aragón.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El caso es que el príncipe-espía no llegó a destino por su propio pié, sino que antes, a la altura de Valtierra, fue atrapado por una partida dirigida por el herrero del lugar y, tras sufrir un intento de linchamiento al ser llevado a Tudela, las Juntas de Defensa decidieron, por su propia seguridad, enviarlo preso a Zaragoza.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo que pasó a partir de ahí es fácil de imaginar, y lo cuentan los mismos memorialistas: prisión en la &lt;a href="http://www.infoaragon.net/informacion/Turismo/Zaragoza/La-Aljaferia.php"&gt;Aljafería&lt;/a&gt;, hambre, enfermedad e incertidumbre, mientras la ciudad en la que está preso sufre dos sitios sucesivos. Al final del segundo de ellos, cuando fue liberado por petición de Lannes:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Tenía un doloroso aspecto debido a sus padecimientos en la cárcel. Había sido devorado por la fiebre, y no disponíamos de una cama que ofrecerle, ya que el mariscal sólo le había podido proporcionar alojamiento en una casa sin muebles, cuya única ventaja era la de estar cerca del punto de ataque. Junot mientras tanto, se había establecido en un rico convento, donde vivió muy cómodamente. Le ofreció hospitalidad al príncipe, que, fatalmente para sí mismo, aceptó. Junot le agasajó tanto que su estómago, socavado por las penurias de la cárcel, reaccionó mal al cambio repentino, y el PríncipePignatelli murió al poco de recuperar la libertad y la felicidad.”&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Armando, que así se llamaba el tal príncipe, había nacido en París poco más de treinta años antes. Hijo de una noble familia aragonesa, su padre vivía inmerso en la atmósfera ilustrada del momento: a las tertulias que organizaba en su propio palacio o a aquellas a las que acudía, nunca faltaban lo más granado de la cultura Parisina. El mismísimo Rousseau cuenta al final de sus Confesiones como fue a él entre otros a quién leyó el manuscrito de aquella obra. De su relación con Voltaire queda rastro en el epistolario de este último, en el cual leemos cartas de agradecimiento por las visitas que aquél le hizo en su retiro de Ferney, muestras de afecto y diferentes felicitaciones con motivo del nacimiento de cada uno de sus hijos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No es de extrañar pues que, a una indicación de Voltaire en una de estas cartas, pensara en encargar a aquél Baradelle del que le hablaba, un juego para sus hijos que despertara en ellos desde su más tierna infancia el interés, la curiosidad, el gusto por la experimentación y el placer de la lógica.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Un juego de figuras geométricas –debió de pensar el orgulloso padre-, será la mejor manera de lograr todo ello, y se hará de tal manera que pueda acompañarles allá donde vayan. En una pequeña caja de manera que sea fácil de transportar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R1h89-VHKQI/AAAAAAAAAPs/UOzSn0cFoY8/s1600-h/99-004958.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140996378788833538" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R1h89-VHKQI/AAAAAAAAAPs/UOzSn0cFoY8/s400/99-004958.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Desde un principio, aquél juego fue saltando de mano en mano, como si estuviera condenado por algún extraño motivo a no encontrar descanso. Perteneció primero al hermano pequeño de la familia que, al morir siendo aún un niño, lo transmitió a su otro hermano, Alfonso. Este lo guardó durante toda su vida como una de los recuerdos y tesoros mas preciados por él: lo llevó consigo cuando abandonó Francia huyendo de la revolución, le acompañó durante la campaña del Rosellón, estuvo con él en Fonthill disfrutando de la hospitalidad de &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/William_Thomas_Beckford"&gt;William Beckford&lt;/a&gt;, recorrió Italia, Alemania y volvió a la Francia de Napoleón, donde él y su hermano Armando entraron a formar parte de la buena sociedad parisina del momento. Habían llegado allá huyendo de España, donde les acusaron de distribuir &lt;em&gt;“libelos anticristianos de Voltaire, Diderot, Holbach, Dupuis y Volney”.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La &lt;a href="http://www.histoire-empire.org/persos/abrantes.htm"&gt;Duquesa de Abrantes&lt;/a&gt; recuerda aquellos tiempos, y a ellos también, en su deliciosa “Historia de los salones de París”, verdadera crónica rosa de la época, en la que nos cuentan las fiestas, amoríos varios y conspiraciones de alcoba que fueron trazándose hasta que desapareció aquél mundo de salones con la llegada de la Restauración.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se contaba entonces que Alfonso tenía una profunda relación platónica con la &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Madame_RÃ©camier_(pintura)"&gt;Recamier&lt;/a&gt;, y que ésta le dedicaba todo tipo de atenciones, sobre todo a partir de de contraer aquél una tisis que le llevó a la tumba allá por el año 1807.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Ruego también que se le haga entrega a mi hermano de la caja de piezas que nos regalo nuestro padre y que ha estado acompañándome todos estos años, como muestra de mi mas profundo afecto”&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con esta frase Alfonso cerraba su testamento, dictado el mismo día de su muerte, dejando bien claro el interés que tenía por conservar aquél recuerdo que unía a los tres hermanos con el ideal que había movido a su padre en el momento de encargar el juego.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aunque no le sobrevivió mucho, Armando obedeció siempre al respeto que sentía por el relevo que le había transmitido su hermano y llevó en todo momento consigo dicha caja, hasta el punto de tenerla presente él también en su última voluntad, cuando estaba a punto de fallecer al poco de ser liberado de las cárceles de Zaragoza:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“entre mis objetos propios que han permanecido almacenados en el castillo de la aljaferia, hay una caja de piezas geométricas que perteneció a mis hermanos y que ruego sea entregada a Monsieur Nicolás Fousset, de Orleáns, consejero y educador mío y de mis hermanos en memoria de los felices años de niñez”&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sabrá quién ha llegado con su lectura hasta aquí, armarse de más paciencia, y comprender que quien esto escribe no podría, si no es con torpeza, transmitir la profunda emoción con la que, sabiendo todo lo que llevo contado, nos llegamos por fin al lugar donde se exhibía el dichoso juego.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Puesto a pedir, también lo hago de mucha indulgencia a la hora de ver las fotografías que presento a continuación, pues en descargo nuestro diré que la &lt;a href="http://cartelfr.louvre.fr/cartelfr/visite?srv=sal_frame&amp;amp;idSalle=232"&gt;sala 46&lt;/a&gt; –donde se guarda parte del fondo Landau-, se encuentra en el descansillo de la escalera, junto a la puerta del ala del museo que está en obras, y sin ninguna iluminación. En ese rincón oscuro y solitario descansaba el juguete que una vez construyera Baradelle.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/R1h8QeVHKPI/AAAAAAAAAPk/3InVOrVAx5I/s1600-h/Imagen+253.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140995597104785650" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/R1h8QeVHKPI/AAAAAAAAAPk/3InVOrVAx5I/s400/Imagen+253.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/R1h6nuVHKOI/AAAAAAAAAPc/84EWpngOwS4/s1600-h/Imagen+250.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140993797513488610" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/R1h6nuVHKOI/AAAAAAAAAPc/84EWpngOwS4/s400/Imagen+250.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Al acercarnos a él pudimos leer la tarjeta que acompañaba a la caja y que llegados a estas alturas nos produjo una profunda emoción:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;Nicolás-Alexandre Baradelle&lt;br /&gt;Coffret de figures geometriques&lt;br /&gt;Buis, acier, soie blanche&lt;br /&gt;Boite: noyer, acier (¿), alliage cuivreux&lt;br /&gt;Paris, seconde moitié du XVIII siecle&lt;br /&gt;Collection Nicolas Landau,&lt;br /&gt;Don de Mme. Nicolas Landau , 1979.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R1h4V-VHKNI/AAAAAAAAAPU/uXFryCOg_U8/s1600-h/ref.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140991293547555026" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R1h4V-VHKNI/AAAAAAAAAPU/uXFryCOg_U8/s400/ref.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;A una de las guardas de sala del museo le debió de llamar la atención nuestro interés por el Baradelle, y después de permanecer observándonos durante un rato, se acercó a nosotros.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Esa caja estuvo hace unos pocos años en una exposición del Grand Palais. Fue la última vez que salió de aquí.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nos contó que llevaba varios años allá en el Louvre y que procuraba familiarizarse con todas las obras que se exhibían en las salas que ella cuidaba.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Paso mucho tiempo aquí, y es una forma de no aburrirme y poder disfrutar más de todo lo que me rodea.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Imagino que habrá visto de todo a lo largo de estos años –le respondí.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Por Dios! –exclamó- pueden jurar que sí: he visto a gente muy famosa cruzar estos pasillos –aquí nos dio una serie de nombres-, turistas que pretendían ver todo el museo en un solo día, y quienes llegan totalmente confundidos, desde el éxito del Código Da Vinci, buscando el &lt;em&gt;“cuadro de la última cena”…&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Vamos, que tiene como para escribir un libro….&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Y tanto! –hizo una pausa antes de continuar- y ustedes, han venido directos a esta vitrina, a la caja de Baradelle...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Si, hemos venido con la idea exclusiva de verla.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Le contamos de manera somera lo que sabíamos de la historia de la caja, cómo habíamos llegado a saber de ella y cómo también el investigar a algunos de los personajes que la poseyeron fue el motivo por el que estábamos en París.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Si ustedes esperan un momento –nos dijo tras escucharnos con curiosidad todo lo que le relatamos-, les mostraré algo que seguramente les interesará.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entró en la sala contigua y de ahí abrió una puerta que conducía a un pequeño despacho, no pasaron más de un par de minutos y volvió con un enorme libro entre las manos. Era unos de esos lujosos catálogos que se editan con motivo de algunas exposiciones. Lo abrió, y dando muestras de tener claro lo que buscaba comenzó a pasar hojas en uno y otro sentido, asegurando a cada poco que estaba a una página de dar con ello.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Aquí es, miren ustedes-, dijo al fín señalando una espléndida fotografía del mismo Baradelle que teníamos ante nosotros, pero abierto y con un aspecto mucho más aparente que el que tenía tras esa vitrina.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tal y como nos había dicho la vigilante, en el libro se veía que el juego había salido del Louvre poco antes, con motivo de una exposición que tuvo lugar en el Grand Palais del mismo París entre el 2005 y el 2006. A la fotografía del Baradelle acompañaba un texto explicativo que se ceñía en gran parte a la etapa en la que aquél fue propiedad de Nicolás Landau.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En él se lee que el &lt;em&gt;“Príncipe de los anticuarios”&lt;/em&gt; había manifestado su deseo de entregar esta y otras piezas al museo del Louvre tras su muerte. Según relata su viuda en ese mismo texto, semanas antes de fallecer fue revisando cada una de ellas, para señalar en un cuaderno las recomendaciones que debían observarse al ser expuestas en su nuevo destino:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Esta figurilla no deberá ser puesta jamás junto a otra de su misma procedencia o periodo”&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“El catalejo siempre estará mejor a medio desplegar, como invitando a ser utilizado, y tumbado sobre un plano, hoja impresa o libro”&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Un reloj de bolsillo está bien acompañado de otros, de manera que se puedan apreciar sus diferencia”&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Deberá de mostrarse especial celo en que esta caja esté abierta y las piezas que hay en su interior colocadas incorrectamente, es decir: el cubo donde el dodecaedro, la bola donde rectángulo, y así en todos los casos”&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La extremada delicadeza con la que Landau se preocupó en sus últimos momentos por aquellas piezas era realmente conmovedora, más aún cuando teníamos la evidencia aquí, en su futuro, que nada de aquello parecía haberse cumplido, y que lo que había pasado por tantas desafortunadas manos, y formado parte de su selecto y personal &lt;em&gt;“Cabinet de l’honnête homme”,&lt;/em&gt; terminaba tras una triste vitrina en el más oscuro y perdido rincón de aquél museo…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fuera, la tormenta seguía inundando con su aguas la plaza del Carrousel. A través de las ventanas apenas entraba una pequeña brizna de luz, y el repiquetear constante de las gotas de lluvia contra el cristal nos daba, en aquél momento de silencio, la sensación de encontrarnos detenidos en un lugar del tiempo donde pasado, presente y futuro no eran si no la misma cosa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cerramos el catálogo. Sentía al tacto el frescor de las cubiertas de aquél volumen. Mientras permanecía con la mirada fija en un punto indeterminado del libro, sumergido en el recuerdo de todo lo que habíamos visto, fui apartando mi mano de la portada, hasta dejar a la vista el título de aquella última exposición en la que nuestro Baradelle había sentido en su interior la luz del día:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://www.3declic.net/FR/magazine/N13/ESPlus/ESPlusMELANCOLIE.doc"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;MELANCOLIE&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-4964829456569319407?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/4964829456569319407/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=4964829456569319407&amp;isPopup=true' title='20 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/4964829456569319407'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/4964829456569319407'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/12/melancolia.html' title='Melancolia'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/R1h9L-VHKRI/AAAAAAAAAP0/HMYIwy84Lgw/s72-c/Wilkie+-+The+Defence+of+Saragossa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-7049992579455243721</id><published>2007-11-01T17:22:00.000+01:00</published><updated>2007-12-07T13:53:14.262+01:00</updated><title type='text'>El príncipe de los anticuarios</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/RyoAQtKn_VI/AAAAAAAAAPM/q2Ark74g7Ls/s1600-h/llave.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5127911412716797266" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" height="388" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/RyoAQtKn_VI/AAAAAAAAAPM/q2Ark74g7Ls/s400/llave.jpg" width="373" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Habíamos entrado en el ala llamada Sully del Louvre. Cruzamos un largo corredor y a continuación subimos unas escaleras. Un pasillo a mano izquierda. Después una extensa sucesión de salas dedicadas a antigüedades egipcias. Giramos de nuevo a la izquierda, y por la puerta del fondo deberíamos llegar en un momento. Sin embargo, está cerrada… No puede ser. Preguntamos al vigilante señalando en el mapa la sala 46 de aquél primer piso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Todo el departamento de objetos de arte del siglo XVIII está cerrado por reformas. Sin embargo si lo que están buscando es la sala Landau, es posible que puedan acceder a ella rodeando todo el edificio, por el lado opuesto...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El señor Nicolas Landau observaba en silencio desde la habitación de aquél hotel la constelación de luces que iluminaban la ciudad. En medio de la oscuridad desde la que ocultaba su mirada, sólo el reflejo de todas la vidas que se desarrollaban al unísono ante él lo hacían visible para sí mismo en su soledad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, nada de lo que veía le resultaba nuevo. Años atrás había vivido en aquella ciudad de Nueva York, tras abandonar su Varsovia natal. Allí abrió su primera tienda de antigüedades, y durante largos años de trabajo y aprendizaje, fue capaz de sacar adelante un negocio por el que sentía una gran pasión.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Después marcho a París, más cerca de muchos de los objetos que llenaban su tienda, y allí alcanzó tal fama, que ha sido ésta la que le ha hecho volver allá… Sí, Nicolás conocía perfectamente aquella isla de Manhatan, recordaba con detalle todas las calles del Greenwich Village. Pero lo que le había llevado hasta allá en aquella ocasión no era la nostalgia, se trataba de algo que le hacía sentirse particularmente emocionado: iba a representar a Francia en su pabellón de la &lt;a href="http://www.pmphoto.to/WorldsFairTour/index.htm"&gt;Exposición Universal&lt;/a&gt; que se celebraría en Nueva York el año siguiente de 1939.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entre sus manos tenía una caja de madera recién restaurada que acariciaba distraídamente mientras buceaba en lo más profundo de sus pensamientos. Parecía entretener su mirada en aquella multitud de luces, pero en realidad su atención corría perdida por el laberinto de sus recuerdos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;¡Drobny Judejski od Warszawa!-&lt;/em&gt; gustaba de decirse así mismo cuando se disponía a deshojar algún recuerdo o pensamiento en lo más profundo de su intimidad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aquél 23 de septiembre de 1938, en uno de los tantos actos que preparaban la apertura de la exposición Universal del año siguiente, Nicolás había tenido la oportunidad de enfrentarse de cara con el reverso de sus pasiones. La casa Westinghouse les había invitado a todos los participantes en la exposición a un singular acontecimiento que tuvo lugar en los alrededores del barrio de Queens: el entierro de una &lt;a href="http://ia331308.us.archive.org/0/items/timecapsulecups00westrich/timecapsulecups00westrich.pdf"&gt;capsula del tiempo&lt;/a&gt; construida a base de cobre, cromo y aleación de plata, donde metieron a vista del público un microscopio, escritos de Thomas Mann, y Einstein, diversas monedas, revistas, grabaciones de noticiarios, e incluso un paquete de Camel con el propósito de que no se volviera a abrir hasta el año 6939.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A Nicolás, esto le produjo cierta hilaridad, pues en cierta manera, aquella cápsula replicaba su &lt;a href="http://www.galeriekugel.com/DesktopDefault.aspx?tabid=22&amp;amp;lg=fr"&gt;&lt;em&gt;“Cabinet de l’honnête homme”&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; que él venía a presentar en el pabellón francés de la Exposición Universal. ¿Casualidad?, ¿un aviso del destino? El anticuario no hizo demasiado caso de estás preguntas, el Gabinete era la idea de su vida, su creación, y ello le había consagrado primero como maestro, y muchos años después, cuando los que le habían llamado de aquella manera se convirtieron a su vez en lo mismo, en príncipe de los anticuarios.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Landau inspiró a varias generaciones de anticuarios, revolucionó el oficio y con ello la manera de ver y entender su materia prima, las antigüedades. Sabía dotarlas de un nuevo significado reuniendo en su famoso gabinete obras de arte de diferentes épocas y civilizaciones de acuerdo a su forma, material o cualquier otro aspecto que llamara la atención de su sensibilidad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ese era su famoso gabinete, un homenaje no sólo a &lt;em&gt;&lt;a href="http://gallica.bnf.fr/themes/LitXVII8.htm"&gt;l’honnête homme&lt;/a&gt;&lt;/em&gt; sino también al hombre ilustrado: un espacio donde se pretendía reunir todo el saber, el conocimiento y la técnica universal, al modo de la enciclopedia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para aquella ocasión, Landau llevaba consigo un selección muy personal de antigüedades, entre las que se contaban figurillas romanas, relojes de arena, muebles de diferentes estilos, alguna escultura renacentista, láminas, madonas talladas en madera hace casi un milenio, cuadros, textiles, instrumentos científicos… y esa sencilla y hermosa caja que tenía en sus manos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/Ryn_t9Kn_UI/AAAAAAAAAPE/5VwIDQLM-iU/s1600-h/Cabinet+de+lâhonnÃªte+homme.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5127910815716343106" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/Ryn_t9Kn_UI/AAAAAAAAAPE/5VwIDQLM-iU/s400/Cabinet+de+l%E2%80%99honn%C3%AAte+homme.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No sabía porqué, pero sentía una especial atracción por ese pequeño tesoro, esa joya que no le había costado tanto como otras muchas de su colección, pero que había llegado a sus manos acompañada de una apasionante historia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fue tres años antes, cuando regresaba a París de un viaje a España de donde venía de hacerse con una valiosa colección de códices. Volvía satisfecho, aunque agotado por la dureza del viaje, ese no era buen momento para viajar a aquél país, pero estaba seguro de que iba a valerle la pena hacerlo: lo que había pagado a un oscuro funcionario de archivos y bibliotecas no era nada en comparación con lo que esperaba ganar por ello en París.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al fin y al cabo ese era su trabajo: buscar, comprar y vender al mejor precio. En ocasiones le ofrecían algún objeto que dejaba de tener valor para él, esto es, que le era tan preciado que le resultaba imposible venderlo. Así, había logrado reunir en su gabinete particular piezas tan hermosas como una estatuilla femenina de la Edad de Bronce tallada en piedra y originaria del Yemen, otra de un sacerdote egipcio de la dinastía XXV, una daga &lt;a href="http://www.arbil.org/(42)camu.htm"&gt;calmuca&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://mueblesantiguos.juegofanatico.cl/estilos/luis_xv.htm"&gt;un diván labrado de estilo Luis XV&lt;/a&gt;…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es posible que Nicolás viera en ello una manera de dar forma a unos recuerdos que aunque ajenos, los tenía por más valiosos que los propios ¿a quién le podía interesar la vida de aquél modesto anticuario originario de Varsovia?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Recuerdos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/Ryn-0NKn_TI/AAAAAAAAAO8/52hK9Fcd3-o/s1600-h/landaunicolas.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5127909823578897714" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/Ryn-0NKn_TI/AAAAAAAAAO8/52hK9Fcd3-o/s400/landaunicolas.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al poco de regresar a París un colega puso en sus manos esa hermosa caja que ahora tenía consigo. No era demasiado grande, ni en apariencia algo muy fuera de lo normal para alguien que como él había visto verdaderas excepciones.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Es un juego –le dijo a Nicolás antes de que se decidiera a abrir la caja para mirar en su interior.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Un juego? –le respondió mirándole por encima de las gafas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Si, algo único en su especie…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nicolas atendía a lo que le iba diciendo mientras recorría milímetro a milímetro la superficie de esa caja, no había un poro en ella por la que no hubiera pasado con delicadeza las yemas de sus dedos. Sentía algo muy especial, sabía que había algo en ella que lo hacía diferente, pero no acertaba a adivinar a qué se refería su colega.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Es un Baradelle.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Un Baradelle!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Sí, amigo mío, una caja que encierra un juego fabricado por el mismísimo Baradelle allá por los años setenta del siglo XVIII para los hijos del Príncipe dePignatelli, el amigo de Voltaire y D’Alembert.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Ya… -respondió distraídamente mientras no dejaba de examinar la caja sin atreverse a abrirla- ¿y cómo ha llegado a tus manos?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Lo vende alguien muy próximo a los Dampierre, emparentados lejanamente con los primeros dueños de la caja.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Así que quieren deshacerse de un recuerdo de familia después de conservarlo durante generaciones.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- No ha sido así exactamente, a ellos llegó casi de rebote, como por arte de magia, hace poco más de cien años, cuando las autoridades de Orleáns lo encontraron en manos de un reo que acababan de ejecutar por dirigir una banda de &lt;em&gt;chauffeurs&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Caramba!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- En su interior hay una nota en la que se dice que lo fabricó Baradelle para esa familia principal. Como por aquél entonces ya no vivía ninguno de ellos, y no sabían a ciencia cierta a quién devolver la caja, se dejaron aconsejar por un genealogista local, que señaló a aquella familia como a la que más oportunamente debía devolverse el juego de figuras geométricas. No estuvo muy acertado, la verdad, pero gracias a ello ahora está aquí…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Y qué fue de sus primeros dueños? –preguntó Nicolas- ¿cómo llegó a manos de aquél &lt;em&gt;chauffeur&lt;/em&gt;?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Esa es una historia apasionante, querido amigo, tanto que sería de todo punto imperdonable no dedicarle un capitulo aparte, en otro momento, donde podamos hablar más tranquilamente de la intensa y desdichada historia de su primer propietario.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A unas décadas de distancia de aquél primer encuentro de Landau con el juguete de Baradelle, pero cada vez más cerca de él, seguíamos recorriendo ese laberíntico entramado de salas y escaleras con el plano del Louvre en la mano. Veníamos imaginándolo desde hacia tiempo, sintiendo su tacto, e incluso un leve aroma a madera recién barnizada obra, seguramente, de los cuidados del Príncipe de los Anticuarios o, porqué no, de aquél otro que fue su primer dueño y murió tan prematuramente sin llegar a entender que, como en su juego, una forma esférica jamás tendrá cabida en el lugar que está reservado para un cubo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/Ryn9ttKn_SI/AAAAAAAAAO0/jZL68TeTRBs/s1600-h/time_capsule.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5127908612398120226" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 101px; CURSOR: hand; HEIGHT: 120px; TEXT-ALIGN: center" height="127" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/Ryn9ttKn_SI/AAAAAAAAAO0/jZL68TeTRBs/s200/time_capsule.jpg" width="119" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-7049992579455243721?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/7049992579455243721/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=7049992579455243721&amp;isPopup=true' title='30 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/7049992579455243721'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/7049992579455243721'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/11/el-prncipe-de-los-anticuarios.html' title='El príncipe de los anticuarios'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/RyoAQtKn_VI/AAAAAAAAAPM/q2Ark74g7Ls/s72-c/llave.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>30</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-3989215760969476890</id><published>2007-10-17T16:57:00.001+02:00</published><updated>2007-10-18T07:20:15.615+02:00</updated><title type='text'>Hambre</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/RxY44ABrJMI/AAAAAAAAAOg/vjRqR1uGs7E/s1600-h/chauffage.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5122344160911369410" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/RxY44ABrJMI/AAAAAAAAAOg/vjRqR1uGs7E/s400/chauffage.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;No tengo porqué sentirme avergonzado por nada de lo que hago, ni siquiera podría aunque lo deseara con todas mis fuerzas… En ocasiones he probado a examinar mi conciencia, y buscar en lo más profundo de ella un mínimo sentimiento de culpa: nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá sea cosa del odio, de ese rencor que nunca parece querer abandonarme y acompaña de continuo a mis pensamientos. Eso es posiblemente lo que hace que me sienta de esta manera, y que el desdén de los míos se haya convertido en mí en desprecio hacia todos: en nada me importa lo que sientan, y disfruto sembrando la destrucción por donde paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando abandoné mi casa hace ya muchos años, nadie hubiera pensado que aquél pisaverde de tez blanquecina, educado en latines y acostado en sedas, iba a convertirse en este Chauffeur que con otros como él, recorre ahora esta región y después otra, asaltando las granjas solitarias y a los viajeros desprevenidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace ya mucho tiempo de mi cambio de vida, pero aún recuerdo los gestos de desaprobación de mi padre a todo lo que hacía, y ese enfermizo interés de mis hermanos por anularse los unos a los otros frente al primogénito, al heredero de nuestra casa. Los veía ridículos intentando hacer méritos como cortesanos, engañándose y poniéndose trampas, para después correr a la iglesia a dar golpes a sus pechos y exorcizar al pecado de nuestra inmaculada región ¡ja!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era voluntad del diablo, si es que alguien la tiene en este miserable mundo, que algún día abandonara ese sucio y perdido rincón, y saltara a los caminos a buscarme el pan de la manera más honorable que se me ofreciera. Y el día que lo hice, estaba más que convencido de que nada había mejor que la resolución que había tomado. ¡Al infierno con todo lo que quedaba detrás!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿&lt;a href="http://fr.wikipedia.org/wiki/Chauffeurs"&gt;Chauffeurs&lt;/a&gt;?, me dije la primera vez que oí el nombre en una taberna de Tours, sin llegar a adivinar de que se trataba:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué quiere decir eso en vuestra jerga? –pregunté &lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;- Nada&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;- ¡Cómo que nada!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;- Que no es jerga&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;- ¿Entonces, que cosa es?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;- Algo que te hará callar la boca si no quieres tener lo piés calientes –me respondió aquél anciano desde su mesa, coreado por las carcajadas de aprobación de sus compañeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces era algo más joven y bastante pardillo, y no se me ocurrió mejor cosa que mostrar el puño a aquél hombre en signo de duelo… ¡estúpido pisaverde!: alguien cerró la puerta del lugar, y ante la oportuna ausencia del mesonero, me desnudaron completamente, me acercaron al hogar y metieron mis pies en el fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Un &lt;em&gt;“chauffeur”&lt;/em&gt; sabe como sacar la información a sus víctimas: primero amenaza a la familia, y después mete en el fuego sus pies, de ahí tenemos el nombre. Con eso es suficiente para que cante y nos diga donde guarda su dinero, sino puede que pensemos en calentar su cabeza. ¿Qué me dice a esto forastero?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Que os podéis quedar con todo el dinero que llevo oculto en el sombrero, pero si me llevais con vosotros os diré como ganar más aún.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que fue por la época en la que el emperador Bonaparte fue enviado preso a una lejana isla cuando me uní a este grupo. Lo recuerdo porque entonces eran todos ellos antiguos soldados licenciados, que no tenían qué meterse en la boca ni conocimiento de oficio alguno que no fuera el del uso de las armas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viejo al que había cometido el error de amenazar era el jefe de la cuadrilla, y con él corrían los caminos su hijo y un par de docenas de sujetos entre los que había hombres, mujeres, ancianos y hasta niños, que respondían a nombres como los de “Fleur-d'Epine”, “Jean le Canonnier”, o “Beau François”. Durante todo este tiempo, unos se han ido y otros han sido presos o muertos, hasta que ha llegado el momento en que soy yo el que sustituye al anciano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquél murió al poco de llegar yo de una cuchillada perdida en una trifulca que se nos ofreció con unos soldados. A su hijo, lo invitamos a acompañarlo al poco, y aunque se resistió a ello, más pudo nuestra insistencia que el aleteo de sus brazos y piernas mientras le rebanábamos el cuello. Así son las cosas y si no se las hace uno, las hará otro para sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hambre es nuestro mayor enemigo y el silencio con que lo padecemos es su confidente. Por eso, no hay día en que estemos parados, y si no es huyendo, estamos persiguiendo a nuestra presa y dándole caza con la alegría de quién pronto va a disfrutar de los beneficios de un nuevo botín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra visita a la granja de &lt;a href="http://www.jcbourdais.net/journal/26nov06.php"&gt;Milhouard&lt;/a&gt;, propiedad del hermano de un conocido cura de Orleáns, ha dado mucho que hablar. De ella nos hemos llevado un generoso botín, más de lo que hubiéramos esperado, y allá hemos dejado el recuerdo de nuestra visita que servirá de aviso para todo aquél que se resista a decirnos donde guardan las cosas de valor. Dicho queda, y por escrito, porque Verba volat, scripta manet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los objetos que se cuidaba con más secreto en aquella granja era una caja que, a lo que hemos sabido después, contenía un juego que pertenecía al pater de Orleáns. Curioso y muy útil para mí, pues en él hay una serie de figurillas geométricas ajustadas cada una de ellas en una cavidad hecha para su forma. De todos nosotros yo soy el único capaz de devolverlas a su sitio, los demás son incapaces o el alcohol que a todas horas nubla su entendimiento, les impide hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo guardo para mí como un tesoro, pues en cierta manera me recuerda que no soy igual que ellos, y además encierra mil y un secretos, a los que vuelvo en mis momentos de soledad intentando desentrañarlos… Hay en su interior un letrero pegado a la tapa que dice:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5122343671285097634" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/RxY4bgBrJKI/AAAAAAAAAOU/nFEVXw0xLMg/s400/Melancolie.jpg" border="0" /&gt;¿Quiénes serán esos príncipes de los que habla?, ¿a qué de hacer tal juguete?, ¿cuál habrá sido su destino, que ya se han separado de un recuerdo de su infancia?... Intento imaginar como ha podido ser todo ello, y a cada vez ideo una historia diferente que siempre termina en mí… Y me pregunto yo, ¿terminará todo esto en mí?; ¿y si no fuera así?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-3989215760969476890?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/3989215760969476890/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=3989215760969476890&amp;isPopup=true' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/3989215760969476890'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/3989215760969476890'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/10/hambre.html' title='Hambre'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/RxY44ABrJMI/AAAAAAAAAOg/vjRqR1uGs7E/s72-c/chauffage.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-8965217242794751427</id><published>2007-09-28T13:10:00.000+02:00</published><updated>2007-09-28T14:04:10.176+02:00</updated><title type='text'>Los singulares efectos de una tormenta</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RvzhgQBrI7I/AAAAAAAAAM8/ZFPe8eXDwM8/s1600-h/terra.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5115211220960093106" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RvzhgQBrI7I/AAAAAAAAAM8/ZFPe8eXDwM8/s400/terra.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Parece que llueve. Estamos en pleno agosto, y en lo poco que llevamos de vacaciones, apenas hemos podido ver asomar en el cielo una fina cinta azulada de luz. Todo es gris y mate, con ese aspecto plomizo y metálico de los días cerrados cuyo destino está escrito sin remisión: agua, frío y humedad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Afortunadamente, resulta muy distinto verlo desde una de las ventanas de la oficina, en medio del ruido y la monótona compaña del trabajo, que desde aquél lugar, en la primera planta del Louvre, con la plaza del Carrousel bajo nosotros.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Bueno, nosotros a lo nuestro. ¡Vamos!.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Vale, pero no vayas tan deprisa que no nos espera nadie.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Qué no nos espera nadie?, ¿estás segura?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Charles, eres como un crío!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No es la primera vez que me lo dicen, y a fe mía que no será la última. Dado que es habitual en mí perder el gobierno de mis emociones en circunstancias como aquellas, quien está acostumbrada a tratarme no debió extrañarse demasiado cuando apreté el paso y eché casi a correr por los pasillos del Louvre como alma que lleva el diablo, con el plano en la mano, y sin hacer apenas caso de Chardines, terracotas egipcias o Gericaultes con los que iba cruzándose la estela de mi paso. No, yo tenía claro a que había entrado allá en esa ocasión, y ni siquiera ese cuadro lleno de nubes, de unas magníficas nubes que acababa de hacerse con mi mirada, iba a detener mi paso. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5115211491543032770" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/RvzhwABrI8I/AAAAAAAAANE/H1hjvGAcLhg/s400/latormenta.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;Bajo ellas, sobresale una carreta arrastrada por un buey. El pobre lucha por avanzar en la misma dirección por la que viene la tormenta. Dos hombres usan de toda su fuerza y la empujan para que supere el tramo final de un pequeño cerro.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;A un lado, y como huyendo despavoridas de lo que se les viene encima, corre apelmazado un rebaño de ovejas. Parecen estar dispuestas a pasar unas por encima de otras antes de ser atrapadas por la tenebrosa oscuridad que se les aproxima. Por el lado opuesto, y casi borrado por la fuerza del viento, un hombre a caballo intenta, vara en mano, sacar de ahí a su rebaño. Su silueta, no se porqué, tan solo me sugiere una palabra: olvido.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Cualquier esfuerzo parece vano. La tormenta puede más que todos ellos, y en las nubes amenazantes se manifiestan como las dueñas y señoras de sus destinos. Ocultos bajo su furor, parece oírse a aquellos hombres gritar como queriendo doblar sus fuerzas, quejarse al buey, el carro que cruje al viento y el flamear elegante y violento del paño que se alza sobre todos ellos, retando a la fuerza de los cielos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Uno casi espera ver desaparecer del cuadro todo signo de luz. Quizá si me quedo unos instantes más –pensé-, podré verlo y escuchar en medio de ese silencio que acompaña a la oscuridad, el sonido cortante y rotundo del primer trueno. Eso si antes el rayo que lo precede no ha rasgado el lienzo de lado a lado, en su diagonal.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La escena me trajo a la memoria algo que tenía mucho que ver con lo que me había llevado allá. En cierta manera, fue también una tormenta la que desencadenó una serie de sucesos aparentemente banales, pero que dejaron de serlo para mí en el mismo momento en que fueron la causa de estar aquél día buscando algo muy concreto en los pasillos del Louvre.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Ocurrió en París un 22 de septiembre de 1768, una tarde que empezó con la más terrible de las tormentas. Desde medio día el cielo había ido encapotándose, hasta quedar cubierto de espesos nubarrones que con su pesada carga no presagiaban nada bueno. A eso de las 3, comenzaron a menudear los goterones gruesos y templados que iban golpeando con fuerza el pavimento de las calles, levantando el polvo que todos los días pasados de calor habían ido acumulando en ellas.