
El diario francés Le Figaro, nos dio ayer los buenos días con una
curiosa noticia: por fín se había confirmado la identidad de la “Mona Lisa”. No saberlo, parece que no lo sabían pocos, pero tener pruebas de que eso era realmente así es otra cosa. Ahora parece que lo vamos a tener claro y cualquier otra suposición va a quedar en el cajón del olvido ¿o no?
Según dice, un manuscrito encontrado en Heidelberg ha dado con la prueba que certifica la verdadera identidad del personaje de dicho cuadro. La glosa en cuestión fue escrita de la mano de un tal Agostino Vespucci, funcionario florentino, que leyendo un pasaje de Cicerón dedicado al pintor Apeles, escribió al margen del texto una comparación de la obra de aquél con la de Leonardo quién –siempre según él- estaba trabajando en tres obras, una de las cuales es un retrato de la “Mona Lisa del Giocondo”.
El hallazgo no nos dice nada nuevo.
Vasari lleva ya varios siglos diciéndonos que era la tal Lisa Maria Gherardini, y para mí que si no nos hemos querido dar por enterados, ha sido por ello mismo: preferimos liberar a la obra de su referente y aprovechar su poder evocador para interpretarlo según nuestros gustos…
Así que, si queréis seguir mi consejo, olvidad lo dicho, no hagáis caso y seguid llenando ese cajón del que os he hablado de dulces y estériles suposiciones. Para mí siempre será una especie de abuela, de antecesora, de otras muchas que vinieron detrás de ella, llaménse Madame de Recamier o Carol Lombard.