Ikiru
Era cerca del mediodía cuando el autobús llegó a Rennes le Chateau. Por esas cosas de disfrutar lo más posible de lo que nos puede ofrecer el país, habíamos dejado el coche en Mirepoix, el pueblo de las caras de madera, y tomado el autobús que en una hora nos iba a llevar a nuestro destino. Es una solución cómoda –es un suponer-, barata y lo mejor para ir metiéndose en ambiente. Lo primero que nos llamó la atención según íbamos entrando en el pueblo, fue un enorme cartel a la entrada que rezaba: “Les fouilles sont interdites sur le territoire de la Comune de Rennes Le Chateau” (“Están prohibidas las excavaciones en el territorio de la Comuna de Rennes Le Chateau”) Nos quedamos mirándolo mientras el autobús paraba, intentando leer lo que ponía en él, a la vez que bromeábamos sobre nuestras expectativas de encontrar el tesoro dada la prohibición. - No es el único –nos dijo un paisano que viajaba junto a nosotros al otro lado del pasillo-, ustedes los verán repetidamente a lo largo de ...