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;En medio de la confusión que se produce en situaciones como esta, con la gente corriendo de lado a lado de las calles intentando guarecerse en algún soportal o bajo un arco, la ciudad se iluminó totalmente, con una luz cegadora que rápidamente fue acompañada de un gran estruendo. Como si se hubiera tratado de algo previsto, todo el mundo dirigió la mirada hacia el mismo punto, y cuando la claridad fue desapareciendo, y todos pudieron volver a ver, descubrieron que un rayo había atravesado el tejado de la iglesia de Saint Roch y en medio de un enorme destrozo, hizo saltar en mil astillas el púlpito provocando numerosas heridas a la media docena de personas que estaban allí presentes.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La cosa no era algo que se pudiera considerar extraordinaria en aquellos tiempos, pero debió causar cierta sensación pues a lo largo de los días siguientes se congregaron cantidad de curiosos en torno al templo. Cuenta las relaciones de la época, que el lugar se llenó de todo tipo de personas: paseantes avidos de ver con sus propios ojos el negro boquete que había quedado en la cubierta, gacetilleros que tomaban confiada nota de lo que contaban las decenas de curiosos que surgían de todas las esquinas dispuestos a narrar lo sucedido por unos pocos sous, mercachifles vendiendo supuestas astillas del púlpito o grabados improvisados que reproducían el hecho con total exactitud y los curas de la parroquia rodeados de los acomodados vecinos de la Rue St. Honoré, llevándose las manos a la cabeza y alzándolas después al cielo invocando el nombre de Nuestra Señora.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Uno de estos llorosos padres, asiduo del salón de Madame de Lespinasse, había oído hablar en él de las aplicaciones contra ese tipo de eventualidades de un invento ideado por un americano de las colonias inglesas, que casualmente vivió durante unos años en Paris recaudando fondos para la guerra contra la metrópoli. El señor Franklin, que así se llamaba el tal inventor, había regresado a su tierra meses antes, pero por fortuna había en París quién llevado por la curiosidad y la naturaleza de su oficio tomó buena nota de lo que había que hacer.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;El señor Baradelle fabricaba en su taller del Quay de l’Horloge, instrumentos de navegación, cuadrantes solares, lentes, espejos paralelos, esferas astronómicas, Círculos de Borda y cualquier otro tipo de ingenio que pudiera necesitar lo más granado de la comunidad científica francesa de su época. La Condamine, Bouguer, Cassini de Thury, de Romas o Maupertuis eran parte de esa distinguida clientela que acudía a él con sus ideas y esbozos de instrumentos para que les diera la forma y el tamaño precisos.&lt;/p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5115212002644141010" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RvziNwBrI9I/AAAAAAAAANM/ZVPnymMI4g8/s400/baradelle.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;Llevado por la curiosidad, había hecho buen uso de sus contactos y amistades para &lt;a href="http://franklinpapers.org/franklin/framedVolumes.jsp?vol=41&amp;amp;page=611"&gt;conocer al Señor Franklin&lt;/a&gt;, tomar buena nota de sus inventos y fabricar en su taller sus propias adaptaciones. Antes se había pasado unas cuantas tormentas probando en los Campos de Marte el “&lt;em&gt;Cometa-Pararrayos”, &lt;/em&gt;ideado por De Romas. Pero pronto se aburrió de dar entretenimiento a un grupo de curiosos que acudían con total fidelidad a todas sus exhibiciones para ver cómo no faltaba una en la que estuviera a punto de morir hecho cenizas.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Por aquél entonces, la electricidad era un descubrimiento que más allá de sus aplicaciones prácticas, era también empleado como un entretenimiento o curiosidad que tenía garantizado el asombro del público. Era habitual que los principales salones de la alta sociedad encargaran unas curiosas máquinas que producían cargas eléctricas por medio de la fricción que se conseguía al hacer girar dos discos con unas manivelas. En ocasiones, sentaban a una de las damas presentes sobre un columpio y administrándole pequeñas descargas hacían que sus cabellos se pusieran de punta, o que las manos atrajeran pequeños pedazos de papel. Era un juego muy del gusto de aquella época al que llamaban &lt;em&gt;“La Dama Electrificada”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5115212530925118434" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/RvzisgBrI-I/AAAAAAAAANU/Q5c9kyXVtKs/s400/damaelectrificada.jpg" border="0" /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Tan de moda estaba todo esto que los había también que hacían a su manera gala de un enorme espíritu moderno, y aprovechaban la mínima ocasión para salirse a la calle con su paraguas-pararrayos, arrastrando como alma en pena –aunque con porte orgulloso-, un molesto cable que colgaba desde la punta metálica del mismo hasta el suelo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Así que cuando Baradelle, siguiendo las enseñanzas de Franklin, colocó en el nuevo tejado de Sant Roch esas barillas picudas de metal conectadas a la tierra, despertó la curiosidad de todo París y su fama de fabricante de ingenios e instrumentos curiosos comenzó a ser reconocida mas allá de los círculos científicos por los que se había movido hasta el momento.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Lavoisier cuenta algunos años después, por ejemplo, que echó mano de sus conocimientos para un caso parecido al de Saint Roch, tal y como se puede leer en un escrito presentado ante la Academia de Ciencias de París titulado &lt;em&gt;"&lt;a href="http://histsciences.univ-paris1.fr/i-corpus/lavoisier/page-detail.php?pagedebut=491&amp;amp;pageNumber=491&amp;amp;bookId=388#"&gt;Rapport sur des effets singuliers du tonnerre&lt;/a&gt;".&lt;/em&gt; Según parece, pasó gran parte del tiempo sobre el tejado, dando instrucciones, a la vez que completaba sobre un gran cuaderno de dibujo los esbozos de unos cuantos objetos que tenía el encargo de fabricar. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5115212749968450546" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rvzi5QBrI_I/AAAAAAAAANc/HtYcAc9gFks/s400/paratonnerre_franklin.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y es que no había quien en la buena sociedad parisina no se disputara el turno para que en el taller de tan reconocido maestro le fabricaran siquiera una pequeña lupa que mostrar en los salones, o una sencilla brújula para un regalo de calidad.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Pero lo que nos había traído hasta aquí no era nada de eso, sino un encargo algo más particular que le llegó de la mano de un importante Señor de origen español: Baradelle iba a construir su primer juguete.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5115212934652044290" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/RvzjEABrJAI/AAAAAAAAANk/R1HbFvl8Aao/s400/paraguas-pararrayos.jpg" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-8965217242794751427?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/8965217242794751427/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=8965217242794751427&amp;isPopup=true' title='24 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/8965217242794751427'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/8965217242794751427'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/09/los-singulares-efectos-de-una-tormenta.html' title='Los singulares efectos de una tormenta'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RvzhgQBrI7I/AAAAAAAAAM8/ZFPe8eXDwM8/s72-c/terra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>24</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-6062090669655685763</id><published>2007-09-19T11:03:00.000+02:00</published><updated>2007-09-19T11:20:51.958+02:00</updated><title type='text'>En el centro del mundo</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/RvDmBMGTv3I/AAAAAAAAAM0/2Oc4SXFjsOw/s1600-h/Jean-Baptiste_SimÃ©on_Chardin_006.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5111838485167456114" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/RvDmBMGTv3I/AAAAAAAAAM0/2Oc4SXFjsOw/s400/Jean-Baptiste_Sim%25C3%25A9on_Chardin_006.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;Cada vez que lo lanza&lt;br /&gt;cae, justo,&lt;br /&gt;en el centro del mundo.&lt;br /&gt;(Octavio Paz, Niño y trompo)&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En ocasiones, cuando uno siente en su ánimo el pesado aliento del destino, busca refugio en los recuerdos más lejanos, en aquellos en los que la inocencia caminaba de la mano de la esperanza, y el tiempo era lo suficientemente generoso con nosotros como para permitirnos disfrutar del baile de una &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Perinola_(Juego)"&gt;perinola&lt;/a&gt;:&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;pon una&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;pon dos&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;toma una&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;toma dos&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;toma todo&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;todos ponen&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;y nuestros ojos vigilaban atentos la espontánea danza de lo que está por llegar, desde aquél lugar, en el centro del mundo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-6062090669655685763?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/6062090669655685763/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=6062090669655685763&amp;isPopup=true' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/6062090669655685763'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/6062090669655685763'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/09/en-el-centro-del-mundo.html' title='En el centro del mundo'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/RvDmBMGTv3I/AAAAAAAAAM0/2Oc4SXFjsOw/s72-c/Jean-Baptiste_Sim%25C3%25A9on_Chardin_006.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-7284885628073599162</id><published>2007-09-14T21:45:00.000+02:00</published><updated>2007-09-15T04:38:43.507+02:00</updated><title type='text'>Pájaros en la cabeza</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RurlYRo7zgI/AAAAAAAAAL0/NBo5bNcKGYQ/s1600-h/pajaros.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5110148932419964418" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RurlYRo7zgI/AAAAAAAAAL0/NBo5bNcKGYQ/s400/pajaros.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;De todos los lugares que hay en el mundo, aquellos en los que más me gustaría estar son los que no conozco. Quizá sea por eso: porque no los conozco, y en el mismo momento en que lo haga perderé el interés por ellos. ¿No crees, Charles? No, seguramente he dicho una tontería. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5110149078448852498" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rurlgxo7zhI/AAAAAAAAAL8/emtDOllTD68/s400/maat1.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Intento hacer que leo el periódico. Casi no cabe en el mostrador, y uno de sus extremos cae sobre la tortilla de patatas con jamon york a medio empezar que espera flácida el apetito de algún incauto parroquiano. Por fortuna no hay apenas gente y se está tranquilo… ¡eh!, ¿qué pasa?; alguien que entra en escena, y desde la distancia de la puerta, se dirige a la camarera:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Maritxu, eres Maritxu?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿A quien le dices?, ¿a mí?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Si, ¿no eres Maritxu?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- No.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Segura?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Mira guapa, me acabas de bautizar… ¡no voy a saber yo cómo me llamo!.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Pues me habían dicho que te llamabas Maritxu.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Ya te digo que no, me llamo Paqui ¿quién te ha dicho eso?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- La de la fruteria del Eroski.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- No conozco a ninguna frutera del Eroski.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Si, antes estuvo contigo en una pescadería de Lasarte.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Creo que ya sé quien dices, ¿la de Bermeo?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Sí esa, me dijo que si pasaba te mandara recuerdos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Ya…, vale…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Y qué tal te va por aquí?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Mejor, por lo menos no se habla tanto como donde la de Bermeo; porque para lo que hay que decir… ¡ya ves tú misma de qué cosas habláis!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Pues me dijo que te saludara…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Cuánto me alegro!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Bueno Paqui, guapa, cuidate…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dado el tono de tan falso cariño de una, y el de nada disimulado desdén de la otra, no he podido resistirme a mirar cómo son las dos personas que estaban derivando en semejante conversación. La preguntona es una chica como de poco más de 20 años, pelo recogido en un moño, ropa vaquera, bisutería de la Señorita Pepis, pequeña de estatura y todo morros, quiero decir que los tiene pintados de tal forma que cualquier otra parte de su cuerpo, ya pequeño de por sí, apenas se distingue ante semejante relumbrón.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La Paqui tendrá diez años más, es también más alta y dirige la barra con bastante desparpajo. No parece interesada en la conversación en la que le ha metido la intrusa, pero cuando manifiesta algo es cierto desdén. Para mí que en ese intercambio de despropósitos había algo más que mi curiosidad no ha alcanzado a adivinar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es igual, yo sigo a lo mío, a hacer que leo el periódico mientras espero algo nuevo que escuchar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5110149735578848802" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/RurmHBo7ziI/AAAAAAAAAME/SdPvyemJZSM/s400/maat1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;De estar vivo Poe, me he dicho en más de una ocasión, seguro que hubiera dado en los hábitos que algunos tenemos con una clara muestra práctica de su &lt;em&gt;"hombre de la multitud".&lt;/em&gt; Lo digo porque uno disfruta de esa especie de invisibilidad que procura el anonimato, y la busco y me regodeo en ella, periódico en mano, sentándome en la barra de un bar desconocido a escuchar lo que dicen de sus vidas quienes me rodean…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Recuérdalo, ahora que lo sabes, cada vez que hables de tu vida y tengas junto a ti a alguien leyendo el periódico… &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5110149997571853874" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RurmWRo7zjI/AAAAAAAAAMM/pB8nyZ7QIqk/s400/maat1.jpg" border="0" /&gt; Escuchad lo que dijo el de Arouet:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Qui n’a pas l’esprit de son âge&lt;br /&gt;De son âge a tout le malheur”&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Quién no se ha sentido en alguna ocasión prisionero de su tiempo?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5110150762076032626" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RurnCxo7znI/AAAAAAAAAMs/V0qWWFlGpW8/s400/maat1.jpg" border="0" /&gt;Reflejo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ojelfer&lt;br /&gt;Sobre las aguas del Sena,&lt;br /&gt;Quédate con la luna.&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5110150160780611138" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rurmfxo7zkI/AAAAAAAAAMU/najMUZAf1M8/s400/maat1.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Oigo todavía cómo esos pájaros que aletean por el interior de mi cabeza picotean sin cesar el grano fecundo que acaba de nacer. Ni haciendo los más aparatosos aspavientos consigo espantarlos; quizá sea así mejor, pues son ellos los que me hacen tal y como soy en este momento. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Además, nos queda el consuelo de haber convertido todo esto en un juego, ocultando en la anotación el nombre del personaje que la encabeza, ¿será alguien capaz de encontrarlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5110150341169237586" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RurmqRo7zlI/AAAAAAAAAMc/4mmbm-FL5pY/s400/maat1.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Tengo la que me faltaba. Ahora por fín puedo descansar plácidamente arropado por el cálido y suave manto de plumas de Maat.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5110150482903158370" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rurmyho7zmI/AAAAAAAAAMk/HGbdoNb1z_s/s400/maat1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-7284885628073599162?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/7284885628073599162/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=7284885628073599162&amp;isPopup=true' title='17 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/7284885628073599162'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/7284885628073599162'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/09/pjaros-en-la-cabeza.html' title='Pájaros en la cabeza'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RurlYRo7zgI/AAAAAAAAAL0/NBo5bNcKGYQ/s72-c/pajaros.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-4150026879333178124</id><published>2007-09-04T10:33:00.001+02:00</published><updated>2007-09-04T14:28:37.486+02:00</updated><title type='text'>Je t'aime</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rt0YkVVqChI/AAAAAAAAALc/3BwfX2LPGws/s1600-h/ow.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5106264564990347794" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rt0YkVVqChI/AAAAAAAAALc/3BwfX2LPGws/s400/ow.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;En el ocaso, cuando las últimas luces del día rozan como la brisa aquellas rosas que siempre alguien se ocupa de cuidar, un brillo rojizo se proyecta sobre su lápida, y haciendo casi desaparecer el nombre, quedan presentes en ella la memoria de los cientos de personas que han acudido a visitarle.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-4150026879333178124?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/4150026879333178124/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=4150026879333178124&amp;isPopup=true' title='24 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/4150026879333178124'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/4150026879333178124'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/09/je-taime.html' title='Je t&apos;aime'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rt0YkVVqChI/AAAAAAAAALc/3BwfX2LPGws/s72-c/ow.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>24</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-8898964430626421857</id><published>2007-06-25T14:35:00.001+02:00</published><updated>2007-06-25T14:46:43.549+02:00</updated><title type='text'>Dos meses en el limbo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rn-4N5Qx7wI/AAAAAAAAALU/S9PjFDWlr3o/s1600-h/dosmesesenellimbo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5079981453546221314" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rn-4N5Qx7wI/AAAAAAAAALU/S9PjFDWlr3o/s400/dosmesesenellimbo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A medida que pasaban las últimas semanas, he empezado a sentir la imperiosa necesidad de dejarlo todo, de colocar al final de la última de mis palabras un punto y aparte, y cerrar el cuaderno de mis días durante una temporada. Necesito terminar de olvidar algunas cosas, aclarar otras, y dedicar el tiempo que me reste a la lectura y a algunos menesteres más, que de llegar a buen puerto, me darían una alegría…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También me iré de vacaciones durante dos semanas a finales de agosto, y, por supuesto, os visitaré a lo largo de todo este tiempo, aunque muchas veces lo haga de manera silenciosa. Esto último, creo que no hacía falta ni decirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que os suelto mis nubes, y la sombra, y hasta ese rayo que asoma envuelto en una luz brillante, que vuelve a traerme a la memoria aquello que Iñigo Pérez Redondo decía en su poemario &lt;em&gt;“Aniversarios concéntricos”:&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;…Y vuelves a pensar en ello,&lt;br /&gt;Atando el aliento&lt;br /&gt;A los brazos de tus sueños.&lt;br /&gt;Vuelves a pensar en ello…&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La memoria tiene estos lastres, y a cada año nos pasa la cuenta de todo aquello que dejamos por el camino.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;…Y si no volviera&lt;br /&gt;Oculto por el olvido&lt;br /&gt;Sólo entonces,&lt;br /&gt;Sólo en ese caso,&lt;br /&gt;Hablaría.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuidaos, no olvidéis esta casa y pasad un buen verano.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Salud&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-8898964430626421857?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/8898964430626421857/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=8898964430626421857&amp;isPopup=true' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/8898964430626421857'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/8898964430626421857'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/06/dos-meses-en-el-limbo.html' title='Dos meses en el limbo'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rn-4N5Qx7wI/AAAAAAAAALU/S9PjFDWlr3o/s72-c/dosmesesenellimbo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-5520931349617414954</id><published>2007-06-19T19:19:00.000+02:00</published><updated>2007-06-20T12:43:48.875+02:00</updated><title type='text'>Les pierres sauvages</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RngyaZQx7uI/AAAAAAAAALE/XAxlu8CxtCM/s1600-h/pierres+sauvages.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077864008899489506" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RngyaZQx7uI/AAAAAAAAALE/XAxlu8CxtCM/s320/pierres+sauvages.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; ¿Y ahora qué?. Esa es la sensación con la que uno se queda cuando ha leído un libro de esos que le dejan tal regusto, que con placer volvería a sus páginas o a otras semejantes de su mismo autor. Se puede llegar hasta a sentir algo de pereza a iniciar una nueva lectura totalmente distinta y durante unos cuantos días, por lo menos en mi caso, paso el tiempo revoloteando de aquí para allá empezando este libro, continuando aquél que dejé o releyendo alguno en que creo poder encontrar el cobijo conocido en el que todo lector errático se ha refugiado en alguna ocasión.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Les pierres sauvages”&lt;/em&gt; es uno de ellos, y me cuesta entender que no se haya editado ninguna traducción al castellano. Ni siquiera había oído hablar de él hasta hace algunos meses. En medio de tanta bazofia escrita por encargo para mayor gloria del famosuelo de turno, de tanto lugar común, de malas películas que pretenden traducir sus efectos especiales a palabras, etc…, parece no quedar lugar para esas obras reposadas, reflexivas y llenas de aire fresco que no han gozado del dudoso honor de ser calificadas como obra maestra.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De este libro me hablaron por primera vez en &lt;a href="http://www.fontfroide.com/"&gt;Fontfroide&lt;/a&gt; mientras charlábamos con otros visitantes por la nave central de la Abadía. Me contaron que era obra de un tal &lt;a href="http://fr.wikipedia.org/wiki/Fernand_Pouillon"&gt;Fernand Pouillon&lt;/a&gt;, al parecer un conocido arquitecto francés del que, como luego supe, en España se han editado unas memorias. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El libro, publicado en 1964, está escrito como si se tratara del diario del monje y maestro de obra que edificó la &lt;a href="http://perso.orange.fr/sylvain.weisse/thoronet/thorop.htm"&gt;Abadia de Thoronet&lt;/a&gt;, allá por el siglo XII. Pero lejos de tratarlo únicamente como una novela histórica, Pouillón se centra en la experiencia personal e íntima de su personaje, describiendo de manera magistral el nacimiento y evolución de un proceso creativo, hasta su conversión en una obra de arte. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Todo artista, cuando trabaja, tiene, en su mina de plomo, en su pincel, o en su buril, no solamente lo que vincula su gesto con su espíritu, sino también su memoria. Un movimiento que parece espontáneo, puede haber nacido hace diez o treinta años. En el arte, todo es conocimiento, trabajo, paciencia, y aquello que puede surgir en un instante, ha llegado tras recorrer un largo camino."&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A lo largo del libro acompañamos al protagonista en su diálogo interior en forma de diario, conociendo de su propia mano todas aquellas inquietudes que le invaden, sus reflexiones, proyectos y el modo en que él traduce todo ello en su obra. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Cuando he reconocido el terreno por primera vez, la futura Abadía se me ha asemejado a esas arquitecturas de la Toscana, de mármoles pulidos y refinados: como un lujo infinito, complicado. Ahora, esto que estoy trazando sobre el plano es pesado, torpe. Me concentro en la alegría que dan los volúmenes simples, las paredes rectilíneas... Abadía cisterciense, ingenua, similar a otros cientos, compuesta con la técnica de construcción que hace ya mucho tiempo asimilé, que forma parte mi. Las dificultades de esta obra única serán pues, como en las anteriores, la simplicidad, la humildad. La complejidad en la que había pensado antes desapareció.&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Paseo tranquilamente, sin inquietud, por el plano que estoy trazando. Bordeo las fachadas como si siempre hubiera vivido allí. ¿Dónde están mis ideas abstractas, mi mundo de sueños y alucinaciones? Ahora resulta muy fácil componer como un simple encargado de la obra de una orden severa, que no admite ni debilidad, ni mentira, ni cambio en el programa: iglesia, sala capitular, refectorio, rodeando el claustro... Pasé el día dibujando como un valiente monje, albañil y encargado de obra."&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A pesar de ello, su libertad de espíritu le lleva en alguna que otra ocasión más allá de lo que esa Orden severa considera la simplicidad y humildad que se debe guardar: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Santa Edith, decimosexto día de septiembre. El Abad me ha visitado acompañado del Prior. Sobre los planos del conjunto de las fachadas, se ha detenido durante un largo tiempo a observar el campanario.&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;- Muy alto –ha dicho-, prohibido por la Regla. Te impongo que reduzcas su altura o que lo suprimas. Un sencillo campanario de madera es suficiente.”&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Más adelante, el problema lo planteará la propia piedra que emplean en la construcción, cuya calidad es tan ínfima que se destruye con la humedad. La orografía del terreno se lo pondrá difícil a una de las piezas fundamentales de toda Abadía, el claustro: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“La pendiente del terreno provoca una extraña situación en las galerías del claustro: la meridional estará más alta, dos escaleras en el extremo de las galería oriental y occidental franquearán al sur la diferencia de nivel. El abad no estaba satisfecho:&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;- No podremos meditar sin liberarnos de la preocupación de la marcha, subiendo y bajando escaleras. Así es imposible.”&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A medida que avanza el libro, el protagonista va limando asperezas con su propio yo, dando respuesta a los problemas de su espíritu, a la vez que soluciona aquellos que le plantea esa obra tan igual, tan austera, tan semejante a otras tantas, que termina por acercarle a lo más íntimo de su ser, al origen de todas sus inquietudes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“El valor está en ser uno mismo, con total independencia, gustándole lo que realmente le gusta, encontrando el subsuelo de sus sensaciones. Una obra no puede imitarse ni asociarse: debe ser solitaria, sana, pura. Ella surge del corazón, de la inteligencia, de la sensibilidad...”&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-5520931349617414954?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/5520931349617414954/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=5520931349617414954&amp;isPopup=true' title='20 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/5520931349617414954'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/5520931349617414954'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/06/les-pierres-sauvages.html' title='Les pierres sauvages'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RngyaZQx7uI/AAAAAAAAALE/XAxlu8CxtCM/s72-c/pierres+sauvages.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-8361606873115647059</id><published>2007-06-12T21:52:00.000+02:00</published><updated>2007-06-12T21:59:15.761+02:00</updated><title type='text'>Mon amie la rose</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rm76kGjotzI/AAAAAAAAAK8/XsyH7PIkRIM/s1600-h/RILEYbreathe.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5075269328235444018" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rm76kGjotzI/AAAAAAAAAK8/XsyH7PIkRIM/s400/RILEYbreathe.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se revolvía sobre sí mismo, como la bestia que se agita en el polvo, buscando el aire que le ayudara a respirar. El corazón, cada vez más acelerado, golpeaba su pecho con fuerza, como queriendo advertir a su propietario de que se podía ir acabando el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TOC, TOC, TOC&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La calle estaba empapada, pero ya no llovía. Su amigo y él habían dejado los libros en casa: no, no tenemos deberes –dijeron, y salieron como almas que lleva el diablo escaleras abajo. Era importante que llegaran en 10 minutos a la playa o saldrían sin ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;YA LLEGAMOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A fuerza de hacer presión para atrapar el aire, sus ojos fueron quedándose acuosos, humedeciendo las mejillas, hasta dejar sobre ellas una fina y brillante película que daba a su rostro un tono rosa claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VUELVE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo habían pensado: mejor no pasar por casa para dejar los libros. En la playa nadie se los iba a llevar si los enterraban en la arena, como en otras ocasiones, y ahora no verían alejarse esa barca, con sus amigos, hacia Santa Clara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ADIOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez más había pasado. Volvía el equilibro: aspirar, expirar; primero con fuerza, notándolo, y poco a poco con más suavidad, hasta perder la percepción de lo que estaba haciendo. Al fondo escuchaba una canción cuya letra había repetido mil veces. Bromas del destino.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;embed id="radioblog_player_0" src="http://stat.radioblogclub.com/radio.blog/skins/mini/player.swf" width="180" height="23" type="application/x-shockwave-flash" flashvars="id=0&amp;filepath=http://www.radioblogclub.com/listen?u=vMHZuV3bz9icm5SZlJnZuUGZ1Fmcp9mbhxmelh2Y/natacha%2520atlas%2520-%2520mon%2520amie%2520la%2520rose.mp3.rbs&amp;amp;crossfader=1&amp;replay=1&amp;amp;colors=body:#ECECEC;border:#BBBBBB;button:#999999;player_text:#999999;playlist_text:#999999;" bgcolor="#ECECEC" allowscriptaccess="always"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-8361606873115647059?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/8361606873115647059/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=8361606873115647059&amp;isPopup=true' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/8361606873115647059'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/8361606873115647059'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/06/mon-amie-la-rose.html' title='Mon amie la rose'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rm76kGjotzI/AAAAAAAAAK8/XsyH7PIkRIM/s72-c/RILEYbreathe.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-5683567710603648139</id><published>2007-06-05T18:52:00.000+02:00</published><updated>2007-06-05T19:18:57.223+02:00</updated><title type='text'>Vuelo nocturno</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RmWVZWjotwI/AAAAAAAAAKk/5EE3vx4_POU/s1600-h/Rain+Clouds.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5072624818087048962" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RmWVZWjotwI/AAAAAAAAAKk/5EE3vx4_POU/s400/Rain+Clouds.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-size:78%;"&gt;Rain Clouds, Poike Cliffs, Easter Island. 2001&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al principio pensé que lo mejor iba a ser buscar alguno de los libros que estoy leyendo, y perderme en su lectura durante un rato, justo hasta el momento en el que el sueño me atrapara por fin, y pudiera volver de nuevo a esa cama en la que me había pasado cerca de dos horas de tedioso insomnio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía estoy por las primeras páginas del Epicuro de Carlos Garcia Gual, allá por donde se habla de Diógenes y su manifiesta ciudadanía universal frente al obligado orgullo de pertenecer a un grupo, a una polis. Leí cómo Arístipo de Cirene, en medio de una discusión con Sócrates, soltó aquello de que no deseaba verse enjaulado en ningún régimen cívico, pues se sentía extranjero en todas partes:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;Oud’eis politeían emautòn kataklefo, allà xénos pantachoû eimi&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Bonito, muy bonito, pero también demasiado familiar para aquellas horas de sueño y soledad. Así que preferí dejar descansando al perro que reniega de su collar para encuentros más lucidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fin y al cabo en aquél momento no pensaba más que en dormir, en el modo de conjurar el insomnio, y poder volver a la cama para entrar en la tierra de de los sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero hasta entonces, ¿qué hacer?, ¿Asalto la nevera y me pongo una película? No, tampoco es eso lo que busco –pensé-: mejor me voy al ordenador y vagabundeo durante un rato, saltando de enlace a enlace, como quien no busca nada en concreto… Y así estuve un buen rato, fijando muy poco la atención en lo que iba visitando, hasta que llegué no se cómo a la página de &lt;a href="http://www.michaelkenna.net/"&gt;Michael Kenna&lt;/a&gt;, un fotógrafo inglés que ha recorrido medio planeta para captar con la cámara su peculiar visión del mundo, llena de silencios y exenta casi siempre de cualquier presencia humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero que me llamó la atención y detuvo mi paso fue la imagen de un árbol en medio de un paisaje helado, en el que difícilmente se distinguen el cielo de la tierra. Está desprovisto de hojas, tanto que sus ramas y su tronco parecen más un esqueleto, los restos de un pez flotando en el vacío. Es como si entre el suelo helado y el aire acuoso no hubiera mayor diferencia que la que hay entre las distintas profundidades del mar.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5072625917598676754" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RmWWZWjotxI/AAAAAAAAAKs/jHvJ6cTY53Y/s400/Tree+Portrait.jpg" border="0" /&gt; &lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;Tree Portrait, Study 5, Wakoto, Hokkaido, Japan, 2005&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esa soledad, la del árbol, tiene un algo de nostálgica, de recuerdo perdido en el olvido, de tiempo detenido en sí mismo que exhibe sus entrañas desnudas, rodeadas de vacío. Estoy en lo que no digo –parece querer anunciarnos-, y si quieres conocerme, recorre mis palabras para dar con los límites de mi silencio…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, uno de esos extraños resortes de la memoria que nos traen a la cabeza palabras y fragmentos que parecen querer asomarse por entre los pensamientos insomnes, me susurró aquello que escribió Walter Benjamín:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Jamás podremos rescatar del todo lo que olvidamos. Quizá esté bien así. El choque que produciría recuperarlo sería tan destructor, que al instante deberíamos dejar de comprender nuestra nostalgia. De otra manera, la comprendemos, y tanto mejor, cuanto más profundo yace en nosotros lo olvidado”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que nuestra única tierra, el tiempo, no es otra cosa que movimiento, y cuando lo observamos en silencio, se parece mucho al humo que sale continuamente de aquellas enormes chimeneas en medio de la noche, en el mismo momento en que intento conciliar el sueño.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5072626548958869282" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/RmWW-GjotyI/AAAAAAAAAK0/_ySdh5gX1FU/s400/power+station.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;Ratcliffe Power Station, Study 2, Nottinghamshire, England. 1985&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-5683567710603648139?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/5683567710603648139/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=5683567710603648139&amp;isPopup=true' title='23 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/5683567710603648139'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/5683567710603648139'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/06/vuelo-nocturno.html' title='Vuelo nocturno'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RmWVZWjotwI/AAAAAAAAAKk/5EE3vx4_POU/s72-c/Rain+Clouds.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>23</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-7045382532920765099</id><published>2007-05-23T20:37:00.000+02:00</published><updated>2007-05-25T17:00:13.645+02:00</updated><title type='text'>Se cierra el círculo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RlSKTrrSF3I/AAAAAAAAAKE/KnQzl_F48vM/s1600-h/puzle.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067827551445063538" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RlSKTrrSF3I/AAAAAAAAAKE/KnQzl_F48vM/s400/puzle.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;1. Quizá esté soñando&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Tumbado al fondo de la playa sobre una maraña de lo que parecían viejos periódicos, dormitaba silenciosamente, como si ni él mismo se hubiera dado cuenta de que estaba ahí. Ni siquiera parece respirar. Quizá está soñando.&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. El cañonero&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067827955171989378" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 333px; CURSOR: hand; HEIGHT: 279px; TEXT-ALIGN: center" height="302" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RlSKrLrSF4I/AAAAAAAAAKM/8VQp1w2-vGg/s400/dasilva.jpg" width="353" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;En un primer vistazo, nuestra mirada se clavó en una inscripción que destacaba sobre las demás por su hermosura y claridad. Nos acercamos a leerla:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Gabriel Gomes Da Silva de Lisboa, cañonero de la nao corsaria de Exeter, apresado el 13 de julio del año del señor de 1756."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No, no es ninguno de ellos –nos dijimos- ¿los encontraremos?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;3. Sophie&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- ¿Y porqué Coñac?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- Porque deseábamos conocer la región y buscar en éste castillo unos grafitos de los que tuvimos noticia a través de Internet.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- ¿Y los han encontrado?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- Sí, pero desgraciadamente no hemos podido hacer una fotografía en condiciones. Nos quedaremos con el recuerdo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- Si lo desean pueden dejarme un correo electrónico y si es posible hacerlo, se la envío.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Sophie, era una joven de ojos claros, pelo castaño y complexión fuerte. Lo de hacer las veces de guía para los visitantes del castillo de Cognac le había valido la dudosa fortuna de tener que vestir un traje típico del lugar. No parecía darle mucha importancia, lo llevaba con esa placidez y dulzura que parecía acompañar de la misma manera a su voz, su mirada y por extensión a su carácter.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;4. Alexander y George&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Recorrimos detenidamente con la mirada las paredes de la amplia estancia que en un tiempo había sido la prisión del castillo de Coñac. Estaba repleta de grafitos de todas las épocas:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;- “GABRIEL GOMES…”&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;- “ROBERT ADAMS/ OF SOTHAMPTON/ TAKEN/ IN THE SLOOP WHITING/ OF VIRGINIA SEPTEMBER/ THE FIFTH MDCCLVI BY/ THE PRUDANT WARWICK/ AND TALLANT”&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;- “SOMMERY/ DRAGONN 1730”&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;- “DANIEL DONOVAN FROM DUBLIN 1757”&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;- “ALEXANDER DUNLAP TAKEN/ AT FORT WILLIAM/ HENERY IN/ NORTH AMERICA/ AUGUST 10TH 1757/ BY THE TOWWOV/ INDIANS”&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;(“Alexander Dunlap, apresado en el Fort William Henry en Norteamérica el 10 de agosto de 1757 por los indios Otawa”)&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;¡Aquí está! –nos dijimos llenos de emoción- ¡hemos encontrado a uno de ellos!.