Las bodas de Fígaro
Decía Voltaire de él que nunca lograría ser como Moliere, pues su obra era su propia vida, y no lo que escribía. Nuestro admirado autor conocía muy bien a aquél relojero, inventor, músico, político, espía, editor, traficante de armas, libretista de Salieri y literato que respondía al nombre de Pedro Agustín de Caron. - ¡No, me llamo Beaumarchais! Lo que no sospechaba ni el mismísimo Voltaire es la manera en que se iba a ver beneficiado del carácter apasionado –un tanto insolente, decían algunos- y emprendedor de su devoto amigo. Pasó que al morir el autor del Cándido, Mme. Denis, su sobrina, amante y heredera, pensó en rendirle tributo postumo perpetuando su memoria a la manera de un espíritu profundamente ilustrado. ¿Cómo?: haciendo una primera edición de sus obras completas. Tras varios intentos fallidos de llevarlo a cabo, fue un personaje tan alejado de Francia como Catalina la Grande quien manifestó estar interesada por el proyecto, concibiendo la idea de hacer imprimir esa primer...