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;5. Les compagnons&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Leí hace algunos meses un par de libros sobre los &lt;a href="http://lupiac.blogspot.com/2007/01/charlois-le-bruit-dans-la-tete.html"&gt;compagnons&lt;/a&gt; que despertaron en mi un profundo interés por todo lo que tenía que ver con ellos. Durante un tiempo, estuve ampliando mis conocimientos al respecto leyendo un poco por allí y otro tanto por allá, a la vez que hacía mis consultas en Internet.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;En una de ellas, no recuerdo muy bien cómo, éste oráculo de los tiempos modernos que es el Google, me llevó hasta una entrada encabezada con el sugerente y desconcertante título de:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://www.cths.fr/4DACTION/www_Con_Communic/2231"&gt;“Des compagnons du Dernier des Mohicans à Cognac au XVIIIe siècle”&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;¡Bendita curiosidad!; no pude evitar pasar dentro de esa página sin tan siquiera pensármelo. Se trataba del título de una ponencia, obra del especialista Luc Bucherie, cuyo contenido, que venía resumido en un breve par de párrafos, dice más o menos lo siguiente:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;“En el Castillo de Cognac, un grupo de grafitos recuerda el internamiento de marinos ingleses durante la Guerra de los Siete Años. Entre ellos, los textos de Alexander Dunlap y George Freeman nos sorprenden por la información que contiene: incluso para un especialista en los grafitos, no era fácil aclarar lo que en ellos se quería decir, y sólo el recuerdo de la novela de James Fenimore Cooper, El Último Mohicano, nos daba la llave del enigma.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;Consultados los Archivos de la Marina en Francia, así como los archivos ingleses, americanos y canadienses, estos modestos grafitos nos descubren el periplo de soldados de la milicia provincial de Massachussetts y New Hampshire, sitiados en el fuerte William-Henry y capturados por los indios Ottawa el 10 de agosto de 1757., Rescatados luego por los franceses, fueron enviados a Inglaterra para un intercambio de prisioneros… pero terminaron por ser encerrados en Francia, en La Rochelle y después en Cognac, después de que su barco casi naufragara en una tormenta (…)”&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Como uno es un tanto infiel a sus devociones, y lo que busca en ellas es el puro estímulo intelectual, el reto y alimento para esa curiosidad insaciable que se despierta con el crujido de una puerta entreabierta, olvidó pronto todo aquello que le ocupaba hasta entonces, y saltó a la caza de aquella nueva presa.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Busqué y busqué sin encontrar nada más que una referencia bibliográfica a un artículo de una publicación desconocida que atendía al nombre de “Carnet de la Sabretache”; imposible de conseguirla desde aquí, incluso por Internet. Poco más podía hacer entonces, sólo cabía esperar tranquilamente ocupado en otros menesteres, hasta que llegara el momento oportuno de volver a ello.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Al fin y al cabo, el castillo de Cognac está a poco más de tres horas de aquí y aprovecharé cualquier puente para acercarme por allá.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;6. El señor de la casa&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;¡Diablo de hombre! –dijo el anciano señalando con su bastón el retrato del señor del castillo, de aquél que lo compró en 1795 para establecer una importante factoría de Cognac que ha sobrevivido hasta nuestros días. – ¡ le puso 55 grados a su Coñac y se enriqueció con ello!, ¡miradle con qué satisfacción revuelve las piezas de un puzzle mientras su criado llena el arca de dineros!.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;7. Los guardianes&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;En la Rochelle, cerca de la torre de San Nicolás y junto al Aquarium, están la Biblioteca Universitaria y la Mediateca. El día era muy bueno, el aire olía a sal y el sonido del agua golpeando los muelles del puerto se entremezclaba suavemente con el murmullo de las gentes que paseaban por el lugar. Estábamos convencidos de que encontraríamos lo que buscábamos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- Queremos consultar esta publicación –y mostramos al bibliotecario una hoja de papel donde habíamos escrito:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Carnet de la Sabretache n° 125 - 3e trimestre 1995”&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Puso cara de extrañado al ver el título de la revista y consultó a la base de datos del ordenador.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- No aquí no hay nada de eso, quizá lo encuentren en la biblioteca universitaria que está aquí enfrente –dijo señalando al edificio contiguo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Por desgracia, allá tampoco sabían nada. Nos fuimos como habíamos llegado, añadiendo la sensación de que íbamos a poder averiguar muy poco sobre aquella curiosa historia.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- Vamos a la tour de la Lanterne, a echar un vistazo a los grafitos, y después nos sentamos en el puerto a comer y ver caer la tarde.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- ¡Buena idea!, -me respondió mi compañera- y mañana nos encontraremos por fín con Alexander y George en Cognac.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;8 La mensajera&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Poco más de dos semanas después de nuestra visita al castillo de Cognac, recibimos un correo electrónico que, traducido, decía lo siguiente:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;Estimado Señores,&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;Me llamo Sophie, y soy la guía que conocieron en el Castillo de Cognac. Me hablaron de los grafitos de Alexander Dunlap y Georges Freeman, diciéndome que no habían podido fotografiarlos y que no lograron dar con mucha información sobre ellos.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;Tengo que decirles que después de 2 semanas buscando, ¡lo encontré!: en un libro titulado “Los grafitos del castillo Francisco I, Cognac” de Luc Boucherie, se habla de ellos y se explica un poco la historia de lo que les ocurrió. Aunque, si lo desean, les enviaré una copia del mismo, les adelanto lo que cuenta este libro:&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;Al rendirse los ingleses del Fuerte William Henry a los franceses, lo hicieron bajo promesa de poder abandonar ese lugar con sus armas y sin peligro de ser agredidos. Así que comenzaron a abandonar aquél lugar en dirección a territorio británico. Pero ocurrió que –esto lo recuerdo yo de la película “El último mohicano”, pues no he leído el libro-, según marchaban les atacaron un grupo de indios, causando algunas muertes, aunque sobretodo hicieron prisioneros. Entre ellos estaban Alexander Dunlap y Georges Freeman, soldados de las milicias coloniales.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;Durante poco más de un mes permanecieron presos de los Ottawa, tratados como esclavos y viendo cómo muchos de sus compañeros eran asesinados e incluso devorados (¡eso es lo que dice!). Todo termino cuando los franceses los compraron a los indios para emplearlos a su vez en un canje de prisioneros con los británicos que debía hacerse en Europa.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;El 5 de noviembre de 1757, Alexander, Georges y 214 prisioneros británicos más son embarcados en Québec en el navío Le Robuste en dirección a Inglaterra. Pero en medio del Atlántico les atrapó una tormenta que casi les cuesta un naufragio y dejó el navio totalmente inutilizado. Como pudieron llegaron hasta Rochefort si hacer ningún cambio y de ahí fueron llevados a la Torre de La Lanterne de La Rochelle, luego aquí, a Cognac, y por último a Angouleme, donde quedaron hasta su intercambio por prisioneros franceses en 1758.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;Supongo que después de esta aventura, Alexander y Georges volverían desde Inglaterra a su tierra natal, allá en América, con muy pocas ganas de volver a salir lejos de ellas…&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;Y esta es toda la historia. Espero que les haya servido para sus intereses.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;Les envío también una copia del dibujo que hizo el autor del libro, Luc Boucherie, de ambos grafitos, dos de los que dejaron Alexander y Georges durante su prisión en este castillo.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;Gracias por su visita al Castillo de Coñac.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;Atentamente&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;Sophie &lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067829484180346770" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RlSMELrSF5I/AAAAAAAAAKU/LhyO6E_lUjk/s400/dunlapfreeman.jpg" border="0" /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;9 La blanca espuma de la orilla&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Ni él sabía el tiempo que había pasado dormitando en la playa, tumbado sobre la arena. Se desperezó con cierta desvergüenza, abriendo la boca hasta su límite y estirando sus miembros todo lo que pudo mientras emitía un fuerte sonido.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Después se levanto, y al ver la cantidad de arena que se había acumulado en su trasero, la sacudió con fuerza, dejando que cada uno de aquellos granos que durante unos instantes había formado un todo, volaran solitarios al antojo de la brisa, hasta perderse para siempre entre la blanca espuma de la orilla. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-7045382532920765099?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/7045382532920765099/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=7045382532920765099&amp;isPopup=true' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/7045382532920765099'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/7045382532920765099'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/05/se-cierra-el-crculo.html' title='Se cierra el círculo'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RlSKTrrSF3I/AAAAAAAAAKE/KnQzl_F48vM/s72-c/puzle.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-2922831642223546872</id><published>2007-05-08T22:35:00.000+02:00</published><updated>2007-05-09T07:20:11.012+02:00</updated><title type='text'>La sustancia de los sueños</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RkDfRHSOWII/AAAAAAAAAJs/A66z2B9Io2k/s1600-h/cordouan.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5062291466270693506" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RkDfRHSOWII/AAAAAAAAAJs/A66z2B9Io2k/s400/cordouan.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Cuentan que a las lluvias las traía el mismo viento, rastrillando con sus dedos la superficie de lagos, ríos y mares para lanzar sus aguas a las alturas y dejarlas caer, como de rebote, donde la providencia lo estimara oportuno. Muchos afirmaban haber visto alzarse hasta el cielo grandes cantidades de agua, de manera que por unos instantes cambiaban su curso para dirigirse a lo alto, como si se tratara de un río celeste.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así es cómo se originan las tormentas, y cómo éstas producen naufragios, y las vidas de los navegantes cambian en un instante llegando a las orillas más insospechadas, y quedando mudada en ocasiones su condición.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aquél día de finales de abril, mientras esperábamos el momento de acercarnos a Cognac para destapar por fin el enigma que nos había llevado hasta aquellas tierras, visitamos el faro de Cordouan, uno de aquellos lugares que son pasto de los vendedores de posters, con torre rodeada de un mar tempestuoso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Según cuenta una de esas leyendas que terminan por engrosar el apartado de historia de los folletos turísticos, el nombre de Cordouan le viene de los marinos españoles que mercadeaban con los vinos de Burdeos allá por la Edad Media. Si hacemos caso de lo que se dice, se las veían con tantos problemas para maniobrar en el estuario del Garona, que solicitaron a los mercaderes girondinos que construyeran ahí un faro. Lo hicieron; ¿Y cómo lo llamaron?: pues como parece que quienes lo solicitaron eran cordobeses, le llamaron &lt;em&gt;“cordou”&lt;/em&gt; –Córdoba, en francés-, y de ahí lo de &lt;em&gt;“cordouan”.&lt;/em&gt; Eso es lo que dice la leyenda.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La visita es, en sí, una pequeña aventura. Al estar en medio del mar, a unos pocos kilómetros de la costa, hay que acercarse en un barco que aquél día salía a las 8 de la mañana desde el puerto de Royan. Es cosa de media hora de navegación, y cuando uno llega, debe quitarse los zapatos y remangarse los pantalones para acceder al faro. Ya lo advierten al venderte el billete: se trata de un &lt;em&gt;“debarquement les pies dans l’eau”.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El interior, que le ha valido al faro el sobrenombre de el &lt;em&gt;"Versailles de la mer",&lt;/em&gt; es realmente impresionante, pues está equipado como si se tratara de un pequeño palacio, y cuenta, entre otras cosas, con una curiosa capilla con hermosas vidrieras, así como con las estancias donde habitan los fareros desde su puesta en servicio allá por 1611. Pero aquí no me voy a extender, que para eso están las guías de turismo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como teníamos tiempo de sobra hasta nuestro regreso a Royan, salimos al exterior a pasear por el muro que rodea la torre y desde el que se ve, cuando la marea es alta, la inmensidad del océano por todo el rededor. Allá, el día estaba claro, el aire algo más que suave y bastante fresco, con un fuerte aroma a mar, y flameando nuestros sentidos en compañía de los graznidos de las gaviotas que volaban alrededor del faro. Nos embargaba una sensación de profunda paz, de adormecimiento…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Podíamos sentarnos un rato aquí, a leer frente al mar. Todavía tenemos más de una hora –dijo mi compañera.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dicho y hecho. Nos sentamos, abrí mi mochila y saqué el libro que llevaba para amenizar aquellos momentos de espera que se le presentan a uno cuando menos lo imagina.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Muy a propósito –pensé al tenerlo entre mis manos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En &lt;em&gt;“La hidra de la revolución”&lt;/em&gt; de Linebaugh y Rediker, se narra la conocida historia del &lt;em&gt;“Sea Venture”&lt;/em&gt;. Era una fragata de la Virgina Company, que camino de aquella colonia con su nuevo gobernador y cerca de un centenar de colonos que llevaban más o menos forzados desde Inglaterra para reponer la diezmada población de lugar, fue atrapada por una tormenta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La tripulación aguantó durante días hasta quedar exhausta, y cada vez más convencida de que les aguardaba una muerte segura. Así que decidieron dejarlo todo, no resistirse a lo que les deparaba el destino, y aprovechar sus últimos instantes para hacer lo único que merecía la pena en unas circunstancias como aquellas: bajar a la bodega y beberse todas las botellas de licor, una tras otra, sin dejar nada,&lt;em&gt; “despidiéndose los unos de los otros hasta un encuentro más alegre y feliz en un mundo mejor”.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5062293059703560338" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/RkDgt3SOWJI/AAAAAAAAAJ0/dRwU2kIXH0A/s400/naufragio.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;Pero estaba escrito que aquél no iba a ser su último día, y la tripulación al completo naufragó con poco más que unos rasguños en una desierta isla de las Bermudas. Todo parecía indicar que lo inhóspito y desconocido de aquellos lugares, de los que se conocían numerosas leyendas marineras que los llamaban &lt;em&gt;“las islas del diablo”, &lt;/em&gt;iban a poner muy difícil la supervivencia a la malograda tripulación del Sea Venture.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Pues bien, resultó que aquél lugar que suponían encantado, infestado de demonios y seres monstruosos, no lo era tanto. Superada la primera noche, en la que tuvieron que aguantar asustados los continuos aullidos desgarrados que procedían de la espesura –y que no era otra cosa sino el canto nocturno de la fardela de Bermuda-, la cosa empezó a tomar otro color. La isla no era tan inhóspita, aunque estaba deshabitada, y ofrecía a los naúfragos todo aquello que necesitaban para alimentarse sin hacer apenas esfuerzo: gran variedad de fruta, abundante pescado y unos suculentos cerdos negros que habían logrado llegar nadando hasta las costas algunas décadas antes, tras el naufragio de un navío español.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Los funcionarios de la Virginia Company no terminaban de ver con buenos ojos todo esto, me refiero a la satisfacción que mostraban por tanta abundancia los colonos forzosos que viajaban con ellos a la colonia americana. Más aún cuando aquellos manifestaron no querer hacer nada por salir de aquél lugar y marchar al que era su destino, donde, según se decía, era tal la precariedad que los colonos con los que iban a convivir se alimentaban del cuero de las botas y de serpientes.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Vistas las cosas, y a sabiendas de que no tardarían en ir a buscarles al recibir el aviso de los barcos que hicieron la travesía junto a ellos, algunos de los colonos se conjuraron contra cualquier intento de regresar y planearon un motín para hacerse con los suministros salvados del naufragio. Pero fueron descubiertos y huyeron –como lo hacían los cimarrones-, al interior de la isla con la intención de buscar un lugar donde asentarse y no tener que marchar a Virginia.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;El resto logró construir en pocas semanas dos naves llamadas Deliverance y Patience, con las que llegaron sin dificultad a Virginia, donde contaron lo que les había sucedido y cómo en aquella isla habían quedado unos cuantos de aquellos &lt;em&gt;“vagos, insumisos y malvados”&lt;/em&gt; conspiradores.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La noticia tuvo su eco. Es de imaginar que por aquél entonces, como en cierta manera también ocurre ahora, iría ampliándose y recibiendo modificaciones a medida que pasaba de boca en boca. Y por éste conducto llegó hasta Europa, y de ahí hasta uno de los tantos accionistas de la Virginia Company, un célebre autor de obras teatrales llamado William Shakespeare.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Y esto es lo que iba a darle materia al autor para escribir la que sería a la vez su última y una de sus mejores obras: La Tempestad, que se estrenaría en noviembre de 1611 con motivo de las bodas de la princesa Elizabeth, hija del rey James I de Inglaterra.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;De todo lo que hay en ella, quedarán presente siempre en mi recuerdo aquellos versos de Prospero, que como una advertencia para el que duerme profundamente en la realidad, parecen querer recordarnos la sustancia de la que estamos hechos y la fragilidad de todo aquello que guarda nuestra memoria:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;Nuestra fiesta ha terminado. Los actores,&lt;br /&gt;como ya te dije, eran espíritus&lt;br /&gt;y se han disuelto en aire, en aire leve,&lt;br /&gt;y, cual la obra sin cimientos de esta fantasía,&lt;br /&gt;las torres con sus nubes, los regios palacios,&lt;br /&gt;los templos solemnes, el inmenso mundo&lt;br /&gt;y cuantos lo hereden, todo se disipará&lt;br /&gt;e, igual que se ha esfumado mi etérea función,&lt;br /&gt;no quedará ni polvo. Somos de la misma&lt;br /&gt;sustancia que los sueños, y nuestra breve vida&lt;br /&gt;culmina en un dormir.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La marea, que había ido bajando, dejaba asomar por entre sus aguas algunas de las rocas sobre las que se asienta el faro. Entre ellas, como víctimas de su propio naufragio, varech y otras muchas algas, junto a restos de tablas, un marco de ventana y un cubo de plástico que quién sabe de donde procedían y cuál es su historia.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Teníamos que irnos, abandonar el faro y volver a tierra firme. Quizá ya es hora de que explique qué es lo que nos había traído hasta aquí. &lt;em&gt;&lt;/p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5062294395438389410" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RkDh7nSOWKI/AAAAAAAAAJ8/JDe4LzvR7-c/s400/lejos.jpg" border="0" /&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-2922831642223546872?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/2922831642223546872/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=2922831642223546872&amp;isPopup=true' title='22 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/2922831642223546872'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/2922831642223546872'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/05/la-sustancia-de-los-sueos.html' title='La sustancia de los sueños'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RkDfRHSOWII/AAAAAAAAAJs/A66z2B9Io2k/s72-c/cordouan.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>22</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-4100960042089403720</id><published>2007-05-01T19:54:00.000+02:00</published><updated>2007-05-02T13:10:55.311+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Paul H. Noe'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tour de La Lanterne'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Grafitos'/><title type='text'>Las tentaciones de la curiosidad</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rjd_lnSOWHI/AAAAAAAAAJk/ZDo79ZOvmBg/s1600-h/Paul+h.+Noe.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5059652990551349362" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rjd_lnSOWHI/AAAAAAAAAJk/ZDo79ZOvmBg/s400/Paul+h.+Noe.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Llevábamos un par de horas buscando por entre las paredes de la &lt;em&gt;tour de la Lanterne&lt;/em&gt; el rastro de algo que tiene que ver con mi penúltima anotación, con aquella referida al último mohicano, cuando dimos con un grafito firmado por un corsario que decía ser natural del mismo lugar del que somos nosotros. Lo fotografiamos y anotamos su nombre, ¿quién podría ser? -pensamos-, ¿cómo llegó hasta allá?; Sería interesante saberlo…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dudamos por unos instantes, pero al poco seguimos con nuestra búsqueda.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Vamos a dejarlo y continuemos con lo nuestro. No permitamos que nada nos distraiga.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando terminamos de revisar lo que había en aquella planta, decidimos subir a la siguiente. Por el camino, mientras dábamos vueltas y vueltas por aquellas angostas y mareantes escaleras concéntricas, di de frente con una curiosa inscripción:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;“Paul H. Noe”&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y debajo una fecha que no era otra sino la del mismo día, mes y año de mi nacimiento.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¡Endiablada casualidad!. ¿Quién sería ese hombre?, ¿qué hacía ahí?; en aquél momento sentía la imperiosa necesidad de saber algo de él, averiguar si seguía con vida y enviarle una copia de la foto de esa inscripción que había marcado hace ya tantos años en las paredes de la torre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Qué podemos hacer?.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Vamos a dejarlo y continuemos con lo nuestro. No permitamos que nada nos distraiga. –volví a repetirme.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, ahora que he vuelto, he decidido hacerlo de manera parecida a la de él, marcando su nombre y mi mensaje en las paredes de esta bitácora, de manera que si los vientos del destino le llevan algún día hasta aquí, sepa que el deseo de perpetuarse que le llevó a inscribir su nombre en una pared, se vio cumplido 40 años después.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-4100960042089403720?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/4100960042089403720/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=4100960042089403720&amp;isPopup=true' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/4100960042089403720'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/4100960042089403720'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/05/las-tentaciones-de-la-curiosidad.html' title='Las tentaciones de la curiosidad'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rjd_lnSOWHI/AAAAAAAAAJk/ZDo79ZOvmBg/s72-c/Paul+h.+Noe.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-2123136162837121688</id><published>2007-04-27T12:39:00.000+02:00</published><updated>2007-04-27T13:46:40.119+02:00</updated><title type='text'>Intermedio II</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/RjHUgHSOWGI/AAAAAAAAAJc/83R-g4Un-Ao/s1600-h/dali-rostropovich.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5058057504690165858" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/RjHUgHSOWGI/AAAAAAAAAJc/83R-g4Un-Ao/s400/dali-rostropovich.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;No te pares frente a mi tumba ni llores.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;No estoy allí, yo no duermo.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Soy los mil vientos que soplan.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Soy los brillos de diamante en la nieve.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Soy la luz del sol en el grano maduro.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Soy la lluvia apacible del otoño.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Cuando despiertes en la quietud de las mañanas,&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Soy el vuelo de pájaros silenciosos que se elevan &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;en círculos,&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Soy las suaves estrellas que brillan en la noche. &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;No te pares frente a mi tumba ni llores,&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;No estoy allí, yo no he muerto.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(Poema de autor desconocido)&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Casualmente escuché ayer este poema que hoy, por desgracia, viene como anillo al dedo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hasta dentro de unos días.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Salud y Fraternidad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed id="radioblog_player_0" src="http://stat.radioblogclub.com/radio.blog/skins/mini/player.swf" width="180" height="23" type="application/x-shockwave-flash" flashvars="id=0&amp;filepath=http%3A%2F%2Fchuchote.ifrance.com%2Fradio.blog%2Fsounds%2FBach%20-%20Cello%20Suite%201.swf&amp;amp;colors=body:#ECECEC;border:#BBBBBB;button:#999999;player_text:#999999;playlist_text:#999999;" bgcolor="#ECECEC" allowscriptaccess="always"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-2123136162837121688?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/2123136162837121688/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=2123136162837121688&amp;isPopup=true' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/2123136162837121688'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/2123136162837121688'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/04/intermedio-ii.html' title='Intermedio II'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/RjHUgHSOWGI/AAAAAAAAAJc/83R-g4Un-Ao/s72-c/dali-rostropovich.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-4306368873915233534</id><published>2007-04-23T17:51:00.000+02:00</published><updated>2007-04-23T19:23:10.214+02:00</updated><title type='text'>El último mohicano</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rizc1LueE6I/AAAAAAAAAJU/9u1gGedCPjE/s1600-h/lom02.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5056659287869100962" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rizc1LueE6I/AAAAAAAAAJU/9u1gGedCPjE/s400/lom02.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Y aún así, antes de caer la noche, he vivido para ver al último guerrero de la raza sabia de los mohicanos.”&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;(James Fenimore Cooper, El último mohicano)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Recuerdo haber quedado inmerso en una profunda sensación de tristeza, en ese frágil desconsuelo que produce uno de los mayores temores a los que nos podemos enfrentar los seres humanos: la soledad. Chingachgook se quedó solo, como el último de una estirpe condenada a desaparecer con él, y en medio de la amargura lanzaba contra el horizonte ese dolor casi egoísta de quién se queda hasta el final, viendo marchar ante sí a todos sus seres queridos: a lo que ha sido su mundo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Estoy solo…&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y nosotros le acompañamos en silencio, como lectores invisibles del vuelo de sus palabras por el último y más recóndito de los rincones de aquél libro. Después, lo cerramos por última vez, con esa especial delicadeza reservada a nuestras lecturas más queridas, y posamos la palma de muestra mano suavemente sobre su portada, mientras rememoramos lo más profundo que hemos sentido en su compañía. Es un pequeño tributo lleno de ternura hacia todos los libros que, por aquellos años de primeras lecturas, nos estaban enseñando a soñar de manera diferente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Después, va pasando el tiempo, maduran las lecturas y nuestra débil memoria limpia su trastero de todo aquello que ha ido quedando relegado a los rincones del olvido. Así somos de volubles con nuestras promesas y los votos que hicimos en nuestras anteriores vidas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, es voluntad de la fortuna que en ocasiones aquellos recuerdos se resistan a marcharse, y vuelven a nosotros de manera tan inesperada como poco convencional: toman la apariencia de una extranjera, el disfraz de algo que de principio en nada nos puede evocar otra cosa que lo que nos dice, y se apodera de nuestra voluntad de tal manera que nos conduce, sin nosotros casi saberlo, al lugar del que habíamos marchado hace ya mucho tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Qué cómo ocurrió?: pues de la misma manera en que se engarzan una sucesión de hechos aparentemente diferentes e inconexos, hasta dar con algo que por obra y gracia de la casualidad, iba a tener en cierta modo que ver conmigo, y algunos de los asuntos que ya se han tratado en esta bitácora.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero empecemos por el principio.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5056653201900442498" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/RizXS7ueE4I/AAAAAAAAAJE/_IoKWhyohhs/s400/6+naciones.jpg" border="0" /&gt;El fuerte William Henry se levantaba en la orilla sur del lago George, cerca del Ontario, en medio de un espeso bosque. La fortificación era poco más que una estructura amurallada a base de troncos reforzados con grava y tierra. Tenía la forma de un cuadrilátero irregular de unos 90 metros de lado, protegido por el lago al Norte, una maloliente ciénaga al Este y unas anchas trincheras con empalizadas puntiagudas al sur y al oeste.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Cuando llegamos a él de la mano de Fenimore Cooper, hace ya varios días que la guarnición del Coronel Munro sufre el asedio de franceses y algonquinos. Son los primeros días de agosto de 1757, y dentro de la fortificación resisten como pueden ingleses, colonos y sus aliados de las Seis Naciones Iroquesas.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Estos últimos eran sus compañeros de armas del mismo modo que los algonquinos lo eran de los enemigos de los ingleses; o mejor, lo eran porque los algonquinos se habían aliado con los franceses.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Y es que es un poco difícil imaginar cómo los veían. Me refiero a lo que pensaban los algonquinos y las Seis Naciones Iroquesas de los británicos y franceses. Seguramente les costaba entender la manera en que se manejaban en los asuntos de la guerra, procediendo como lo hacían de forma tan complicada y poco clara, de manera que lo mismo se dejaban llevar por la crueldad con sus enemigos, que daban muestras de una indecisión o fragilidad a la que aquellos extranjeros llamaban honor y cortesía. ¿Quién podía entender que una vez vencidos, les dejaran marchar como si nada, con sus armas y sus pertenencias?; entonces, ¿para qué habían luchado?.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Desde que Glooskap envió a los infiernos a su hermano Malsum al principio de la creación, los algonquinos había vagado de aquí para allá buscando la caza y haciendo botín de sus presas ¿no es para eso para lo que sirve un guerrero?. No, los extranjeros prefieren salir al combate vestidos de llamativos colores, todos apiñados y haciendo ruido, y en cuanto pueden se esconden al abrigo de las empalizadas que construyen en lugares donde hasta entonces no había nada. No hay quien lo entienda, parece que lo único que les preocupa es quedarse atados a un lugar como si esperaran a que sus dioses, a los que adoran en una gran cabaña cantando a su hombre santo, fueran a llevarles hasta allá el alimento.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Los algonquinos, por ejemplo, conocían muy bien algunos de los miedos de sus aliados franceses, y sabían de la reverencia y respeto con el que hablaban de un tal &lt;em&gt;ruá&lt;/em&gt;, que era como el jefe de su gran familia y al que ellos nunca había visto, pues según parece vivía en la lejana tierra de la que procedían. Seguramente era algún espíritu, pues nunca moría, aunque también podía ser un cobarde, ya que jamás le vieron combatir junto a sus guerreros. &lt;/p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5056654065188869010" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RizYFLueE5I/AAAAAAAAAJM/7c5fyDFxsf4/s400/Guerrier.jpg" border="0" /&gt;De cualquier manera, tanto a los algonquinos como a la coalición de las Seis Naciones les vinieron muy bien los pleitos que se llevaban entre ellos los franceses e ingleses. Gracias a una absurda e incompresible lucha por la posesión de las tierras que bordean los grandes lagos, ellos pudieron dar rienda suelta a sus odios ancestrales, y continuar de la mano de sus aliados europeos las guerras que habían empezado cien años antes por el dominio del comercio de pieles.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo que sí parece más claro dentro de toda esta historia que estoy relatando, es lo que sentían la mayor parte de los europeos hacia los nativos: o miedo o nada. Para ellos eran poco más que salvajes incivilizados que vagaban por unas tierras vírgenes que podían ser colonizadas. Eran ignorantes, pero también muy crueles y resistentes en la batalla, no tenían ningún temor y conocían el terreno mejor que nadie.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No es de extrañar pues, que cuando Munro pidió ayuda al general Daniel Webb del cercano Fort Edward, éste se limitara a recomendarle poco más que se encomendara a la buena voluntad de sus enemigos al negociar la rendición. Y así se hizo, y por esas cosas de la caballerosidad, los franceses permitieron a sus enemigos abandonar el lugar con todos sus bienes e incluso sus armas, bajo la promesa de que nada les iba a ocurrir.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y es aquí, en este momento, donde tiene lugar un episodio que Fenimore Cooper convirtió en el central de su novela y que, por las cosas del destino, iba también a ser el punto de partida de una serie de sucesos cuyo resultado es el curioso hecho que ha motivado mi regreso a este punto de la historia. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-4306368873915233534?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/4306368873915233534/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=4306368873915233534&amp;isPopup=true' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/4306368873915233534'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/4306368873915233534'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/04/el-ltimo-mohicano.html' title='El último mohicano'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rizc1LueE6I/AAAAAAAAAJU/9u1gGedCPjE/s72-c/lom02.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-611736409824773467</id><published>2007-04-19T00:16:00.000+02:00</published><updated>2007-04-19T09:32:32.904+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RiY9Bcd1qxI/AAAAAAAAAI8/_5xvqcIqTQs/s1600-h/IIanii.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5054794726800468754" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RiY9Bcd1qxI/AAAAAAAAAI8/_5xvqcIqTQs/s400/IIanii.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;embed id="radioblog_player_0" src="http://stat.radioblogclub.com/radio.blog/skins/mini/player.swf" width="180" height="23" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" bgcolor="#ECECEC" flashvars="id=0&amp;filepath=http%3A%2F%2Fstephan.jean.free.fr%2Fradioblog%2Fradio.blog%2Fsounds%2FSAINT-SAENS%20-%20Aquarium.jas&amp;amp;colors=body:#ECECEC;border:#BBBBBB;button:#999999;player_text:#999999;playlist_text:#999999;"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-611736409824773467?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/611736409824773467/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=611736409824773467&amp;isPopup=true' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/611736409824773467'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/611736409824773467'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/04/blog-post.html' title=''/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RiY9Bcd1qxI/AAAAAAAAAI8/_5xvqcIqTQs/s72-c/IIanii.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-2271189177061831837</id><published>2007-04-17T12:09:00.000+02:00</published><updated>2007-04-18T17:48:26.556+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Eva'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Los discípulos en Sais'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Novalis'/><title type='text'>Caminos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RiSc-MUQcVI/AAAAAAAAAI0/xWiD_WRyQaY/s1600-h/eva.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5054337274088550738" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RiSc-MUQcVI/AAAAAAAAAI0/xWiD_WRyQaY/s400/eva.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Los hombres marchan por distintos caminos; quien los siga y compare verá surgir extrañas figuras; figuras que parecen pertenecer a aquella escritura difícil y caprichosa que se encuentra en todas partes: sobre las alas, sobre la cáscara de los huevos, en las nubes, en la nieve, en los cristales, en la configuración de las rocas, sobre el agua congelada dentro y fuera de las montañas, de las plantas, de los animales, de los hombres, en los resplandores del cielo, sobre los discos de vidrio y de resina, cuando se frotan y palpan; en las limaduras que se adhieren al imán y en extrañas conjeturas del azar . . &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;("Los discípulos en Sais", Novalis)&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-2271189177061831837?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/2271189177061831837/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=2271189177061831837&amp;isPopup=true' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/2271189177061831837'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/2271189177061831837'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/04/los-hombres-marchan-por-distintos.html' title='Caminos'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RiSc-MUQcVI/AAAAAAAAAI0/xWiD_WRyQaY/s72-c/eva.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-9025771102152147639</id><published>2007-04-13T14:59:00.000+02:00</published><updated>2007-04-18T17:51:33.355+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jaca'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Graffitis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Grafitos'/><title type='text'>18 años después</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rh9_HMUQcUI/AAAAAAAAAIs/caTgWfguVBM/s1600-h/Imagen+165b.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5052897068474986818" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rh9_HMUQcUI/AAAAAAAAAIs/caTgWfguVBM/s400/Imagen+165b.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Hay ocasiones en las que alguien, sin ser consciente de ello, dice una palabra –o la escribe, claro está-, dirige una mirada e incluso abre un silencio, que tiene un efecto tal sobre el ánimo de otra persona, que es capaz de encender una pequeña luz, abrir una sonrisa y cambiar el rumbo de sus pensamientos, virando la derrota hacia las costa de oriente, directo hacía el mismo lugar donde nace un nuevo día.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esta es cosa muy común, lo sé, como lo es su contraria, pero no existe, que yo sepa, una palabra que lo defina con total precisión. Y sin embargo, hay en ellas un algo que las hace poderosas, tanto que pueden cambiar el ritmo de nuestras emociones.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hace una semana, mi afán por coleccionar fotografías de todo grafito que me resulte interesante, se vio premiado con un hallazgo a las afueras del pueblo llamado Sarrance, cerca de la frontera de Somport, junto a la carretera que lleva de éste a Escot. La inscripción, tallada sobre la roca en una de esas maravillosas letras de imprenta, dice lo siguiente:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Es aquí donde el 18 de julio de 1826, Paul Hyacinthe de Tourreau, Comandante de la plaza de Jaca, murió aplastado por una roca que se desprendió de la montaña. 18 años después, su hermano Charles de Tourreau, vino, con la mano temblando por la emoción, a recordar un hecho que sumió en la consternación a una familia que todavía lamenta la pérdida de su hijo primogénito.”&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No pude evitar la tentación de recorrer con las yemas de mis dedos el trazo de aquellas palabras marcadas hace ya mucho tiempo, con tanta fuerza y setimiento que todavía hoy no puede encontrarse quién quede indiferente ante su lectura…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al fin y al cabo son palabras, corceles de nuestro pensamiento que, en ocasiones, se revisten de tan hermosos jaeces que llenan el ánimo de emoción, lanzando a la carrera una sonrisa, un fresco y revitalizante escalofrío, o unas lágrimas de emoción.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;(P.S.: debido a cierta dejadez por parte del autor de las líneas que nos preceden, esta anotación no habría quedado en su forma definitiva y perfectamente inteligible para tí, estimado visitante, si no hubiera sido por la acertada y discreta cooperación de mi apreciado amigo &lt;/em&gt;&lt;a href="http://devereyherrigardens.blogia.com/"&gt;&lt;em&gt;Vere&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;. Así que es de justicia agradecérselo, aunque sea de manera tan modesta como lo son estas líneas).&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-9025771102152147639?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/9025771102152147639/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=9025771102152147639&amp;isPopup=true' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/9025771102152147639'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/9025771102152147639'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/04/18-aos-despus.html' title='18 años después'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rh9_HMUQcUI/AAAAAAAAAIs/caTgWfguVBM/s72-c/Imagen+165b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-7646377219793244749</id><published>2007-04-10T19:54:00.000+02:00</published><updated>2007-04-18T17:53:39.212+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Encyclopédie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Louis-Jacques Goussier'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Enciclopedia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Diderot'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Aguaxima'/><title type='text'>Aguaxima</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/RhvS4MUQcSI/AAAAAAAAAIc/_6BoMy6rYHs/s1600-h/aguaxima.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5051863269846839586" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/RhvS4MUQcSI/AAAAAAAAAIc/_6BoMy6rYHs/s400/aguaxima.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;"&lt;em&gt;Aguaxima&lt;/em&gt;, una planta que crece en Brasil y en las islas de América Central. Esto es todo cuanto se nos dice de ella. Y a mí me gustaría saber para quién se hacen descripciones como ésta. No puede ser para los nativos de la región, quienes obviamente conocen más características de la &lt;em&gt;aguaxima&lt;/em&gt; que las que incluye esta descripción y que no tienen mayor necesidad de ser informados de lo que crece en su propia tierra: sería como decirle a un francés que el peral es un árbol que crece en Francia, Alemania, etc... Tampoco está hecha para nosotros; porque ¿qué puede importarnos que crezca en Brasil un árbol llamado &lt;em&gt;aguaxima&lt;/em&gt;, del que desconocemos todo salvo el nombre? ¿A quién puede resultarle útil saberlo? Deja en la ignorancia a quienes ya lo estaban antes; no enseña nada a nadie. Si menciono esta planta, y varias otras igualmente mal descritas, es en atención a aquellos lectores que prefieren no encontrar nada en un artículo de Diccionario, o incluso encontrar una estupidez, a echar de menos el artículo en cuestión."&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(Denis Diderot, artículo "Aguaxima", Encyclopédie T. I)&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-7646377219793244749?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/7646377219793244749/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=7646377219793244749&amp;isPopup=true' title='24 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/7646377219793244749'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/7646377219793244749'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/04/aguaxima.html' title='Aguaxima'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/RhvS4MUQcSI/AAAAAAAAAIc/_6BoMy6rYHs/s72-c/aguaxima.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>24</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-84747127216745958</id><published>2007-03-29T16:56:00.000+02:00</published><updated>2007-04-18T17:54:08.184+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Encyclopédie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Louis-Jacques Goussier'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Varech'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Enciclopedia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Diderot'/><title type='text'>Naufragios</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RgvVTo0X5SI/AAAAAAAAAIA/_Hbl5GGLsko/s1600-h/varech2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5047362340750091554" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RgvVTo0X5SI/AAAAAAAAAIA/_Hbl5GGLsko/s400/varech2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; El Señor Ignace D’Arridon se quejaba siempre de la mala suerte que había tenido. Mala suerte o intención aviesa por parte del Obispo que le había destinado a Douarnenez. Este sabía perfectamente de su afición a la botánica, de los trabajos que había realizado aprovechando los tiempos libres que le daba su labor pastoral en las diferentes parroquias que había ocupado. &lt;em&gt;“Hijo&lt;/em&gt; –le había dicho en una ocasión-, &lt;em&gt;nos consta que eres uno de los mejores en tu especialidad, y estamos orgullosos de contarte entre nosotros”.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aquello el Señor Ignace lo había interpretado como una promesa, la garantía de que en cuanto hubiera la menor oportunidad, emplearía sus contactos con otros obispados, y sería enviado a alguna parroquia rural del mediodía, de esas en las que la primavera estalla en luz y colores mucho antes de llegar, y duerme plácidamente en lo más profundo del invierno. El bueno del párroco se veía ya acortando los oficios y despachando con dos avemarías las confesiones de sus fieles, para salir corriendo al campo en busca de esos interesantes ejemplares que, hasta el momento, sólo había visto en las láminas de aquellos libros que guardaba en su biblioteca.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero aquellas supuestas promesas, y los sueños que habían hecho nacer en la esperanza de Ignace, se hundieron el día que le comunicaron la parroquia a la que debía trasladarse: Douarnenez, en el Finisterre de Bretaña, donde el furor del viento lanza sobre la tierra sal y arena arrasando como fuego cualquier rastro de vida.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No había un lugar ni un estado de ánimo –me contó el día que le conocí paseando por la playa de aquella localidad-, más adecuado para hacerme sentir como un naúfrago que es empujado por las tormentas del destino hasta estas inhóspitas costas…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A Ignace no le costó mucho comprender que uno se debía de adaptar, arreglarse con lo que allá tenía y seguir el camino hacia adelante. Aquello era algo que se repitió a sí mismo muchas veces durante sus primeros días, mientras iba conociendo a sus parroquianos y daba los primeros paseos por el lugar. En cierto modo –pensó-, ellos mismos me están dando una clara lección a mí, que procedo de un pueblo del interior donde todos vivíamos de las bestias y el campo. Aquí no tienen apenas de eso, pero se las arreglan para vivir de lo que les da el mar: sobre todo de la pesca y del… Varech.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El Varech… Apenas había oído hablar de él hasta entonces, la primera vez incluso no supo adivinar de qué se trataba cuando lo vio: se detuvo durante un buen rato intentando averiguar qué cargaban de dos en dos, y ayudados por un par varas, aquél grupo de hombres y mujeres desde la orilla hasta un montón apilado a unos cien metros.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5047362637102834994" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/RgvVk40X5TI/AAAAAAAAAII/0vVM4jM4CvA/s400/Les+Ramasseuses+de+varech.jpg" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Bajó a la playa, y llegándose hasta la orilla tomó una de aquellas algas para examinarla con detenimiento: era una &lt;em&gt;Fucus vesiculosus&lt;/em&gt; -eso no era ningún secreto para un aficionado a la botánica como él-, de forma totalmente plana y con tantas ramificaciones que podían alargar su tamaño hasta los 90 centímetros. Su color es pardo-verdoso, pero sólo mientras mantiene su humedad, pues Ignace había observado que aquellas que estaban apiladas al fondo de la playa, secando al sol, se habían ennegrecido.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Aquella mañana, Ignace detuvo su paseo para charlar con los recolectores de Varech y aprender más sobre aquella desconocida alga; también volvió al día siguiente, y al otro, y así poco a poco fue olvidando su afición por las plantas para dedicarse al estudio de las algas, y al del Varech en especial.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Cuando quería dar un giro en el rumbo de su conversación, o deseaba profundizar más en ella, Ignace tenía la costumbre –mas bien parecía un “tic”-, de sacudirse el poco pelo que tenía con la palma de la mano derecha, mientras lanzaba una tímida sonrisa al suelo y decía aquello de &lt;em&gt;“bueno”.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- Bueno, seguramente –me dijo-, algo que me llamó pronto la atención de este alga fue su nombre, varech, que deriva del inglés &lt;em&gt;“Wreck”&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;“Crack”&lt;/em&gt; vieja palabra que los normados exportaron a las islas británicas y que quiere decir &lt;em&gt;“naufrago”.&lt;/em&gt; Si observas la costa, verás que hay gran abundancia de ella en las orillas de las playas, en los bordes de los numerosos islotes que jalonan todo este mar, en los acantilados,… ¡en fin!: es tal su número que aquí se ha terminado desde antiguo por denominar con ese nombre a todo lo que el mar lanza a nuestras costas…&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- ¿Todo? – le pregunté.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- Si, así es, tal y como lo estás pensando, el Derecho de Varech hace dueño de todo aquello que el mar empuja a tierra, así como de lo que permanece en el agua pero tan cerca que un hombre a caballo puede tocarlo con su lanza sin mojarse, al señor feudal de la localidad donde se encuentra o a Su majestad el Rey si el varech es oro, plata, joyas, etc…&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- ¿Y la gente del común no tienen derecho a nada de ello?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- Apenas las migajas, en teoría, aunque una vez más la necesidad acaba por dar la propia solución, amigo. Los hay que silencian los hallazgos para repartírselos entre ellos, y los hay que por su propio silencio y colaboración reciben también de su señor parte de un varech que han logrado de una manera no muy honrada precisamente.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Era inevitable, al oír esto último, que me vinieran al recuerdo las terribles historias que había oído ya en varias ocasiones sobre los raqueros, los temibles wrakers, que los días de tormenta desorientaban a las naves mediante falsas señales, hasta que encallaban y entonces corrían a terminar con su tripulación y hacerse con el botín de su cargamento…&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Después de que me contara esto, Ignace y yo permanecimos un buen rato en silencio, observando la costa desde el punto en el que habíamos detenido nuestro paseo. A un lado de ella, un grupo de recogedores de varech lo quemaban en una fosa aprovechando que el viento soplaba hacia el mar, ya que si lo hace en dirección al interior, lo tenían prohibido. Con el resultado de ello obtendrán la &lt;em&gt;“Soude de Varech”,&lt;/em&gt; material fundamental para la elaboración de las famosas y resistentes vajillas de Cherburgo. De eso viven, supuestamente, muchos de ellos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- Cada uno debe sobrevivir como puede, y si el alimento se lo da la tierra fecunda o una tormenta marina, es algo que no debería preocuparnos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Lo dijo mirando al mar, no a la columna de humo que se acostaba hacia el horizonte, y volvió a callar. &lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5047364234830669122" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" height="210" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/RgvXB40X5UI/AAAAAAAAAIQ/Mit2QvK0yMA/s400/varech3.jpg" width="438" border="0" /&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;----------------------------------------------------------&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Esta es la anotación que Goussier dejó en su diario dedicada al varech. Con ella, si lo que aquí se cuenta es cierto, algún otro autor escribió el artículo correspondiente de La Enciclopedia.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Puede que en la traducción haya cometido el error de efectuar sobre el texto original recortes e interpolaciones, hasta dar con una traducción dirigida a mí, a lo que sentía mientras lo leía, intentando sacar a la luz lo que parece esconderse en lo más profundo de su contenido.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Al terminar, me he quedado con la sensación de que aquella historia del varech, más allá de su atractivo evocador de costumbres y tiempos pasados, llega más lejos, hasta nosotros mismos, como si el propio recuerdo de todo aquello, fuera otro resto más de un naufragio en las aguas del tiempo que asoma, sucio, descolorido y sin apenas vida, en las arenas del presente. Así como somos nosotros mismos.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-84747127216745958?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/84747127216745958/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=84747127216745958&amp;isPopup=true' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/84747127216745958'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/84747127216745958'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/03/naufragios.html' title='Naufragios'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RgvVTo0X5SI/AAAAAAAAAIA/_Hbl5GGLsko/s72-c/varech2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-8387846225135490662</id><published>2007-03-22T12:45:00.000+01:00</published><updated>2007-04-18T17:53:17.722+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Encyclopédie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Louis-Jacques Goussier'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Enciclopedia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Diderot'/><title type='text'>De Goussier a Bonfils</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Hay ocasiones en las que después de una larga ausencia, y tras mucho tiempo sin escribir sobre otra cosa que un tema muy particular del que no viene a cuento hacer mención, uno se queda como estancado, sin nada que decir, pero con un enorme deseo de dar de alguna manera testimonio de su presencia en este lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que la solución es echar mano de las transcripciones de lo que ya está escrito, de algo que en su momento llamó nuestra atención y quedó guardado en el cajón de espera para momentos como este.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta ocasión, traduzco peor que mejor una carta que a mí me pareció interesante, y creo que dado el tono de esta casa, tiene perfecta cabida en ella. Se trata de un escrito dirigido a Antoine Joseph, padre del injustamente olvidado &lt;a href="http://batz.bitacoras.com/archivos/2006/03/22/la-extraordinaria-historia-de-antoine-de-bonfils"&gt;Antoine de Bonfils&lt;/a&gt;, por su amigo Louis-Jacques Goussier, matemático y uno de los principales ilustradores de la Enciclopedia de Diderot.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;---------------------------&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Querido Antoine:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ya imagino, habrás sabido de mi marcha apresurada de París por boca de otros, -¡lenguas alargadas que corren a difundir habladurías!-, sin que me hayan dejado tiempo a ser yo quien te dé noticia de ello, y te explique las razones que me han movido a estar hoy a tantas leguas de distancia de mis seres queridos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabes de mi espíritu inquieto, de mi deseo de conocer todo aquello que se nos oculta lejos de los salones y las academias, y en tu carta, que me ha llegado en el correo de hoy, manifiestas estar al tanto del acuerdo al que he llegado con el Señor Diderot. Así que ya no será necesario advertirte de que desde hace dos meses y durante unos cuantos más, vagaré por todo el país visitando factorías y talleres, pueblos, ciudades y aldeas, recopilando en mis dibujos todo aquello que vean mis ojos y sirva para ilustrar ese gran proyecto al que llamamos La Enciclopedia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ahora, de muchos de los lugares que he intentado visitar me han echado a palos, sospechando que soy espía de algún tipo o que vengo a robarles algo… ¡quedarías sorprendido al escuchar las cosas que me han dicho!. Pero afortunadamente los hay donde no me han considerado así, han creído en mis palabras y me han explicado las labores que realizan, enseñándome todas y cada una de sus herramientas y maquinaria, dejándome luego dibujar todo ello a placer mientras ellos continúan con sus tareas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede que en alcanzar esta confianza haya tenido algo que ver el dinero que finalmente me he visto obligado a ofrecerles, aunque también he aprendido que a pesar de ello no son pocas las veces en las que me intentan despachar con cuatro informaciones erróneas y ridículas que no llevan a ninguna parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si has visitado al señor Bernard, nuestro amigo el grabador, habrás visto ya las primeras pruebas que le he enviado hace unas semanas ¿qué te parecen? Al dibujarlas, he procurado seguir siempre un mismo sistema descriptivo que resulte sencillo y fácil de entender: así, cuando el proceso que narro es largo, empleo una plancha para describir cada una de sus fases y la utilería que emplean en ellas. Verás además, que en todas coloco una escala graduada para que siempre se pueda saber el tamaño real de los objetos.&lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.box.net/shared/hpxn40i1gs"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5044714265132001314" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 272px; CURSOR: hand; HEIGHT: 314px" height="311" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RgJs5WaJ6CI/AAAAAAAAAHQ/imdjLggJ_cw/s400/cristaleria.jpg" width="309" border="0" /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5044714531419973682" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 271px; CURSOR: hand; HEIGHT: 318px" height="417" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RgJtI2aJ6DI/AAAAAAAAAHY/HErGb8q7Faw/s400/forja.jpg" width="283" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y es que bien mirado, mi querido amigo, el mes me ha dado para mucho: visité una conocida factoría cristalera en Marne, una forja de Borgoña, la consulta de un cirujano en Anjou, y todo a lo largo de nuestra costa del Atlántico he ido aprendiendo numerosas técnicas de pesca: ¡te asombrarías al descubrir la multitud de variantes que hay!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Douarnenez, por ejemplo, me mostraron cómo se ahumaban sardinas en una especie de porche siguiendo una antigua tradición: esto es algo muy raro si se tiene en cuenta que en la mayor parte de los lugares se limitan a dejarlas salar durante un tiempo dentro de un barril. Así que sin pensármelo dos veces me senté frente a ellos, y cuando el olor y el humo me lo permitían, fui dibujando la escena, mientras era rodeado poco a poco por numerosos curiosos de los contornos que se habían llegado hasta allá, atraídos por la noticia de que encontrarían a un forastero –el primero que aparecía en meses- que tenía la extraña costumbre de dibujar todo lo que se le mostraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hubo que se presentaron ante mí con figurillas de santos –algunas con el aspecto más siniestro que puedas imaginar-, artilugios de todo tipo, rarísimas mascotas, mostrando extrañas heridas, o simplemente con el deseo de contarme misteriosas historias de brujas y tesoros…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como puedes imaginar, mi buen camarada, estoy cada vez más acostumbrado a que esta situación se repita, por lo que apenas abandono lo que estoy haciendo, ni hago caso de los gritos y zalamerías que me hacen. Sin embargo, en esto también hay excepciones: el párroco de Douarnenez, un hombre con una cierta cultura llamado Ignace D’Arridon, me contó una curiosa e interesante historia sobre un alga, que por no extenderme callo, aunque puedo dártela a conocer en mi próxima carta si así lo deseas y si no, podrás leer sobre ello en uno de los artículos que voy a escribir para La Enciclopedia.&lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.box.net/shared/u0krgmg3j0"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5044715472017811522" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 259px; CURSOR: hand; HEIGHT: 395px" height="415" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/RgJt_maJ6EI/AAAAAAAAAHg/gtdVXSfe5EM/s400/secado+de+arenques.jpg" width="287" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.box.net/shared/jcov2fvex2"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5044715794140358738" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 244px; CURSOR: hand; HEIGHT: 373px" height="390" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RgJuSWaJ6FI/AAAAAAAAAHo/BWm7PEy1qUE/s400/vastuvienstu.jpg" width="266" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Vayamos a otros asuntos. Además de amonestarme por mi salida presurosa y sin aviso, me das noticia en tu carta de la fama que ha adquirido en los salones mi &lt;a href="http://www.box.net/shared/4j8m49uvt1"&gt;“Choregraphie&lt;/a&gt;”. Bueno, hablemos mejor de las copias clandestinas que circulan de mano en mano, enriqueciendo a más de uno a costa de mi trabajo y de esa imperiosa necesidad que tiene más de un petit maitre y alguna joven dama de dar con el mejor tono en los bailes. ¡Que dancen como quieran, que levanten el brazo cuando no deben o saluden a su pareja a destiempo!: sin la ayuda de los caminos que he trazado sobre el papel para seguir los pasos adecuados en cada danza, poco podrán hacer si no es el ridículo. &lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.box.net/shared/uu6o5aj624"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5044716292356565090" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 261px; CURSOR: hand; HEIGHT: 312px" height="353" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RgJuvWaJ6GI/AAAAAAAAAHw/AoIm1FeQLDU/s400/choregraphie1.jpg" width="246" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.box.net/shared/2hgbg4tyk7"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5044716464155256946" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 276px; CURSOR: hand; HEIGHT: 310px" height="383" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RgJu5WaJ6HI/AAAAAAAAAH4/97agnvPoh6k/s400/choregraphie2.jpg" width="261" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;He pensado, querido amigo, mucho en nuestra última conversación, cuando me preguntabas si realmente me valía la pena salir a estos caminos, lejos del calor de nuestra amada París, a recolectar la fama y la fortuna para quienes allí se quedan. Pues bien, ahora te digo que el mérito quedará para ellos del mismo modo que siempre ha ido a manos de los grandes, desde el inmortal Homero hasta nuestro apreciado señor de Arouet, ¡sí!: de esa manera en la que todo el mundo llena la boca con su nombre, pero nadie, menos unos pocos los ha leído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, nadie conocerá a tu amigo Goussier... Pero pasarán los años con la misma rapidez que los curiosos corren por las páginas de esta Enciclopedia, y será cuando el hojeador llegue a alguno de estos dibujos que me han traído lejos de mi casa, el momento en que su rápida mirada se detendrá, y a través de mi trazo oirán el sonido de los martinetes golpeando el metal en las ferrerías, sentirán la placentera vibración del agua desplazándose con rapidez por canales y conductos, revisaran curiosos las colecciones de aparejos que reproduzco, e incluso llevarán sus pañuelos a las narices cuando vean a mis pescadores normandos secando sardinas. ¡Y aún piensas que no vale la pena!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más me vale esto que quedar como el señor Diderot, huyendo de las confabulaciones jesuíticas, de la envidia de los consejeros reales, y entrando y saliendo de prisión a pesar de la protección de Malesherbes, amigo nuestro y Censor Real. El otro, el aristócrata, permanecerá como siempre sentado a su mesa sin decir nada, garabateando repetidas veces una serie de letras que une y separa en todas las combinaciones imaginables…&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-8387846225135490662?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/8387846225135490662/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=8387846225135490662&amp;isPopup=true' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/8387846225135490662'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/8387846225135490662'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/03/de-goussier-bonfils.html' title='De Goussier a Bonfils'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RgJs5WaJ6CI/AAAAAAAAAHQ/imdjLggJ_cw/s72-c/cristaleria.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-6360028967728546333</id><published>2007-02-28T12:44:00.000+01:00</published><updated>2007-03-14T12:33:54.356+01:00</updated><title type='text'>A la sombra de las nubes</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://www.box.net/public/jzekiunaq7"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5036549780945874562" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/ReVrV0rZroI/AAAAAAAAAG0/DTAFXWrCi8g/s400/nubes.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Es como si hubieran estado esperando desde hace ya unas semanas. Como si su necesidad de salir desbocadas sobre el manto azul del cielo, quedara contenida en la prisión de mis dedos. Su deseo era el de huir de mí, y buscar la manera de elevarse y cubrir nuestras cabezas con el silencioso aliento del olvido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues ya está.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí quedan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Libres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Que vuelen!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejándose llevar al antojo de los vientos celestes, acompañadas únicamente del suave susurro del aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las abandono a ese silencio. Al mismo en el quedará este cuaderno durante unas semanas, mientras recupero parte de mi tiempo, recapacito y pongo al día algunos asuntos que tenía abandonados, entre ellos el relato del Camino de Santiago que hice el año pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que no me privaré de visitaros siempre que me sea posible. No hay nada peor que la soledad, y en las aguas anímicas en las que uno navega en ocasiones, aquella es la peor de las tormentas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, cuidemos este lugar en el que yo guardo reposo. Velémoslo en su descanso bajo la fresca sombra de las nubes, y no os olvidéis de él. &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;Salud y Fraternidad&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-6360028967728546333?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/6360028967728546333/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=6360028967728546333&amp;isPopup=true' title='25 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/6360028967728546333'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/6360028967728546333'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/02/la-sombra-de-las-nubes.html' title='A la sombra de las nubes'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/ReVrV0rZroI/AAAAAAAAAG0/DTAFXWrCi8g/s72-c/nubes.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>25</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-4933581620176512391</id><published>2007-02-22T22:22:00.000+01:00</published><updated>2007-04-18T17:58:47.526+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rennes le Chateau'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bereguer Sauniere'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tesoro'/><title type='text'>Ikiru</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Era cerca del mediodía cuando el autobús llegó a Rennes le Chateau. Por esas cosas de disfrutar lo más posible de lo que nos puede ofrecer el país, habíamos dejado el coche en Mirepoix, el pueblo de las caras de madera, y tomado el autobús que en una hora nos iba a llevar a nuestro destino. Es una solución cómoda –es un suponer-, barata y lo mejor para ir metiéndose en ambiente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo primero que nos llamó la atención según íbamos entrando en el pueblo, fue un enorme cartel a la entrada que rezaba:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;em&gt;“Les fouilles sont interdites sur le territoire de la Comune de Rennes Le Chateau”&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;(“Están prohibidas las excavaciones en el territorio de la Comuna de Rennes Le Chateau”)&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5034472294298469666" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rd4J4L00xSI/AAAAAAAAAGQ/hPlOEyPaGcc/s400/cartel.jpg" border="0" /&gt;Nos quedamos mirándolo mientras el autobús paraba, intentando leer lo que ponía en él, a la vez que bromeábamos sobre nuestras expectativas de encontrar el tesoro dada la prohibición.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- No es el único –nos dijo un paisano que viajaba junto a nosotros al otro lado del pasillo-, ustedes los verán repetidamente a lo largo de todo Rennes Le Chateau.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Parecía como si allá estuvieran en pie de guerra con los buscadores de tesoros. Y no era para menos, durante mucho tiempo el pueblo y sus alrededores habían recibido la visita continua de curiosos, místicos de todo pelaje y, sobre todo, buscadores que no dudaban en profanar las tumbas del cementerio, saquear la iglesia o llenar de agujeros los alrededores de Rennes Le Chateau. Hubo quien en su búsqueda llegó a emplear dinamita, sembrando la alarma en el pueblo, y quién demolió unos curiosos restos que había en sus terrenos, harto de las visitas de los buscadores de tesoros.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Dado el panorama, la imaginación iba por delante de nosotros, y mientras nos diponíamos a bajar del autobús, imaginábamos entre risas a aquél pueblo como los de las películas del oeste, en las que hordas de buscadores de oro llenan las cantinas, meten mucho ruido y caminan por entre el barro de la calle con su recua cargada con picos, palas, y tiendas de campaña.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Pero no era así. Como estaba ocurriendo todos aquellos días –excepto el del mercado-, los rigores del invierno y las fechas en las que nos encontrábamos, alejaban a los turistas de aquellos lugares y a sus habitantes de pasear por las calles. Todo estaba tranquilo y, además, cerrado en su mayoría: no había donde tomarse un mal café a esas avanzadas horas de la mañana, ni un cruasán al que arrancarle los cuernos para lidiar el frío que hacía en aquél lugar.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Rennes Le Chateau es un pueblo no muy grande y apilado en lo alto de un monte, cosa que le proporciona una vistas maravillosas sobre todo hacia los Pirineos, pero también una exposición extrema a los rigores del tiempo y la compañía, en días como aquél, del tenebroso lamento del viento. Vamos, que eso unido a la soledad en la que se encontraban las calles, nos ayudaba a entrar de lleno en el ambiente tétrico y siniestro del “Universo Sauniere”. Todo sea por el tesoro.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La distribución y el tipo de casas que hay en el pueblo, denotan que éste afortunadamente conserva gran parte de su personalidad. Por una de las calles principales, se va ascendiendo hasta dar a mano derecha con un imponente castillo-palacio en ruinas, que es el que da nombre al pueblo y que tiene mucho que ver con la historia de tan manido tesoro de Rennes Le Chateau. Si se continúa subiendo, uno va encontrándose con una librería esotérica –cómo no-, un par de tiendas de recuerdos -¡qué raro!- y alguna que otra cosa más, todo ello cerrado.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Al poco se llega, tirando a mano derecha, al lugar en cuestión: la Iglesia de Santa María Magdalena, con un pequeño cementerio pegado a su lado. Como no se trata de hacer las funciones de una guía turística ni de explicar lo que a cada uno le puede decir su propio criterio visitando el lugar o viendo sus fotografías, me abstendré de hablar de ello. Eso es ya cuestión de verlo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Nosotros íbamos a por lo del tesoro, y como parece ser que había que entrar allá para que nos dieran razón de él, pagamos religiosamente nuestro billete, y una guía nos acompañó a lo largo de todo el recinto de la parroquial, Villa Bethania –que así llamó el cura a la casa que se construyó ahí mismo-, el parque y la Torre Magdala; explicándonos de qué iba todo aquello.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;El responsable de semejante revuelo había sido Bereguer Sauniere párroco del lugar allá por finales del siglo XIX, que convirtió una humilde parroquia de un deprimido pueblo, en un templo dedicado al mal gusto, el derroche y la tendencia a lo siniestro. Ocupando el cargo que ocupaba, y no siendo él de muy buena familia, llamó ya en su época la atención que de buenas a primeras hiciera una remodelación completa de la parroquia, comprara los terrenos anejos a la misma –con villa incluída-, para montarse un enorme jardín. Por si fuera poco, en un extremo de este, construyó colgando de la peña en la que está el pueblo y con vistas a los Pirineos, la Torre Magdala, dónde tenía una biblioteca y solía ir a recogerse. Todo esto, junto con la vida de derroche que parecía hacer, sus continuos viajes y los rumores que apuntaban a que había sido descubierto excavando en la tumba de una importante señora del lugar, despertaron las suspicacias de sus humildes parroquianos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5034473471119508786" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rd4K8r00xTI/AAAAAAAAAGY/ZSk5-WjMguk/s400/torre+magdala.jpg" border="0" /&gt; - Un tesoro, el señor cura ha encontrado un tesoro en alguna de las tumbas del cementerio –parece que empezó a rumorearse entre los vecinos del lugar.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Enterado de lo que decían los rumores y como no queriendo remover más las aguas, el párroco se limitó a decir que sí, pero que sólo había encontrado cosas sin apenas valor.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;A pesar de ello el rumor continuó y, como con el paso del tiempo y la muerte de su protagonista la cosa había quedado sin aclarar para los vecinos del lugar, todo este asunto terminó por convertirse en leyenda, y por tanto en algo con más visos de realidad.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Sólo le faltaba un empujón más para que la historia saliera del pueblo y alcanzara la fama que ahora tiene. Y ese momento le llegó unos 40 años después –en los años 50-, cuando un tal Noël Corbu compró las posesiones de Sauniere a su heredera, convirtiendo el lugar en un hotel. Dado que este hombre era algo aficionado a las cosas del esoterismo, gustaba de entretener a sus clientes contándoles que Sauniere había obtenido su misteriosa fortuna gracias a un tesoro que había encontrado, al que denominó &lt;em&gt;“Tesoro de la Reina Blanca”&lt;/em&gt; –por la reina Blanca de Castilla, madre del rey francés Luis IX-. De por qué se le ocurrió aquello no tengo idea alguna, pero seguro que tiene que ver con alguna leyenda.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;El caso es que poco a poco, la historia se fue difundiendo fuera de aquél lugar hasta llegar a los medios, comenzando a llamar la atención de buscadores de tesoros y visionarios.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Al poco, se empezó a hablar de documentos que curiosamente se habían perdido, de interpretaciones ocultas a lo que era el mal gusto y el fanatismo de Berenguer Saunier, a lecturas interesadas y poco ajustadas a la realidad de todo lo que se iba examinando... Así se pasó a contar que allá estaban escondidos los famosos tesoros de los godos, que los templarios también tenían algo que ver con las riquezas ocultas y, por fín, sacaron a la palestra al Priorato de Sión, ese magnífico invento que teniendo poco más de 50 años, sigue convenciendo a muchos de que se remonta a los inicios de nuestra era. A partir de ahí, una interminable bibliografía argumenta por activa y por pasiva en defensa de que con todo ello tuvieron que ver Marías Magdalenas, Merovingios, Da Vincis y otras muchas cosas más del mismo lustre. Algo tendrá que ver en esta moda el pestiño de Dan Brown, que incluso tomó prestado el apellido del bueno de Sauniere para uno de sus personajes. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5034474377357608258" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rd4Lxb00xUI/AAAAAAAAAGg/hxNBR_4DkSs/s400/saunier+n+co.jpg" border="0" /&gt;Pero, ¿y el tesoro?, ¿Había tesoro o no?.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;No se sabe por el simple hecho de que nunca se ha encontrado nada importante y los argumentos que afirman que ahí se escondió algo son bastante endebles. Pero sí que consta que el protagonista de esta historia –Berenguer Sauniere- fue, en cierto modo, víctima de su propio éxito. Nunca estuvo muy a bien con las autoridades eclesiásticas de su tiempo, que le consideraron una persona un tanto conflictiva. De hecho, cuando le enviaron a Rennes Le Chateau, lo hicieron como castigo, expulsándole de su destino anterior y, muchos años después, volvieron a penalizarle expulsándole de su querida parroquia de Rennes Le Chateau a consecuencia de los rumores que corrían sobre su vida de lujo y la supuesta relación que mantenía con su ama de llaves.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;El hombre que dicen encontró el mayor de los tesoros, dejó las arcas de su parroquia endeudadas hasta las cachas, y él mismo murió solo, pobre y habiendo colgado los hábitos un día del mes de enero de 1917.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Volvimos a coger el autobús para regresar a Mirepoix. En silencio, medio adormilado por el cansancio de la mala noche que había pasado, me puse mi abrigo a modo de manta, y apoyé la cabeza en el cristal de la ventanilla para ver si echaba un sueño. Imposible, mis pensamientos no me lo permitían, y la mirada, fija en lo que había en el exterior, se entretenía cada vez más a medida que salíamos del pueblo y la anochecida adornaba todo con su característica luz azul oscuro.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Así estuve todo el camino, observando los lugares por los que pasábamos, y aquello en lo que se ocupaban las personas que veía. Los había que trabajaban el campo, quienes paseaban por las afueras de los pueblos, en las plazas los niños jugaban bajo la atenta mirada de sus padres, y una tenue luz alumbraba el interior de las cantinas: allá se adivinaba, entre sombras y siluetas, cómo se iban juntando los parroquianos a medida que terminaban su jornada, para tomarse algún pastis antes de marchar a casa.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Todo era profundamente normal, silencioso, cálido y acogedor, como la vida misma cuando goza de ese pausado estado de plenitud al que llamamos cotidianeidad. Era el momento de respirar profundamente, cogerse bien del abrigo y cerrar los ojos. Todo está lleno de vida –pensé-, y nosotros formamos parte de ella…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces me acordé de aquellas imágenes de principios del siglo XX que había visto en Rennes, las del Abad, pero sobre todo las de los vecinos del pueblo, y de ellas, como siempre que observo una de esas fotos, me quedo con la mirada, con ese instante en el que uno se siente tan próximo a ellos y tan perdido en la marejada del tiempo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;¿Y el tesoro?. El tesoro me lo llevaba conmigo desde el mismo momento en que en la parroquia de Rennes Le Chateau, cerca de la entrada, vi un cartel escrito con rotulador diciendo:&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;“Dans cette Eglise, le trésor c’est vous…”&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-4933581620176512391?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/4933581620176512391/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=4933581620176512391&amp;isPopup=true' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/4933581620176512391'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/4933581620176512391'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/02/ikiru.html' title='Ikiru'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rd4J4L00xSI/AAAAAAAAAGQ/hPlOEyPaGcc/s72-c/cartel.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-5187873176812927847</id><published>2007-02-15T14:21:00.000+01:00</published><updated>2007-04-18T17:58:47.527+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rennes le Chateau'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bereguer Sauniere'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tesoro'/><title type='text'>El mapa del tesoro</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RdReoreUotI/AAAAAAAAAFg/G0uRiBN8RCM/s1600-h/Arc%20of%20Titus-Jerusalem%20Relief.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5031750736637371090" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RdReoreUotI/AAAAAAAAAFg/G0uRiBN8RCM/s400/Arc%2520of%2520Titus-Jerusalem%2520Relief.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; - Si ustedes van algún día por Roma, no dejen de visitar el Arco de Tito, aquél que se erigió en honor de dicho emperador para celebrar su victoria sobre la revuelta judía. En uno de sus relieves verán representados un grupo de romanos portando las piezas más importantes del botín: la Mesa de los Panes, las Trompetas de plata y la &lt;em&gt;menorah&lt;/em&gt; de los Siete Brazos, procedente del Templo de Jerusalén. Se les ve luciendo orgullosos sus estandartes mientras entran en la ciudad eterna por la &lt;em&gt;“Porta Triumphalis”.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El hombre que había empezado a contarnos esta historia y que iba a terminar, entonces no sabía todavía cómo diablos, por explicar el por qué de que Carcasona fuera el Fort Knoxx del mundo romano, detuvo su relato en este punto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Saben ustedes de historia? –nos preguntó.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Algo sabemos, aunque con un poco de imaginación y algo de gracia es fácil engañarnos…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Como a todos! –exclamó lanzando una carcajada-. Tomen ustedes un poco más de este vino caliente, que les ayudará a creer con más firmeza todo lo que les estoy contando. ¡Dejen la confianza para cosas más serias, y abandonenla cuando se trata sólo de disfrutar de una buena historia!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Estamos listos, y con ganas de seguir escuchando… -le respondimos, sin tener aún claro si nuestro anfitrión era aficionado a la historia o a las historias.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Pues muy bien. Cerca de donde se encuentra ese arco, el emperador Vespasiano levantó muy pocos años antes el Templo de la Paz. Allí no sólo se albergaban dos impresionantes bibliotecas griega y latina, sino también un verdadero museo de obras de arte, griegas sobre todo, con estatuas de Fidias, Mirón, Policleto…, lujosas piezas de orfebrería, pinturas y todo tipo de objetos de culto en oro y piedras preciosas… ¡Casi nada, amigos míos!... Estas obras, procedentes de todos los rincones del imperio, fueron colocadas allá para disfrute y admiración de los ciudadanos romanos. Así que cuando Tito se llegó a Roma con los tesoros del Templo de Jerusalén, los depositó también en aquél lugar. Imaginad lo que tenía que ser aquello, pasearse entre tanta belleza, y semejante riqueza…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo imaginábamos, e incluso lo comparábamos con el paseo que acabábamos de dar nosotros, y en el que se trocaban estatuas de proporciones praxitelianas por chorizos, oros por quesos, y joyas por hogazas de pan… Lo imaginamos en medio de los murmullos de aquél mercado, del frío helador de aquella mañana, y el aroma entremezclado de vino caliente con canela…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Era seguro que aquello no iba a permanecer allá para siempre –continuó nuestro amigo-, y casi cuatrocientos años después, Alarico y sus godos, por un quítame allá esas pajas con el emperador Honorio, saquearon Roma durante tres días, llevándose consigo todo lo que encontraron a su paso; incluyendo lo que se guardaba en el Templo de la Paz… Pero no era aquél el más fantástico de los tesoros que se llevaron…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿No? –le respondimos al poco, viendo que con su silencio nos estaba invitando pedirle que nos contara de que hablaba.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- De todo lo que se llevaron, lo más valioso era una joven doncella, resuelta de carácter, inteligente y llena de valor. Así debía ser para no atemorizarse al caer en manos de aquellos temidos godos, y terminar por doblegar el ánimo de sus más valientes paladines. A lo largo de su vida llegó a ser reina de los godos, emperatriz de los romanos y madre de emperador; su nombre, como ya adivinarán, era Gala Placidia…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nuestro anfitrión quedó en silencio con la mirada fija en un punto indeterminado, bajó la mirada y volvió a alzarla a la vez que su vaso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Brindemos –dijo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Brindemos, pues…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- El caso –continuó mientras volvió a servirnos más de aquél vino- es que con su prisionera y los tesoros a cuestas, Alarico marchó al sur de Italia con el objeto de embarcarse y marchar a las costas de África que, por aquél entonces, era el granero del imperio y uno de los lugares más prósperos del mismo. Pero las cosas se torcieron, y una tormenta desbarató la flota que tenían preparada y, por si esto fuera poco, al mismo Alarico le atacó una malaria de la que murió, allá en Calabria, cerca del río Busento, poco antes de que reiniciaran la marcha rumbo al norte.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A estas alturas del año, sólo imaginar la Calabria –pues más no podíamos hacer al no conocerla-, dejaba en nosotros una sensación de cierta nostalgia y anhelo. Allá estábamos nosotros, cubiertos hasta el cuello de botas, abrigos, jerséis, bufandas y gorros; pensando en un lugar que imaginábamos al menos templado y agradable, en un estado de luminosidad continuo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En cambio, el invierno es lo opuesto. A uno siempre le ha dado la sensación de que es un momento en el que el tiempo se detiene y la vida transcurre más lenta; en él, se ven las cosas como descoloridas, casi fantasmales. De hecho, todo lo que decíamos aquél día, se convertía en un rastro de vapor que parecía el alma de nuestros pensamientos, que al morir en las palabras dejaba tras de sí un rastro etéreo volando hacia los cielos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero continuemos con la historia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nuestro amigo nos contó que los godos, antes de continuar su regreso hacia el norte, y dado que estaban en tierras que les eran hostiles entonces, decidieron dar a su Rey un entierro en condiciones, que a la vez garantizara que su cuerpo no iba a ser profanado por los romanos. Así que ni cortos ni perezosos, desviaron el cauce del rio Busento con un ingenioso sistema de presas, enterraron en su lecho a Alarico, y después abrieron de nuevo el paso al agua, para que cubrieran la tumba del más poderoso de los reyes godos, y nadie supiera dónde se encontraban sus restos…&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5031751870508737266" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RdRfqreUovI/AAAAAAAAAFw/gtDRwzvZL6Y/s400/Death_of_Alaric.jpg" border="0" /&gt;Después de aquello, vagaron durante algunos años por lo que ahora son Italia, Francia y España. Por el camino hicieron la paz con los romanos, incluso devolvieron a Gala Placidia, que era ya por entonces reina viuda de los godos, y continuaron su periplo hasta que llegaron a instalarse en torno a Tolouse.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- Fue entonces cuando convirtieron a Carcasona en sede y depósito de sus tesoros. Aquí guardaron su oro y joyas, sus riquezas y todo aquello que obtuvieron como botín en Roma y otros muchos sitios: la menorah de Jerusalén que se ve en el Arco Tito y que tenía un importante valor para los judíos; el gran Missorium de oro cerca de 20 kilos; una tableta de esmeraldas con tres hileras de perlas…!Vamos, que un poco de aquello podría resolvernos más de un problema a cualquiera de nosotros!.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Y hasta este punto nos llevó la larga historia de nuestro amigo y proveedor de vino caliente con canela, para explicar el por qué de la afirmación de que Carcasona había sido algo así como el Fort Knoxx del mundo romano en aquella época. Ahora bien, la pregunta que le hicimos a continuación era casi obligada.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- ¿Y qué ha sido de esos tesoros?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Notamos cómo esta pregunta dio cierto brillo a sus ojos y esbozaba una suave sonrisa; aunque también podía ser cosa del vino que habíamos estado compartiendo desde que llegamos allá.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Sin respondernos todavía, sacó una enorme hogaza de pan que puso sobre la mesa, un poco de Brie y cortando un pedazo de ambos para cada uno de nosotros, dijo:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- Hay lógicamente parte de historia y parte de leyenda. Lo que se sabe de cierto es qué parte del tesoro se lo llevaron los Godos consigo, y terminó en Toledo, donde lo que quedó de él fue escondido con la invasión musulmana, mientras otra parte fue llevada a Amaya, una ciudad muy importante en aquella época al norte de vuestro país.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- Sí, la conocemos, aunque ahora no hay nada más que ruinas.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- Otra parte se la quedaron los Francos, que fueron quienes les echaron de aquí y, por último y dejando paso ya a la leyenda, cuentan que lo más valioso del tesoro se quedó en el camino hacia Hispania, escondido muy cerca de aquí.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- ¿Cerca de aquí, de Carcasona?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- Si, a unos 50 kilómetros…&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- ¿Y cómo se sabe que está ahí?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- Bueno, estar…, saberse…, dicen, cuentan… hay que creérselo, y yo no soy de esos… Sin embargo, si tienen la oportunidad, les recomiendo que pasen por ahí, entonces comprenderán a que me refiero.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- ¿Y donde se encuentra ese lugar?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- Veo que tienen un mapa… –dijo señalando a uno que sobresalía del bolsillo de mi abrigo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- Sí así es, cuando viajo me gusta llevar siempre uno encima –extendí el mapa de carreteras por la parte que nos interesaba.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- El lugar –dijo lentamente mientras buscaba en el plano con la mirada -, el lugar…; sí,… ¡está aquí!. &lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5031752450329322242" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/RdRgMbeUowI/AAAAAAAAAF4/W_P29m_wDgc/s400/As_Gala_Placidia.jpg" border="0" /&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-5187873176812927847?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/5187873176812927847/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=5187873176812927847&amp;isPopup=true' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/5187873176812927847'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/5187873176812927847'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/02/el-mapa-del-tesoro.html' title='El mapa del tesoro'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RdReoreUotI/AAAAAAAAAFg/G0uRiBN8RCM/s72-c/Arc%2520of%2520Titus-Jerusalem%2520Relief.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-2365583472470351917</id><published>2007-02-06T21:10:00.000+01:00</published><updated>2007-04-18T17:59:27.005+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reblochon'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rennes le Chateau'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bereguer Sauniere'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tesoro'/><title type='text'>Vino caliente y vacas saboyanas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RcjhYtvQxPI/AAAAAAAAAE0/c-690c2qk6A/s1600-h/mercado+trufas.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5028516798670095602" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RcjhYtvQxPI/AAAAAAAAAE0/c-690c2qk6A/s400/mercado+trufas.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div align="center"&gt;&lt;embed id="radioblog_player_0" src="http://stat.radioblogclub.com/radio.blog/skins/mini/player.swf" width="180" height="23" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" bgcolor="#ECECEC" flashvars="id=0&amp;filepath=http%3A%2F%2Fellyhigginbottom.altervista.org%2Fradio.blog%2Fsounds%2FSaltarello%20%28Dead%20Can%20Dance%29.rbs&amp;amp;colors=body:#ECECEC;border:#BBBBBB;button:#999999;player_text:#999999;playlist_text:#999999;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/embed&gt;&lt;br /&gt;Mira por dónde, jamás pensé que íbamos a terminar aquella mañana sobre el Puente Viejo, frente a la bella &lt;em&gt;cité &lt;/em&gt;de Carcasona, con la vista nublada, y el entendimiento más ligero que el de las aguas que corrían bajo nosotros hacia su desembocadura en el Mediterráneo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quién sabe por qué, pero el ánimo pletórico de quien esto escribe, le empujó a hacer el ridículo una vez más, recitando en voz alta mientras cortaba una hogaza de pan con su navaja, aquellos antiquísimos versos que dicen&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡He recorrido el país en todas direcciones!&lt;br /&gt;¡He franqueado las más inaccesibles montañas&lt;br /&gt;Y he atravesado todos los mares!&lt;br /&gt;Mi cara no ha sido saciada aún por el dulce sueño&lt;br /&gt;Y me he agotado a fuerza de errar; la angustia ha invadido mis músculos,&lt;br /&gt;Y ¿qué he ganado con tantas fatigas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no era para menos el entusiasmo, pues aquél pan lo estábamos acompañando con una deliciosa y aromática porción de reblochón que llevábamos con nosotros. ¿Que teníamos un queso?, no, eran tres; ¿cómo es esto?, no tengo ni idea; ¿qué había ocurrido para que llegaramos a esta lamentable situación?, veamos si soy capaz de recordar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella mañana de sábado nos habíamos propuesto hacer una visita, que es ya ritual en todos nuestros viajes, y que consiste en acercarse al mercado del lugar, y conocer los productos gastronómicos que se gastan por allá. Dicho y hecho, y con gran placer, pues no todo va a ser alimentar el espíritu, dándole gusto a la vista, el tacto y estos oídos amantes del silencio… El viajero también debe reservar una parte de su tiempo para conocer las costumbres locales, y eso no se hace de mejor forma que sabiendo lo que comen, y averiguando cómo lo hacen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues dicho queda que en Carcasona se celebra mercado los sábados en la Plaza Carnot, y que hasta allá nos fuimos bajando desde la &lt;em&gt;cité&lt;/em&gt;. Cuando llegamos, que sería a eso de las diez de una muy fría mañana, estaba ya todo montado y la gente poco a poco empezaba a llenar la plaza de murmullos, cabezas con gorros de lanas, bufandas y curiosos preguntado que cuanto cuesta aquello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De entrada nos encontramos con maigrets, confits, rillettes y otras muchas modalidades en las que estos señores se comen al pato, deliciosas todas ellas y encabezadas por la receta estrella de la región: el cassoulet, que no es sino pedazos de dicho animal cocidos con unas alubias blancas y puesto todo ello al horno con un poco de pan rallado dentro de una cazuela de barro, que es la que le da el nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un poco más adelante un enorme puesto vendía todo tipo de productos charcuteros que me resulta imposible detallar, pues era la más amplia y variada gama de chorizos, salchichones, fuetes, etc… que había visto en mucho tiempo. También vendía boudin blanco, una especie de salchicha fresca hecha con carne de cerdo, huevos y especias; y negro, que es lo mismo pero más parecido a una morcilla y está hecha con la sangre del cerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El puesto más concurrido, aquél al que la gente miraba con más curiosidad era casualmente el más pequeño, atendido por una sola persona que ante la mirada de todos desenvolvía una especie de pañuelo grande para mostrar media docena de trufas. Un hombre que hablaba con el tendero, tomó una que le ofreció después de haberla rascado suavemente con una navaja, y la olió por aquél mismo punto respondiéndole a continuación con un gesto afirmativo. Repitieron la escena con cada una de las trufas y después intercambiaron unas palabras, tras lo cual zanjaron la conversación con un apretón de manos e intercambiaron las trufas por un fajo de billetes, algunos miles según se cuchicheaba entre los espectadores quienes aseguraban también que el comprador era el dueño de un conocido restaurante del lugar. Nada como la curiosidad de la gente para lanzar sobre ella cualquier historia que pueda divulgar al mayor numero de personas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más adelante estaba el puesto de quesos. Parada obligatoria, por supuesto, y ojeada en busca de algunos de los manjares más apetecibles en aquél momento. Efectivamente, no podían faltar: Reblochón y Camembert, dos de mis quesos favoritos, que no dudé en comprar para disfrutar de ellos más adelante, aunque no imaginaba que iba ser antes de lo previsto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Reblochón es un queso cremoso de la región de Saboya. De gusto más suave de lo que anuncia su olor, tiene un punto ácido y puede comerse lo mismo directamente con pan, que pasándolo al horno con unas patatas. Es de esta última manera –a la que llaman “reblochonade”-, donde uno reconoce sus orígenes casi alpinos, pues un plato de eso es capaz de producir tal cantidad de calorias, que tranquilamente se puede salir a la nieve a pasearse en paños menores. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5028517236756759810" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RcjhyNvQxQI/AAAAAAAAAE8/s9lq5FOUhFY/s400/reblochon.jpg" border="0" /&gt;Pero lo realmente curioso de este queso es su historia, que se remonta a plena Edad Media. Entonces los granjeros eran prácticamente esclavos de los terratenientes locales, quienes exigian como “impuesto” el pago de toda la leche que producían sus vacas. Como se suele decir hoy en día, &lt;em&gt;hecha la ley, hecha la trampa,&lt;/em&gt; y llegado el momento, los granjeros ordeñaban sus vacas para el pago de ese impuesto ante el recaudador de turno, quien quedaba convencido de haber dejado a los pobres paisanos sin nada… ¿o no?. El caso es que de alguna manera, se las habían ingeniado para simular que habían dejado a la vaca seca, cuando no había sido así. De esta forma, y una vez pasado un tiempo prudencial, volvían a ordeñar a la vaca obteniendo de este segundo ordeño una leche cremosa, que es con la que se fabrica dicho queso. En patois –dialecto- de la región, al ordeño le denominaban “blocher”, así que a volver a ordeñar las vacas por segunda vez se le decía “reblocher”, palabra de donde procede el nombre del queso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que estábamos evocando estas historias y las del cura prófugo de la revolución francesa que dio a conocer a través de una humilde campesina bretona el importante secreto del Cammenbert, cuando algo nos sacó de nuestro éxtasis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Niño, mecaguenl…! –callé porque no me iba a entender, pero el crio que había pasado junto a mí a la carrera, como un rayo, siguiendo a otro de su misma edad, me había arreado un codazo en pleno estómago, seguido de un profundo pisotón de a millones de Pascales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Junto a nosotros había un puesto del Sindicato de Iniciativas local, que invitaba a todo aquél que quisiera a un vaso de vino caliente ligeramente especiado con un poco de canela. Parece ser que con el incidente hábiamos llamado su atención, e incluso despertado su piedad para con el forastero, pues sin casi acercarnos ya nos estaban preparando sendos vasos de dicho brebaje, a la vez que nos invitaban a acercarnos. A un lado de la barra, una pareja charlaba tranquilamente, mientras su hijo, de apenas cuatro años, jugaba entretenido a lanzar su aliento al aire para verlo convertido en una densa masa de humo, mientras daba palmas con sus manos enfundadas en gruesos guantes de lana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con ese frío que hacía y el pisotón que me acaban de poner estampado en el pie, aquello nos iba a venir que ni pintado para recuperar las energías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Gracias&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Son ustedes forasteros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿De dónde vienen?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta es una de esas preguntas que no me suele gustar que me hagan cuando estoy de viaje. Me da la sensación de que ese anonimato, esa especie de desapego del que uno goza cuando marcha a un lugar ajeno, se pierde en parte al responder a esta pregunta. Así que ya que la cortesía me obliga a responder, siempre lo hago omitiendo o faltando en parte a la verdad. En cierta manera, me mantengo todavía en ese lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que entablamos una interesante conversación con la pareja que regentaba aquél puesto, derivando poco a poco a todos esos detalles que consideraban teníamos que tener en cuenta al visitar la región –y de los cuales tomamos cumplida nota-, e incluso a viejas leyendas que tenían que ver con “Carcassonne la belle”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Saben ustedes que en tiempos Carcasona fue el Fort Knox del mundo romanizado? –nos pregunto. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-2365583472470351917?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/2365583472470351917/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=2365583472470351917&amp;isPopup=true' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/2365583472470351917'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/2365583472470351917'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/02/vino-caliente-y-vacas-saboyanas.html' title='Vino caliente y vacas saboyanas'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RcjhYtvQxPI/AAAAAAAAAE0/c-690c2qk6A/s72-c/mercado+trufas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-2589798833899158295</id><published>2007-01-29T18:15:00.000+01:00</published><updated>2007-02-01T11:14:57.939+01:00</updated><title type='text'>¡Que siga la ronda!               (un Meme literario)</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rb5Lottx3YI/AAAAAAAAAEc/AOx8tgaISh8/s1600-h/boutons.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5025537397030509954" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rb5Lottx3YI/AAAAAAAAAEc/AOx8tgaISh8/s320/boutons.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;Imagen de "La Guerra de los Botones" (1962), de Yves Robert.&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;embed id="radioblog_player_0" src="http://stat.radioblogclub.com/radio.blog/skins/mini/player.swf" width="180" height="23" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" bgcolor="#ECECEC" flashvars="id=0&amp;filepath=http%3A%2F%2Fnemesh.extra.hu%2Fradio.blog%2Fsounds%2FSebestyen%20Marta%20-%20Szerelem%2C%20szerelem.rbs&amp;amp;colors=body:#ECECEC;border:#BBBBBB;button:#999999;player_text:#999999;playlist_text:#999999;"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/embed&gt;Cuando era un crío, de eso hace ya una buena porción de décadas, teníamos en nuestros juegos y hábitos escolares una maneras tan rupestres, que vistas desde la distancia a uno le parece que de habernos descubierto algún antropólogo, hubiera disfrutado de lo lindo describiendo, tomándonos como referencia, los usos y costumbres de las comunidades cavernícolas más incivilizadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me explico. Al igual que en grupos tribales considerados más atrasados que el nuestro, hacíamos uso de cerbatanas que en nuestro caso no eran sino las cápsulas de los bolis Bic con los que impulsábamos de un fuerte y seco soplido una especie de masilla hecha a partir de saliva y un pedazo pequeño de papel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestros objetivos favoritos eran la espalda asotanada del Padre Artola –puño justiciero del mal estudiante-, y las pizarras de las aulas vecinas. Nuestros pupitres, de los que ya he dicho algo &lt;a href="http://batz.bitacoras.com/archivos/2006/01/12/agua-azucarillos-y-aguardiente5"&gt;en otra ocasión&lt;/a&gt;, eran lo más parecido que había al trastero más abandonado e inmundo que pudiéramos conocer. Por guardar, había quién guardaba en ellos hasta moscas, hormigas y plantas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran estos pupitres el recuerdo de algo que entonces no estaba tan lejos en el tiempo como ahora pudiera parecer: eran dobles, de madera sólida, con una pesada tapa que se abría levantándola y con un agujero en medio donde hasta algunos años antes se depositaba el tintero. Ahora era sólo un agujero negro y sucio al que casi no nos atrevíamos ni a mirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo yo que por aquél entonces empecé a sentir cierta afinidad por las marcas de los compagnons de las que hablaba en mi anotación anterior, pues era habitual encontrar en todo el rededor, e incluso el interior del pupitre, marcas, rallas, dibujos y frases hechas a base de apretar con tal fuerza el bolígrafo, que no eran pocas las ocasiones en la que la punta del mismo salía volando por encima de la cabeza de quién se tenía delante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no crea el lector que todo era salvajismo y desorden, pues también teníamos nuestra parte de sensibilidad, de mostrar nuestros afectos ante el profundo sentimiento de amistad que teníamos hacia aquellos con quienes compartíamos nuestros recreos y la lectura de tebeos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para demostrarlo, nada mejor que, cuando se presentaba la ocasión, ponerle a ese amigo la zancadilla cuando pasaba por el pasillo de pupitres junto a nosotros; pegarle una ducha de agua en medio del patio de recreo, tapando con los dedos parte de la boca del chorro de la fuente del colegio; o dándole un golpe seco en la nuca con la regla o un fuerte pisotón a la vez que le decíamos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Que siga la ronda!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como respuesta a esto último, veíamos que inmediatamente lo repetía con quien tenía más cerca, hasta producir un efecto multiplicador que podía alargarse durante un buen rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha pasado el tiempo desde entonces, ¡qué remedio!; y las cosas han cambiado. En plena era de la informática, de lo políticamente correcto y de lo simple e insustancial como medio de abarcar mayores cuotas de mercado, uno piensa que aquella aldea global que preconizaba Marshall McLuhan, ha asentado con toda solemnidad sus reales en nuestra forma de vida. Tanto que incluso tendemos a hablar –y, por ello, en un futuro a pensar-, todos igual. Tanto es así que no es raro que nos encontremos con más de una palabra de las que se usan hoy en día cada vez con más frecuencia, que en principio nos resulta incomprensible, o a la que no le captamos el sentido a pesar de que, por lo que se ve, se emplea de aquí a Kuala Lumpur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a centrarme y entrar en la cuestión antes de que tú, lector que ha sobrevivido al desbordamiento de mi memoria e ideas en las líneas precedentes, huya atemorizado como ya habrán hecho muchos, con razón, antes de detener su mirada en el punto y aparte que marco a continuación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera vez que oí la palabra “Blog”, me quedé pensando en qué diablos era eso, y si lo que deducía podría ser lo que era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Blog es una bitácora donde puedes escribir lo que quieras. Es como un diario –me explicó un buen samaritano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien. Me quedó claro, como antes lo había ido haciendo palabras con link, frame, stream, Server, etc… -por sólo limitarnos al lenguaje informático-… Pero ¿y eso de post, que és?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues chico, son las anotaciones que vas dejando en tu bitácora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Aahh…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así he seguido, con ese complejo de salvaje del Aveyron, enfrentándome según aparecían a las novedades del mundo bitacorero, hasta que un día encontré una que me entretuvo un buen rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No recuerdo dónde, pero viajando de enlace a enlace por las bitácoras que me iban apareciendo, leí cómo el autor de una de ellas se rasgaba las vestiduras, tiraba de los pelos e imploraba ayuda a los dioses, pues alguien le había mandado una cosa a la que llamaban Meme. Quedé quieto en su hoja, picado por la curiosidad:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Será que le ha llamado memo y por eso se muestra tan dolido?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miré la bitácora de la que procedía el Meme en cuestión y leí los comentarios cruzados entre éste y el anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues parecen llevarse muy bien, ¿será algún virus?, ¿un mensaje críptico que solo entiendo ellos?... ¡Deja Charles, y continua leyendo al que se queja para ver si te enteras de algo!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de la retahíla de lamentos y maldiciones más variadas, el autor continuaba contestando obedientemente a preguntas del tipo: ¿cuál es tu canción favorita para oír en soledad?; ¿y tu plato?; ¿a dónde te gustaría ir de viaje?... y cosas como estas. ¡Pues vale!, me dije.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez contestado todo, y como si quisiera vengar su dolor en quién tuviera más cerca, puso al final de tan interesante confesión, una lista de cinco nombres a los que invitaba a hacer lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue entonces cuando entendí –más o menos-, de qué iba eso del Meme: un “!que siga la ronda!” de nuestros días, en el que se sustituye el dolor físico por cierta inducción a la exhibición de la propia intimidad. Eso sí, siempre dentro de los términos de la amistad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que hace unos días mi amiga &lt;a href="http://herederosdelopez.blogspot.com/"&gt;Ofelia&lt;/a&gt; me invitó a continuar uno de estos &lt;em&gt;“!que siga la ronda!”&lt;/em&gt; que ya había visto antes en la bitácora de &lt;a href="http://leodegundia.blogspot.com/"&gt;Leodegundia&lt;/a&gt; y que, a diferencia de otros, me pareció interesante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las normas del juego son sencillas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“reproducir el quinto párrafo de la página 123 del libro que estés leyendo en este momento”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de empezar quiero aclarar que lejos de decir aquello de: &lt;em&gt;“no es que me haga mucha gracia esto de los Memes”;&lt;/em&gt; éste al que me han invitado me parece interesante y participo encantado, no por lo que vaya a contar, sino porque el Charles maligno se está relamiendo de gusto pensando en aquellos a quienes va a decir eso de “!que siga la ronda!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero antes vamos a lo nuestro. El interesante libro que estoy leyendo en estos momentos es el &lt;em&gt;“Tratado de ateología”&lt;/em&gt; de Michel Onfray, en la edición de Círculo de Lectores.&lt;/p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5025536297518882146" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rb5Kottx3WI/AAAAAAAAAEE/BdECykHGpyQ/s320/tratado+de+ateologia.jpg" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En él no hay un quinto párrafo, así que transcribo el segundo de la página 123:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;“Son conocidas las peripecias de Orígenes cuando toma a Mateo al pie de la letra. El evangelista diserta (Mt 1912) sobre los eunucos, establece una tipología –privados de testículos desde el nacimiento, castrados por otros o automutilados por causa del Reino de Dios- y concluye: “El que puede comprender, comprende”. Astuto, Orígenes corta por lo sano y de un cuchillazo se elimina los genitales, antes de descubrir, probablemente, que el deseo no es asunto de testículos sino de cabeza… Pero demasiado tarde…”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pena haber llegado hasta aquí con esta cantidad de líneas sobre estas palabras, pues me quedo con las ganas de comentar lo aquí dejo transcrito. Lo dejaré para otra ocasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que no voy a hacer es olvidarme de lo mejor, así que, después de pensármelo mucho, &lt;a href="http://falloaleatorio.blogspot.com/"&gt;Medea&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://devereyherrigardens.blogia.com/"&gt;Vere y Herri&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://vailima.blogia.com/"&gt;Vailima&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://funambula.blogia.com/"&gt;Ladydark&lt;/a&gt; y &lt;em&gt;“aquél a quien no le gusta que se le enlace”&lt;/em&gt;: ¡seguid la ronda! . &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;Salud y Fraternidad&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-2589798833899158295?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/2589798833899158295/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=2589798833899158295&amp;isPopup=true' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/2589798833899158295'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/2589798833899158295'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/01/que-siga-la-ronda-un-meme-literario.html' title='¡Que siga la ronda!               (un Meme literario)'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_JOemjrsrveA/Rb5Lottx3YI/AAAAAAAAAEc/AOx8tgaISh8/s72-c/boutons.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-5936969826039121766</id><published>2007-01-23T23:06:00.000+01:00</published><updated>2007-01-27T22:40:31.586+01:00</updated><title type='text'>Charlois le bruit dans la tete</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RbaICdtx3SI/AAAAAAAAADU/fIv1CMf6f40/s1600-h/compagnons.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5023352010296122658" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RbaICdtx3SI/AAAAAAAAADU/fIv1CMf6f40/s320/compagnons.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Visitábamos aquél día la bella ciudad de Narbona, la que recibe el tramo final del &lt;em&gt;Canal du Midi&lt;/em&gt;, la misma que exhibe orgullosa el Palacio Arzobispal y hace gala de unos horarios de visita tales que nos animamos a aprovechar todo ese tiempo para merodear por los alrededores, y curiosear tanto por callejuelas como por avenidas. También nos dio tiempo a visitar uno de esos &lt;em&gt;Internet Cafés&lt;/em&gt;, de los que hay cada vez más, revisar los correos y hacer una visita fugaz –como no- a los amigos blogeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acabábamos de salir de ahí, cuando bajando por la Via Domitia dimos con una vieja tienda en la que se veía, a través del escaparate, que en ella se vendían libros de segunda mano, a precios que era casi imposible resistirse a salir con alguno bajo el brazo. Así me pasó con una biografía de Mirabeau, otra de Saint Just, una de Danton, la vida del famoso inquisidor Jacques Fournier y un último libro del que voy a hablar a continuación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Ils voyageaient la France. Vie et traditions des compagnons du tour de France au XIX siecle”,&lt;/em&gt; cuenta la vida y sucesos de unos cuantos &lt;em&gt;“Compagnons du tour de France”&lt;/em&gt; a partir de lo que dejaron escrito en sus diarios. En cierta manera, lo que relata son las vivencias de los herederos de aquellos otros &lt;em&gt;“Compagnons”&lt;/em&gt; que recorrían la Europa medieval construyendo iglesias, catedrales, edificios civiles, o aquello que les dieran la oportunidad de hacer para ganarse la vida y dejar en ello su impronta. Ahora se limitaban a recorrer únicamente su país, de ahí la denominación que nos recuerda tanto a la actual competición deportiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, cuenta Abel Boyer en su diario que a finales del siglo XIX, cuando su padre consideró que había aprendido el oficio de herrero, le regaló su primer delantal de cuero y recibió un bautismo ritual por parte de todos los artesanos de la comarca en la cantina del pueblo:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;“el delantal nos sirvió como mantel mientras bebimos, y una vez que vaciaron sus vasos, todos los asistentes les dieron la vuelta, dejando que su borde húmedo trazara circunferencias vinosas sobre la parte del delantal que cubría mi corazón, como si todos ellos, mis padrinos, estuvieran firmando con la mayor de las devociones. Aquél día hablamos mucho de hacer el Tour de France”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abel, como muchos otros, emprendería después de esa iniciación el recorrido a lo largo del país, trabajando primero como aprendiz, hasta poco a poco ir liberándose y haciendo valer su trabajo como el de un maestro en su oficio. Mientras tanto recorrerá gran parte de la geografía francesa e irá encontrándose con muchos que ejercen su mismo oficio y que le irán recomendando ingresar en cualquiera de las familias –devoirs, sería más exacto- de compagnons para recibir ayuda, protección, asistencia y los conocimientos que aquellos guardan como el más preciado de sus tesoros. Además, el compagnon –que es como se llama al que pertenece a cualquiera de esas familias-, acaba por ser conocido entre sus iguales por el nombre que éstos le han dado, y que hace referencia tanto a su origen como a un aspecto sobresaliente de su carácter:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Nantois Lennemi du repos&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;(Nantés el enemigo del reposo)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Bourginio L’incredule&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;(El incrédulo Borgoñón)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;La Clé des Coeurs L’Albigeois&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;(El albigense llave de corazones)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El trato entre ellos, y la misma manera de relacionarse seguía un cuidado protocolo que empezaba con el “&lt;em&gt;topage&lt;/em&gt;” o saludo inicial, con el que se identificaban entre ellos al encontrarse en el camino. Según cuenta el libro, y traduciéndolo de la mejor manera posible, cuando dos de ellos se encontraban marchando el uno hacia el otro y se reconocían como posibles compagnons, se detenía dejando unos veinte pasos entre ellos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Tope! –decía uno.&lt;br /&gt;- ¡Tope!&lt;br /&gt;- ¿Cuál es tu vocación?&lt;br /&gt;- Pintor, ¿y la tuya, paisano?&lt;br /&gt;- Yo tallo la piedra.&lt;br /&gt;- ¿Compagnon?&lt;br /&gt;- ¿Si, paisano, y tú?&lt;br /&gt;- Compagnon también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces se preguntaban “¿de que deber?” (&lt;em&gt;de quel devoir&lt;/em&gt;) y, si eran del mismo, se acercaban el uno al otro y se intercambiaban al oído algunas palabras secretas, tras lo cual se daba por confirmado el reconocimiento, y compartían alimentos, consejos, referencias e incluso se acercaban al pueblo más próximo para celebrarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En caso de no ser del mismo deber, la cosa podía acabar sin muchos problemas a garrotazos y es que pertenecer a &lt;em&gt;Les Enfants de Salomón&lt;/em&gt;, llamados &lt;em&gt;Compagnons du devoir de liberté&lt;/em&gt;, o pertener a &lt;em&gt;Les enfants de maitre Jacques&lt;/em&gt;, llamados a su vez les &lt;em&gt;Compagnons du Devoir&lt;/em&gt; a secas, eran cosas muy diferentes para cada uno de ellos, y de poco fiar para el otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que en estos encuentros, cuando eran cordiales, se contaban de todo, y hablaban de los lugares por los que habían pasado y la gente a la que habían conocido; pero claro, los podía haber también que se dedicaran a inventar sobre sus correrías, y para ello tenían también estos sus propias soluciones, a las que llamaban &lt;em&gt;“remarques du tour”:&lt;/em&gt; eran detalles secretos que podían encontrarse en los principales monumentos del país, y cuya descripción permitía demostrar que se había pasado por allá. En Montpellier por ejemplo, en el interior del &lt;em&gt;“Chateau D’eau”&lt;/em&gt; había un bajo relieve representando una anguila que escapaba de unas redes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran muchos los casos en los que este testimonio se hacía a la inversa, esto es: quién estaba en algún lugar en el que deseaba dejar testimonio de su paso, imprimía en él su nombre o su marca:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Es una vieja manía la de dejar alguna marca de uno mismo; muchas veces la han ridiculizado diciendo que el nombre de los asnos se encuentra en todas partes. Asno o mulo, yo he gravado mi nombre al abrigo del campanario de mi pueblo, cuando me encargaron engrasar las campanas; algunos compagnons me han contado que han visto mi marca en lo alto de la torre Magna, desde donde se ve un pequeño jardín con una fuente, en Nimes, y en St. Baume,…”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Para ellos descubrir estas marcas era en ocasiones, algo más que poder dar el testimonio de haber estado en un lugar: era la oportunidad de dar con los nombres de otros compagnons, algunos amigos, e incluso familiares que ya no estaban presentes. Según cuenta uno de ellos en su diario, era motivo de profundas y reverentes reflexiones:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Nuestros padres pasaron por aquí, y muchas de esas veces en que estoy disfrutando de la soledad, he pensando delante de estas piedras, cómo han visto nacer y desaparecer tantas generaciones, asistir a tantas convulsiones sociales, mientras siguen ahí, de pie, desafiando a los siglos”.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-5936969826039121766?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/5936969826039121766/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=5936969826039121766&amp;isPopup=true' title='18 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/5936969826039121766'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/5936969826039121766'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/01/charlois-le-bruit-dans-la-tete.html' title='Charlois le bruit dans la tete'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RbaICdtx3SI/AAAAAAAAADU/fIv1CMf6f40/s72-c/compagnons.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-1881995414115614585</id><published>2007-01-17T21:12:00.000+01:00</published><updated>2007-01-17T21:38:41.686+01:00</updated><title type='text'>Intermedio I</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;Y ya que me lo pides,&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5021095279218700450" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/Ra6DjbU4sKI/AAAAAAAAACc/TwD1MWSl7Ck/s320/reflejo.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="center"&gt;abandono en mi forma la luz, dejo que el aire me lleve hacia la oscura pared, &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5021096052312813762" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/Ra6EQbU4sMI/AAAAAAAAACs/Mmy6UAKdDDs/s320/cambio.jpg" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;quedando a la espera, aquí, en la soledad.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5021096537644118226" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/Ra6EsrU4sNI/AAAAAAAAAC0/d9tuC72AaXg/s320/soledad.jpg" border="0" /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-1881995414115614585?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/1881995414115614585/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=1881995414115614585&amp;isPopup=true' title='19 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/1881995414115614585'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/1881995414115614585'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/01/intermedio-i.html' title='Intermedio I'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/Ra6DjbU4sKI/AAAAAAAAACc/TwD1MWSl7Ck/s72-c/reflejo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>19</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-7684888404280612481</id><published>2007-01-12T13:38:00.000+01:00</published><updated>2007-01-14T16:19:40.415+01:00</updated><title type='text'>No despertéis a la amada...</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RaeCA7U4sII/AAAAAAAAACE/FWDWiQgjatA/s1600-h/st+cecilia1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5019123262164611202" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RaeCA7U4sII/AAAAAAAAACE/FWDWiQgjatA/s400/st+cecilia1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;embed id="radioblog_player_0" src="http://stat.radioblogclub.com/radio.blog/skins/mini/player.swf" width="180" height="23" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" bgcolor="#ECECEC" flashvars="id=0&amp;filepath=http%3A%2F%2Fnicolas.lo.free.fr%2Fharmonie%2Fradio.blog%2Fsounds%2FGabriel%20Faure%20-%20Requiem%20-%20Pie%20Jesu.rbs&amp;amp;colors=body:#ECECEC;border:#BBBBBB;button:#999999;player_text:#999999;playlist_text:#999999;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/embed&gt;De mi visita a Albi podría contar muchas cosas: cómo enriqueció en el medioevo a los comerciantes de la ciudad la famosa &lt;em&gt;cocagne&lt;/em&gt;; las escaramuzas que provocó entre los poderes locales la posesión de los palomares de la región, tal y como ocurrió en la Capadocia, y estoy seguro que en muchos otros sitios; de la fuerza del paisaje de las Montañas Negras, que tuvimos que atravesar para llegarnos hasta allá desde Carcasona, con sus aldeas colgando al abismo de aquellas profundas gargantas; de los pueblos subterráneos que existen al norte de ella; y, cómo no, de la belleza de la mítica ciudad que sirvió para dar apellido a la herejía cátara, de sus calles y edificios, de su museo Toulouse-Lautrec y, sobre todo, de la Catedral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero voy a detenerme, a guardar mi palabra y procurar un rápido silencio. Sólo quiero contar que allá, en el interior de ese templo dedicado a Santa Cecilia, reposa plácidamente, como dormida bajo la tutela de uno de los murales más impresionantes que se conservan en Francia, una mujer cuyo sueño despierta la atención de todo aquél que sepa encontrarla. Sus dedos, lejos de desprenderse sin cuidado alguno sobre el suelo, parecen querer manifestar un secreto, algo que decirnos sin romper el mutismo: puede ser el misterio de la Trinidad, mostrando un dedo en la primera mano y tres con la otra, o quizá simplemente que advierte nuestra presencia y nos dice, guardad silencio, respetad mi sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo su cuerpo, que es el de Santa Cecilia, descansa ligero y suave sobre el suelo, vuelto sobre si mismo como quien duerme en paz, atento a la voz de sus sueños, y ajeno a todo lo demás. Los signos del cuello apenas parecen el testimonio de un hecho anecdótico, que en nada va a romper con su profundo descanso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen que, en ocasiones, nos es dado sentir ante la belleza del arte una profunda ternura, un amor plácido que poco tiene que ver con la devoción religiosa. En ello es seguro que hay más de los gustos personales de cada uno, de la delicadeza de las formas y la manera de componerlas, así como de un momento anímico muy especial. Nada de ello tengo por seguro, sólo que al verla sentí la necesidad de no romper el silencio en el que había estado hasta nuestra llegada, menos aún con innecesarias palabras que en algo robara esa sensación de estar disfrutando de la belleza en estado puro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así cuenta el cardenal Baronio que se encontró el cuerpo de la Santa catorce siglos después de su muerte, en 1599, y de esta manera la representó también entonces Stefano Maderna en una obra que se conserva en Roma y de la cual esta es copia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"Yo vi el arca, que se encerró en el sarcófago de mármol y dentro el cuerpo venerable de Cecilia. A sus pies estaban los paños empapados en sangre, y aún podía distinguirse el color verde del vestido, tejido en seda y oro, a pesar de los destrozos que el tiempo había hecho en él. Podía verse, con admiración, que este cuerpo no estaba extendido como los de los muertos en sus tumbas. Estaba la castísima virgen recostada sobre el lado derecho, unidas sus rodillas con modestia, ofreciendo el aspecto de alguien que duerme, e inspirando tal respeto, que nadie se atrevió a levantar la túnica que cubría el cuerpo virginal. Sus brazos estaban extendidos en la dirección del cuerpo, y el rostro un poco inclinado hacia la tierra, como si quisiese guardar el secreto del último suspiro. Sentíamonos todos poseídos de una veneración inefable, y nos parecía como si el esposo vigilase el sueño de su esposa, repitiendo las palabras del Cantar: “No despertéis a la amada hasta que ella quiera".&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5019124069618462866" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RaeCv7U4sJI/AAAAAAAAACM/0xHULjYi0H4/s400/st+cecilia2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-7684888404280612481?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/7684888404280612481/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=7684888404280612481&amp;isPopup=true' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/7684888404280612481'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/7684888404280612481'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/01/no-despertis-la-amada.html' title='No despertéis a la amada...'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RaeCA7U4sII/AAAAAAAAACE/FWDWiQgjatA/s72-c/st+cecilia1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-7068715559920800853</id><published>2007-01-09T21:02:00.000+01:00</published><updated>2007-01-11T07:09:09.186+01:00</updated><title type='text'>El niño barbado y los apóstoles epicenos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RaP1QQrEjsI/AAAAAAAAAA8/WQr-h7XGo9Q/s1600-h/montes.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5018124069523197634" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 564px; CURSOR: hand; HEIGHT: 92px; TEXT-ALIGN: center" height="107" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RaP1QQrEjsI/AAAAAAAAAA8/WQr-h7XGo9Q/s400/montes.jpg" width="527" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Era como a poco más de medio viaje camino de Carcasona. Habíamos planeado desviarnos a aquél lugar y pasar a hacer una visita rápida, antes de continuar para llegar a nuestro destino a eso de la media tarde, con la anochecida que tanto se apresura en hacerse presente a estas alturas del año. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hasta entonces, mi relación con aquél lugar, Saint Bertrand de Comminges, no había pasado de ser algo platónico, un tanto idealizada y llena de esos recuerdos &lt;em&gt;avant la conaissance&lt;/em&gt; –perdón por la pedantería-, que minuciosamente ornamentan de alma a todo aquello que sentimos el deseo de conocer personalmente.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Algunos años atrás, mientras rebuscaba en una feria del libro antiguo y de ocasión de no sé donde, di con una especie de libro de viajes por el sur de Francia, lleno de preciosas ilustraciones representando aquellas localidades a las que se hacía mención. En ocasiones, se trataba de reproducciones de antiguos grabados y láminas, y mirando una de ellas, que es la que nos ocupa, me entretuve un buen rato, sumergido en dios sabe qué ensoñaciones imaginarias.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Después de este primer encuentro me interesé por saber algo más de aquél lugar, y me enteré de que está cerca de Tolouse, tirando a los Pirineos; supe también que es un pueblo que exhibe con orgullo su Catedral de Santa María -tal y como ya se veía en el grabado-; y que pasado se remonta más allá del periodo romano, del que por cierto existe cumplida memoria. Más de la que uno puede imaginar…&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por aquél entonces debía llamarse &lt;em&gt;“Lugdunum Convenarum”,&lt;/em&gt; que según dicen viene del nombre de los habitantes de aquél lugar –los Convenae-, y del topónimo que designa a aquella como &lt;em&gt;“La colina de Lug&lt;/em&gt;”. Todo esto queda muy bonito, y si se deja, la imaginación de uno se desboca por las praderas de la ensoñación. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero había llegado el momento de conocerlo en realidad, de despojar aquél lugar de todo lo que creíamos saber sobre él, y dejar que nuestra mirada, y la curiosidad que la guiaba, fueran jueces únicos de su belleza.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para ello, nada mejor que comenzar buscando el sitio aproximado desde donde la imaginación de su autor había grabado, ya hace algún siglo, aquél recuerdo idealizado de Saint Bertrand de Comminges. A uno en esta situación le parece que se encuentra en un sueño, como si estuviera ante alguien a quién se ve tras una larguísima ausencia, y de quien todo lo que queda del pasado en nuestra memoria es sublimado con el paso del tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aquél frescor de la mañana, el silencio sólo interrumpido por el ladrido de algún perro, y ese lento humear que se desprende suave desde algunas de las chimeneas que se apiñan alrededor de la catedral, fueron algunas de las percepciones iniciales que tuve del lugar. La primera, claro está, es su impresionante estampa, erguida sobre una colina en medio de un valle, y con la majestuosa presencia en su centro de la Catedral de Santa María.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hice la foto de rigor, y nos quedamos un rato en silencio, mirándola con esa profunda placidez que da el saberse con todo el tiempo del mundo en un lugar totalmente ajeno y lleno de cosas por descubrir. Daban ganas de cerrar los ojos, concentrarse suavemnente y disfrutar con todos los sentidos de ese momento.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Aquí empieza todo, por fin he vuelto a la vida.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5018124550559534802" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RaP1sQrEjtI/AAAAAAAAABE/s2zI-5d_wlQ/s400/stbertrand.jpg" border="0" /&gt;Muy cerca de donde tomamos esta imagen, en medio de un campo y rodeada por un cementerio, está Saint-Just de Valcabrère. Con razón se dice de éste precioso templo de origen románico que es en sí un museo del pasado romano de aquella localidad: es fácil encontrar en sus paredes restos de lápidas, inscripciones e incluso imaginería pagana. Todo un ejemplo de cómo el hombre es capaz de construir una nueva realidad a partir de las ruinas de su propio pasado.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Uno se puede imaginar cómo, a lo largo de generaciones, fueron empleándose los restos de la ciudad que descansaba al pié de la colina para construir con ellos unos nuevos edificios más acordes con la nueva realidad del momento. Templos, termas y estructuras civiles de todo tipo, dieron lugar a iglesias, torres y murallas.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;¿Y ahí arriba, en el pueblo, qué es lo que había? Cuando subimos a St. Bertrand era ya la hora de comer, así que posponiendo la visita de la Catedral para después, nos dimos un pequeño paseo por el pueblo y sus murallas, y nos acercamos a una crepería que había en la plaza del pueblo para tomarnos algo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;El lugar bien merece una descripción: la "Crêperie du Parvis", está frente al templo que nos disponíamos a visitar, y era uno de los pocos establecimientos que estaba abierto aquél mediodía del 23 de diciembre. Tenía su interior un aspecto rústico, muy agradable, con su suelo y mobiliario de madera, su chimenea encendida y esa penumbra que en momentos se veía rasgada por algún rayo de luz que penetraba por la ventana. Las paredes estaban totalmente cubiertas de carteles, fotografías, portadas de viejos discos, recortes de periódicos e incluso postales, algunas por la parte de la fotografía y otras por la del texto:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Al Señor Crepero&lt;br /&gt;St. Bertrand de Commingues&lt;br /&gt;Francia”&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Rezaba como única dirección en una que teníamos junto a nosotros, y que procedía de Polonia llegando, aquella era la evidencia, sin problemas a su destino.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Una crepe a elegir y un vaso de vino de Madiran por dos euros cincuenta; no está mal. Sin pensárnoslo dimos razón de ello, aprovechando además para recuperarnos del frío intenso que hacía aquél día. En la barra, nuestro crepero discutía en una lengua que si no me confundo es una variedad del Gascón, y debido a lo cual, uno que es muy curioso, no pudo enterarse qué era lo que les preocupaba para contarlo ahora aquí. ¡Qué se le va a hacer!.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Salusius a los dioses manes de Andossic, su hijo querido”&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Parece que estamos siempre queriendo decir algo y es igual si lo hacemos dirigiéndonos al crepero de St. Bertrand para enviarle un agradecido saludo, o a las divinidades de turno para que protejan a nuestro ser más querido. Allá donde creemos que hay alguien que pueda escucharnos, nos apresuramos a descargar sobre él todo lo que ronda de mejor o peor manera en nuestras entrañas. Quizá por eso estoy aquí.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Pero bueno, esta era otra pared, la de la basílica que tanto habíamos esperado visitar y en la que encontramos, según nos plantamos ante su fachada, a un lado de ella la inscripción que acabamos de transcribir.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;El tímpano de la portada representa la adoración de los magos, y en ella vemos a los tres reyes, no sé si en plena adoración o agachándose para que no les de en la cabeza alguno de los incensarios que agitan los ángeles que les sobrevuelan. Frente a ellos está la Virgen con el niño sentado a sus pies, y un hombre tras ella que bien puede ser San José o el mismísimo St Bertrand… ¡un momento!, ¿qué ocurre con el niño?: con la ayuda de un pequeño catalejo que empleamos para estas visitas, miramos con más detalle al recién nacido, y… ¡sí, tiene barba!. &lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5018125289293909730" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RaP2XQrEjuI/AAAAAAAAABM/ltlWK6_KrW4/s400/ni%C3%B1o.jpg" border="0" /&gt; Sin salir de nuestra sorpresa continuamos reparando en los diferentes detalles de la portada, deseosos ya de dar con algún otro que pudiera explicar aquella rareza.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Y ahí estaba, aunque no para dar muchas respuestas. El dintel sobre el que descansa este tímpano, representa a los doce apóstoles que se presentan ante nosotros con cierta ligereza en su pose, y otro tanto de transparencia y sensualidad en sus habitualmente austeras túnicas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5018126058093055730" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/RaP3EArEjvI/AAAAAAAAABU/JpxneQ8uOZ8/s400/apostoles1.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;En su vestido nos pareció que iban muy a la romana, y en el movimiento y la forma nos recordaba a otras imágenes propias de antiguos templos paganos. ¿Qué era todo eso?. Sin saber demasiado de éstas cosas, y dándonos la respuesta que más nos hiciera disfrutar de aquél lugar, -aunque poco tuviera que ver con la realidad-, se nos ocurrió explicarlo pensando en la probabilidad de que allá existiera antes un templo pagano del que además del lugar, se aprovechó todo aquél material que se pudo para la construcción de la catedral. Los compagnons que se encargaron de ello o eran un poco vagos o es que el presupuesto no daba para más. A saber… &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5018126500474687234" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_JOemjrsrveA/RaP3dwrEjwI/AAAAAAAAABc/4dLbedoL1rQ/s400/apostoles2.jpg" border="0" /&gt; También cabe pensar que a estos apóstoles se les fue un poco la mano en esa famosa última cena, y que ello dio pie a que cada uno se mostrara con la alegría de ser aquello que deseaba, quedando así para la eternidad que, a fin de cuentas, es lo que importa.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Hablando de todo esto, y sin preocuparnos demasiado por ese suave veneno que es el tiempo, visitamos el magnífico interior del templo, su impresionante coro –donde también existe algún otro motivo erótico-, y nos llegamos por fin a su claustro, esa joya adornada por una excelente colección de columnas y capiteles, y uno de cuyos lados se abre en mirador al valle con los Pirineos de fondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5018127569921543954" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/RaP4cArEjxI/AAAAAAAAABk/tCqCzaKVV2E/s400/claustro.jpg" border="0" /&gt;Recuerdo que apoyados a su petril, nos detuvimos a escuchar el rumor del aire rozando las ramas de los árboles, el murmullo de un arroyo que corre a los pies de la colina y el canto de un grupo de pájaros que parecían querer permanecer ocultos allá, en la espesura del bosque. Nuestro pensamiento parecía volar con cada uno de ellos, como buscando ocultarse en los mismos lugares que los hacían invisibles y eternos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Al fin y al cabo todo ello ha estado aquí siempre, como estas piedras de tan diferentes formas que alguien colocó una vez; han estado siempre y lo estarán ahora mismo, allá, en aquél lugar, hasta el final de los tiempos… &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-7068715559920800853?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/7068715559920800853/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=7068715559920800853&amp;isPopup=true' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/7068715559920800853'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/7068715559920800853'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/01/el-nio-barbado-y-los-apstoles-epicenos.html' title='El niño barbado y los apóstoles epicenos'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RaP1QQrEjsI/AAAAAAAAAA8/WQr-h7XGo9Q/s72-c/montes.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-1535817184750318430</id><published>2007-01-04T18:09:00.000+01:00</published><updated>2007-01-04T18:30:34.426+01:00</updated><title type='text'>…en estos nuestros detestables siglos…</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RZ05hrkRPfI/AAAAAAAAAAw/Lj3evjo-dyY/s1600-h/sbc.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5016228810753916402" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RZ05hrkRPfI/AAAAAAAAAAw/Lj3evjo-dyY/s400/sbc.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Cuando uno regresa de pasar sus días de libertad vagando por lugares que apenas conoce, guarda en forma de recuerdos imágenes y sensaciones que sabe que con el tiempo irá convirtiéndolos en idealizaciones, en aquello de lo que echará mano para sobrevivir al dolor de la vuelta a la rutina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese es mi caso, y en un pequeño y todavía cercano rincón de mi memoria descansa, desde hace poco tiempo, un nuevo legajo cerrado en cruz por una vistosa cinta de colores sellada al lacre rojo. Allá –entre todos esos papeles-, encontraré cada vez que necesite volver a ella, la memoria de esa primera mañana fresca, cubierta por el manto de una fina niebla; escucharé el ladrido lejano de algún perro; sentiré la fragancia verde de la hierba, y el tacto húmedo, casi moldeable a la presión de mis dedos, de esas piedras que recibieron su forma hace ya varios siglos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De aquél lugar, el primero de muchos que iba a descubrir, se contará con qué solemnidad permanecía erguido ante mí, como si fuera la antesala a un mundo diferente, dispuesto a convertir en ficticio lo que llevamos de vivido a este otro lado de nuestras existencias. Es algo similar a aquellos sueños que percibimos como reales por estar construidos a partir de recuerdos y personas, aunque sólo hayan vivido en otros de nuestros sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allá –continuará la memoria en otro pliego- el tiempo parece haber estado detenido a la espera de mi llegada. Es entonces cuando los primeros rayos de sol caen con desorden ante mí, como si fueran finos conductos que contienen dentro de sí una misteriosa sustancia brumosa que se revuelve en su interior luchando por salir. Quizá lo que llevan dentro sea ese tiempo maravilloso que voy a vivir, dispuesto a liberarse de su envoltura en cuanto lleguen al suelo…; quizá sea el alma –ese alma perdida ya hace tiempo-, o, seguramente, puede ser la efímera plenitud que empiezo a sentir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá, quizá, puede ser… ¡al diablo con todo ello!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Aquí empieza todo, por fin he vuelto a la vida.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-1535817184750318430?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/1535817184750318430/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=1535817184750318430&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/1535817184750318430'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/1535817184750318430'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2007/01/en-estos-nuestros-detestables-siglos.html' title='…en estos nuestros detestables siglos…'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RZ05hrkRPfI/AAAAAAAAAAw/Lj3evjo-dyY/s72-c/sbc.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-2426190683525975966</id><published>2006-12-22T20:42:00.000+01:00</published><updated>2006-12-22T23:43:42.285+01:00</updated><title type='text'>¿Qué sabes de las nubes?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RYw2NGMQcJI/AAAAAAAAAAk/M7eh7U8txug/s1600-h/Imagen+077.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5011440083984740498" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RYw2NGMQcJI/AAAAAAAAAAk/M7eh7U8txug/s400/Imagen+077.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Como es habitual en esta casa, cuelgo las nubes para despedirme por unos días. No es que sea algo que me ilusione esto de las navidades -mas bien todo lo contrario-, pero como es la humana una especie que aprende a adaptarse y sobrevivir, yo lo hago como mejor puedo en tan incómodas circunstancias; y eso no es sino saliendo a la carrera lejos de aquí, de ellos, de todo esto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mañana nos vamos para un pueblo que está a veinte kilómetros de Carcasona, y allá espero recibir al año que se nos echará encima en pocos días. Regresaré a principios de enero, cuando vuelva a encender este ordenador que ahora apago hasta mi regreso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Salud, y que el próximo sea un buen año para todos vosotros.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;PS: si no tienes nada mejor que hacer, he dejado aquí abajo la segunda parte de "La piel del cretense" para que conozcas otras maneras de celebrar a los dioses.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-2426190683525975966?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/2426190683525975966/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=2426190683525975966&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/2426190683525975966'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/2426190683525975966'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2006/12/qu-sabes-de-las-nubes.html' title='¿Qué sabes de las nubes?'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RYw2NGMQcJI/AAAAAAAAAAk/M7eh7U8txug/s72-c/Imagen+077.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-8006484759011304104</id><published>2006-12-21T21:41:00.000+01:00</published><updated>2006-12-21T23:22:55.022+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Antropología'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mitología'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Demeter'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Epiménides'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento'/><title type='text'>La piel del cretense (y II)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/RYry1WMQcII/AAAAAAAAAAY/E0P3ZLtbWO8/s1600-h/demeter.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5011084533707075714" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/RYry1WMQcII/AAAAAAAAAAY/E0P3ZLtbWO8/s320/demeter.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Otro ouzo más; invita la casa, cómo no. Después, la mujer desapareció en la trastienda llevando la botella consigo como si se tratara de una luz que va alumbrando su paso. Mientras tanto su marido, nuestro anfitrión, continuaba repartiendo apretones de manos, dándose sonoros abrazos e intercambiando risotadas con el grupo de conocidos que acababan de entrar: les contaba no sé qué cosa en medio de un mar de gestos, y tomó un catalejo que había a su espalda en uno de los estantes, para comenzar a abrirlo poco a poco, sacando cada una de sus piezas de dentro de la anterior, sin detener mientras la cháchara en la que se había envuelto con sus amigos. &lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En cuanto a nosotros quedamos en silencio, ajenos a ese murmullo imperceptible que sonaba más monótono a medida que lo alejábamos de nuestros pensamientos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al frente quedaba aquél gran espejo, cubierto casi en su totalidad de fotografías, postales y recortes de periódicos, y por entre medio de ellas veíamos nuestra imagen reflejada en él, silenciosa, sola, muy sola, casi oculta en la pálida luz que iluminaba aquél local. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La piel del cretense estaba expuesta junto a la puerta de una choza, en un elevado pedregal a donde sólo llegaban los locos, las fieras y las moscas. De hecho, en ese lugar no se oía otra cosa que el zumbido de aquellos molestos insectos y junto al intenso calor que hacía reverberar todo lo que alcanza la vista, sólo se sentía la inagotable insistencia de aquellas moscas intentando penetrar en busca de alguna humedad en las entrañas de quien por allí se acercara. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La vieja Citeródice era la única habitante de aquél lugar, vivía en su choza custodiando lo que consideraba su única y sagrada posesión. Nunca se separaba de ese reseco y sucio pedazo de piel que en algún momento perteneció a un hombre. Dedicaba su tiempo a sentarse a observarla con detenimiento, pareciendo casi ausente cuando lo hacía, de vez en cuando se levantaba con una rama de hinojo en la mano y la sacudía contra el pellejo espantando a aquellos insectos que parecían buscar todavía algún rastro del frescor de la sangre en aquellas manchas oscuras que llenaban casi por completo la piel.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Buscais más en esta vieja y quemada piel que en la mía! –parecía decir. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo nadie sabía qué es lo que decía Citeródice cuando emitía esos gritos agudos mientras espantaba las moscas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hacia ya mucho tiempo que la vieja la tenía expuesta a la intemperie, bajo el duro y abrasador sol del Peloponeso. En ocasiones era tanto el calor, que parecía que iba a terminar por arder, y despedía tal hedor que difícilmente habría ser humano con el valor de acercarse hasta aquél lugar, y sufrir en su organismo los espasmos que terminan por hacerle devolver a la naturaleza lo que de ella había tomado. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Junto a la piel del cretense, Citeródice alimentaba noche y día un fuego con el que aprovechaba para calentarse algún alimento, mientras observa en silencio el recuerdo de sus gloriosos tiempos del pasado. De vez en cuando volvía a agitar un poco la ramita sobre él, intentando espantar las moscas de nuevo, y fijaba la vista en unos extraños signos -tatuajes casi borrados por el paso del tiempo-, que cubrían una parte de él. Los intentaba leer, seguía con su índice el recorrido trazado hace ya mucho tiempo sobre aquella piel y pronunciaba unas extrañas palabras, como invocando a la señora de Eleusis para que le ayudara a comprender lo que allí se decía.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Citeródice había sido sacerdotisa de Demeter Erinia a la que se rendía un especial culto en la Arcadia. Era esta Demeter la ejecutora de la justicia infernal, la diosa que se representaba con cabeza de caballo en recuerdo de la ira que sintió la Diosa al ser violada por Poseidón, cuando había intentado esconderse de él bajo la forma de una yegua, y éste adoptó la forma de un caballo para lograr su fin. Algunos cuentan que es la forma de luna de los cascos de estos animales la que evoca desde entonces todas las noches la memoria de la Diosa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Era cosa de otras personificaciones de Demeter el ocuparse de aconsejar en materia amatoria a los recién casados –de las seguidoras de Demeter Tesmófora-, al igual que de unirse públicamente con el rey sagrado en la siembra de otoño para asegurar una buena cosecha, antes de darle muerte en el solsticio invernal –misterio eleusino a cargo de las de Demeter Cloe o Ctonia-. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entre los rituales propios de las seguidoras del culto a Demeter Erinia había uno que, pensaban satisfacía especialmente a su Diosa. Consistía en aguardar ocultas cerca de una encrucijada la llegada de algún viajero solitario, y cuando este se detenía para decidir qué camino tomar, saltaban sobre él vestidas con pieles equinas y profiriendo terribles gritos, para golpearle hasta la muerte con gruesos cantos decorados con motivos rituales.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una de ellas, la mayor en edad, hincaba una punta afilada en su cuello y de manera muy precisa -de la misma que le habían enseñado en su noviciado-, lo recorría con fuerza de un lado a otro hasta separar la cabeza del cuerpo. Después marchaba con ella a los campos del templo, y entonando un antiguo salmo los cruzaba en su totalidad dejando caer sobre la tierra yerma la sangre fecundadora de su víctima.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En cierta ocasión que Citeródice cumplía las principales funciones, dieron con un extranjero de muy avanzada edad que caminaba hacia el sur cantando despreocupadamente himnos órficos, de esos que dicen estar compuestos con el alfabeto de trece consonantes cuyo sonido hace moverse a los árboles. Esto no hizo sino redoblar su ira contra él, no tenía en buena estima a lo que tuviera que ver con Orfeo, y la rabia con que lo golpearon sólo pudo ser detenido por el grito de aviso de una de ellas, que dejó inmediatamente de golpearle señalando unos extraños tatuajes que había en su cuerpo. Por mucho que miraron unas y otras, ninguna fue capaz de adivinar ni su significado ni su procedencia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dado pues que era algo desconocido para ellas y querían asegurarse de qué era aquello tan extraño con lo que habían dado, guardaron sus piedras rituales, ataron con fuerza sendas cuerdas a cada uno de sus tobillos, y entre todas lo llevaron arrastrando y agonizante hasta su templo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para cuando llevaron consigo a un anciano de la vecina Esparta que les dijera qué era aquello, el forastero había muerto. El espartano observó los signos dibujados en su piel, se limitó a decir un nombre –Epiménides-, y marchó sin contar más. Dos días después, una incursión espartana asaltó el templo, lo destruyó y tras matar a sus sacerdotisas, se llevó el cadáver consigo. Sólo Citeródice logró huir con vida.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por aquél entonces Epiménides tenía gran fama en toda la hélade: era un conocidísimo intérprete oracular, medico, poeta, seguidor de los ritos órficos e iniciado en el culto a los Curetes. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sobre él cuenta Flegón en &lt;em&gt;“De los que vivieron mucho”,&lt;/em&gt; una conocida anécdota: estando un día al cuidado de sus ovejas, se le escapó una de ellas, y buscándola entró a una cueva. Sería cosa de los calores del mediodía, o la pesadez que habían dejado en su estómago los pedazos de kefalotori que se había tomado hace un rato, regándolo con unos sorbos de tsikoudiá, licor con el que acompañaba a aquél queso para compensar su sabor salado; el caso es que sintiéndose a gusto al fresco de la cueva, quedó profundamente dormido, tanto que se quedó así durante ciento cincuenta y siete años. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Conocido lo sucedido, en toda Grecia, se consideró que por medio había algún tipo de intervención divina, aunque nadie se sentía capaz de adivinar si su intención era benigna o aviesa. Al final, y dado que necesitaban una respuesta a semejante enigma y no había forma de obtener una certeza, dieron en asegurar que Epiménides era un protegido de los dioses, y como tal debía tenerse con veneración y respeto todo aquello que hacía o decía.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Divino o no, Epiménides no tardó en sacar provecho de su situación, y dado que sus crédulos conciudadanos iban a ver en sus palabras un mensaje oracular difícil de desentrañar, dejó caer aquello de:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Yo, un cretense, digo: todos los cretenses son unos mentirosos”&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La paradoja estaba servida. Mucho antes que Eubulides de Mileto, Epiménides había enfrentado a su tiempo con la primera de las paradojas y con el nuevo mundo de la razón lógica y las ideas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero esto queda dicho a toro pasado, ahora que lo vemos desde la distancia: entonces era sólo un quebradero de cabeza que volvió loco a más de uno –cuentan que Aristóteles incluído-. También dejó su legado en una expresión en griego clásico: &lt;em&gt;Êñçôßæù&lt;/em&gt;; y que viene a querer decir algo así como &lt;em&gt;“obrar o hablar como un cretense, ser un impostor”.&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Algunos siglos después todavía se recordaría esta frase del cretense, y Pablo de Tarso, el que convirtió una secta judía en religión universal, escribió en una carta a Tito, uno de los primeros cristianos no circuncidados, la siguiente advertencia sobre los cretenses:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Uno de ellos, profeta suyo, dijo: Los cretenses son siempre mentirosos, malas bestias, vientres perezosos”&lt;/em&gt; Tito, 1 12&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero la fama de Epiménides no se detuvo aquí, sino que hubo otros hechos que la acrecentaron aún más: fue autor de varias teogonías, de una colección de oráculos, de un poema épico sobre la construcción de la nave Argos y la expedición de Jasón, prosa ritual, y una cosmogonía. De todo ello no ha sobrevivido nada, todo ha quedado perdido bajo el manto del tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dicen que fue al final de su vida cuando le llamó Solón desde Atenas para que les ayudara en su lucha contra la peste. Dados los buenos resultados que tuvo y el apreció que se ganó de todos los atenienses, estos le invitaron antes de marchar a que pidiera lo que quisiera, cualquier cosa: el cretense solicitó una rama de olivo y un tratado de paz perpetuo entre Cnossos y Atenas. Después marchó de vuelta a su tierra atravesando el Peloponeso…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando encontraron aquellos extraños signos en su cadáver, los espartanos se apropiaron de él, lo desollaron y lo tuvieron expuesto en su consejo durante mucho tiempo, pensando que aquellas misteriosas marcas, procediendo además del cuerpo de quién procedían, eran sin duda portadoras de la buena suerte.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Algunos años después, la piel del cretense desapareció del lugar, y a pesar de mandar a buscarla, no hubo manera de dar con ella. Algunos aseguraron entonces que fue la misma sacerdotisa que le había dado muerte quien se apropió de ella y huyó a un escondido rincón de lo más remoto de su Arcadia natal.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Poco a poco nuestro anfitrión fue cerrando el catalejo que había estado mostrando a sus amigos, produciendo ese sonido sedoso, casi imperceptible que hacen las piezas al deslizarse –como las historias que habíamos recordado- unas dentro de otras.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin darle tiempo a continuar con su verbosidad, le pedimos que nos dijera lo que le debíamos, y tras escucharle descubrimos que en eso de cobrar era más cretense que en cualquier otra cosa. Al ouzo invitaba la casa…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Epiménides? –nuestro anfitrión se encogió de hombros abriendo exageradamente los ojos y apretando los labios cuando le preguntamos por él mientras pagábamos – no sé quién es ese…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Existe –intervino uno de los recién llegados -, una vieja expresión en nuestro idioma que hace referencia a todo lo que se considera maravilloso o prodigioso, diciendo de ello que es “como la piel de Epiménides”.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Salimos a la calle. Había anochecido y hacía ya un tiempo que no llovía. Incluso el cielo estaba ahora despejado, lleno de estrellas y en medio de ellas lucía una creciente luna, con la misma forma que el casco de un caballo. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-8006484759011304104?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/8006484759011304104/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=8006484759011304104&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/8006484759011304104'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/8006484759011304104'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2006/12/la-piel-del-cretense-y-ii.html' title='La piel del cretense (y II)'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_JOemjrsrveA/RYry1WMQcII/AAAAAAAAAAY/E0P3ZLtbWO8/s72-c/demeter.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-9086380394753803676</id><published>2006-12-10T20:38:00.000+01:00</published><updated>2006-12-11T13:47:36.553+01:00</updated><title type='text'>La piel del cretense (I)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RXxiaRrTA3I/AAAAAAAAAAM/OoKf0zT5yws/s1600-h/nuevo+hercules.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5006985089290273650" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RXxiaRrTA3I/AAAAAAAAAAM/OoKf0zT5yws/s320/nuevo+hercules.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Hace ya unos cuantos años, nos encontrábamos en los alrededores de la Plaka de Atenas camino del hostal en el que nos alojábamos, cuando sin aviso previo, el soleado día que nos había acompañado hasta entonces, tornó en chaparrón inmisericorde, en aguacero copioso, haciendo que saliéramos corriendo todos los que por la calle andábamos a protegernos de las saetas de aquél ataque sorpresivo de las nubes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de mucho correr intentando ocultarnos bajo las viseras de algunos escaparates, y saltar cruzando las calles entre charcos, dimos con nuestros marinados cuerpos en una pequeña tasca que estaba casi escondida, al principio de una angosta calle perpendicular a aquella por la que marchábamos. Su aspecto no invitaba a mucho, pero el que estaba tomando el día lo hacía menos a permanecer por más tiempo expuestos a la intemperie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El interior de aquél bar era de esos que los hay en cualquier lugar del mundo, y que a todos nos recuerdan a esa decoración de interiores tan clásica de finales de los sesenta y principios de los setenta: diseño lineal, sobrio y totalmente impersonal. Afortunadamente, puede que sea un decir, el tiempo y sus propietarios habían ido mimetizando el lugar a su personalidad, en forma de unas cuantas fotografías, postales y recortes amarillentos colgando de los bordes del gran espejo que había tras la barra; también había una interminable colección de botellas expuestas en estanterías a ambos lados de aquél cristal; y un viejo radiocasete reproduciendo canciones que parecían ser de folklore seguramente cretense; un curioso dibujo decoraba la pared que hay frente al espejo, representando a un forzudo con dos cañones en sus brazos disparando cada uno en una dirección; al fondo, la barra se cerraba contra la pared liberando el espacio estrecho que era aquél bar para dejar un área un poco más amplia, donde había colocada una pequeña mesa circular con cuatro sillas: allí colgaban de la pared como media docena de carteles de lo más colorido y kitsch, -que se diría hoy- representando a sonrientes artistas de aspecto casposo, encorbatados y entrados en años, o neumáticas odaliscas en pose de estar subiendo una escalera de mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mostrador, de lo mugriento que estaba, se pegaba a uno en los brazos, a los papeles o a cualquier cosa que llevara consigo, como si una fuerte mano invisible quisiera evitar que nosotros o nuestras pertenencias pudiéramos salir de ahí. Seguramente esto explicaría la sonrisa del dueño de aquella tasca cuando observaba intentar marcharse al único parroquiano que había allá cuando llegamos nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquél lugar, que tenía el nombre de una localidad cretense que ahora no recuerdo, estaba regentado por un hombre delgado, bajo de estatura, quemado por el sol, el rostro avejentado y unas enormes patillas blancas que parecían estar empeñadas en cubrir toda su cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Junto a él, estaba su mujer que era en todo su contraria: gruesa, alta, con el rostro terso y muy pintado. Se movía con desenvoltura en su feudo que era aquella tasca y no tenía ningún recato en hablar a todos sus clientes a gritos, con tal fuerza que creo recordar que fueron aquellas voces las que llamaron nuestra atención sobre aquél lugar cuando buscábamos cobijarnos de la lluvia. En cierta manera era ella la dueña y señora del lugar, pues su marido, a lo que vimos, se limitaban a permanecer en la barra dando conversación a la parroquia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que allá estábamos, empapados, cansados por las jornadas que llevábamos recorriendo en coche aquél país, sedientos y pegados literalmente a la barra de una tasca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hola, de donde vienen ustedes –nos dijo en ingles el hombre, según nos vio colocarnos a un lado de la barra, sin preocuparse lo más mínimo por si queríamos tomar algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He de decir que ya en las primeras palabras que intercambiamos con él notamos un acento diferente al de las gentes con las que habíamos hablado aquellos días. Era el de este hombre muy parecido al que suele emplear el que aquí escribe, y que es muy poco dado a los idiomas: arrastraba pausada y contundentemente las erres; pronunciaba con claridad toda aquella letra que hubiera en la palabra, sin detenerse en las particularidades de la pronunciación inglesa; y trasladaba literalmente giros expresivos propios de su idioma a aquella lengua, dando lugar en muchas ocasiones a la confusión de quienes le escuchábamos. Todo ello lo hacía como debe hacerlo quien disfruta con orgullo de su acento: con total tranquilidad, y presuponiendo que se le entiende perfectamente sin necesidad de esforzarse más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasadas las primeras preguntas –las llamadas de rigor-, que estaban destinadas a saciar la curiosidad más inmediata de nuestro anfitrión, su señora –que había permanecido hasta aquél momento ajena a nosotros- nos preguntó por lo que queríamos –dos cafés, le dijimos- y tras poner en marcha la máquina, cogió una botella y dos pequeños vasos, y sin decir nada, los puso ante nosotros y los llenó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Un poco de ouzo para quitar el frío acompañado con el café sienta muy bien –nos dijo el hombre adelantándose con ello a cualquier resistencia por nuestra parte de aceptar su invitación-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No he sido nunca amigo de anises, ouzos, tutones, rakis ni pastises, pero dado que nos aseguró estar invitados a ello, y que estábamos en la cuna de tan conocido licor, lo aceptamos sin más reserva, lo bebimos y continuamos con el café mientras nuestro anfitrión no paraba de darnos charla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según nos dijo, él y su mujer procedían de Creta y hacía ya algunos años habían emigrado a Atenas en busca de mayor fortuna. Nos contó una extraña historia sobre su familia que, entre el acento y los giros indescifrables que a veces empleaba, sólo llegamos a entender a medias. Todo vino a cuento de una fotografía que vio en la portada de un folleto que nos había dado poco antes: era la imagen de un icono que según lo vió, encendió sus ojos y comenzó a relatarnos cómo hubo en casa de su padre un par de ellos con siglos de antigüedad que fueron vendidos a unos turistas por muy poco dinero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después nos contó que él mismo, durante muchos años, estuvo recorriendo primero la isla, y después la península, dedicándose a hacer lo que, según él, mejor sabía: dibujar. Lo hacía decorando las paredes de bares, panaderías, talleres, etc… Vivió durante muchos años en los alrededores de Volos –curiosamente el lugar de donde partió Jasón con sus argonautas- una pequeña península muy montañosa y llena de pequeñas aldeas y pueblos aislados del mundo. Cuando alguien precisaba de sus servicios, mandaba a buscarlo y le señalaba un tema que él, de la mejor manera que podía, reproducía en la pared del lugar. Según nos contó, la mayor parte de las veces le reclamaban temas relacionados con su independencia de los turcos o con personajes populares, muy rara era la vez que se recurría a la mitología clásica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como muestra de ese arte, nos mostró el dibujo que había en la pared frente al espejo, el que representaba el forzudo con dos cañones en sus brazos. Parece ser que es copia de uno que pintó en una panadería de Velentsa, y por el que sentía especial afecto por tratarse de la representación de un personaje que fue un buen amigo de su padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Para quien no es griego el nombre de Panagis Koutalianos no significa nada –dijo moviendo suavemente la cabeza de un lado a otro- ¡nada!. Pero cualquier griego sabe en cambio de quién estoy hablando, conoce muchas de sus historias y asegurará que alguna vez ha cantado junto a sus amigos la canción “El hombre más fuerte de esta era” que le dedicaron en vida.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;A pesar de interponer la palma de mi mano entre la boca del vaso y la botella, tuve que terminar por retirarla ante la amable insistencia de aquella gigantesca señora que acompañaba como una sombra todos los movimientos de su marido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A ustedes les extrañará –continuó nuestro anfitrión- si les digo que una vez hundió un barco turco de un puñetazo ¿verdad?; pues si lo conocieran no les parecería tan raro. Toda Grecia le llamaba “el nuevo Hércules”, y no hubo nadie que tuviera el valor necesario para llevarle la contraria. Mi padre lo conoció cuando servía en el ejército, en una ocasión en que presenció una exhibición pública del nuevo Hércules ante el Señor Venizelos, nuestro primer presidente ¿sabían ustedes que era Cretense? –apostilló con orgullo-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asentimos sin darle mucha importancia, como invitándole a que continuara con su historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Esa fue la exhibición –dijo señalando la pared-, la dibujé tal y como me la contó mi padre: cogió dos cañones en su brazos y apuntó con uno a levante y el otro a poniente, y cuando lo tenía todo ya dispuesto, los disparó sin apenas moverse del punto en el que estaba en pié. Fue algo prodigioso, tanto que el ruido se oyó a kilómetros de distancia y los que allí estaban, mi padre incluído, quedaron asustados pensando que aquello había sido una provocación al sol y a la luna, y que por ello nunca más volvería a anochecer, ni amanecer y los astros quedarían fijos donde estaban por siempre jamás. Y allí se quedaron mi padre y sus compañeros durante largas horas, sin moverse hasta que por fin anocheció y entonces todos marcharon juntos a la cantina del pueblo a celebrarlo bebiendo todo el ouzo que les pudiera entrar en el cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegados a este punto, nuestro anfitrión se quedó callado, su mujer nos llenó una vez más el vaso, mientras nosotros permanecíamos también en silencio observando aquél mural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuera había dejado de llover, y comenzaron a entrar en el lugar los que debían de ser habituales, vistos los besos y abrazos, así como las palabras amistosas que se intercambiaban con nuestro anfitrión. En ese momento, tuvimos la sensación de que la tormenta y la soledad en la que habíamos estado en aquella tasca habían sido preparadas para que llegáramos a escuchar la curiosa historia de aquél hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dudamos también de cuanto había de verdad en lo que nos había contado, pero ¿quién se atreve a decir que un cretense es un mentiroso?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-9086380394753803676?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/9086380394753803676/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=9086380394753803676&amp;isPopup=true' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/9086380394753803676'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/9086380394753803676'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2006/12/la-piel-del-cretense-i.html' title='La piel del cretense (I)'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_JOemjrsrveA/RXxiaRrTA3I/AAAAAAAAAAM/OoKf0zT5yws/s72-c/nuevo+hercules.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-6405562112499385995</id><published>2006-12-01T12:22:00.000+01:00</published><updated>2006-12-01T14:03:29.305+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cincuenta Aulladores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Diodoro de Sicilia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Little Neno'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Luciano de Samosata'/><title type='text'>Luciano y los cincuenta aulladores</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger2/204/4278/400/910069/utopia.jpg" border="0" /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger2/204/4278/1600/340241/iceberg.jpg"&gt;&lt;/a&gt; Hace un par de días me pasé por Vitoria para ocuparme de un asunto que me iba a llevar gran parte del la jornada. Cuando terminé dos de las cosas que había ido a hacer eran ya cerca de las dos del mediodía, así que aplazando el resto para la tarde, busqué un lugar donde comer algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dado que no era el caso de regalarse con espléndidos manjares, ni de aprovechar para hacer algún descubrimiento gastronómico; a la hora de la selección del lugar me guié casi exclusivamente por un solo criterio: el lugar más tranquilo y solitario que pudiera encontrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de un par de vueltas por las calles del centro de la ciudad, di con uno de esos lugares que tienen la apariencia de &lt;em&gt;pub inglés típico&lt;/em&gt;: amplio, de madera, adornado con antigüedades de tienda de regalos, y en penumbra; no había prácticamente nadie, y anunciaba un menú aceptable en la puerta, así que sin pensarlo mucho más decidí entrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hice la comanda y me senté. Fue entonces cuando me di cuenta de que había junto a mí un revistero: sin pensarlo dos veces cogí una que tenía la fotografía de Saturno en su portada, y despreocupadamente me puse &lt;em&gt;a mirar los santos&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todo lo que vi, hubo algo que llamó especialmente mi atención. Era un artículo ilustrado con unas maravillosas fotografías de enormes icebergs de un color azul que rozan lo increíble, que flotaban en medio de unas aguas oscuras y tempestuosas. Sobre aquellas islas heladas podían verse grupos de pinguinos desfilando en perfecto orden, algunos lanzándose por terribles acantilados y otros peleándose con las aves que pretenden arrebatarles su alimento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lugar, según rezaba el texto que acompaña a éstas imágenes, es uno de los más recónditos del planeta, se compone de un grupo de pequeñas islas rodeadas en gran parte de hielo, y su aspecto frío y desolado era prueba inequívoca de que es pasto continuo de los más gélidos y poderosos vientos. No en vano, los navegantes conocen a aquél lugar por el nombre que ha dejado el viento a su paso por él: los &lt;em&gt;Cincuenta Aulladores&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los &lt;em&gt;Cincuenta Aulladores&lt;/em&gt; se les puede encontrar, o mejor dicho escuchar, al sur del Atlántico, allá donde los gigantes icebergs del Polo Sur son ya frecuentes y se les puede ver aparecer y desaparecer de la vista en medio del eterno oleaje que ha provocado aquellos terribles vientos. Quienes han estado allá dicen que la única manera de no ser presa del pánico, es distraer la atención contando el número de aullidos que pueden distinguirse en medio de aquellos vientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡50!. Aseguran que no hay hombre vivo que haya escuchado más de 50 aulladores, porque si se sobrepasa esa cantidad en el recuento, lo mejor que puede hacerse es encomendar el alma de uno a Dios o a los diablos, si el pobre que ha llegado hasta allá considera que va a encontrarse con mejor compañía en el infierno que entre abates y santurronas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger2/204/4278/320/829059/iceberg.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando uno observa estos lugares perdidos en lo más recóndito de los grandes océanos, le da en pensar que todavía hay donde se puede desaparecer en vida, disfrutar de la más profunda de las soledades que existen en el mundo, en compañía -eso sí-, del interminable aullido de los 50 vientos que enfurecen los mares incansablemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es obligada la referencia a ese sentimiento de naufrago que se desata cuando se observan lugares como éstos, y a aquellos antiguos navegantes que aventuraban su vida por mares desconocidos, en busca de vaya usted a saber que prósperos reinos dispuestos a rendir enormes fortunas a sus pies.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque su derrota se dio en otras latitudes, todo esto revivió en mí aquella historia ancestral del naufrago Yámbulo que fue arrojado allá por tiempos anteriores a los de nuestra era al océano en una balsa, y tras cuatro meses de navegación solitaria llegó a un archipiélago de -¡casualidad!- 7 islas, donde se quedó a vivir con los hospitalarios indígenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según nos cuenta Diodoro de Sicilia en aquellas islas los días tenían la misma duración que las noches, el clima era muy agradable, el agua marina dulce y la naturaleza muy generosa con el hombre. Los nativos eran de una raza desconocida y, entre otras particularidades, tenían una lengua bífida, lo cual les permitía mantener dos conversaciones a la vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yámbulo había dado con una de las más antiguas versiones de Utopía, pero como si también quisiera adelantarse a los postulados rousseaunianos del &lt;em&gt;“buen salvaje”,&lt;/em&gt; debió de dar claras muestras de lo que el hombre civilizado es capaz de hacer en un paraíso como aquél, y después de siete años fue expulsado por los nativos por sus hábitos perversos. Nuestro navegante tuvo que conformarse con tomar rumbo a la India, y retornarse de allá a su Grecia natal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gran Luciano de Samosata, cuyos &lt;em&gt;Relatos Verídicos&lt;/em&gt; propiciaron que encadenara lo que estaba leyendo sobre los Cincuenta Aulladores con la historia de Yámbulo, fue quien reescribió esta última y combinándola con &lt;em&gt;Los prodigios más allá de Tule&lt;/em&gt; de Antonio Diógenes, hizo sátira de ellas, como era costumbre en él, para darle después el mencionado título de &lt;em&gt;Relatos Verídicos&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre todo esto prevalece la idea de la Utopía, que a partir de estos escritos se iría desarrollando a lo largo de los siglos; la convicción de que aún existen lugares perdidos en ese inmenso y uniforme azul de los mapas, en los que se puede comenzar de nuevo, abandonando todo lo que ocupaba hasta el momento en las lejanas tierras desde las que uno procede; todo, incluso los recuerdos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hablando de ellos, en aquél momento me acordé de donde estaba y lo que hacía allá, levanté la cabeza de aquella revista y miré alrededor. Eran poco más de las tres, hora de irse; pagué lo que debía, me despedí y salí a la calle a continuar con mis asuntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras caminaba, tenía la sensación de haberme despertado de un extraño letargo, y parecía como si lo hubiera hecho con mucha brusquedad, como cayéndome de la cama tras un profundo sueño, del mismo modo que le ocurría al Pequeño Nemo al final de cada una de sus aventuras.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-6405562112499385995?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/6405562112499385995/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=6405562112499385995&amp;isPopup=true' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/6405562112499385995'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/6405562112499385995'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2006/12/luciano-y-los-cincuenta-aulladores.html' title='Luciano y los cincuenta aulladores'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-8962477739970618791</id><published>2006-11-23T13:33:00.000+01:00</published><updated>2006-11-23T13:35:28.387+01:00</updated><title type='text'>Bestiario infantil</title><content type='html'>&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger2/204/4278/400/26190/ansar.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;De entre los seres que poblaron&lt;br /&gt;aquella lejana infancia,&lt;br /&gt;hubo uno de piedra&lt;br /&gt;que nunca dejó de mirarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo llamaba “pájaro”&lt;br /&gt;pues tenía enormes alas,&lt;br /&gt;y “mudo”, ya que jamás&lt;br /&gt;respondía a mis palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me acercaba a él&lt;br /&gt;las noches de verano,&lt;br /&gt;parecía como si la blanca y silenciosa&lt;br /&gt;-así llamaban a la mirada de la luna-,&lt;br /&gt;separase su cuerpo&lt;br /&gt;de los muros sombríos del monasterio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorría con mis dedos entonces&lt;br /&gt;el tacto suave de su plumaje,&lt;br /&gt;alcanzaba la cavidad de sus ojos&lt;br /&gt;-¡qué es lo que habrán visto!, pensaba-,&lt;br /&gt;y cerraba los míos en el giro sensual de su cuello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces lo imaginaba escapar,&lt;br /&gt;en una de esas que lo miraba,&lt;br /&gt;y alzar el vuelo ligero, con mucho orgullo,&lt;br /&gt;hacia la misma luz&lt;br /&gt;que lo había devuelto a la vida.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-8962477739970618791?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/8962477739970618791/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=8962477739970618791&amp;isPopup=true' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/8962477739970618791'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/8962477739970618791'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2006/11/bestiario-infantil.html' title='Bestiario infantil'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-2807492870490808011</id><published>2006-11-20T16:53:00.000+01:00</published><updated>2006-11-21T07:34:37.213+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Wadi Rum'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Desierto'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ismail Daghyem'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento'/><title type='text'>El pez del desierto</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger2/204/4278/1600/552970/sand.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger2/204/4278/400/603506/sand.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Estaba el pasado domingo cenando con un grupo de amigos en un conocido pueblo de la costa norte de nuestra tierra, en el que solemos reunirnos de vez en cuando para rememorar viejas azañas y disfrutar de las bondades de la cocina local. Y es que ir allá, y no probar uno de sus suculentos y tan maravillosamente preparados pescados a la brasa, es poco menos que una herejía, una causa que tu paladar tendrá abierta contra ti el resto de tus días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante tamaño festín gastronómico, no hay mejor tema del que hablar que aquello de lo que se está disfrutando: de la propia comida y también de la ajena, que la voracidad todo lo abarca y el apetito, cuando es valiente, poco se detiene en diferencias y límites.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estábamos en ello, disfrutando ya casi en su extremo de un excelente rodaballo, cuando al hilo de la conversación me vino a la memoria un relato del autor turco Ismail Daghyem, acerca de una especie muy peculiar de pez que según cuenta llegó a conocer de casualidad. Lo mencioné, como no podía ser de otra manera, y de forma inmediata el interés de las tres personas que me acompañaban se centró en esta historia que decían desconocer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como era ya el momento de la copa y el café, y no podía dar más detalles sobre la historia de la que les había hablado -pues uno tiene la peor de las memorias-, invité a mis amigos a degustar ese maravilloso Bas Armagnac que tengo reservado para las ocasiones especiales, y escuchar la lectura del relato del que tanto habíamos hablado al final de la comida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así lo hicimos y este es el texto del relato titulado “El pez del desierto” del libro “Relatos breves y alguno no tanto” de Ismail Daghyem:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“En cierta ocasión me acerque a la aldea de Ruhm-al-Sayim, en tierra de lo que es el actual imperio turco, justo a la entrada del Wadi Rum. Al llegar a ella me vi sorprendido por un espectáculo del que no esperaba ser testigo en un lugar como era aquél, a tantos cientos de kilómetros de la costa y en plenas puertas del desierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A eso de la media tarde, que era cuando me llegué por aquél lugar, hombres, mujeres y niños reparaban a la sombra de uno de los edificios de aquella pequeña aldea, una enorme red que era en todo parecida a las que había visto emplear a los pescadores de Tiro, Gaza, y cualquier otro lugar de la costa Mediterránea. ¿Para qué quería una red de semejantes dimensiones en aquél lugar?: las que habitualmente se emplean para cazar aves o alimañas son más pequeñas. Por un instante pasaron por mi imaginación los más terribles y siniestros pensamientos que un hombre puede llegar a tener de otro. Me asusté, y detuve mi paso aún sabiendo que ya era demasiado tarde para huir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al verme llegar, todos me saludaron amablemente y sonrieron como queriendo contrarrestar la cara de incertidumbre que habían dejado en mí esos oscuros presentimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de ellos, que por su edad y por ser el único portador de un elegante turbante negro, parecía ser el de mayor autoridad en aquella aldea, se me acercó y con voz suave y tranquila me dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Os extraña, señor, vernos con tal aparejo en estos lugares?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Así es…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sabed que aquí somos muy pobres, y que cuidamos desde hace muchas generaciones que esas redes estén en perfecto estado para poder pescar nuestro principal alimento: el pez del desierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿El pez del desierto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nunca habías oído hablar de él, ¿verdad?; o si lo habías hecho era como si fuera una leyenda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, así es – respondí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es una especie que vino de las aguas frías del norte huyendo seguramente de algún depredador mayor que él. Por ese amor al frío que todavía conserva, no lo verás nunca si estas esperando hacerlo durante el día. El pez del desierto sale de sus profundos escondites cuando cae la noche y el viento revuelve las crestas de las dunas, como si fuera el oleaje de los mares de los que huyó. La blanca luz de la luna y el silencio de su reino, le permiten ver y oír a sus presas descansando confiadas casi en la superficie de la arena. Entonces suben a ella y ¡Zas! : las engullen sin que apenas tengan tiempo de darse cuenta. En ocasiones algunas especies que viven como ellos del frescor de la noche, se resisten y salen huyendo a la superficie: es entonces cuando se les puede ver asomando por entre la arena para volver a sumergirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche la pasé bajo una palmera que se erguía solitaria a la entrada de la aldea, sentado junto a mi improvisado maestro y casi media docena más de lugareños que le llamaban a éste padre, tío o abuelo; pues seguramente todos ellos, que eran casi la población total del lugar, habían vivido durante generaciones en una continua mezcla que decía poco de su capacidad de percibir la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, estaba en estos pensamientos cuando oí un ruido suave, casi imperceptible, parecido al de la tela rozando la piel. Después lo oí de nuevo, y otra vez, y una vez más, y así a cada momento más seguido y más fuerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mira –me dijo mi anfitrión señalando a las dunas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en medio de ellas, peinadas por el viento de la noche que cubría todo de un brillante polvo entre dorado y rojizo, ví cientos de formas semejantes a las de un pez que aparecían y desaparecían de entre las arenas de aquél desierto, añadiendo a esa mezcla de colores un tono azulado que en su conjunto me recordaban a los que emplean esos pintores que están ahora tan en boga en Francia. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;Diez días después, a mi regreso a Antalya, me encontré con mi editor, y al contarle lo sucedido, sonrió y me dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Veo que estás buscando el tema para una obra: te recomiendo que te limites a escribirlo, porque si no te tomarán por loco. “&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;- Pero eso, -me dijo uno de mis amigos cuando terminé de leerles el fragmento-, es una fábula, o un cuento que ha imaginado el autor; tiene poco de veraz…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo será hasta donde vosotros queráis, pues muchas veces el modo de contar las cosas no es sino un disfraz en el que puede esconderse una verdad que quiere ser mentira o una mentira que quiere ser verdad. La belleza de las cosas no es precisamente aquello que hace que nos las creamos, es el parecido con cosas que hemos visto o vivido lo que hace que veamos en ello un hecho real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Tan seguro estás?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tanto como que vosotros no existís, ni nada de lo que he contado sobre vosotros, y puede ser que lo único real en todo esto fuera aquello que se considera menos posible. Quizá no seáis más que una excusa para presentar el fragmento de un libro, y vuestra presencia aquí sea tan poco oportuna como la de un pez en medio del desierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-2807492870490808011?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/2807492870490808011/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=2807492870490808011&amp;isPopup=true' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/2807492870490808011'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/2807492870490808011'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2006/11/el-pez-del-desierto.html' title='El pez del desierto'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-1452940664162603901</id><published>2006-11-17T11:14:00.000+01:00</published><updated>2006-11-17T14:47:34.984+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Patasola'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Antropología'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sikuani'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mitología'/><title type='text'>Patasola</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger2/204/4278/1600/392026/sciapod.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger2/204/4278/400/290195/sciapod.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Hace algunos años, el antropólogo Francisco Queixalos publicó “Entre cantos y llantos”, un interesante libro sobre la tradición oral sikuani, pueblo ubicado en torno a los afluentes del Orinoco comprendidos entre el Guaviare y el Arauca, en un territorio entre sabanero y boscoso que se extiende a lo largo de la frontera colombo-venezolana. Entre los mitos, canciones y relatos que recogió por boca de los sikuanis entrevistados, hay uno que me llamó especialmente la atención y quiero reproducir aquí. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Considere el lector que se trata de la transcripción de un testimonio oral, cosa que explica los giros, extructura y repeticiones que no se daría en un texto escrito. Es más, le invito a que haga uso de él de la manera para la que fue creado: para oirlo, no para leerlo en silencio. He aquí el mito de la Patasola según los sikuanis:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Kaesitonü o Patasola es una clase de yahé. El Patasola es de la selva, es antropófago y peligroso. El no tiene el pie perfecto hacia delante, lo tiene hacia atrás, con los dedos atrás. De manera que uno que no sabe se encuentra con su huella y como no quiere encontrárselo sigue el rastro hacia atrás, y ahí es donde se topa con él, porque la ventaja de él es que tiene el pié hacia atrás. Así es como lo atrapa a uno y se lo come. Presenta la particularidad de tener un solo pie y dejar la huella al revés. Suele merodear cuando salen las tortugas terecay para comer a la gente que pasa las noches afuera recogiendo huevos, para agarrarlos a ellos. Si uno ve la huella en la playa o en el arenal, y se da cuenta de que no hay más que un pié, no hay que retroceder, sino seguir la huella normalmente, como si los dedos estuvieran adelante y el talón hacia atrás. Hay que huir en el mismo sentido de la huella, si uno coge al revés, entonces la Patasola se lo lleva”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Vamos, como la vida misma.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-1452940664162603901?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/1452940664162603901/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=1452940664162603901&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/1452940664162603901'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/1452940664162603901'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2006/11/patasola.html' title='Patasola'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-116349661889690737</id><published>2006-11-14T10:07:00.000+01:00</published><updated>2006-11-14T10:30:19.046+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Románico'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Courbet'/><title type='text'>El origen del mundo (antes de Monsieur Courbet)</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/889/3892/1600/el%20origen%20del%20mundo.0.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/889/3892/400/el%20origen%20del%20mundo.0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-116349661889690737?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/116349661889690737/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=116349661889690737&amp;isPopup=true' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/116349661889690737'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/116349661889690737'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2006/11/el-origen-del-mundo-antes-de-monsieur.html' title='El origen del mundo (antes de Monsieur Courbet)'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-116342078605189311</id><published>2006-11-13T13:20:00.000+01:00</published><updated>2006-11-13T13:38:41.346+01:00</updated><title type='text'>Un lunes cualquiera</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/889/3892/1600/arriba%20y%20abajo.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/889/3892/400/arriba%20y%20abajo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Lunes. Como es habitual me levanto a eso de las 6 de la mañana, acompañado por los diablos que salen de mi boca maldiciendo la poca solidez de los dos días que le han precedido, lo poco que los he aprovechado –esta cantinela es siempre así-, y lo que me queda por delante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De casa al trabajo es como una hora de coche entre bocinazos, adelantamientos indebidos y el sonido de la radio murmurando cansinamente no sé qué tontería que se parece mucho a cualquiera de las que dicen otros días. Cada uno se gana el pan como puede, y está claro que los hay que saben hacerlo llenando horas en los medios de comunicación. Olé por ellos, y entonemos un miserere por los que estamos al otro lado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Auditui meo&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;dabis gaudium et laetitiam.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Et exultabunt&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;ossa humiliata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;El tiempo que tardo en llegar a mi destino podía ser menor, pero eso del carné por puntos, la afluencia de público en las carreteras a estas horas de la mañana y el eterno estado de “en obras” de esta conocidísima autopista, hacen de mi camino al trabajo poco más que una procesión. Ni queriéndolo hubiera sido más apropiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aprovecho los atascos para entretenerme en ver, a través de la penumbra de esas horas de la mañana y del cristal de la ventana, el aspecto de las personas que como yo esperan continuar su camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No parecen tan distintas –me digo- y, sin embargo, necesitamos serlo. Al fin y al cabo a nadie le gusta verse como un borrego satisfecho que avanza hacia su centro de producción para dejarse más de medio… -entonces me callo, no porque tema que me oigan los beneficiarios de mis pensamientos, que son los que están al otro lado de la noticia que estaba escuchando, sino porque me veo algo desbarrado entrando en el lugar común.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llego al trabajo a eso de las 8 de la mañana. Está en un polígono que a estas alturas del año y con el frío y humedad que hace, a uno le ataca al lumbago cada vez con más virulencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Quién me iba a decir a mí? –pienso mientras me echo la mano al costado- a este paso me veo poniéndome una faja al más puro estilo jotero profesional…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, ¿quién me lo iba a decir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según voy entrando pasan ante mí las caras de esas personas a las que estoy condenado a ver un día tras otro. Es lunes, así que hoy les toca hablar: ayer hubo fútbol, y eso a más de uno le ha podido cambiar el carácter. El resto de la semana se pasearán por la casa –que así mal llamamos a este sitio- el uno chasqueando los dedos mientras camina, el otro canturreando una ranchera, el de la oficina del fondo agitando continuamente un bolígrafo en la mano, y ese al que tanto aprecio, lo veré en silueta, todo tieso, cortando el aire con su panza como si fuera un teniente de navío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento en mi sitio, me saco un café maquinero y enciendo el ordenador. Antes de empezar, y si no hay urgencia o mucho trabajo, me tomo el sucio y caliente bebedizo mientras repaso los comentarios que se hayan podido hacer a mi bitácora –no es algo muy habitual, para qué engañarnos-, y visito a salto de enlace las de mis amigos para leer sus novedades y dejar algo, si es el caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lunes. El trimestre en el que estamos es, por decirlo de manera que pueda leerlo todo tipo de público, el peor del año: auditorias, cierres de año, asuntos pendientes que se ha retrasado hasta el final, etc… y como aquí se está por el reparto, pero sólo de responsabilidades, pues a uno le han tocado algunas gracias que le tienen de la manera que menos le agrada: continuamente ocupado, y en asuntos que le obligan a no levantarse de su silla un solo instante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que de esta manera estamos, y lo largo del día se va salpimentado por continuas llamadas de teléfono, visitas de compañeros que no los quisiera conmigo como tripulantes de una expedición, y muchas otras cosas que, como son de las que uno no se espera, pues no puede decirlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero avancemos en el día, que esto que pretendía fuera breve, se ha convertido en un discurso de Castelar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno, que es de los que empiezan muchas cosas y apenas termina el postre, ha tenido la ocurrencia, dada su afición por la historia, de matricularse en una de las asignaturas de dicha carrera correspondiente a un periodo de ella. No tengo el ánimo de coleccionar licenciaturas: es por ver si así me obligo a seguir adelante; soy un poco inconstante y bastante disperso, así que ha sido una manera de garantizar que vaya a hacer algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que vuelvo a casa a eso de la media tarde, dispuesto a entretener mi atención en el afán coleccionista de títulos de Gala Placidia, la jugarreta funeraria de Alarico o la mala leche que le cantaba a Ambrosio de Milán. Me resulta muy interesante y, en cierta manera, vacío la cabeza con todas estas cosas del pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después llega eso de hacer la cena –es otra de las cosas con las que disfruto- y, cuando termino de saborearla, a leer el tiempo que me quede hasta que me invada ese sopor con el que a diario lucho en una batalla que, de antemano, tengo perdida:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Voy a intentar acabar este capítulo –me digo dedicando más esfuerzo a mantener un ojo abierto, pues los dos es ya imposible, que a leer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Por lo menos esta página- corrijo al poco, viéndome derrotado en la nueva batalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Este párrafo, por lo menos este párrafo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Me estaré enterando de algo?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ……………………….. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-116342078605189311?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/116342078605189311/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=116342078605189311&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/116342078605189311'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/116342078605189311'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2006/11/un-lunes-cualquiera.html' title='Un lunes cualquiera'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-116315313259194874</id><published>2006-11-10T10:38:00.000+01:00</published><updated>2006-11-10T13:24:28.413+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cyrano de Bergerac'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rostand'/><title type='text'>Magdeleine Robineau</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a title="Photo Sharing" href="http://www.flickr.com/photos/34221692@N00/293644043/"&gt;&lt;img style="WIDTH: 207px; HEIGHT: 246px" height="180" alt="wMagdeleine-Robineau" src="http://static.flickr.com/100/293644043_067fcdb1f0_o.jpg" width="145" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“ROXANA:&lt;br /&gt;¡Calla! ¡No puedes comprenderlo!... ¡Dios mío! Es verdad que desde aquella noche en que, con voz desconocida, comenzaste a enseñarme tu alma, bajo mi ventana, yo te adoraba... pero tus cartas... ¡tus cartas han sido para mí como si desde hace un mes, constantemente, volviera a escuchar la voz de aquella noche... aquella voz tan dulce en la que te ocultabas!... ¡Tanto peor para ti si me arriesgo! ¡Penélope no se hubiera quedado bordando en casa si Ulises le hubiese escrito como tú lo has hecho, sino que, como la alocada Elena, hubiera mandado a paseo las madejas de lana para reunirse con él!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(Cyrano de Bergerac; Acto IV, Escena VIII)&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué se puede decir de Roxana, la única, la del Cyrano de Rostand?; que embriaga su sensibilidad, la delicadeza de sus maneras y el cierto punto de valor que demuestra tener al correr hasta el cerco de Arrás, buscando a su amado; que gozamos viéndola evolucionar desde lo profano a lo sagrado a lo largo de los cinco actos de esta obra. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Qué más se puede decir?. Se puede empezar y no terminar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio, la conocemos frecuentando el teatro del Hotel de Bourgogne y los salones de la buena sociedad, donde por aquél entonces estaba tan de moda hablar de &lt;em&gt;“Le Tendre”, &lt;/em&gt;algo así como el país imaginario de la Ternura, y que tuvo sus inicios en un juego de salón divulgado por Madeleine de Scudery.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“LA DUEÑA:&lt;br /&gt;Vamos ahí enfrente, a casa de Clomira. En su tertulia se leerá hoy un discurso sobre «le Tendre».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAGUENEAU.&lt;br /&gt;¿Sobre «le Tendre»?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA DUEÑA.&lt;br /&gt;¡Claro! (Gritando hacia la ventana.) ¡Roxana, que se hace tarde!... ¡Vamos a perdernos el discurso sobre «le Tendre»!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(Cyrano de Bergerac; Acto III, Escena I)&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Pero nuestra Roxana va cambiando poco a poco, y empieza por descubrir el valor de las palabras que le dirige Cyrano-Christian bajo el balcón. Luego llegarán las cartas, la palabra escrita, que convierten los sentimientos de este ser sensible, frágil y apasionado, en heroína y cautiva de un amor absoluto y profundo. Esta es la Roxana que nos queda impresa en lo más profundo del corazón cuando damos vuelta a la última de las páginas y cae el telón sobre la escena.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"CYRANO.&lt;br /&gt;¡Hay una cosa que no me qui&amp;shy;taréis!... ¡Esta noche, cuando entre en el cielo, mi saludo barrerá el suelo azul, y, mal que os pese, conmigo irá una cosa sin manchas ni arrugas... (Arroja la espada a lo alto.) y esa cosa es... (La espada escapa de sus manos; vacila y cae en brazos de Le Bret y Ragueneau. )&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;ROSANA.&lt;br /&gt;(Inclinándose sobre él y besándole en la frente.) ¿Y es...?&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;CYRANO.&lt;br /&gt;(Vuelve a abrir los ojos, la reconoce y añade son&amp;shy;riendo:)¡Mi penacho!" &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(Cyrano de Bergerac; Acto V, Escena VI)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;¡En fín!, que queda todo muy bonito e idealizado, digno del mejor de los sueños románticos en los que uno pudiera internarse. El problema es que esta Roxana, nuestra Roxana, es el personaje de la obra de Rostand que menos se parece a su modelo original: Madeleine Robineau (1610-1657), prima –como ocurre en la obra- del cadete, filósofo, inventor y comediante Cyrano de Bergerac.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De este personaje real, que parece que sirvió más de referencia que de inspiración a Rostand, sabemos que gozó toda su vida de las mejores comodidades que una mujer de su clase podía permitirse por aquél entonces, gracias a que contaba con una más que desahogada fortuna. Según dice Cyprien de la Nativité, sus mayores preocupaciones &lt;em&gt;“tenían por objeto el adorno de un collar, la elegancia de un peinado, las maneras de un gesto y la gracia de unos zapatos…”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También es conocido que disfrutaba de la buena mesa:”&lt;em&gt;era tan difícil de satisfacer en la mesa, que hacía falta que los alimentos no fueran sólo sabrosos al gusto, sino que también estuvieran dispuestos de manera agradable a la vista&lt;/em&gt;”. Creo yo que cuando se dice buena mesa de esta manera, podemos entender también que abundante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando tenía poco más de veinte años casó con Christophe de Champagne, Baron de Neuvillette, con el que llevó seis años de &lt;em&gt;“vie mondaine”,&lt;/em&gt; hasta que enviudó de él a resultas de una emboscada que sufrió tras el asedio de Arrás en 1640.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es aquí donde se evidencia de nuevo lo poco excepcional de este personaje: atormentada por la idea de que su marido murió sin haber tenido la posibilidad de recibir confesión, pudiendo así sufrir la condenación eterna, dio un importante giro espiritual a su vida. Abandonó la vida mundana y del siglo en la que había vivido hasta entonces, para darse a esas otras comodidades –convenciones sería un término más exacto- muy de aquella época de viuda acaudalada y piadosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No entró en ningún convento, aunque sí que frecuentaba para hacer oración y penitencia el de las Hijas de la Cruz, cuya priora era la madre Catherine, prima suya y hermana de Cyrano. Precisamente allí se impuso, es seguro que en combinación con Catherine, una importante misión: convertir a su primo Savinien de Cyrano, para que salvara su alma de la vida de pecado en la que la veían inmersa. Difícil y complicada, pero como el éxito de muchas empresas se basa en estar en el lugar y momento adecuado, ahí estuvo ella en la última enfermedad de su primo, cuidando de las heridas que terminarían por provocarle finalmente la muerte. A buen seguro que esa última conversación nada tenía que ver con la que cierra la obra de Rostand.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estando en estos menesteres Madeleine adquirió gran fama de beata y piadosa –aunque pudiera ser que lo lograra llenando generosamente la bolsa de algún que otro abate-, hasta el punto de que el Padre Cyprien de la Nativité (1605-1680), le dedicó en 1660 una obra hagiográfica, de la que se ha extraído gran parte de lo que de ella se sabe: &lt;em&gt;“Recueil des vertus et des écrits de Mme la baronne de Neuvillette, décédée depuis peu dans la ville de Paris”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De este Cyprien, que la conoció allá por los años 50 del siglo XVII, tenemos una descripción de cómo era Madeleine por aquél entonces: &lt;em&gt;“tenía un espíritu brillante, los rasgos de la cara bien proporcionados, un buen talle, pero su gusto por la buena comida y el paso del tiempo hicieron que al final de su vida, estuviera tan cambiada que parecía no haber gozado de alguna belleza en su juventud, aunque conservara algo que la hacía diferente a lo que es común en las de su sexo”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Qué se puede decir en pocas palabras de Madeleine?; que se nos aparece como una mujer bastante común, glotona, aburrida y beata; que si alguien piensa que podría encontrarse algo de la Roxana ideal en sus cartas, se llevará una gran desilusión, pues son tan engoladas, afectadas, beatas y vacías que resultan ilegibles para el más paciente de los lectores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo parecido podríamos pensar de su biógrafo y sus disertaciones místicas y alambicadas, en las que pretende alcanzar la afirmación de la virtud a costa de la paciencia del inocente lector. En el Tomo VI de la “&lt;a href="http://www.abbaye-saint-benoit.ch/histoiredusentimentreligieux/volume06/tome06010.htm#II"&gt;Histoire Littéraire du Sentiment Religieux en France&lt;/a&gt;”, se llega a firmar de él con respecto a esta obra: &lt;em&gt;“en cuanto a su biógrafo, si a veces nos resulta divertido es a pesar de él mismo”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, hay algo que marca la diferencia: hacia 1920 &lt;a href="http://perso.p-poirot.mageos.com/cypriendelanativite.htm"&gt;Paul Valéry&lt;/a&gt; resucitó del olvido al carmelita de París, asegurando: &lt;em&gt;“ Cyprien de la Nativité de la Vierge que, al traducir a mediados del siglo XVII los versos de San Juan de la Cruz, nos ha dado, con perfecta humildad, uno de los más bellos poemas de la lengua francesa”.&lt;/em&gt; De hecho, aún hoy en día sigue considerándose uno de los mejores traductores a esa lengua de la obra de aquél gran poeta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-116315313259194874?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/116315313259194874/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=116315313259194874&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/116315313259194874'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/116315313259194874'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2006/11/magdeleine-robineau.html' title='Magdeleine Robineau'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-116308095611763609</id><published>2006-11-09T14:55:00.000+01:00</published><updated>2006-11-09T22:31:24.323+01:00</updated><title type='text'>Los cadetes de Gascuña</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Vamos, que ya hace casi una semana que no escribo nada, y aunque es poco el tiempo que estoy teniendo –¡gracias, oh, queridas obligaciones!-, he pensado en improvisar unas líneas, aún a riesgo de macular este querido cuaderno, con los desvaríos que salen de mis dedos a medida que van revoloteando sobre el teclado. Empecemos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mira por donde que mi última estancia en el Bearn me sirvió, además de para otras muchas cosas, para pasarme por una librería que había en lo que parece un antiguo teatro en Orthez, y comprarme-regalarme algún libro de esos que no se encuentran por mis habituales latitudes, y cuyo contenido merece el esfuerzo de leerlo en un idioma que no es el de uno. &lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/889/3892/400/couv%20cadets%20de%20gascogne.jpg" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Puede imaginar el santo lector que me sigue con alguna frecuencia, qué es lo primero que me vino a la cabeza cuando leí el título: el panteón mosqueteril al completo, dispuesto a llenar mis lecturas de datos, anécdotas y el gozoso conocimiento de algún que otro hecho histórico que ignoraba hasta el momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más allá de todo eso, el libro trata de la vida de aquellos soldados de fortuna, segundones de la baja nobleza gascona, que hicieron fama en la Francia de su época por su arrojo, maneras bruscas, extraño lenguaje, y su espíritu pendenciero y bebedor. En cierta manera, tal y como da a entender la autora, el personaje de Dumas no hace sino compilar en sí los tópicos que habían ido acumulándose a lo largo del tiempo en torno al carácter gascón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una joya de lectura. Sin pensarlo más me lo llevé conmigo –previo pago de su precio, por supuesto-, dispuesto a empezarlo, como debe comenzarse un libro que se compra extramuros de nuestra vida cotidiana, en algún lugar cuya evocación, que irá siempre unida al mismo, tenga un algo especial.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/889/3892/400/Imagen%20053.jpg" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;No sé porqué pero esta zona del Bearn me ha parecido siempre especialmente hermosa. Aquellos montes que se ven allá al fondo son los Pirineos, cuya silueta impresiona más al que la observa desde este lado, donde la tierra es llana y permite apreciar más su enormidad, que desde el otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos entre Navarrenx y Oloron, y aquí, a medida que avanzaba el clarear de la mañana y el frescor que llegaba desde aquellos montes lejanos, comencé la primera lectura –simbólica-, de este libro que bien podía estar encabezado por las mismísimas palabras de uno de ellos, que sin ser gascón, apuntaba buenas maneras:&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;Ce sont les cadets de Gascogne &lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;De Carbon de Castel-Jaloux! &lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;Bretteurs et menteurs sans vergogne.&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;Ce sont les cadets de Gascogne! &lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;Parlant blason, lambel, bastogne, &lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;Tous plus nobles que des filous, &lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;Ce sont les cadets de Gascogne &lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;De Carbon de Castel-Jaloux&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-116308095611763609?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/116308095611763609/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=116308095611763609&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/116308095611763609'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/116308095611763609'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2006/11/los-cadetes-de-gascua.html' title='Los cadetes de Gascuña'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-116246339622193927</id><published>2006-11-02T11:27:00.000+01:00</published><updated>2006-11-02T17:30:32.436+01:00</updated><title type='text'>Cuatro del once</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/889/3892/1600/norge.0.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/889/3892/400/norge.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Aquél día no fue precisamente el de los grandes hechos, ni siquiera el de los medianos: haciéndolo con claridad podríamos incluso decir que fue un desastre. Si uno revisa lo que dicen de aquél cuatro de noviembre las distintas tablas de efemérides, comprobará que lo que pasó no tenía nada de bueno, sino más bien todo lo contrario. La culpa la tuvieron las condiciones meteorológicas, que parece ser que se esmeraron en cumplir con todas y cada una de las condiciones que hacen posible que se produzca una gran inundación: fuertes lluvias, variación estacional del nivel del mar, siroco, baja presión atmosférica… De libro, que diría algún conocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que en Venecia la Plaza de San Marcos quedó sumergida bajo 1,20 de agua, y el indicador de nivel situado en la punta de la Salute registró una altura récord de 1,94 m. Un informe de la UNESCO cuenta que muchas obras de arte quedaron destruidas, 5.000 venecianos perdieron su vivienda, y el resto vivió durante mucho tiempo con la angustia de que el mar terminara por tragarse la ciudad. Esta marea monstruosa –dice el informe- reveló a los ojos del mundo la decrepitud de la ciudad, y dejó claro el peligro real que representan para ella la frecuencia y la magnitud de la subida de las aguas. Parece ser que estos hechos provocaron por lo menos una toma de conciencia del desolador estado de degradación de la ciudad, sometida a un antiguo y constante proceso de erosión, que se había visto agravado por una negligencia absoluta hasta ese momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía se puede ver en algún punto de Florencia una señal horizontal marcada en la pared sobre nuestras cabezas con la fecha de aquél día. Hay otras marcas, pero están por debajo de ella. En aquella ciudad, y en Pisa, el Río Arno se había desbocado inundándolas como no se había visto antes y llevándose por delante más de una obra de arte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si uno busca lo que pasó aquél día, no encuentra nada más. Quién sabe si es por eso que mi amigo Josan y yo tenemos una costumbre que, con el tiempo, parece que va convirtiéndose en una de esas a las que acompaña el epíteto de &lt;em&gt;“desde tiempo inmemorial”.&lt;/em&gt; Y es que no es para menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mi amigo Josan lo puedo considerar el más viejo de esa reducida hermandad a la que solemos llamar amigos; nos conocimos a pedradas, cuando apenas levantábamos unos palmos del suelo, y desde entonces –con sus más y sus menos, sus lagunas y sus separaciones para volver al punto de inicio-, hemos mantenido la amistad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podemos pasarnos horas juntos sin apenas dirigirnos la palabra, sumergidos cada uno de nosotros en sus pensamientos, y de repente romper el silencio para pronto estallar en una interminable sucesión de risotadas. El tiempo y la costumbre hacen que algunas cosas se vuelvan innecesarias –pues las presuponemos de determinada manera al venir de donde vienen-, y parezca que nos burlamos de lo absurdo y el sinsentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi amigo Josan y yo, como digo, tenemos la costumbre de hacer la siguiente reflexión cuando alguno de los dos cumple años:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Fíjate, desde aquí al día de tu nacimiento hay el mismo tiempo que desde el día de tu nacimiento hasta….&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahí en los puntos suspensivos se coloca a cada año un hecho histórico más o menos conocido, que da idea de la futilidad del tiempo, y lo rápido que pasa no sólo para nosotros sino también para los que han vivido los hechos a los que hacemos referencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así es como recibimos todos los años nuestros respectivos cumpleaños. Desde aquellos en los que comprábamos petardos en “El rey de las fiestas” –templo de la nuestra primera juventud y última infancia-, donde imaginábamos que algún día se colocaría un enorme panel que rezaría:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Proveedor oficial de Josan y Charles, barrenadores del orden público”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;hasta aquellos otros que nos reuníamos en Pamplona para recitar viejas canciones y poemas salidos de tono, en medio de una nube de tabacos condimentados y mesas llenas de vasos vacíos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mira, desde aquí hasta el día de tu cumpleaños hay la misma distancia que de ese día al final de la Segunda Guerra Mundial&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Joder, tío, es verdad!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquél año nos interrumpió tan importantes elucubraciones un amigo que se llegó hasta la barra donde estábamos nosotros, desesperado porque la dama de sus sueños le había dado el no a la pregunta que todos imaginamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No te preocupes, le dijo –y mi amigo se levantó, se acercó a la dama en cuestión, y le dijo algo que a ella misma le hizo reir, mirarnos y contestarle con una amplia sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Ya está! –volvió diciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué le has dicho?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo también se lo he preguntado y como a ti me ha dicho que no, así que no te preocupes…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin quererlo, el recuerdo de aquella fecha se iba llenando de significados a medida que pasaba el tiempo, y lo que podría ser el simple relato de los acontecimientos más o menos ajenos de las efemérides, se convierte a cada año en un cajón en el que hemos ido metiendo todo aquello que nos ocurre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Este cumpleaños –estamos ya en otro año- te toca el estreno de “Casablanca” y la batalla de Alamein.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo recordar que aquél era el primero que celebrábamos con nuestras pacientes y abnegadas parejas, y desde entonces hemos sido cuatro los que avanzamos a lo largo de este camino de pérdidas, traslados, triunfos, inauguraciones e, incluso, algún que otro nacimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que así va pasando el tiempo, que no hay mayor síntoma de salud que el verlo transcurrir pausadamente, como si se tratara de una tenue bruma mañanera que intenta avanzar lentamente por entre las ramas de los árboles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://batz.bitacoras.com/archivos/2005/11/04/4-de-noviembre"&gt;Este sábado&lt;/a&gt; –que espero estar pasándolo en un pueblo del Bearn-, vuelvo a cumplir años. ¿Qué es lo que toca ahora?: atrás van quedando las guerras, el continuo conflicto, los olores fuertes y la confusión; poco a poco, uno se siente ir avanzando de manera más relajada sobre un mundo que ya hace tiempo que ha abandonado su primavera, y conoce sobre su cabeza los avisos de las primeras nieves.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el año que nací hasta ahora, hay la misma distancia que desde aquél hasta en el que Roal Amundsen, a bordo del dirigible Norge, se convertía en el primer hombre en viajar por aire de Europa a Norteamérica, atravesando por el camino el polo Norte, y cubriendo en 72 horas una distancia de 5457 kms.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que esto viene al pelo, ya que es ahora el momento de emprender nuevas exploraciones dentro de nuestro ciclo vital, de descubrir otros mundos y buscar en ellos lo que parece que ya ha quedado atenuado en el que hemos vivido hasta aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ahora tenemos ante nosotros un nuevo camino que descubrir –me dijo mi amigo Josan mientras acariciaba suavemente la mejilla de su hija.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-116246339622193927?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/116246339622193927/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=116246339622193927&amp;isPopup=true' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/116246339622193927'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/116246339622193927'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2006/11/cuatro-del-once.html' title='Cuatro del once'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-116222601072794604</id><published>2006-10-30T17:18:00.000+01:00</published><updated>2006-10-30T19:34:43.866+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Baroja'/><title type='text'>Damnatio memoriae</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/889/3892/1600/Baroja.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/889/3892/320/Baroja.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;"En esta época de mi vida en Pamplona, mi hermano Ricardo me comunicó su entusiasmo por dos novelas: el &lt;em&gt;Robinsón &lt;/em&gt;y &lt;em&gt;“La Isla Misteriosa”,&lt;/em&gt; de Julio Verne, mejor dicho, La Isla Misteriosa y Robinsón, porque la novela de Julio Verne nos gustaba mucho más que la de Defoe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;Soñábamos con islas desiertas, con hacer pilas eléctricas, como el ingeniero Ciro Smith; y como no estábamos muy seguros de encontrar una &lt;em&gt;“Casa de Granito”,&lt;/em&gt; Ricardo dibujaba y dibujaba planos y croquis de las casas que construiríamos en los países lejanos y salvajes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al mismo tiempo pintaba barcos con sus aparejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dos variantes del sueño eran la casa entre la nieve, con las aventuras subsiguientes de ataques nocturnos de osos, lobos, etc., y el viaje por mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucho tiempo me resistí a creer que tendría que vivir como todo el mundo; al último no hubo más remedio que transigir."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Pio Baroja, &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;"Juventud, egolatría&lt;/span&gt;"&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-116222601072794604?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/116222601072794604/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=116222601072794604&amp;isPopup=true' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/116222601072794604'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/116222601072794604'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2006/10/damnatio-memoriae.html' title='Damnatio memoriae'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-116188876003532443</id><published>2006-10-26T20:48:00.000+02:00</published><updated>2006-10-27T13:09:49.200+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mirabeau'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Figaro'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Opera'/><title type='text'>Las bodas de Fígaro</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;a title="Photo Sharing" href="http://www.flickr.com/photos/34221692@N00/280039518/"&gt;&lt;img height="318" alt="beaumarchais" src="http://static.flickr.com/118/280039518_c7b32c637c_o.jpg" width="250" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;Decía Voltaire de él que nunca lograría ser como Moliere, pues su obra era su propia vida, y no lo que escribía. Nuestro admirado autor conocía muy bien a aquél relojero, inventor, músico, político, espía, editor, traficante de armas, libretista de Salieri y literato que respondía al nombre de Pedro Agustín de Caron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡No, me llamo Beaumarchais!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que no sospechaba ni el mismísimo Voltaire es la manera en que se iba a ver beneficiado del carácter apasionado –un tanto insolente, decían algunos- y emprendedor de su devoto amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasó que al morir el autor del Cándido, Mme. Denis, su sobrina, amante y heredera, pensó en rendirle tributo postumo perpetuando su memoria a la manera de un espíritu profundamente ilustrado. ¿Cómo?: haciendo una primera edición de sus obras completas. Tras varios intentos fallidos de llevarlo a cabo, fue un personaje tan alejado de Francia como Catalina la Grande quien manifestó estar interesada por el proyecto, concibiendo la idea de hacer imprimir esa primera edición en Moscú. Tan generoso ofrecimiento, que puede resultar un tanto chocante, pudo ser debido seguramente a que pocos allá sabían francés por aquellas fechas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Agustín de Caron le atacó no sólo al afecto que sentía por su maestro, sino a su chovinismo más profundo, que le empujó a visitar a todas sus amistades que tuvieran alguna influencia, con un ambicioso proyecto de edición bajo el brazo. Tras mucho buscar, como antes que él hizo la Denis, dio con el Conde de Maurepas quién le prometió la protección del rey, a condición de que la impresión se hiciera fuera de Francia…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caron publicó un Voltaire completo: en total 412.000 páginas repartidas en 92 volúmenes en 12º, 70 en 8º y 40 en 4º. Para ello, tuvo que comprar los derechos de edición, adquirir tres molinos de papel – se empeñó en fabricar uno especialmente dedicado a esa obra-, hacer venir de Inglaterra un costosísimo juego de tipos &lt;em&gt;“Baskerville”,&lt;/em&gt; encontrar un lugar fuera de Francia donde poder instalar todo ello a cubierto del Parlamento, y fundar una &lt;em&gt;“Sociedad Filosófica, Literaria y Tipográfica”&lt;/em&gt; que financiara el asunto y de la que él sería el único accionista. Toda una odisea que le llevó cerca de diez años &lt;a href="http://gallica.bnf.fr/Voltaire/D2/Voltaire_bnf_VF.htm"&gt;culminar&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a title="Photo Sharing" href="http://www.flickr.com/photos/34221692@N00/280485351/"&gt;&lt;img height="264" alt="OeuvresVolDet" src="http://static.flickr.com/81/280485351_235e648638_o.jpg" width="170" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero no crea el lector que esto supuso una dedicación única, pues era el bueno de Caron persona poco dada a entregas exclusivas: tuvo tiempo durante aquellos años de servir de contacto a su monarca con los rebeldes de las colonias norteamericanas, venderles armas, llegarse hasta Londres para recuperar unos documentos secretos que guardaba el Caballero de Eon y, por si esto fuera poco, escribir poemas, tratados y una buena porción de piezas teatrales, en las que además insertaba números musicales muy del gusto de aquella época. Dejo aparte sus escarceos galantes y lances de todo tipo que tanta fama le dieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre sus obras musicales, fue muy celebrada, por ejemplo, la canción de Cherubino, que formaba parte de &lt;em&gt;“Las Bodas de Fígaro”,&lt;/em&gt; Aria cuya última estrofa gustaba de cantarse en salones y reuniones de todo tipo, tanto por la mismísima Maria Antonieta como por cualquier artesano del Paris profundo: &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Yo quiero, arrastrando mi cadena&lt;br /&gt;(mi corazón, mi corazón tiene gran pena),&lt;br /&gt;morirme de esta pena&lt;br /&gt;pero no consolarme.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Eugénie”, “Los dos amigos”, “El barbero de Sevilla”&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;“Las bodas de Fígaro”&lt;/em&gt; son algunas de las obras que, con mayor o menor éxito, salieron a lo largo de todos estos años de la pluma del llamado insolente Caron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡No, me llamo Beaumarchais!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caron es en todo un hombre de su época: contradicción en estado puro. Por un lado, es perseguido por el poder que representa a la nobleza de la que hace mofa, pero también es un oportunista y adora la vida cortesana, con todos lo placeres y beneficios que ve a su alcance en ella; interpreta la protesta todavía silenciosa del pueblo, y la pone encima del escenario: trata a la aristocracia como tipos degenerados, lujuriosos y depravados; pero a la vez, insiste en que le llamen por el título que adquirió por vía de su primer matrimonio –Beaumarchais-, pues con eso parecía borrarse su origen burgués, revistiéndole de cierto aire aristocrático. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Llamemosle pues como él nos lo pide, Beaumarchais, y pasemos a hablar de&lt;em&gt; “Las Bodas de Fígaro”&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Caron le costó…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ejem, ejem…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perdón, a Beaumarchais le costó varios años sacar a la luz su obra &lt;em&gt;“Las bodas de Fígaro”. D&lt;/em&gt;e hecho, no fue sino tras una lectura pública ante la élite versallesca, en la que el autor defendió palabra por palabra el contenido completo del texto, cuando se dio el plácet a su representación. La verdad es que resulta difícil imaginar cómo lo consiguió, sobre todo teniendo en cuenta la reacción posterior de algunas de estas mismas personas, pero a buen seguro que tuvo que ver mucho el compromiso del propio autor de eliminar o modificar todo aquello que se le indicara, lo que le dio la capacidad persuasiva necesaria para hacer pasar por fin el texto sin tocarse ni una sola coma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de ello, y para evitar más problemas de los que estaba teniendo la obra antes de su estreno, Beaumarchais decidió adoptar ciertas “medidas de seguridad” tal y como cuenta en una carta a su amigo el actor Préville:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“.. me aconsejan estudiar y ensayar la obra sin ruido, y hemos convenido en actuar, pero sin decir palabra”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día 27 de abril de 1784, tuvo lugar el esperado estreno. Eran tales los rumores que corrían por todo Paris, y la fama del autor en los tres estados, que desde primera hora de la mañana las taquillas del teatro se vieron asediadas por todo tipo de aficionados y curiosos. Para primera hora de la tarde, el gentío provocó tales altercados que tres personas murieron aplastadas por la multitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué es lo que iban a ver ese día?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Las Bodas de Fígaro”&lt;/em&gt; tiene en su epicentro dos de los temas más populares de aquél maravilloso siglo XVIII, a saber: el sexo y las nuevas ideas. A diferencia de obras contemporáneas de los grandes ilustrados de la época, la de Beaumarchais tiene la virtud de que, a pesar de resultar menos profunda y revolucionaria, llega a todo el mundo, es fácil de comprender y se hace empleando recursos comunicativos muy populares en la época.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a title="Photo Sharing" href="http://www.flickr.com/photos/34221692@N00/280039523/"&gt;&lt;img height="317" alt="lenozzedefigaro" src="http://static.flickr.com/118/280039523_d1746acff0_o.jpg" width="214" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Al comenzar la obra, vemos a Fígaro tomando las medidas de una cama, de su futuro lecho matrimonial. El Conde de quien son vasallos Fígaro y su futura mujer, aparece poco después en escena intentando hacer valer su derecho de pernada, el derecho de la primera noche. Fígaro no está dispuesto a permitirlo, y su voluntad triunfa sobre la de su señor, a quien desafía como símbolo del poder arbitrario de la aristocracia feudal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es en el monólogo de Fígaro de la escena III del acto V, donde se manifiestan de manera más clara esas ideas que convertiría a esta en una obra prohibida en gran parte de la Europa de aquella época:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“¡Porque sois un gran señor, os creéis gran genio!... nobleza, fortuna, rango, posesiones lo vuelven tan orgulloso! ¿Qué habéis hecho para merecer tantos parabienes? Os habéis molestado en nacer. Eso es todo...”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo largo de toda la obra ronda en el espectador esta idea y para remarcarla de manera debida, clausura la obra con una de esas canciones tan de su gusto en la que se dice, para escarnio de más de un espectador:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Según la cuna uno es rey el otro pastor, el azar marcó entre ambos la distancia, sólo el ingenio puede cambiarlo todo”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre las repercusiones de éstas palabras, y otras que se recitan en esta misma obra –como ocurre con el famoso &lt;em&gt;“Asunto del Collar”&lt;/em&gt; que noveló Dumas-, han corrido ríos de tinta. Hay quienes ven en ello un importante precedente de la revolución que iba a tener lugar apenas cinco años después, otros piensan que no es sino un hecho entre otros muchos más que corresponden con el sentir de la época. Napoleón, por ejemplo, la describió como &lt;em&gt;“la revolución en acción”…&lt;/em&gt; Lo que está claro es que, visto con la distancia que nos da el tiempo, hay en ella mucho de provocación, de transmisor de ideas y maneras de sentir que el mismísimo Caron –perdón, Beaumarchais- oiría mil y una vez en las calles del Paris de su época.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De cualquier manera, resulta irónico pensar que muchos de aquellos burgueses y aristócratas que estuvieron presentes en aquella primera función, que se rieron con las finas burlas de Beaumarchais o abuchearon a su autor indignados por su insolencia, acabarían muriendo menos de diez años después en la guillotina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la obra estaba llegando a sus cincuenta representaciones –todo un éxito para la época- Beaumarchais, asesorado por quienes querían defenderle de los ataques de los más recalcitrantes, declaró que dedicaría los beneficios obtenidos a las “madres lactantes”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En respuesta a tan filantrópico gesto, sus enemigos hicieron correr por todo París un epigrama que decía eso de:&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;“Paga la leche a los niños&lt;br /&gt;y da veneno a las madres”&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y son muchas más las cosas que podrían contarse de Beaumarchais, pero no queriendo aburrir al paciente lector que ha tenido la bondad de llegarse hasta estas líneas, me las guardo para otra mejor ocasión, y cierro con un nuevo extracto de la misma escena III del acto V en &lt;em&gt;“Las bodas…”,&lt;/em&gt; que a más de uno le puede resultar familiar a pesar del tiempo transcurrido. Y es que seguramente las cosas que no han cambiado son más de las que podemos imaginar:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;“de pronto, un enviado de no sé dónde, se queja de que ofendo con mis versos a la Sublime Puerta, a Persia, a una parte de la península de la India, a todo Egipto, a los reinos de Barca, de Trípoli, de Túnez, de Argel y de Marruecos: y he aquí mi comedia convertida en humo para dar gusto a los príncipes mahometanos, de los que ni uno, a lo que yo sé, sabe leer, y que nos golpean los huesos, cacareando:¡perros cristianos!"&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35045580-116188876003532443?l=lupiac.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lupiac.blogspot.com/feeds/116188876003532443/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35045580&amp;postID=116188876003532443&amp;isPopup=true' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/116188876003532443'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35045580/posts/default/116188876003532443'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lupiac.blogspot.com/2006/10/las-bodas-de-fgaro.html' title='Las bodas de Fígaro'/><author><name>Charles de Batz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17075695043688828488</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://static.flickr.com/85/254091170_2706d6ce6a_m.jpg'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35045580.post-116128102950471586</id><published>2006-10-19T19:59:00.000+02:00</published><updated>2006-10-19T20:20:04.733+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mirabeau'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Larra'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Figaro'/><title type='text'>Las muertes de Fígaro</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/34221692@N00/274019436/" title="Photo Sharing"&gt;&lt;img src="http://static.flickr.com/80/274019436_770651d951_m.jpg" width="175" height="240" alt="PORTADA1" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El lunes 13 de febrero de 1837 a las nueve menos cuarto de la tarde, un hombre joven, de unos 28 años de edad, se acercó al espejo que colgaba de una de las paredes de su estudio con una pistola en la mano, la apoyó sobre la oreja derecha, y disparó. La bala le salió por encima de la sien izquierda, atravesando una puerta vidriera y clavándose en la pared.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según se contaría después, algunas horas antes había estado en ese mismo estudio con su amante, Dolores, quién le manifestó nuevamente que todo había acabado entre ellos, que pensaba volver junto a su marido, Secretario General de la Capitanía General de Filipinas, para serle totalmente fiel. Se dijo que éste había sido el detonante último de un suicidio que venía anunciándose desde muchos meses antes en los propios escritos de éste hombre.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;“Tendí una última ojeada sobre el vasto cementerio. Olía a muerte próxima. Los perros ladraban con aquel aullido prolongado, intérprete de su instinto agorero.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Eran palabras que dejaba escritas en &lt;em&gt;“Día de difuntos de 1836”,&lt;/em&gt; uno de sus últimos artículos, que leído ahora con la perspectiva del tiempo, a uno se le antoja que aquél periodista de costumbres irónico y sagaz, se había ido convirtiendo en compañero de tinieblas de Poe y, salvando muchas distancias, del Madrid del millón de muertes de Dámaso Alonso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del ruido que produjo aquél disparo nadie se preocupó, quienes estaban en las estancias contiguas creyeron que había caído algún mueble, y como el señor había manifestado en más de una ocasión que no le gustaba que le importunasen mientras trabajaba, el resto de los ocupantes de la casa continuaron en sus labores sin darle mayor importancia. Tuvo que pasar un tiempo para que la niña de la casa entrara en la habitación para dar las buenas noches a su padre y se encontrara con aquél terrible espectáculo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre, como ya habrá adivinado quién ha permanecido en la lectura hasta este punto, no era otro que Mariano José de Larra, y todo lo que viene contado hasta aquí es rigurosamente cierto ¿o no?, ¿y si hubiera algo más?.&lt;br /&gt;&lt;br 
